Capítulo 7: Preguntas.
El alcalde los invito a comer a su casa y a descansar esa noche allí. Por supuesto que aceptaron, estaban muy cansados y necesitaban reponer energía, en la habitación se la pasaban meditando en cuál sería el siguiente movimiento.
− ¿Ahora hacía donde? ¿A una semana de aquí?− pregunto Kouga.
− Las fechas no coinciden.− les dijo Inuyasha.
− ¿Cómo dices?− le pregunto Sesshoumaru.
− Myoga dejo este lugar un martes, según los testigos del otro pueblo estuvo allá el sábado, pero si hubiera estado allí hubiera llegado el lunes si no paró a descansar, pero lo más probable es que fuera el miércoles, si consideramos su edad.
− ¿A dónde vamos entonces?− quiso saber Miroku.
− La desaparición se informo el martes ¿Kouga como supiste que su libreta estaba en la casa?
− ¡Qué estúpido!− se gritó el ojiazul al captar la pregunta.− Kagura lo vio el viernes, entonces su llegada a donde se reporto su desaparición hubiera sido el martes siguiente a cuando dejo este lugar y no el sábado.
− Pero no es posible porque él llevaba tres días en aquel pueblo según los testigos.− comento Miroku, las fechas en definitiva no cuadraban.
− ¿Qué te dijo Kagura?− pregunto Sesshoumaru.
− ¿Kagura?− indago Miroku, era como la tercera vez que mencionaban ese nombre, tal vez fuera otra detective.
− Una prostituta.− aclaro Kouga y Miroku se sorprendió por la respuesta, eso no se lo esperaba.− Lo vio llegar por la madrugada, entro a la casa y salió en menos de una hora, para después ir a la estación de trenes.
− Tenemos que ir a la casa.− sentencio Inuyasha.
...
En aquella habitación en la mansión Ishida, Kagome ya llevaba una semana, se había acoplado muy bien con Shippou y ya se tenían mucho cariño, el pequeño no tenía la culpa de los actos de sus padres. Esa tarde le estaba bañando cuando le pequeño se levanto de la tina y la abrazo.
− Me gusta estar contigo.
− Igual a mí.
− Me gustaría que tú fueras mi mamá.
− Shippou.− aquella palabras le conmovieron, ese niño necesitaba de amor, pero del amor que solo una madre podía dar.
− Se que la señora que viene lo es, pero nunca me ha tratado como tú.
− ¿Jamás has salido de aquí?
− Hace mucho con mi papá, él si jugaba conmigo y me cuidaba, me decía que fui lo único bueno con ella, pero un día ya no volvió y me trajeron aquí, murió ¿verdad?
No necesitaba que Kagome se lo confirmara, él en el fondo ya lo sabía, pero necesitaba que alguien se lo confirmará.
− Sí, lo siento mucho.− tal vez Muso no era tan mala persona, quería mucho a su hijo, era una pena que muriera porque dejo a un niño magnifico solo.
− Él me quería llevar lejos, me dijo que nos íbamos a ir y a dejarle todo a ella, solo esperaba a que mi futura mamá lo aceptará, me decía que ella era muy buena con los niños.− después de esas palabras Kagome no supo que decir, se había quedado choqueada, era por eso de tanta insistencia por parte de Muso, pero aunque hubiera sabido la verdadera razón no habría aceptado, amaba demasiado a Inuyasha.
Al final el universo actuaba de maneras extrañas, ahora ella se estaba haciendo cargo de un pequeño que era hijo de aquellos que hicieron pasar por un mal trago a su familia. Ella sabía que todo pasaba por alguna razón, solo esperaba que Inuyasha llegará y solucionará todo aquello.
− Los caballos.− las palabras del pequeño la sacaron de sus pensamientos.− Hay que apagar todo.− corrió a las lámparas y a las velas para apagarlas, ello no entendía de que hablaba.
− ¿Cómo dices?− se asomo por una pequeña rendija, con dificultad logró ver carretas y carrozas tiradas por caballos.
