Saint Seiya y sus personajes pertenecen a Masami Kurumada.

Al día, como todas las mañanas, me encaminé hacia la universidad alrededor de las 8. Ese día tenía clase de 9 a 11. Vivía en Shinjuku. Me tomaba unos 35 minutos para llegar a la universidad; tenía que caminar, tomar el subterráneo y luego tomar el bus-ademas de caminar un poco mas.

Usualmente me quedaban 15 minutos antes de que empezaran las clases. 15 minutos a veces divertidos, a veces aburridos.

Seguía algo cansado del día anterior gracias al trabajo, así que compré un café y me senté en una banca buscando descansar.

Estaba demasiado exhausto, que no noté que esta ya estaba ocupada.

Estaba dormido. Me di cuenta por la tranquila forma en que respiraba. No tuve que quitarle la gorra que cubría sus ojos para darme cuenta de ello, ni tampoco para saber de quien se trataba.

Era Shun.

Reconocí la gorra negra que llevaba puesta el día anterior en el café, ademas de la maleta que se encontraba entre nosotros.

Me quedé observandolo un buen tiempo. Su respiración mantenía el mismo ritmo y se veía bastante tranquilo, por eso me sorprendí cuando lagrimas empezaron a deslizarse por sus mejillas.

En un impulso, las retiré con el dorso de mi mano.

Mi acto lo despertó instantáneamente. Su rostro expresaba alteración y miedo, pero cuando me vio junto a él con la mano extendida,me miró con rabia y con un golpe alejó esta.

—Lo siento. Te asusté.— me disculpé mientras acariciaba mi mano por un golpe que no pensé que iba a ser tan fuerte. —Pero, por alguna razón comenzaste a llorar y sentí que debí hacerlo.

Él siguió mirandome con la misma expresión en el rostro, Luego se levantó de donde estaba y tomó su mochila para alejarse de ahí. Dio unos pasos y se detuvo.

—No me vuelvas a tocar— dijo sin siquiera voltear a mirarme, y siguió su camino hacia-supuse-la facultad de medicina.

Shun me sorprendía cada vez mas.

Después de mirar el camino por el cual él se había ido, mire el reloj en mi muñeca y rápidamente me dirigí hacia mi facultad.

En la tarde fui al trabajo. Almorcé y luego me encaminé a este.

En el camino me encontré a Seiya; no podía creer lo mucho que este podía hablar. Hablaba de cualquier cosa, no paró ni un solo segundo desde que nos habíamos topado y hubo momentos en que me habría gustado golpear su cara contra una pared para ver si así lograba detenerlo. Pero esos pensamientos se fueron cuando notaba lo bastante amigable y simpático que era, así que intenté seguirle la cuerda lo mas que podía.

Llegamos al café y todos se encontraban ahí. Shiryu y Sorrento ya estaban atendiendo clientes, Camus y Milo ya se encontraban trabajando tras la barra; solo Isaak, Seiya, Shun y yo faltábamos por cambiarnos para luego ir a atender.

En el vestuario, Seiya empezó a hablar con Shun.

Hablaban animadamente, por lo que pensé que Shun debía tenerle mucha confianza a Seiya.

Terminé de cambiarme al mismo tiempo que Isaak, y juntos salimos hacia el trabajo.

—Shun y Seiya se llevan muy bien, ¿no?— dije, internamente sorprendiendome de mis palabras.

—Shun se lleva bien con todos aquí, Seiya en especial, son mejores amigos.— respondió Isaak —Creo que el único que falta por llevarse bien con él eres tu, aunque no hay prisa, lo conoces de ayer.

—Creo que será imposible, es probable que me o…

Antes de terminar mi frase, Isaak me interrumpió.

—No digas algo así. Shun tiene un corazón muy puro, creo que lo imposible aquí es que él odie a alguien.— dijo mi amigo muy seriamente.

Así partimos caminos cada uno a su zona, y desde ahí no pude dejar de pensar en lo que Isaak había dicho.

Al finalizar el trabajo, todos nos reunimos después de cambiarnos en la zona de descanso. Me enseñaron que eso era algo común después de cerrar para hablar sobre como habían ido las cosas ese día.

No había tomado mucho tiempo, y cada uno fue dejando el lugar.

Empecé a caminar hacia la estación del subterraneo. Al llegar, esta se encontraba algo vacía respecto a la hora.

El tren no tardó en llegar, así que subí a este y tome asiento.

Agaché la cabeza, cerré los ojos y suspiré fuertemente. Estaba demasiado exhausto.

Al levantar la mirada, noté que frente a mi se encontraba alguien sentado mirando por la ventana.

Era Shun.

Lentamente se giró hacia mi-probablemente al sentirse observado-. Se quedó mirandome un buen tiempo, y yo a él.

—Hyoga.

Me sobresalté demasiado al oír mi nombre salir de sus labios.

El al notar que tenia el cien por ciento de mi atención, habló.

—Lo siento— dijo bajando la mirada y dejando que su castaño cabello cubriera sus ojos.

—¿Por qué te estás disculpando?— pregunté cuando logré reaccionar a sus palabras.

—Lamento haber golpeado tu mano esta mañana. No lo merecías.— respondió en la misma posición.

Este Shun era muy diferente al que hasta ahora había visto, y se veía tan indefenso al resto de veces que no pude evitar mirarlo con ternura.

Me levanté de mi silla y me senté junto a él, dejando una de por medio entre los dos para no hacerlo sentir incomodo-por la poca confianza que debía tenerme-.

Me di cuenta que Shun notó lo que había hecho al verlo sobresaltarse un poco, pero no se movió.

—No, estabas en todo tu derecho. No debí haberte tocado, en especial porque nos conocemos desde ayer y no me debes tener ni un poco de confianza. Yo lo siento.— dije mirandolo fijamente.

Siguió en su posición un poco mas, y lentamente fue levantando la mirada hacia mi. Noté arrepentimiento y dolor en su mirada. Probablemente no podía aceptar el hecho de haber herido a alguien así fuera por una razón correcta, y eso me hizo recordar el corazón puro que tenia Shun, el cual me había mencionado Isaak ese día.

—Ya estamos a mano, ambos nos disculpamos, así que no tienes de que preocuparte.— Shun me miró con sorpresa —Mejor empecemos desde cero.

Extendí mi mano hacia él, con la seguridad de que por la desconfianza él no iba a tomarla, pero me equivoqué.

—Kido Shun— dijo sosteniendo mi mano tímidamente.

Sostuve algo firme y suavemente la de él.

—Sawatari Hyoga.

Espero actualizar continuamente, cosa que no puede estar tan complicada si sigo así de inspirada. Gracias por leer mi fic y por sus reviews.