Saint Seiya y sus personajes pertenecen a Masami Kurumada.
Desde ese día, había empezado a acercarme mas a Shun. Si me lo topaba en la universidad antes de clases charlábamos un poco, en el trabajo nos hacíamos compañía y bromeábamos mientras esperábamos las ordenes, y después de este, juntos tomábamos el tren hacia Shinjuku-supuse que era porque allá vivía.
Pasadas dos semanas y media desde mi primer día de trabajo, la relación con mis compañeros iba bien. Los fui conociendo uno a uno, y aunque todos eran diferentes, logré conformar una amistad con todos.
Al final de esa semana, todos decidimos salir ese sábado después del trabajo.
Todos accedieron inmediatamente, excepto Shun, quien decía que tenia cosas que hacer, pero por la insistencia de todos accedió al final.
Fuimos a un bar cerca en Shibuya donde tomamos unos tragos y pasamos un buen rato charlando y riendo, en especial de Seiya que así lo quisiera, aun no podía tomar alcohol y terminó tomando jugo toda la noche-ademas de que fuimos a ese bar a propósito para que aquello sucediera-.
Shun estuvo la mayoría del tiempo callado escuchando lo que sucedía a su alrededor. A veces reía por los comentarios, y cuando no era así se veía perdido en sus pensamientos. La única acción que usualmente notaba de su parte era que miraba demasiado la hora en su celular.
Nos dio la una de la mañana y todos perfectamente sentían que podían seguir hasta mas tarde.
Excepto Shun.
—Ya es hora de irme.— dijo mientras se levantaba de su lugar.
—¿Por qué Shun? Es demasiado temprano.— Seiya no quería que su mejor amigo se fuera, supongo que era por lo que me habían dicho sobre que Shun no solía salir con ellos.
—Lo siento, pero ya es tarde y tengo cosas que hacer. Nos vemos.— y así se dio la vuelta y se fue dirigiendo hacia la salida lentamente.
—Yo también me voy. Nos vemos.— dije rápidamente levantandome de mi lugar para alcanzar a Shun que ya estaba a punto de cruzar la puerta de salida-y evitar que los demás me detuvieran con preguntas.
Lo alcancé fuera del bar. Me acerqué rápidamente y lo tome por el hombro para detenerlo.
—¿Hyoga?— dijo sorprendido de verme ahí junto a él.
—Vas hacia Shinjuku, ¿cierto?— pregunté.
El aun sorprendido asintió.
—Te acompaño. Ya no hay trenes y si vamos juntos es menos peligroso.
—No tienes que hacerlo. Sé que parezco mujer y me veo débil, pero no es así, y realmente puedo defenderme.— dijo, creo que algo ofendido.
Rápidamente reaccioné.
—Bueno, dejemoslo en que simplemente quería acompañarte.— dije, provocando sorpresa en Shun y hasta en mi mismo por decirlo de forma tan sincera-pero lo dejé pasar.
Shun se giró.
—Vamos.— y empezó a caminar, conmigo junto a él.
El camino de Shibuya hacia Shinjuku era largo, pero con Shun no lo sentí de esa manera. Hablamos todo el camino como solíamos hacerlo en el tren después del trabajo. Usualmente bromeaba para sacarle una sonrisa sincera. Había descubierto por Shiryu que la sonrisa que Shun usaba con los clientes en el trabajo no era de verdad, y me di cuenta que tenia razón cuando lo vi sonriendo realmente un día en el tren después de contarle un anécdota de cuando estaba en secundaria. Si su sonrisa falsa era bella, no existía ninguna que se comparara a la de verdad.
—¿Sucede algo?
Shun llamó mi atención al notarme distraído.
—No, nada.— reaccioné rápidamente negando con mis manos. No podía decirle que me distraje pensando en su sonrisa.
Shun me miró no muy convencido, pero lo dejó pasar.
Caminamos un poco mas y ya frente a la estación de Shinjuku, Shun dijo que ahí debíamos partir caminos.
—Ten cuidado.
—Ya te dije que sé cuidarme solo Hyoga, no tienes que preocuparte.— dijo mientras me sonreía, luego giró en sí y se fue alejando del lugar tomando el camino opuesto al mío.
Al día siguiente al ser domingo, no hubo universidad.
Llegué al trabajo junto a Isaak, y ya todos se encontraban ahí. Excepto Shun, que cruzó la puerta del vestuario unos minutos después que nosotros. Se veía agotado, se notaba que había corrido.
—Llegas tarde Shun.— le reclamó Seiya en broma, rodeandolo con un brazo y despeinando sus cabellos con la mano del otro.
—Lo siento, tuve que ir por unas cosas a Shinagawa.— se excusó.
—¡¿Shinagawa?!— dije sorprendido.
Distraído por el ataque de Seiya, dijo algo que me sorprendió.
—Claro, allá vivimos.
Me llamó un poco la atención como Shun se había referido a sí mismo.
Digo un poco porque lo que mas la había llamado fue la reacción de los demás. Todos dejaron lo que estaban haciendo en ese momento para fijar su preocupada vista en Shun. Este no sabía el por qué, y mucho menos yo.
—¿Qué sucede?— preguntó, al parecer incomodo por la mirada de los demás.
Los muchachos reaccionaron y siguieron en lo que estaban, incluso Seiya lo soltó de su agarre y siguió cambiandose.
Shun dejó pasar el haber sido ignorado y comenzó a cambiarse como ya lo estaban haciendo los demás.
Como siempre, todo iba bien en el trabajo. Todos de aquí para allá atendiendo clientes.
El día pudo haber sido igual que los demas, pero no fue así.
Camino a la barra choqué con Shun, quien iba mirando hacia el piso mientras se tomaba fuertemente la cabeza.
—Shun, ¿estás bien?— le pregunté bastante preocupado-mas de lo que alguna vez habia estado en mi vida-, pero al parecer el dolor era tan fuerte que ni siquiera respondió a mi pregunta.
Busqué a Aioros con la mirada, y al encontrarlo a lo lejos supervisando como iba todo en el lugar, le hice señas para que viniera hacia nosotros. Se acercó rápidamente, se veía muy preocupado. Se llevó a Shun a la zona de descanso después de pedirme que cubriera la zona de este.
Pasó un tiempo antes de que salieran de ahí, pero Shun ya no vestía su uniforme. Se dirigieron hacia afuera del local, y un poco después regresó el gerente sin Shun junto a él.
Al final del día, antes de cambiarme me acerqué a Aioros.
—¿Qué sucedió con Shun?— le pregunté.
—Se sentía algo enfermo, así que le dije que regresara a casa y lo acompañé a que tomara un taxi.— me explicó. —Gracias por avisarme.
—No es nada. Me preocupé demasiado.— solté sin pensar en lo que decía.
Aioros se quedó mirandome de manera insinuadora por lo que acababa de decir.
—Veo. Así que Shun te preocupa demasiado.— dijo haciendo que reaccionara-para mi sorpresa- con un leve sonrojo.
—¿Eh?— fue lo único que logré pronunciar.
Sin más, se fue dejandome a mi, a mi sonrojo y varios pensamientos, atrás.
Aquí está el capitulo 3-el cual lamento que saliera tan corto. Quiero agradecer los reviews que he recibido, en especial el de Saya Uchiha; por ellos he estado demasiado motivada a seguir escribiendo el fic-y lo digo sinceramente ya que soy bastante perezosa-, y a mejorar en los errores que cometo-espero-.
Para finalizar, haré lo mejor para que disfruten de esta historia.
PD: Intentaré actualizar todos los martes.
