Tu nombre es Gamzee Makara, acabas de llegar de tu nuevo trabajo a casa y estás estirado en el sofá. Karkat, tu compañero de piso, te está gritando algo pero la verdad es que vas tan colgado que ni te enteras, además estás pensando en el chico de la universidad. Le conociste hace casi dos años, pero apenas lleváis tres meses hablando y es que él es un poquito tímido. Te gusta que sea tímido, también te gusta su cara y su forma de reírse.
Ese chico, Tavros, vendrá esta tarde por primera vez a tu piso y la verdad es que tendrías que prepararle algo de comida pero ni siquiera sabes si hay algo en la nevera. ¡Ah! Ahora te das cuenta que de eso es lo que grita Karkat.
— ¡Te tocaba a ti hacer la compra! — le escuchas al final, tiene razón.
No has ido a comprar por que se te olvidó, Karkat lo sabe pero sigue gritándote quizá con la esperanza de que vayas a comprar antes de que él tenga que irse a trabajar. Te levantas del sofá y caminas a la despensa, miras dentro y ves que hay una bolsa de pan de molde.
Dejas el pan de molde en la mesa del comedor y sacas de la nevera un bote de manteca de cacahuete y algo de mermelada. Preparas un sándwich para Karkat, y en uno de esos momentos en los que abre la boca para gritarte se lo pones dentro. Sabes que esto te costará una reprimenda pero te da igual, te vas a tu cuarto y te haces un liado. Fumar te irá bien antes de que llegue Tavros, porque tienes pensado decirle que te gusta putísimamente.
Piensas que Karkat es un poco pesado, pero la verdad es que es cien mil veces mejor que estar en casa de tus padres. Te fuiste de aquel sitio a los doce años porque tu padre te golpeaba, a menudo piensas que era culpa tuya y te pones un poco triste, pero enseguida te das cuenta de que eso es una estupidez. También piensas en que si ahora tu viejo intentase pegarte seguramente se la devolverías y no volvería a intentarlo, pero no quieres pensar en esas cosas. Esta tarde viene Tavros y es lo único que quieres pensar. Bajo los gritos de Karkat, te imaginas besando los labios de Tavros y en sus ojos. En realidad no sabes si le gustan los tíos, apenas sabes que tuvo una novia hace tiempo.
Miras a Karkat marcharse rojo de ira, lo agradeces por que empezaba a taladrarte demasiado la cabeza y estabas por sacar tu bocina y sácale de quicio con su ruido, te encanta hacer eso. Y es que crees que Karkat está guapísimo cuando grita, a Terezi también se lo parece, pero tú no ves a Karkat como un tipo de fantasía sexual ni nada, tú le ves como tu colega de toda la vida.
Te quedas medio dormido tirado en tu cama un rato, te despierta el molesto ruido del timbre. Es Tavros, le ves entrar en tu hogar con una sonrisilla tímida. Te encanta que sonría de ese modo, de hecho te lanzarías sobre él cada vez que lo hace, pero te controlas porque no quieres asustarle.
— Wow, es genial — le escuchas decir mientras mira un grafiti alucinante que tú mismo hiciste en la pared del comedor, tiene un cangrejo en una balanza y un montón de notas musicales por toda la pared. Te pones a preparar más sándwiches de manteca de cacahuete con mermelada, quizá no le gusten pero no hay otra cosa.
—Lo hice yo mismo, como el de la pared de tu facultad —dices haciendo alusión a un gran grafiti en el que aparece un payaso con cuernos besando a un toro. Te gusta mucho ese grafiti tuyo.— Quiero hacer otro en mi cuarto pero aún no se él qué, y tiene que ser un puto milagro así que no vale improvisar.
Miras a Tavros dejar sus cosas sobre el sofá y sentarse a tu lado, le ofreces uno de esos seis o siete sándwich que has hecho. No te habías dado cuenta de que habías hecho tantos, pero de todos modos el pan de molde ya se ha terminado. Te das cuenta de que Tavros parece apenado, no es que sepas como animarle pero le miras curioso. Él te devuelve la mirada y ves cómo se sonroja.
— Creo que voy a dejar la universidad— dice mordiendo uno de los sándwiches—. Mis padres ya me han dicho que si abandono, ya puedo irme de casa.
Te acercas a él y abrazas, para ti no tendría mucho sentido que te dijeran eso pero sabes que a él le afecta. Supones que Tavros ha dejado el bocadillo sobre la mesa porque te devuelve el abrazo estrechándote con sus brazos. No deberías ser tan jodidamente visceral, pero te dejas llevar por la emoción y le besas. Notas su lengua en tu boca y ¡Joder! Eso sí es un puto milagro. Te apetece mucho meterle mano, pero no sabes si eso ya sería excederse un poco así que te separas de él y coges un sándwich como si nada hubiera pasado, porque si no, no sabes hasta donde serías capaz de llegar.
— Eso es una putada — dices mirándole, él te mira algo sorprendido —, supongo que a Karkat no le molestaría que vinieras aquí a vivir.
Tavros sonríe de nuevo, te das cuenta de que se ha colocado más cerca de ti. Quizá no le ha molestado que le besaras. Pasas un brazo por su cintura pero sigues comiendo, él te imita y se pone a comer también. Os quedáis en silencio unos minutos, es un silencio cómodo pero tú te mueres por volver besarle, y es que besa mejor de lo que pensabas.
—¿Me enseñarías a hacer grafitis?— le escuchas decir. Tú ya te has terminado dos sándwiches, te comerías otro pero solo porque no sabes que hacer para evitar tus impulsos.
Notas de autor: Pues… pensaba hacer este fanfic bastante corto, cuatro capítulos lo más, y es que no hay mucho de donde sacar. Pero es que amo el GamTav, es algo así como Dios. Así que no sé si alargaré esta historia….:S si me dais ideas, estimados lectores….XD