− Cuando llegan me dan miedo.− se subió a su cama y se tapo todo.− Llegan con muchachas y antes del amanecer se van con costales.− dijo con terror en su voz.
− Estoy aquí, yo te cuido.− se acerco a él y lo abrazo sobre las mantas que lo arropaban, ella tomo otra y se acobijo.
Al poco tiempo ambos se quedaron dormidos, por la madrugada escucho el relinchar de los caballos, se asomo de nuevo por las rendijas y vio lo que Shippou le había dicho, ya se iban con costales. Decidió dormir otro rato junto al pequeño, todo eso le daba mala espina.
− Kagome, Kagome.− escucho que le llamaban y al despertar vio a aquel pequeño de ojos verdes.− Tengo hambre.
− Entonces vamos hacer el desayuno.
− ¿Yo también?− pregunto extrañado.
− ¿Quieres aprender a cocinar?
− ¡Si quiero!
Prepararon hot cakes con tocino y jugo de naranja, el pequeño estaba fascinado le encantaba ayudarle a Kagome. Estaban terminando su desayuno cuando se percato que Shippou miraba curioso la envoltura de bolsa de harina, pasaba sus dedos por las letras y fruncía el seño.
− ¿Sabes leer?
− No.− respondió avergonzado.
− ¿Quieres que te enseñe?
− ¿En verdad lo harás? ¿Y si mi "ella" se enoja?− Kagome sabía que se refería a Kikyou, el niño nunca la nombra madre o le decía Kikyou. No lo culpaba, desde que la dejaron en ese lugar con el pequeño no había venido.
− Será un secreto ¿sí?
− Está bien.
− Termina tu desayuno e iniciamos las clases.− de inmediato Shippou comenzó a comer lo que quedaba en su plato, en verdad que estaba ansioso por esas clases.
Una noche estaba contándole a Shippou un cuento para que durmiera y el pequeño le hizo preguntas sobre el pueblo, quería saber cómo era el mundo más allá de ese lugar, ella encantada le conto.
− ¿Tienes familia?
− Sí, mis padres y un hermano.
− Yo quisiera un hermano para poder jugar.− Kagome le sonrió y acaricio su cabecita.− ¿Qué es eso?− pregunto señalando un collar que traía y se había salido de su vestido.
− Es un regalo.
− ¿Quien te lo dio?
− Mi... mi esposo.− dijo con dificultad, no sabía cómo se lo tomaría el niño.
Se lo quito y lo contemplo, el día de la ceremonia de boda Inuyasha se lo dio.
− Te tengo un regalo.− con algo de nervios saco de su chaqueta una caja negra y al abrirla le mostro un collar con un dije de estrella al centro de un circulo, la estrella tenía incrustados pequeños diamantes y en el circulo estaban grabados sus nombres.− Es para sellar nuestro compromiso y matrimonio.
− Es hermoso.− Inuyasha tomó el dije y lo separo en dos, quedando la estrella fuera del circulo.− La estrella es para ti.− aparto el cabello de ella y le puso su collar.− La estrella esta en medio porque representa que siempre te protegeré, que eres mi todo, eres mi centro y mi estrella que me guía.
− Es lo más hermoso que jamás me has dicho.− se lanzo a sus brazos y lo beso.− ¿Entonces tu usaras el otro?
− Claro que si.− después de eso, les avisaron que Mushin ya había llegado.
− ¿Tienes hijos?
− No.− contesto con nostalgia, si Inuyasha no podía sacarla de allí lo más probable es que jamás tendría uno.
− ¿Dónde está él?
− Lejos, tuvo que salir y no sé donde este.
− ¿Cuando venga te irás?− pregunto con tristeza, no quería quedarse de nuevo solo en ese lugar.
− No lo sé, es complicado de explicar.− no sabía si tenía oportunidad de volver, pero debía confiar en que todo se solucionaría.
− Lo quieres mucho ¿verdad? ¿Cómo se llama?
− Sí, su nombre es Inuyasha.
− Es raro.− a Kagome casi de la un ataque de risa, si era raro el nombre de Inuyasha pero era especial como su esposo y lo describía bien.
