El heicho encontro a Hanji, un peero y a... ¿Moblit? durmiendo en su habitacion, ¿Qué sucedera?
Calma Despúes de la Tormenta
Al principio su líder lo ayudó, pero luego de tender la cama ella se sumergió en un profundo sueño, él no lo podía creer
Suspiró y siguió con la limpieza intentando hacer el mínimo de ruido posible para no despertarla
Primero observó al perro que tenia alli al lado. Era un lindo perro marrón, pero luego recordó que ese perro era rubio y que su castañes se debía a la mugre que llevaba encima. Suspiro nuevamente, atrapó al perro y lo limpio en el baño de la habitación. Le sorprendió que el perro se dejara bañar, bueno, quizás se había cansado de estar sucio y pensaba que era hora de un buen baño y por eso quedaba quieto mientras lo enjabonaba
Luego de terminar con el baño lo secó muy bien y se dispuso a limpiar las paredes.
Lentamente volvían a tener su blanco natural. Miró su trabajo y sonrió
De improvisto algo que no había pensado surgió en su mente, "¿De quien era está habitacion?"
Definitivamente no era el de su líder, La suciedad era típico de ella, pero los documentos que se hallaban sobre el escritorio no tenían la misma caligrafía usual de la cientifica. Volvió al baño e investigó las cosas que se encontraban allí y que se le habían pasado por alto. Jabones de todos los colores y aromas, perfumes de ambiente con esencia primaveral, lociones para hombres, algunas navajas para afeitar, pulcritud inconmensurada, ni una mancha. Definitivamente no era el baño de una mujer, y menos de una mujer como Hanji Zoe
Volvió a la habitación pensando sobre quien podría ser el dueño. Hasta que una imagen cruzó por su cabeza. Recordó a aquel líder de ojos grises y estatura pequeña. No lo quería creer, deseaba que no fuera así, la limpieza a fondo encajaba con la descripción de él.
Luego vio el desastre que le quedaba por limpiar, era imposible que él dejará su cuarto así, y aún más imposible que deje a su líder, alguien que no compartía sus estándares de limpieza, durmiendo allí como le estaba haciendo
Sonrío y dejo esa posibilidad de lado, ese no podía ser el cuarto del Sargento Rivaille, no señor, era imposible.
Prosiguió con su trabajo colocando la puerta del armario en su lugar, como sería muy ruidoso colocarle clavos y no quería despertar a la científica, optó por hacerlo cuando se despertase
Luego de limpiar los vidrios de la ventana se giró para ver si su líder seguía durmiendo. Ella se hallaba allí abrazando fuertemente al animal como si fuera un oso de peluche gigante. Se acercó a ella y le quitó sus anteojos de la cabeza para que pudiera dormir más cómoda. Al sacarlos observó como la castaña largaba una pequeña sonrisa mientras dormitaba. Si, su loca y despreocupada jefe se veía tan linda mientras dormía.
Colocó los anteojos sobre el escritorio y se dirigió a hacer el último esfuerzo de limpieza
Al terminar de barrer contempló su hazaña con orgullo. Miró en su reloj, las 20:10 de la noche
Se acercó a la ventana para admirar la tormenta que se estaba viniendo. Esos días de lluvia lo tranquilizan mucho. Lentamente sus párpados caían, bostezó varias veces. Se recostó en el armario pensando que su sargento se despertaría en cualquier momento y que se podría retirar. Espero un minuto, dos minutos, tres minutos. No pudo más, todo el trabajo que tuvo que hacer, la hora que era, la lluvia que comenzaba a caer, todo le jugó en contra, sus ojos se cerraron en un profundo sueño
Los pocos rayos de sol que podían entrar le pegaban en la cara. Se intentó tapar con su almohadón pero no lo encontraba. Allí recordó todo, su líder lo arrastro hacia un cuarto para que limpie la inmundicia que ella había provocado
Se levantó lentamente. Se limpió los ojos con las manos, observó por la ventana el hermoso día soleado que le deparaba luego de una noche de tormenta. Miró su reloj, las 06:20 de la mañana
Ella todavía se encontraba allí durmiendo abrazada al perro. Decidió despertarla, dio solo dos pasos cuando lo vio, durmiendo sentado en una silla. Pelo negro, baja estatura, ceño fruncido aún cuando dormía
Un escalofrio recorrio su cuerpo, temblaba, no sabía qué hacer.
