Saint Seiya y sus personajes pertenecen a Masami Kurumada.

Viernes. A un día del cumpleaños de Shun, ciertas emociones que estaban creciendo en mi por él se me hicieron totalmente presentes.

Desde el día en que Shun había salido temprano del trabajo hasta ese entonces, mi manera de verlo no era la misma. Al principio entré en una especie de etapa de negación, la cual me hacía pensar en razones por las cuales no me podía sentir de esa manera, como por el hecho de que él era un hombre al igual que yo-realmente era la única que se me había ocurrido.

Y a la mitad de ese lapso de tiempo, fue que después entré en la etapa de aceptación, y que probablemente ya no había marcha atrás respecto a lo que sentía.

Shun me gustaba.

Era imposible no sentirse de esa manera por alguien tan especial como él. Shun era una persona increíble con una grandiosa personalidad. Me agradaba demasiado pasar tiempo junto a él, escuchar su calmada voz, verlo reír, y muchas más cosas ridículas que me hacían sentir de una manera que jamas había experimentado.

—¡¿Hyoga?!— gritó Sorrento tomandome del brazo para detenerme, al mismo tiempo alejandome de mis pensamientos.

—¿Que sucede?

—Por fin sales de tu trance.— dijo soltando un suspiro —Enserio, ¿sabes cuánto tiempo estuve llamandote?

Negué con la cabeza.

—Ya no importa. Venia a avisarte que después del trabajo vamos al bar de la otra vez para hablar sobre que vamos hacerle a Shun por su cumpleaños.— me indico Sorrento.

Asentí y seguí atendiendo clientes.

El resto del día seguí pensando en Shun, pero esta vez no específicamente sobre él sino sobre qué haríamos en su cumpleaños, el cual estábamos preparando entre todos.

Cuando se trataba de este tema, no podía dejar de pensar en mi primer día de trabajo, cuando los muchachos hablaron sobre ello y Shun parecía no querer hacer nada.

Después de cerrar, tuve que hacer una de las cosas mas complicadas en mi vida.

—Veo. Así que tienes cosas que hacer.—había dicho Shun cabizbajo.

Verlo de esa manera me había hecho sentir un fea y extraña sensación de dolor en el corazón.

—Lo siento Shun.

Rápidamente, él reaccionó.

—¿Eh? No Hyoga, no tienes por qué sentirlo. No es como si fuera tu obligación que tomáramos el tren juntos.— dijo moviendo las manos de un lado al otro.

—No tengo tanta suerte como para ser obligado a ello.— dije sinceramente, provocando un leve sonrojo en sus mejillas.

Bajo la cabeza, se colocó la gorra y se despidió de mi antes de salir por la puerta del lugar.

No me molestó su reacción al irse de un momento para otro. Desde que me había dado cuenta de mis sentimientos, era bastante sincero en situaciones como la de hace un momento. Cuando hacía que Shun se sonrojara, este huía de mi, probablemente por la vergüenza que sentía.

Había muchas cosas similares que había dicho, y no sabía si por ello él podría haberse dado cuenta de lo que sentía; aunque si me seguía hablando, tal vez lo había dejado pasar, o simplemente era muy despistado.

Fui el ultimo en llegar al bar. Nos sentamos en la misma mesa redonda de la ultima vez y empezamos ha hablar sobre la celebración del cumpleaños de Shun que se llevaría a cabo en el café.

—Bueno, hasta ahora lo que tenemos preparado es el lugar, comida y bebidas.— revisó Aioros en una libreta.

—Yo me encargaré del pastel.— dijo-por supuesto-Camus.

—Y Sorrento de la música, así que creo que tenemos todo.— concluyó Shiryu.

Había algo que me pareció extraño.

—¿Seremos solo nosotros?— pregunté.

Todos asintieron al mismo tiempo, luego Milo tomó la palabra.

—Sabes que Shun no confía en las personas fácilmente…

—Aunque Hyoga es una excepción.— intervino Seiya de manera insinuante, como lo había hecho el gerente hace un tiempo.

Al tenerlo al lado, lo golpee en la cabeza, y resistiendome a hacerle lo mismo a Isaak que intentaba no reír, miré a Milo para que continuara.

—Bueno, el caso es que por esta razón, se podría decir que somos los únicos amigos de Shun.— concluyó.

Por sus palabras, y también por lo que había dicho Seiya, pensé en lo afortunado que había sido al haber ganado tan rápido la confianza de Shun.

Nos quedamos un rato mas, hablando sobre cosas diferentes a la fiesta.

Ya cuando todos estábamos a punto de irnos, Aioros dijo algo que me había dejado bastante intrigado.

—Recuerden, así no le guste tomar, tenemos que tener mucho cuidado de que Shun pueda llegar a ingerir alcohol.

¿Por qué será?— pensé.

Lo dejé pasar, y asentí junto a los demás antes de que cada uno tomara un camino distinto.

Al día siguiente, casualmente frente a la entrada del campus de la universidad vi a Shun llegar a lo lejos-ya que era fácil identificarlo por su usual gorra. Me acerqué hacia él, no sin antes notar que caminaba de una manera bastante desmotivada.

—Shun.— lo llamé.

Se giró hacia a mi, y cuando levantó la cara pude notar que las pequeñas ojeras que solía llevar eran bastante notorias ese día.

—Hyoga.— me saludó con una leve sonrisa —Buenos días.

El cansancio se le notaba hasta en la voz.

—¿Estás bien?— pregunté notablemente preocupado. —Te ves demasiado cansado.

Asintió.

