Holas! Lamento muchísimo el retraso pero sufría una seria enfermedad que fue crónica hasta ayer llamada: "Falta de inspiración" je XD Pero hoy llego y aproveche lo poco que tenía y pude escribir este capitulo. Notarán (no se si para bien o para mal) que este es el capitulo final de esta historia… es que ya no me da para mas. Espero que lo disfruten y muchas gracias por seguirlo hasta ahora. Las quiero mucho.

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Capitulo 14: Una nueva historia.

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-Entonces, Maestro… ¿Dice que antes de que "esto pase" Cleo tenían la línea de Baltanders alrededor de abdomen?

Orphen no respondió enseguida, estaba ensimismado en sus pensamientos. Hace solo tres días que había ocurrido el ataque y el posterior "incidente", como habían decidido llamar al estado de inconciencia de la rubia.

La espada nunca volvió al cuerpo de Cleo y, por consiguiente, ella seguía dormida. Por suerte, a pesar de su estado de inconciencia, ella se veía muy saludable. Pero como no habría los ojos el medico del lugar donde estuvieron le había dicho que ella simplemente estaba dormida y que seguiría así hasta que descubrieran que era lo que pasaba.

Horas después de ese diagnóstico, Orphen y Magic se decidieron a ir por ayuda, en busca del Maestro del hechicero negro: Childman. Llevaban consigo la espada y dejaron a cargo la durmiente a los hermanos Volcano.

"Si algo le pasa están muertos" dijo Orphen como despedida. No hacía falta… aunque lo negara Volcan quería mucho a esa niña y tanto él como Dochin y Leki harían un buen trabajo.

-¿Maestro…?- la voz de su pupilo lo sacó de sus pensamientos.

-Si, Magic.-respondió al fin- Según ella llevaba una par de días ahí.

-Mmmhhh…- murmuró pensativo.

-¿Por qué lo preguntas? ¿Tienes alguna idea de lo que pueda significar…?

-Eh… creo que si.-se ruborizó- Pero no… no puede ser eso.-tartamudeó.

-¡Dime Magic! ¡Puede ser grave!

-¡No se preocupe Maestro! Solo son ideas mías, no estoy seguro. Mejor preguntémosle a Childman cuando lo veamos.

-Mañana por la mañana estaremos ahí…- murmuró Orphen mirando al cielo.

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Al fin la día siguiente, por la tarde, llegaron al pueblo donde Asali y Childman residían. Cuando pararon frente a la casa de estos pudieron oír el indiscutible sonido en un bebé llorando a todo pulmón. Hechicero y pupilo se miraron entre ellos y decidieron llamar a la puerta.

-Orphen…- dijo sorprendido Childman. Lucía cansado y con ojeras, pero el brillo en sus ojos decía que lo que sea que lo tenía así lo hacía muy feliz.

Orphen le sonrió a su antiguo Maestro pero enseguida borro la sonrisa y puso expresión seria.

-Necesito su ayuda, Maestro.

OOOOOOOOOOOOOOO

-Maribel, no hacía falta que ambos vengamos a la casa de mi Maestro para traerle la invitación, ¿sabes?

-Arthia… es tu Maestro, fue casi como un padre para ustedes. No podemos mandarle una invitación para nuestra boda así sin más, si hace mucho tiempo que no lo ves. Debemos sociabilizar y asegurarnos de que van a asistir. Además quiero conocer a su niño.

El pelirrojo suspiró. No podía negarle nada a su prometida.

OOOOOOOOOOOOOOO

-Interesante…-murmuró Childman exasperando a Orphen.

"¿Que tiene de interesante?-pensó enfadado- Mi Cleo esta inconciente en un pueblo lejos de aquí y el dice que es interesante…"

-¿Que piensa usted Childman?- cuestionó Magic.

Estaban sentados en la sala del matrimonio. Al entrar, lo primero que hicieron fue conocer al lloroso Marcus. El pequeño de tres meses de vida era una rara mezcla de sus padres. Piel morena y cabello azul-petróleo de su padre y ojos violetas y carita angelical de su madre. Ahora se encontraba mamando del pecho de su mamá mientras esta prestaba atención a la charla.

-Déjame ver la espada.-dijo Childman extendiendo una mano.

Orphen se la entrego y el mayor la observó detalladamente. Frunció el ceño varias veces hasta que dejo de lado Baltanders para mirar al desesperado chico.

-Creo que se lo que sucede.

Los más jóvenes suspiraron aliviados mientras Asali sonreía.

-¿Que es lo que pasa? ¿Podemos hacer algo?

-Si. Como sabrás, Cleo y la espada están unidas por un vínculo mágico. Esta fusión la mantiene con vida y protege a Cleo mientras que la espada de Baltanders tiene un "refugio" donde permanecer. Pero este vinculo se ve afectado si una de las dos no presenta las condiciones necesarias. En este caso… al estar la espada tan dañada no sería de ninguna ayuda para ella.

