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Segunda Cita

Por

Corazón de Diamante

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Llego el momento para deshacerme de aquellas cosas innecesarias que fui adquiriendo en el transcurso de 28 años de existencia; y los recuerdos se tornan amarillentos y poco a poco se ven cubiertos por la añoranza. Para mí habían perdido utilidad y ocupaban el espacio para las cosas nuevas.

El hecho de que ya no me fuesen útiles no implicaba que no podía sacarles provecho: vendiéndolas.

En el transcurso de los minutos que se convirtieron en dos horas, las cajas de cartón se fueron llenando con carros de juguete, libros de la escuela, ropa que ya no me quedaba, regalos de amigos que ya no frecuentaba y de ex novias, y las bolsas de basura también aumentaron de tamaño.

Llamo mi atención una servilleta que se encontraba en el interior de una cartera que usaba cuando estudiaba en la universidad; la cual desdoble y varios números hicieron su aparición, los cuales conformaban un número de celular. No tenía nombre pero yo sabía a quién pertenecía.

Mi compañero Darien me convenció para que asistiera a una cita a ciegas en su lugar, la idea no me agrado desde el inicio, pero le debía un favor y con esto quedábamos a mano.

Recuerdo que me pareció una chica torpe y por si fuera poco llego veinte minutos tarde. Podía haberme ido sin ningún remordimiento pero la música de fondo y el buen café que sirven en la cafetería: ¨La Soledad¨, me hicieron la espera menos tediosa.

¨Siento la demora, me llamo: Serena Tsukino.¨

¨Mi nombre es Diamante.¨

¨Mucho gusto¨

Por su agitada respiración intuía que había corrido, se sentó y dejo su bolsa blanca sobre la silla vacía.

¨Cómo disculpa, pagare lo que consumas.¨

¨No es necesario¨

Pese a que mi actitud no era muy amigable, ella no perdía su buen ánimo. Me comento que estudiaba Diseño Gráfico y que es fan de las películas en blanco y negro, convirtiendo a ¨Casa Blanca¨ en su película favorita. Ella hablo la mayor parte del tiempo lo cual no me molesto, ya que no me gusta que personas a las que apenas conozco se enteren sobre mi vida personal. Pero Serena no opinaba igual ya que me entere de santo y seña sobre la de ella.

No me quedo de otra más que acompañarla a la parada del autobús, ya que mi automóvil estaba estacionado a una cuadra, claro está que no le comente este detalle, ya que no quería verme obligado a llevarla a su casa.

Para mí mala suerte comenzó una fuerte lluvia, odiaba el hecho de que las gotas empaparan mi cabello y rostro. Así que me quiete la chamara de cuero y me cubrí, ella creyó que se trataba de un gesto caballeroso, se acercó a mí y recargo su cabeza debajo de mi hombro. El olor a café –el cual traía en la mano derecha, para llevárselo a su compañera de cuarto–, por segunda ocasión me hizo llevadera la situación.

¨Qué linda pareja, quisiera que mi novio fuese así de romántico.¨

Dos mujeres que se encontraban esperando el autobús, nos veían descaradamente.

¨Me voy, ya que aún estoy lejos del autobús que me lleva a casa.¨

Pero ella me sujeto por el brazo, saco una pluma de su bolsa y en esta recargo la servilleta sobre esta. Escribiendo el famoso número.

¨Me encantaría tener una segunda cita…¨ –y me dio un beso en la mejilla.

Tome el papel y lo guarde en el interior de mi cartera no dije más y me fui en dirección a donde se encontraba mi automóvil.

Días después me entere de que Mina la amiga de Darien quien había organizado la cita, le comento que Serena estaba fascinada conmigo. No le di importancia y esa segunda cita nunca se llevó a cabo.

Por cuestiones de trabajo he tenido que adoptar una personalidad extrovertida y tengo que decir que me he llevado gratas sorpresas y he conocido personas interesantes de las cuales he aprendido bastante. No puedo evitar pensar, que debí darle una oportunidad a Serena, cabía la posibilidad de que no hubiese una tercera cita, pero he llegado a la conclusión de que: no debe limitarnos, sí algo pasa o no pasa.

Sin pensarlo marque el número y este fue apareciendo en la pantalla táctil de mi teléfono.

–Bueno…

Me contesto un hombre, y reconocí su voz.

–Darien… soy Diamante… disculpa que te hable a estas horas, lo que pasa es que encontré este número sin nombre, y quería saber sí se trataba de alguno de mis clientes.

–Este es el número de teléfono de mi esposa. Recuerdas a Sere…

Colgué y como dije: Hay que darle espacio a las cosas nuevas que están por venir. Y tire la servilleta.

The end

29/XII/2013