Nota de la sexy y guapa autora: Hola, no me acuerdo de que quería escribir aquí… He escrito este capítulo con el móvil entre ayer y hoy haciendo colas en el salón del manga. En la parte pornográfica, que escribí ayer, he recibido la ayuda de un amigoal que le doy crédito U.U Satoki Androide, el tío más creído del universo, en esta web creo que es Tentaculo Terapeuta as Rose Lalonde. Y una vez editado, corregidas las faltas de ortografía y fantaseado con chicos/as cosplayenado a Tavros (No he visto a ni uno, ni ayer no hoy T.T *llora desconsoladamente pensado en que no ha acosado a ningún cosplayer femenino ni masculino este año* Se va al sobre porque está muy muy muy muy cansada. Disculpen posibles errores no adecuadamente corregidos.
Vuelves a ser Tavros, estás recogiendo algo de ropa y metiéndola en una mochila, también recoges las cosas más importantes de tu cuarto porque sabes que pronto vas a tener que abandonar la casa de tus padres. Te van a echar porque has dejado la universidad, aún no saben que lo has hecho porque finges que aún vas a las clases, pero en realidad vas a buscar trabajo o a casa de Gamzee. Tu madre sospecha algo, aunque aún no te ha dicho nada.
Tienes planeado vivir en casa de Gamzee durante un tiempo, sabes que eso va a ser complicado ya que el otro día os besasteis y aún no habéis hablado del tema. Te encantaría que fuerais pareja, pero tu relación con Vriska fue de todo menos sana y temes volver a vivir una situación igual. Te da pánico no ser capaz de llevar una relación sana, y ahora no eres capaz de replantearte perder a Gamzee porque antes de todo es un gran amigo.
A pesar de todas esas estúpidas inseguridades, piensas en aquel beso. Sus manos sobre tu cuerpo y las estúpidas ganas que tenías de quitarle la ropa para notar el contacto de su cuerpo. De golpe te das cuenta de que estás empalmado, sería fácil aliviar tu calentón pero tus padres están por casa y no tienen reparos en entrar en tu cuarto sin llamar. Intentas pensar en otras cosas, sigues empaquetando cosas pronto tendrás que fingir que te vas a la universidad.
Finalmente, cierras tu mochila y sales por la puerta de casa, vas a casa de Gamzee.
Llamas al timbre nervioso, pero aún es peor cuando es Karkat quien con su habitual cara de pocos amigos te abre la puerta, te da grima. Sabes que es buen tío, de hecho te deja quedarte un tiempo en su casa, pero a ti te da un poquito de mal rollo.
— Gamzee está en su cuarto, haciendo un ruido de mil demonios para hacerte sitio a ti y a tus cosas — te dice con cierto desdén.
Tú, caminas hasta allí y cuando abres la puerta lo ves sin camiseta, tirado en su cama, fumando un liado. Al entrar tú, él se incorpora y te mira moverte por la habitación. Está hecha un asco, con ropa por el suelo y algún mueble tirado, pero tú ni siquiera te percatas de los cambios. No te puedes enterar de nada porque tienes los ojos fijos en las anchas espaldas de Gamzee, sus brazos desnudos y bueno, su sonrisa que aparece al verte. Lleva el maquillaje de payaso un poco emborronado, supones que ayer no se lo quitó para dormir y hoy aún no se ha lavado la cara, volviéndoselo a pintar luego.
Te acercas a la cama y dejas tus bolsas en el suelo mientras te sientas a su lado en la cama. Quizá sería buen momento para hablar de ese beso, porque si vas a vivir con él pensar en eso en todo momento va a ser un infierno.
— ¿Quieres? — te acerca el liado a la boca, tú declinas su invitación. No te gusta fumar esa mierda porque sabes que te fríe el cerebro y ya te sientes suficiente tonto, aún que admites que te encantaría plantar cáñamo solo porque encuentras preciosa esa planta.
— El otro día… tú… — dices estirándote en la cama, no tienes ni idea de por dónde empezar. Estás rojo como un tomate, lo sabes, además el corazón te va a mil por hora. Gamzee se estira a tu lado y eso te pone más nervioso. De golpe pone su mano en tu cintura y te abraza. Notas su respiración sobre tu cuello y sabes que si giras la cabeza hacia la izquierda vuestras narices se chocarán—, Gamzee, antes de que venga a vivir aquí yo…
Antes de terminar lo que querías decir la lengua de Gamzee recorre tu cuello y mordisquea tu oreja.
—Eres tan putísimamente increíble— te giras hacia él, su voz pastosa habla con cierta admiración. Le miras a los ojos y notas como él te arrastra hacia su piel. Deslizas tus manos por su espalda mientras te entregas a besarle, parece que no te sientes inseguro y es que a menudo si estás con Gamzee nada te parece imposible.