− Es único, así como Shippou.
− Jamás había venido alguien casada.
− ¿A qué te refieres?− sabía que ya habían traído a otras, pero eso nunca se lo imagino.
− En una ocasión una de ellas dijo que mejor alguien casada o viuda debía encargarse de mí, "ella" le contesto que en esta casa solo había solteras y vírgenes ¿Qué es virgen?
− Pues... ¿Cómo te lo explico?− era muy pequeño para entender esa clase de cosas.− Cuando a una mujer se le considera pura.− al ver que Shippou no le entendió trato con otra cosa.− Cuando no está embarazada o no ha tenido hijos.− casi, era algo parecido, pero basto para que Shippou se diera una leve idea.− Cuando seas mayor lo comprenderás mejor.
− Si no eres viuda ¿Entonces qué haces aquí? No es que no me guste tu compañía, pero...− Kagome le comprendió, el pequeño tenía demasiadas dudas, algo común para un pequeño de su edad.
− Tuve que venir por un trato que hice con tu ma... con Kikyou.− corrigió, al recordar que a Shippou no le gustaba que le dijeran que esa mujer era su madre.
− ¿Si tuvieras oportunidad me dejarías?− Kagome abrazó más al pequeño, claro que no lo dejaría.
− Te llevaría conmigo, tú no tienes que vivir así... Mi esposo es oficial de policía, te aseguro que cuando se entere que estamos aquí nos sacará.
− ¿Él me querrá?− ¿y si su esposo no lo quería? él quería quedarse con Kagome, quería que ella hubiese sido su madre.
− Claro que sí, no te preocupes por eso, ahora a dormir.
El niño la abrazo más y no tardo en quedarse dormido, ella tardo un poco más, no sabía nada de su familia y esposo, temía que algo malo le hubiese pasado, pero decían que las malas noticias volaban ¿verdad? además si algo así hubiera pasado Kikyou no perdería el tiempo para hacerla sufrir.
...
− ¿Encontraron algo?− pregunto Sesshoumaru, llevaban horas buscando en las pertenencias de Myoga.
− Ni siquiera sabemos lo que buscamos.− contesto Kouga irritado.
− Algo que no esté donde debe, este de más o que falte.− les aclaro el mayor Taisho.
− En ese caso iré a preparar café, yo no lo conozco no les sirvo para revisar sus cosas, las revolveré más.− los demás asintieron y Miroku salo de la oficina.
− Papeles de casos menores, fotos antiguas, casos resueltos, cuentas.− enumero Inuyasha al revisar el escritorio.
− Aquí hay cartas y tu invitación de boda.− dijo Kouga al ver la correspondencia.
− ¿Por qué yo no recibí una?− pregunto Miroku que ya traía la cafetera y galletas.
− Porque no di.− le arrebato el sobre y estaba vació.− ¿Solo está el sobre?− Kouga asintió al ver de nuevo los papeles y no verla afuera.
− Tu madre la debió haber mandado.− supuso Miroku.
− No es su letra, la de ella es fina, está es buena caligrafía pero esta recarga mucho la mano en las curvas.− dijo al analizar el sobre.− Y Myoga ya lo sabía por Sesshoumaru, ¿Kouga a dónde vas?− pregunto al verlo pararse como rayo y subir las escaleras, todos le siguieron.− ¡Kouga!
− No buscó algo en sus cosas.− dijo al llegar al piso de arriba.
− Explícate, nadie entiende que pasa.− pidió su compañero.
− Buscaba algo en tus cosas.− abrió la habitación de Inuyasha y todo estaba desordenado.
Continuara...
¿Qué les ah parecido hasta ahora?¿Qué opinan?
Espero leemos pronto, que estén bien.
10/06/2013
Capítulo 8: Atando Cabos.
− No están las cartas de Kikyou.
− No está ¡Maldita sea no está!− comenzó a exclamar furioso.
− ¿Y si solo las quiere vírgenes?− Kagome seguía siendo virgen.
− Si algo malo le paso, necesitaremos más sedante para detener a Inuyasha.
− Sabes que vino por ella ¿no?
