Capítulo 4: Visitas Inesperadas.

Inuyasha esperaba impaciente el relato de su amigo.

− Después de que te fuiste Kikyou tuvo a su hijo prematuramente, estuvo muy delicada de salud, pero ella y el niño salieron adelante. Todo parecía que entre ella y su esposo todo iba de maravilla, Musso idolatraba al niño por ser el primero y un varón.− hizo una pausa para terminar su vaso de sake.− Pero un día, él comenzó a cortejar a otra chica, le daba joyas, vestidos, sombreros, todos ellos de la mejor calidad, hasta que se presento a la casa de ella y pidió su mano en matrimonio. Obviamente la familia y ella lo rechazaron, ella estaba esperando a su novio que se encontraba en la ciudad.− con esto el corazón de Inuyasha se acelero de nervios.− Salió hecho una furia de la casa, pero no desistió, los regalos le siguieron llegando y la esperaba por las mañanas cuando iba a su trabajo y por la tarde cuando salía de este.− Inuyasha quien escuchaba atento tenía ya sus manos blancas de tanto apretarlas.− Ella opto por vivir en la casa hogar, no duró mucho porque lo encontraron muerto en los campos de arroz, tenía varias puñaladas.

− Esa chica...

¿Por qué carajos no le había nada?

− Supongo que no te lo dijo en sus cartas porque regresarías y ahora no le encuentra importancia.

− Es importante, si algo malo le hubiera pasado jamás me lo hubiera perdonado.− dijo con un claro enojo.

− Deja que ella te lo diga, no arruinemos tu boda con tu carácter.

− ¿Por qué no me lo dijiste?− le reclamo, la vez que fue a visitarlo a ciudad le hubiera dicho.

− Me lo hizo prometer y sabes que mi esposa me hubiera linchado si no cumplía mi palabra, no creas que no lo pensé, pero cuando Musso murió todo el mundo lo olvido. El día que te visite todo eso ya había pasado.

− ¿Saben quien lo mato?

− Dicen que fueron ladrones, todo lo de valor que cargaba desapareció, pero yo creo que fue pasional. Tú eres el experto, el cuerpo tenía 74 puñaladas y lo castraron.− Inuyasha lo miró sorprendido.

− Sin duda que lo fue.

...

En una habitación del gran castillo sobre la colina, Kikyou se miraba una y otra vez en el espejo de cuerpo completo que adornaba su recamara, se quito la bata de seda que la cubría quedando desnuda, a pesar de haber tenido un niño, su cuerpo no lo aparentaba, todo aun estaba en su lugar, se acerco más y miro su rostro, ninguna línea de expresión, su piel era tan suave, era la envidia de muchas jovencitas, entonces no lo entendía, en verdad que no.

− ¡Qué es lo que tiene ella que yo no! A pesar de ser mayor mi piel es más blanca y suave ¿verdad?− volteo a ver colérica a la otra mujer que estaba con ella en la recamara.

− Por supuesto, parece porcelana.− afirmo su fiel amiga.

− Entonces ¿Por qué Inuyasha y Musso me cambian por ella?

− Tal vez si tomas un baño rejuvenecedor te haga sentir mejor.− se acerco a Kikyou y la guio a una tina de mármol que estaba en otra habitación dentro de esa.

− Esto es tan relajante.− dijo al meterse dentro de su tina.− Tsubaki, el niño.

− Durmiendo y encerrado.− contesto mientras le daba un masaje en los hombros.

− ¿Crees que se por él? Inuyasha a de querer a una virgen.

− En ese caso debes averiguarlo, si ella ya no lo fuera estarían en igual condición.− una sonrisa se dibujo en el rostro de ambas mujeres.

...

Los días pasaron e Inuyasha ya iba a cumplir un mes de haber llegado a su pueblo, en todos esos días no se había separado de Kagome, la acompañaba a todos lados, no estaba dispuesto a que algo malo le ocurriera, ya no habían desaparecido más muchachas pero no bajaría la guardia.

La acompañaba mientras estaba enseñando a los niños de la casa hogar, que por cierto había sido fundada por el padre de él, de niño el comisionado Taisho había quedado huérfano, tuvo suerte que una buena familia lo adoptará, pero sabía que otros niños no tenían la misma suerte, así que fundó junto a su esposa esa casa hogar. Los infantes adoraban a Kagome y se habían enojado con él cuando se enteraron que se iban a casar y se la llevaría lejos, pero tiempo después se hicieron buenos amigos y aceptaron la boda de ambos, jugaba con ellos y les enseñaba una que otra técnica de defensa.

También había tenido la oportunidad de conocer a Kanna, era una pequeña muy sería, pero aun así se notaba el cariño que le tenía a Kaede, la anciana la estaba educando como si fuera su hija, la niña le ayudaba en cosas sencillas como limpiar o pelar vegetales y frutas, Kagome le conto que la encontraron en las escalinatas de la escuela del pueblo, tenía muy poco de nacida y a pesar de todo pronóstico logró sobrevivir, conforme iba creciendo mostro mucho interés en aprender cosas y fue cuando le pidió a Izayoi si podía estar bajo la tutela de Kaede, sabía que era muy pequeña pero a la niña le gustaba y a Kaede le hacía falta compañía, claro que la madre del chico acepto de inmediato.

Una tarde fue a ver a Naraku, para tratar de persuadirlo sobre las desapariciones, se puso tan furioso que lo amenazo con encarcelarlo y decidió no seguir insistiendo, le enfadaba pero él no tenía el rango suficiente para enfrentar a un teniente, hasta hace unos meses había dejado de ser cadete y paso a ser oficial, pero llegando a la ciudad le informaría a sus superiores.