-¿Y que debemos hacer?

-Algo tan simple como reparar la espada hasta que quede como nueva. Y luego tratar de que nada como esto vuelva a ocurrir.

-Eso haremos…- dijo Orphen con voz seria.

-Hay algo más que debemos comentarle, Childman…-dijo de repente Magic mientras su Maestro recuperaba la espada de las manos del mayor.

-Dime.

-Antes de que todo esto ocurra, mi Maestro me comento que la línea de Baltanders había mudado de posición de la columna vertebral de Cleo hacia su abdomen, más precisamente el vientre.- dijo Magic con una media sonrisa. El creía que sus supocisiones eran ciertas- ¿Que cree usted que pueda significar eso?

Childman lo miró sorprendido y enarcó una ceja, luego observó detenidamente a su

Ex -alumno.

-¿Que pasa?- gruñó ceñudo al ver como todos en la sala lo miraban.

-Es probable que Cleo este embarazada.- dijo Asali sonriente.

-¿Embarazada?- preguntó una voz femenina.

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Pasado el shock inicial de la noticia que tanto Orphen como Maribel habían recibido ahora ambos estaban sentados con una taza de té (para los nervios) en sus manos. La rubia y su prometido acababan de llegar y, convenientemente, encontraron la puerta entreabierta, sin hacer caso a las advertencias de Arthia, ella se decidió a entrar.

"Mejor hubiese esperado afuera como una buena niña", pensó todavía anonadada.

-¿Cómo puede estar tan seguro de eso, Maestro?- preguntó Arthia.

-Baltanders, al unirse con una persona, se encarga de proteger lo más importante en el cuerpo que usa como refugio. Y que las líneas hayan mudado hasta el vientre… bueno casi creo que no hay duda.

-¿Notaron algo diferente a ella antes de esto?- quiso saber Asali.

Como Orphen seguía en shock fue Magic quien contestó.

-Hace una semana yo la encontré vomitando por la mañana. Pero solo eso se.

-También tuvo nauseas todos estos días.- murmuró el hechicero negro.

-Pues una vez que soluciones el problema principal pueden consultar con un médico.

-¿Que problema?

OOOOOOOOOOOOO

-¿Eres tu el herrero pequeño?

-Nop, es mi papá. Enseguida lo llamo.- dijo un sonriente chico de unos 13 años antes de salir corriendo hasta dentro de la casa.

-¿En que puedo ayudarles?- dijo el robusto herrero cuando apareció frente a Orphen.

-Se que también es armero y me gustaría saber si puede reparar esta espada.

Magic se la entregó y el hombre la observó a conciencia. Sonrió.

-Claro que si. En tres días estará como nueva.

-¿Tres días?- preguntó con aprehensión- ¿No puede ser antes?

-Si quiere un buen trabajo… no.

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Tres días después.

-Hola muchacho, venimos a buscar mi espada.

El chico lo miro nervioso, con los ojos abiertos como platos. Asintió y salio corriendo en busca de su padre. El hombre llego minutos después luciendo tan nervioso como su hijo.

-Hola, Señor Orphen. Vera… yo no tengo su espada.

-¡¿Cómo que no!- rugió.

-Tranquilízate, Orphen.- dijo Arthia- ¿Puede explicarnos que pasó?

-Pues… anoche le di la última retocada para entregársela esta mañana, pero en el momento que hice eso, la espada empezó a brillar con una extraña luz verde y se desapareció de enfrente de mi.- explico retorciéndose las manos.

-Debe haber ido en busca de Cleo para volver a unirse.- dijo el pelirrojo a su amigo.

Orphen asintió algo más tranquilo.

-¿Cuánto le debo?

OOOOOOOOOOOOOOO

Estaban llegando ya a la posada donde permanecía Cleo con lo hermanos Volcano. Maribel y Arthia los acompañaban. La rubia había alegado que quería ver si su hermanita esta bien y Arthia no puedo negarse…

Antes de llegar al lugar había una bonita fuente de agua y Orphen pensó que se pondría a llorar al ver al hermoso ángel que jugaba con el agua. Ella esta allí, viva y sonriente, mojando a un malhumorado Volcan.

-¡Cleo!- gritó Magic.

La rubia giró su cabeza y su rostro se iluminó con una sonrisa de oreja a oreja. Corrió hasta llegar a donde su amor la miraba embelesado.

-Tengo algo que decirte.- dijo sonriente mientras pasaba sus brazos por el cuello del chico.

-¿Y que será eso?- preguntó igual de sonriente abrazando su cintura.

-Creo que vamos a ser papás.

FIN

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Notas: NO DESESPEREN HABRA EPILOGO! Jejeje sip, yo siempre cuando termino una historia le pondo un bonito epilogo lleno de miel y chocolate (muy dulce) Les adelanto desde ya que los protagonista serán el "fruto" del año de las parejas de este fic.

Hasta cuando vuelva doña inspiración…