La marca del Escorpión
Capítulo 3
Abrumada por tantas emociones, apenas sentí cuando Milo me vistió suavemente y me llevó en brazos hacia otra habitación mientras decía:
-Al parecer, por el tacto de tu piel, tu sabor, tu temperatura corporal y tus reacciones indican que no eres ninguna criatura sobrenatural. Sin embargo, detecto algo en ti que no sé definir…no eres una simple humana y mientras lo averiguo, permanecerás en el santuario…donde pueda verte y vigilarte. Expondré tu situación a la diosa Athena y al patriarca y ellos decidirán que hacer…
En ese momento me dejó en un baño muy lujoso, entre antiguo y moderno, con una gran bañera circular de mármol con una cabeza de león tallada en la pared, del mismo material, por donde salía el agua.
-Te dejaré para que te bañes…te conseguiré ropa para que puedas cambiarte. No intentes escapar porque no llegarás muy lejos.
Acto seguido, se retiró. Me metí en la bañera y luego de asearme, dejé que ésta se llenara para relajarme por un rato. Recostada y con la cabeza sobre el borde de mármol, cerré los ojos y repasé los últimos sucesos de mi existencia. ¿Qué sería de mí a partir de éste momento? ¿cuál sería mi papel en la vida de Milo y en éste lugar?...al recordar a mi familia y amigos tan lejos y esperándome, una ola de angustia me sobrecogió…y ahogué un sollozo.
De repente, la puerta se abrió y un sonriente Milo se apareció con lo que parecía ser una túnica blanca.
-Te he conseguido ésta ropa, así podrás cambiar la que traes-señaló-el baño te hizo muy bien, luces mucho mejor-sonrió.
-¿Puedes dejarme sola?- exclamé enojada-¡no solo me mantienes prisionera sino que tampoco respetas mi intimidad?
-Creo que habiendo intimado como lo hicimos, ya no es factible que sientas vergüenza-contestó con un brillo pícaro en los ojos-además tu cuerpo es muy hermoso, deberías sentirte orgullosa de haber provocado mi deseo.
-Realmente no tienes sentido de la caballerosidad-bufé-eres un bárbaro…
Yo me consideraba una mujer normal. Alta, rubia y de ojos celestes sí…pero no me vestía provocativa o de una manera que me hiciera parecer una top-model. Por eso el hecho de que éste bárbaro que parecía salido de una película de superhéroes me hubiera tomado de esa manera…no lo podía creer sinceramente…lo peor es que no podía evitar sentir atracción hacia él.
Mis contestaciones no parecían hacerle efecto, apoyó la ropa en una banqueta que estaba cerca del porta toallas y me contempló silenciosa y descaradamente.
Nunca me sentí tan paralizada y vulnerable…por un momento dudé si me había aplicado su famosa técnica de restricción. Me moví para comprobarlo y me alivió saber que al menos físicamente podía hacer mi voluntad. Mientras tanto, él se acercó a la bañera y yo me abracé a mis rodillas para cubrirme pudorosamente.
-¿Sabes algo? –preguntó de repente-nunca tuve una mujer viviendo en el Templo de Escorpio. Si he tenido mujeres, pero ninguna compartió la intimidad de mi hogar y del santuario que debo proteger…lo más extraño es que no me desagrada verte aquí-señaló mientras se arrodillaba a mis espaldas y me apartaba el pelo de la nuca- quiero descubrirte- me besó el cuello- saborearte- me succionó el lóbulo de la oreja, yo gemí-recorrerte toda- en ese momento él ya había sumergido sus brazos en el agua y me estaba acariciando los costados hasta llegar a tomar mis senos-gemí más fuerte. Éste hombre me dominaba de una manera magistral. En esa nebulosa de deseo, lo escuché incorporarse. Al mirar hacia atrás lo veo arrancarse la ropa hasta quedar desnudo…
-Bien podría aprovechar tu baño, Eileen…
Se sentó en la enorme bañera y me atrajo a sus brazos. Tomó la barra de jabón que yo había usado, hizo espuma con las manos y procedió a enjabonarme. Sus manos me marcaban a fuego a medida que recorrían mi cuello, mis hombros, mis pechos, el vientre…mi cuerpo levantaba más y más calor…
En un momento, yo también tomé la barra de jabón y empecé a devolver sus atenciones…acaricié y apreté cada plano, cada músculo pulsante bajo mi tacto, sentí las pequeñas cicatrices que lo surcaban producto de tantas batallas…y cuando mis manos bajaron para tomar su miembro, él contuvo su respiración…nos miramos a los ojos, quemándonos…hablando con nuestro deseo, con el alma…como nunca jamás había conectado con alguien y como nunca más volvería a conectar…me besa, me muerde la boca, toma mi lengua…él domina y no deja que lo olvide…
Milo decide que hemos jugado lo suficiente porque se incorpora, abre los grifos y nos enjuaga a ambos. Me sienta en el bordé de la bañera y él se sienta dejando su cara frente a mi sexo…me estremezco de anticipación. Ante el primer contacto de su lengua insistente tengo que agarrarme fuerte de la bañera para no caerme hacia atrás del placer que me arrasa…y cuando estoy a punto de explotar; Milo me toma en brazos me apoya contra la pared con mis piernas rodeando sus muslos y me penetra…su intrusión me colma, sus embestidas me rozan mi previamente estimulado clítoris y me enceguecen hasta que no lo contengo más y grito mi liberación…él empuja tres veces más hasta lograr la suya.
Me abrazo fuerte a él, me mira, me vuelve a besar, sale de mí y me baja para secarme con las toallas. Luego se seca él y me levanta en brazos para llevarme a su cama…y nos vamos a dormir, piel a piel, vulnerables y satisfechos…
