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―Esto… ¿Voldemort? ¿Señor Voldemort?
―Chsssst. Aquí hay gente que intenta dormir ―dijo el susodicho.
―Sé que son horas intempestivas, pero este era el mejor momento.
El Lord Oscuro alzó un dedo, aún con los ojos cerrados. Al parecer le costaba un mundo poder abrirlos. No era para menos, había tenido un sueño tan bonito, donde mandaba a la mierda a un fantasma.
―Esa voz… ESA VOZ. Yo la he oído antes, en alguna parte ―empezó a tantear con los largos dedos de la mano hasta que se posaron en una cara ―. Mmmmmm eso parecen gafas… Y una cicatriz con forma de rayo en tu frente… Espera, ¿una cicatriz con forma de rayo en la frente? ―abrió los ojos ampliamente ―. ¡Harry Potter! ¿Qué haces tú aquí, en mi guarida supersecreta? ¿Cómo coño has entrado? Si está a prueba de Elegidos y Niños Que Vivieron.
―No soy Harry Potter, señor Voldemort. Soy el Fantasma de las Navidades Presentes.
El mago oscuro se quedó mirándolo un momento.
―Claro, claro, y yo soy Merlín en calzoncillos. ¿Qué pasa, te envía la otra?
―El Fantasma de las Navidades Pasadas ha estado hace un momento en la oficina. Se la veía muy confundida. Creo que ha pedido la baja indefinida.
El Señor Tenebroso sonrió triunfal. Pero su sonrisa era Binaca, no Colgate. No causaba mejor efecto.
―Ah, sí, no he perdido facultades. ¿Y bien, qué quieres?
―Pues… He venido para enseñarle sus Navidades presentes.
Voldemort se le quedó mirando.
―Mis… ¿Navidades presentes? No sé si te habrás dado cuenta, pero aquí, tan sólo hace unas horas, torturé a una de mis mortífagas porque ella quería poner adornos de Navidad.
―Sí, lo sé, pero…
―No sé qué te dirán en tu trabajo, pero un poco de investigación previa nunca viene mal, ¿sabes? Conoce a tu cliente y blablablá. ¿Eres nuevo? Lo eres, ¿verdad? Puedo notarlo en ese rostro imberbe y esa expresión de "como haga algo mal me echan de una patada".
―Es mi primer día.
―Lo sabía. Si es que lo no sepa Voldemort… ¡No lo sabe nadie! ¡Créeme! Que yo soy mago y lo veo todo, chiquillo ―se apoyó en el respaldo del asiento, de manera triunfal ―. Interesante trabajo el tuyo, ¿está bien pagado? Me vendría bien un empleo para las vacaciones de verano.
―Esto… Es sólo para Navidades. Por algo nos llamamos Fantasmas de Navidad. ¿Lo pillas?
Si lo había pillado no estaba dispuesto a demostrarlo, pues se le quedó mirando seriamente.
―Está bien, está bien. Pues hala, haz tu… trabajo, o lo que sea. ¿Adónde vamos? ¿Lejos de aquí? ¿Vamos a aparecer en otra parte?
―En realidad no vamos muy lejos, al salón de al lado.
Salieron al vestíbulo, finamente decorado con la última colección de la Semana Fantástica del Corte Inglés, y entraron en el salón contiguo. Podía oírse música de fondo. Dentro, todos sus mortífagos estaban sentados alrededor de una larga mesa, repleta esta de viandas.
―Pero si están…
―Celebrando la Navidad, sí.
―Pero, pero, pero…
―Mírales, se les ve… felices. Bueno, Macnair está… ¿cortando un pavo con su hacha? En fin, cada cual es libre de hacer lo que quiera.
―Pero, pero, pero…
―¿Sabes? Creía que las fiestas mortífagas estaban compuestas de gente bebiendo hasta caer en el coma etílico, sacrificios muggles y orgías homosexuales, pero… No sé, esto no es lo que me esperaba. Dime, ¿te gusta estar aquí?
El Señor Tenebroso miró al fantasma. Parecía que una vena de su frente le iba a estallar, de tanto que le palpitaba.
―¿Que si me gusta estar aquí? ¡NO! ¡¿Pero qué cojones es esto?! ¡¿Mis mortífagos comiendo pavo por Navidad?! ¡¿Y esos son adornos?!
―Oye, bueno, cálmate…
―¡¿Y qué pasa, no pueden verme?! ¡Ah, sí, míralos! ¿Creéis que lo pasáis bien? ¡Pues ya veréis cómo lo pasáis de puta madre cuando os cante las cuarenta a todos! ¡Vais a tener que hacer cola para que os funda a crucios, mamones!
―Por favor, necesitas estar tranquilo, es Navidad…
―¿Y sabes qué es lo que más me molesta de todo? ¿Eh? ¿Eh? ¿Eh? Que luego lo negarán todo. En serio, no sé cómo lo hacen, pero nunca me cuentan nada. ¿Es esta cara? ¿Eh? ¿Eh? Mírala, ¡mírala! Es la cara, seguro que sí. Con eso de que no tengo nariz, nadie me toma en serio. ¿Por qué crees que he prohibido las expresiones tipo "me da en la nariz que…"?
―Oiga, yo sólo soy un fantasma, ¿vale? Únicamente he venido a enseñarle las Navidades Presentes que son… ―señaló al esperpento de fiesta que tenían delante ― estas. Así que si no le importa, no me cuente sus problemas. ¿Sabe qué? Yo ya he terminado por hoy. Mi objetivo está cumplido. Buenas noches.
―Espera, espera, espera, antes de que te vayas, ¿puedo hacer una cosa?
―¿El qué?
El mago sacó su varita y apuntó al fantasma. Tenía una pequeña risita maníaca.
―¡Avada Kedavra!
La maldición asesina traspasó el pecho del fantasma, sin hacerle, obviamente, nada de nada.
―¿Sabes? Es por eso que pedí expresamente no aparecer de esta guisa, pero en la oficina pasaron de mí; dicen que los nuevos no podemos elegir. ¡Pues me van a oír en el sindicato, joder!
Voldemort se dirigió de nuevo a sus mortífagos.
―¡Y vosotros! Ya… ya os las veréis conmigo. Que yo soy mago, que lo veo todo. ¡Y os voy a lanzar mardishiones gitana pa vosotros! ¡Ya lo veréis!
