Capítulo 9: Rencor y Sangre.
− ¡La odio, la odio, la odio!− gritaba una y otra vez, mientras acuchillaba un jamón que era parte de su comida.
− Cálmate te arrugarás.− decía Tsubaki mientras le masajeaba sus hombros.
− ¡Será culpa de ella!
− Relájate y planea bien lo que harás, ellos están a la expectativa, tienes que ser mas lista que ellos.− le aconsejaba su amiga.− ¿A dónde vas?− pregunto a ver que tomaba un pasadizo detrás de la alacena.
− No eh visto al niño en mucho tiempo.− ante esas palabras ambas sonrieron.
Kagome le estaba enseñando a Shippou matemáticas, le sorprendía lo inteligente que era y lo rápido que pillaba las cosas.
− 3 más 2 menos 5.− el niño comenzó a sumar con sus dedos.
− 5 quito 5 ¿Nada?
− Sí, pero se dice cero, ahora 4 menos 2 más 5.
− 2... más 5... ¿qué va después del 6?
− Siete.
− Entonces es siete.
− Muy bien, a este paso pronto sabrás multiplicar.− ante el comentario se sonrojo, nunca nadie lo había elogiado como lo hacia ella.
− Alguien viene.− le dijo al escuchar los pasos llegar a la puerta de entrada a la habitación, de inmediato se sujeto a Kagome, no quería que se la llevarán.
− Señora Ishida.− dijo la chica al ver a Kikyou entrar.
− Vengo a ver cómo han estado.
− Bien.− le contesto, algo no andaba bien, no le creía que solo hubiera ido por eso.
− Sal.
− ¿Disculpe?
− Que salgas.− le dijo ahora enojada y Shippou la agarro más fuerte.
− ¿Por qué?
− Porque yo lo digo.− lo mejor era obedecer, tenía miedo, pero si no lo hacía temía por Shippou. Se aparto del pequeño y él la miraba con ojos llorosos.
− ¡No! no se la lleve.− corrió hacia su madre.
− ¡No me toques!− lo tomo del brazo y lo empujo al suelo.
− No le haga nada ya voy.− pedía Kagome al borde del llanto.
− No.− le pidió desde el piso, no quería volver a estar solo.
− Voy a estar bien.− trato de consolarlo y camino a la salida, pero se detuvo al escuchar de nuevo al niño.
− Madre no te la lleves.
Ese mocoso se las pagaría, por su culpa Inuyasha no quería nada con ella, por su culpa Muso la intento cambiar por otra, por Kagome.
− Mamá por favor.
− ¡No me llames así!
Kagome vio como Kikyou alzaba su mano estaba por golpear a Shippou y se interpuso entre los dos, ella recibió la cachetada, su mejilla le ardía, lo más seguro era que uno de los anillos la hubiera lastimado.
− ¿Kagome?− pregunto asustado Shippou.
− No le pegue.− le suplico Kagome a Kikyou.
− Kikyou.− Tsubaki se acerco a ella, se había quedado viendo su mano con la que golpeo a aquella muchacha.
Kikyou tomo a Kagome de la cara, retiro el hilo de sangre que resbalaba por su mejilla y esparció la sangre por su mano.
− ¿Todo bien?
− Todo bien, muy bien.− contesto con una sonrisa y salió a toda prisa del lugar.
− ¿Estás bien?− le pregunto Kagome al pequeño una vez que la puerta se cerro de nuevo.
− Sí, pero tú.
− Solo es un rasguño.− abrazo al niño y lo consoló pues en cuanto le abrazo comenzó a llorar.
Kagome no entendía que había pasado, en un momento Kikyou estaba colérica, pensó que la golpearía de nuevo, pero en cambio le limpio la sangre y la esparció en su mano.
Kikyou reía como loca, Tsubaki temió que hubiera perdido la razón, la siguió hasta un ventanal donde el sol estaba entrando y veía su mano fascinada, acariciándola una y otra vez.
− ¡Es maravilloso! Mira es más blanca y suave.− extendió su mano a su amiga y ella la acaricio.− Nunca había tenido este resultado.
− Ya sabes que hacer.
− Por la mañana vas por ella, iré a ver a Inuyasha, quiero lucir bella, que digo bella, hermosa, radiante, espectacular.
...
− Encontraste lo que buscabas.− le pregunto Kouga a Sesshoumaru que desde hacía horas leía el mismo libro.
− Sí, pero...
− ¿Qué pasa?− le mostro lo que había estado leyendo una y otra vez.
Kouga lo leyó detenidamente, aquello parecía que en vez de un relato de una historia verdadera, fuera una historia de horror. Jamás pensó que hubiera personas que hicieran algo así.
− No es posible.
− Si no ¿Cómo lo explicas? Todo coincide.
El joven oficial lo sabía, no había otra respuesta, todo estaba allí, las respuestas que buscaban estaban en ese libro viejo. Ahora sentía que tenían menos oportunidades de encontrar a todas las chicas con vida y a Myoga.
− Entonces tenemos que sacarla de allí.
− Antes llamare a los superiores, no podemos ir solos y sin que nadie más lo sepa.
− Espero estemos a tiempo.
− Según esto estamos a tres noches.
− A primera hora mando el telegrama.
Inuyasha estaba tumbado en el césped del jardín de su casa contemplando las estrellas, la luna casi alcanzaba su redondez total y alumbraba el solitario lugar. Quería que su esposa estuviera con él contemplando el cielo.
− Hijo, todo va a estar bien.− le consoló su madre al sentarse junto a él.
− No debí irme, le falle.− se recostó en el regazo de su madre y ella acaricio su cabeza como cuando niño.
− La regresaras a salvo, es lo que cuenta.
− ¿Y si ahora ella la castiga por mi impertinencia?− desde que dejo esa casa no dejaba de pensar aquello.
− Tienes que descansar, ve a tu cuarto a dormir, necesitas estar tranquilo, relajado y con la mente despejada para que puedas ayudarla.− él asintió y se levanto, luego le ayudo a su madre.
Continuara...
Opiniones, dudas, sugerencias...
Espero que disfrutarán el capitulo como yo escribiéndolo (junto con la historia).
Que estén bien.
27/06/2013
Capítulo 10: (Aún no tiene titulo u_u)
− Esto no te dolerá.− otro sujeto que no había visto se acerco y le extendió su brazo a Kagome.− Si te mueves mucho solo te lastímaras.
− Ya llévatela.− le ordeno Kikyou al sujeto que sujetaba a Kagome.− En la noche la quiero aquí de nuevo.
− Tienes sangre.− exclamo con miedo.
− Te invito a cenar hoy.
− Estaré en el castillo a las ocho.