—Anoche me acosté mas tarde de lo usual para terminar un ensayo. No tienes que preocuparte, puede que se me pase mas tarde.

—De acuerdo, pero si te sientes demasiado cansado di que estás enfermo y ve a la enfermería a dormir un poco.— dije, y él volvió a asentir.

Nos sentamos en una banca del campus por poco tiempo, tiempo en el que técnicamente obligué a Shun a dormir. Mientras tanto, yo admiré su cara dormida, y me daba mas cuenta de los mucho que me gustaba por lo rápido que latía mi corazón en ese momento por tan solo tenerlo cerca de mi.

Sin pensarlo, recosté su cabeza en mi hombro, y a pesar de haber sentido que mi acción lo había despertado, no lo solté. Recosté mi cabeza en la suya y hablé.

—Shun, feliz cumpleaños.— dije suavemente.

—Gracias.— agradeció, -para mi sorpresa-sin intentar soltarse de mi agarre.

Pasó un tiempo y lo solté. Miré la hora en mi celular y faltaba poco para que empezaran las clases.

Eché un vistazo a mi alrededor, y al no notar a nadie cerca, me acerqué a él-que se encontraba en un trance probablemente por lo que había hecho- y besé su cabeza.

Shun se sobresaltó y puso una mano es esta, y el sonrojo que antes era leve, se había vuelto demasiado notorio.

—Ya empezarán las clases. Nos vemos en el trabajo.— me fui rápidamente sin mirar atrás, reprendiendome a mí mismo por lo que había hecho.

Por la tarde, el plan para distraer a Shun era simple.

Seiya iría a la universidad a interceptarlo y se lo llevaría a comprar parte del inventario para el restaurante que se le había "olvidado" comprar la ultima vez y lo necesitaba a él para no olvidar nada de nuevo.

Cerramos temprano ese día, y empezamos a poner todo en su lugar-que no era demasiado.

Alrededor de las 8, Sorrento avisó que los veía acercarse. Todos nos escondimos.

—Salgan de donde estén.— dijo Shun bastante serio al entrar.

Seiya empezó a hacer señas tras él para avisarnos que era mejor hacerlo. Cada uno fue saliendo de su escondite.

—¡Seiya!, ¿se lo dijiste?— preguntó Isaak.

—¡No! Se dio cuenta al ver el lugar cerrado.— se defendió.

La mirada de Shun reflejaba una mezcla de enojo y seriedad.

—Les dije que no debían hacer esto, a él no le agradará que tome su tiempo.

Todos se quedaron mirando silenciosamente en su dirección. El único en articular palabra poco después fue Seiya.

—Vamos Shun, es tu cumpleaños, hoy usa ese tiempo para ti.

—Seiya tiene razón.— siguió Shiryu —Por una vez no pasará nada.

No entendí nada, pero como siempre, lo dejé pasar.

Shun se quedó callado un tiempo. Luego soltó un gran suspiro mientras se tomaba el puente de la nariz.

—De acuerdo.— accedió.

Los muchachos sonrieron y se acercaron a felicitarlo.

Pasamos un rato agradable juntos, con buenas bebidas, un delicioso pastel y música. Celebramos el cumpleaños de Shun, y aunque en un principio este seguía algo enojado, se le pasó entre bromas y anécdotas.

La cosa termino bastante tarde.

Después de acomodar cada cosa en su lugar, salimos del local. Nos despedimos frente a la puerta y cada uno tomó un camino diferente, y al decir "cada uno", era literal.

—Shun.— lo seguí, y él se detuvo al oír que había sido llamado. —¿No vas a Shinjuku?

Había tomado un camino totalmente opuesto al que solíamos tomar juntos después del trabajo.

—No. Hoy vamos a casa, ya es muy tarde para ir a Shinjuku.

Ignoré la forma en que se había referido a si mismo-la cual usaba de vez en cuando- y le hice una pregunta que tenía desde hacía mucho tiempo.

—¿Por qué vas siempre a Shinjuku?

Él se quedó en silencio, como pensando en si decirme o no el por qué.

—Es una larga historia, y la verdad es que no quisiera hablar de ella.

Lo único que pude pensar era que tal vez no me tenía la confianza suficiente como para decirme la verdad, y lo respeté, nos conocíamos hacía un mes y era suficiente para mi con tener el nivel de esta que había ganado en tan poco tiempo.

Deje pasar su respuesta; tal vez algún día lo sabría.

—Así que tendré que ir solo. Debe ser un karma por no haber ido contigo ayer.— dije cambiando de tema. —Lo merezco.

Shun rió.

—¿Qué cosas dices, Hyoga? — rió un poco más y fijó su serena mirada sobre mí —Dices tanto ese tipo de cosas que a veces pienso que te gusto.— Luego noté que había dejado de reír y sus ojos se abrieron como platos al haberse dado cuenta de lo que había dicho —Lo siento. Ignora lo que dije.

Miró hacia una dirección opuesta de a donde me encontraba.

Acerqué mi cara hacia él, lo tomé de la barbilla y lo obligue a que nuestras miradas se encontraran. Como reacción, se sonrojó. Me quedé mirando fijamente sus ojos, los cuales reflejaban sorpresa.

Mantuve esa posición un largo tiempo-lo cual no sentí de esa manera-, y me alejé de él.

Lo tomé de los brazos, y recosté mi cabeza en su hombro.

—Shun, no tienes por qué pensar así. Tu sí me gustas.

Aquí está el capitulo 4 de este fic. Hasta el momento estoy bastante segura de poder cumplir con lo que dije sobre actualizar cada martes. Espero que les haya gustado y de nuevo gracias por los reviews.