Las manos de Gamzee bajan desde tu cintura hasta tus caderas, te estremeces notando su erección. Lo que más te alucina es que te das cuenta de que su pene debe ser enorme, además no tienes ni idea de que hacer porque nunca te has enrollado con un tío. Notas el sabor del liado en su boca, pero te da igual, es como en un sueño. Sus labios se rozan con los tuyos, empapando tu cara de saliva y chocando vuestras lenguas. Te separas un instante de él, tienes que hablar y te da igual joderla para siempre con tu frase.
—No quiero que después de esto finjas que no ha pasado nada— dices con total decisión, si después de que lo digas no quiere que sigáis adelante asumirás las consecuencias—, eres muy, muy importante para mí.
Gamzee empieza a reírse, pero lejos de soltarte te aprieta más contra su cuerpo. No sabes que pensar y empiezas a angustiarte un poco.
—Guay — le escuchas decir mientras posa sus ojos sobre ti y se lanza a besarte de nuevo. Con toda su fuerza gira tu cuerpo y te coloca sobre el suyo. Tú te incorporas un poco, sientes las manos de Gamzee deslizarse por debajo de tu camiseta y quitártela. Te da un poco de corte, pero es porque no te fijas en la manera con la que te devora con la mirada. Te entregas a besarle, nunca en tu vida has besado a nadie con tanta necesidad y es que nunca habías anhelado tanto nada.
De golpe tragas saliva, te acabas de dar cuenta de que Gamzee sabe perfectamente lo que hace. Acaba de desabrochar tu cinturón con tanta soltura que temes no estar a la altura de la situación. Gamzee te empuja hacia un lado y se coloca sobre ti, notas como su lengua baja desde tu boca hasta tu cuello, despacio, mientras sus manos te despojan de los pantalones. Tú acaricias su cabeza, sabes que cada vez baja más y que está a punto de llegar a tu pene.
Dejas escapar un gemido, Gamzee está lamiendo tu miembro y lo hace despacio desesperándote un poco. Sin que tú lo calcularas notas como él mete un dedo en tu ano, al principio es incómodo porque tú nunca has tenido sexo anal. Pretendes quejarte pero entonces Gamzee gira su dedo de un modo concreto y presiona en un punto con esos dedos perfectos haciendo que la incomodidad desaparezca. Empiezas a jadear en pocos segundos y es que entre la calidez de su boca y lo que hace con las manos no puedes evitarlo, a pesar de que sabes que Karkat está en el comedor y te está escuchando casi seguro.
Estas a punto de correrte cuando Gamzee para, tú lo maldices pero entonces te fijas en que se está quitando los pantalones. Te quedas boca abierto, tal y como imaginabas su pene es enrome y te preguntas cómo diablos va a caber. Tienes ganas de pegarte, no es momento de pensar.
—Gamzee, yo nunca…— empiezas a decir pero él te tapa la boca con el dedo acompañado con un siseo. Aparta su dedo y te besa a la par que levanta tus piernas. Te coloca una mano a un centímetro de la cara y tú le miras extrañado.
—Lámeme la mano — Tú no entiendes nada, Gamzee ladea la cabeza— No tengo lubricante, sino será putísimamente doloroso para ti.
Le lames la mano y luego le ves escupirse en esta, se frota la secreción en su enorme pene y vuelve a colocarse sobre tu cuerpo. Notas como coloca su pene en tu entrada y te agarra por la cintura, en todo el proceso no deja de mirarte fijamente a los ojos. Tienes que admitir que estás feliz y excitado pero también un poco asustado.
Finalmente te penetra, lejos de dolerte sientes como si estuvieras en el cielo. Las embestidas de Gamzee son lentas, te encanta ese punto concreto en el que justo acaba de terminar de empujar y el placer se hace brutalmente intenso. No puedes evitar gemir. También te gusta fijarte en la expresión enajenada de tu compañero cada vez que lo hace, entorna ligeramente los ojos y su boca deja escapar mil jadeos. Ver así a Gamzee te encanta.
Poco a poco las embestidas van más rápido y tú dejas de ser consciente del tiempo que lleváis así. Cada vez es más y más intenso, por lo cual ni siquiera eres capaz de pensar en Gamzee o el mobiliario cuando te corres y lo dejas todo perdido, hasta la cara de él.
Te parece ver a Gamzee relamerse y lamer tu pecho lleno de tu propio semen, es una guarrada pero te encanta. Finalmente Gamzee para de envestirte. Por como a gemido supones que también se ha corrido al fin. Él se aparta y los dos os estiráis en la cama.
Te gustaría hablar con él pero estás exhausto, a pesar de no haber jugado un papel muy activo, así que te quedas dormido abrazándole. Antes de dormirte piensas que tal vez conocer a Gamzee es lo mejor que te ha pasado en toda tu mísera existencia.