"¿Y si despierta y me ve allí?" supuso. Se abofeteo la cara para intentar calmarse y mantenerse centrado. Intentaba idear un plan para escaparse de esa situación pero no se le ocurría nada
"¿Qué haría la señorita Hanji?" se dijo
Él ya lo sabía, conocía perfectamente a su líder, tanto que sabría que lo que ella haría sería escaparse y que alguien más se encargue del problema
Ella se lo debía, pensó el rubio
Lentamente salió de la habitación dejando a los dos líderes solos. Una vez se cerró la puerta largó un extenso suspiro y salio corriendo lo más rápido que pudo
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Estar durmiendo en una silla se le hacía incómodo, su cuello le dolía y su espalda le reprochaba su disconformidad. Abrió lentamente sus ojos, el brillo que provenía de la ventana lo encegueció por un momento. No lo distingue bien al principio, pero luego unas figuras se formaban mientras poco a poco su vista se adaptaba a la luz
Sobre su cama yacían dos bultos, ojos marrones, pelo dorado y un hocico largo. A su lado, castaña, pelo desordenado, mirada atenta y algo psicópata. Los dos seres lo observaban fijamente
-Es tan lindo tu padre cuando duerme- Dijo sonriente la castaña mientras aparentemente hablaba con el animal a su lado, el cual ladeaba muy felizmente su cola
El sargento recordó lo que sucedió la tarde anterior. Él se enojó mucho con ella, le grito y la lastimo, algo que nunca se va a poder perdonar
-H-Hanji yo…- Pero es detenido por la castaña
-Ayer estuve pensando sobre nosotros...
Él tragó saliva, esperando lo peor
-...Sinceramente no me dí cuenta. La estabas pasando muy mal Rivaille
Se levantó de la cama y caminó hacia él. Lo tomo de la mano invitándolo a pararse, accede y lo lleva hacia la cama sentándose uno al lado del otro
-Desde aquel dia nos frecuentamos más que antes
Los dos miraban hacia el piso, no se animaban a verse a los ojos como antes solían hacerlo
-Querías hablar de algo pero no te animabas y yo no podía darme cuenta.
Su tono de voz cambia seriamente
-Poco a poco comenzaba a notar que algo te ocurria. Estabas impreciso, desconcentrado en la última expedición. Luego encontraste a está bella criatura y la ayudaste, más aún la adoptaste- Dice acariciando al hermoso perro que se encontraba a su lado
-Abandonaste en mitad de la misión, algo que nunca harías ni aún con el pretexto de estar enfermo. Te sentias mal, estabas enojado pero no actuaste porque sabías que enloquecerias poniendo tu vida y la de los demás en riesgo
Cierra su puño fuertemente al decir las siguientes palabras
-Y toda tu ira contenida desbordó gracias a mi incompetencia. Sé muy bien que tú no me querías hacer daño, sé que nunca le levantarias la mano a una mujer. Sé todo sobre ti... pero no me di cuenta que estabas sufriendo
Ahí entendió todo, no lo estaba reprochando a él, se estaba reprendiendo ella misma
-Nunca te pregunte como te sentías respecto al perderlos, no sabía que eso te carcomía por dentro, te enfureciste por ello, por no ayudarte y adoptaste a este perro simplemente por el hecho de no tener a nadie más. Pero no era suficiente, todavía sigues triste por sus pérdidas y enojado conmigo por no ayudarte
Lágrimas sin fin salían de los ojos de la castaña
-Perdoname...Perdoname y dejame preguntarte… ¿Cómo te encuentras Rivaille?
Levanta la vista para mirarlo. Él la estaba viendo como siempre lo hacía, ceño sufrido y mirada penetrante, solo que esta vez… pequeños ríos salían de sus ojos
-Idiota cuatro ojos, Abrázame…
Entre llantos se abrazaron, recordando y lamentando la muerte de esas cuatro personas...
El heicho tendria que saber que siempre puede contar con Hanji :3 pase lo que le pase.
Bueno diganme como va la historia? entretenida? interesante?, falta algo (sacando la obvia falta de imaginacion para ponerle un nombre al perro)?
Sus criticas me ayudarán, y si no las hay quiere decir que algo estoy haciendo bien :'D
Espero lo hayan disfrutado. Hasta la proxima.~