Tres días, solo eso faltaba para su boda, se casaría dos días antes de volver, todo estaba casi listo, solo una pequeña reunión entre sus familiares y amigos más cercanos.

Esa tarde en particular estaba descansando en el sofá leyendo un libro mientras esperaba a ir por Kagome, cuando su madre entro emocionada.

− Hijo, mira quien llegó.− al escucharla se levanto y vio a su medio hermano.

− Sesshoumaru, ¿Qué haces aquí?

− Yo le llame, se que su relación no es buena, pero es tu hermano.

− Medio.− corrigieron los dos.

− Su padre abría querido que él fuera tu padrino.

− Miroku lo será.− contesto cortante.

− Ya dejen su ego.− les regaño una segunda voz femenina.− Hola Inuyasha.

− Sara, gusto en verte.− saludo a su cuñada, quien sostenía a una pequeña bebe de algunos meses.

A pesar de vivir ambos en la ciudad, no tenían contacto, sabía que esperaban un hijo pero por Sara, que le había visitado en la academia un par de veces, pero no sabía que había sido.

− Te presento a Rin, tu sobrina, tiene un mes.− se la entrego a su cuñado, cosa que no le agrado a su esposo, pero le amenazo con la mirada.− Quiero que tú seas el padrino de ella, tú y Kagome. Me viene valiendo un comino lo que pienses Sesshoumaru, yo la tuve nueve meses dentro de mí y sufrí catorce horas de parto yo decido quiénes serán sus padrinos.− agregó al ver que su esposo iba a reclamar.

− Vayamos a otro lado, dejemos que hablen.− sugirió Izayoi divertida al ver que los dos hermanos se habían quedado callados. Sara tomo de nuevo a su hija y salió junto a su suegra.

− Myoga te manda felicitaciones, lamenta no haber venido pero surgió un caso y no pudo venir.

− Debía ser importante como para aceptarlo solo.

− En pequeños pueblos jovencitas fueron reclutadas para servir a una mujer adinerada, pero sus familias no han sabido nada de ellas.− explico.

− Aquí han desaparecido algunas.

− Estoy enterado, si no fuera por el nivel de las desaparecidas, el responsable podría ser la misma persona.

− ¿Qué les diremos?− pregunto el menor de los Taisho al ver a las mujeres observarles desde el jardín.

− Que será Miroku de tu boda y de tus hijos yo, si ya serás padrino de Rin lo mínimo es que traume a alguno tuyo.

− Me parece justo.

...

En los aposentos de Kikyou ella lanzaba y rompía cosas, estaba en verdad furiosa, en una de esas tomo una espada y rasgo un cuadro donde estaba su retrato de ella y su difunto esposo. Todos los sirvientes estaban escondidos, menos su fiel amiga Tsubaki.

− ¿Acaso no la deja por un segundo?− pregunto una vez que se había calmado lo suficiente.

− No, siempre está con ella.

− Piensa en algo, su matrimonio no puede consumarse.

− Tal vez... si se ve obligado a regresar antes.

− Has todo lo necesario para que así sea.

...

Por la tarde después de haber ido por su prometida, fueron a casa de él para la comida, la madre del chico había insistido para que conociera a Sara y a la pequeña Rin. De inmediato las dos se llevaron muy bien, por no mencionar también que disfrutaban reírse de ellos y hacerlos enojar, ahora Sara estaba en la habitación que anteriormente era de Sesshoumaru, cambiando a su bebe, Sesshoumaru había salido después de recibir un telegrama, su madre en la cocina con Kaede y él con su prometida esperando en el jardín.

A Inuyasha le gustaba mucho estar allí, en ese jardín se guardaban muy buenos recuerdos, quisiera que sus hijos crecieran en ese lugar, pero su vida ya estaba en la ciudad.

− En tres días serás oficialmente mi esposa.− le dijo a la chica mientras le depositaba un beso en la sien.

− Estoy nerviosa.

− Yo también, pero pronto comenzaremos nuestra vida juntos.

− También estoy triste y feliz, triste porque me tendré que ir de aquí, extrañare a mi familia, pero feliz porque tú y yo iniciaremos una.− le hizo saber mientras un sonrojo pintaba su cara.

− A cualquier oportunidad vendremos a visitarlos, te lo prometo.− la tomo del mentón y justo cuando estaba por besarla Izayoi los interrumpió.

− Hijo, te busca alguien.− en su cara se reflejaba la angustia, presentía que algo malo pasaba, su instinto de madre se lo decía.

− Lang.− murmuro Inuyasha al ver a su compañero parado detrás de su madre.

− Necesito que vengas conmigo.

− ¿A dónde?

− De regreso, paso algo y nos necesitan.- le informo.

− ¿Cuando?

− Lo antes posible.

Continuara...

Ya tengo algunos capítulos terminados y estoy pensadon (solo si quieren) en subir dos por semana, solo si les gusta la idea y la historia.

Saludos.

28/05/2013


Capítulo 5: Inicio de la investigación.

-¿Reconoces esto?- le mostro una libreta de cuero negro un tanto maltratada, al verla asintió, era la librera que Myoga llevaba a sus casos más importantes.- Él desapareció...

-Veré si puedo adelantar mi boda.

Por la noche estaban cenando cuando llamaron a la puerta, la cabeza de la familia fue a atender y al abrir vio Naraku escoltado por otros policías.

-¿Qué broma es esta Naraku?

-¡Papá!- gritaron ambos hijos.