Capitulo 13: A una hora.

Llevaban tres horas con el interrogatorio y Naraku lucía tan sereno, si no fuera por las pruebas que tenían dirían que era un hombre inocente.

− Habla ahora Kagewaki ¿Dónde está el cuerpo de Musso?− volvió a preguntar por millonésima vez el inspector Hanabusa.

− No lo sé, ya dije todo lo que sé.− dijo con total calma.

− ¡Mientes!− grito el capitán Kato al golpear la mesa pero Naraku ni se inmuto.

− ¿Esperas que creamos que una carta anónima llego diciendo que era lo que debían buscar? ¿Y días después el cuerpo desapareció de la morgue?

− Exacto, además, falta una munición y el arma fue usada, Higurashi es culpable no yo.

− No lo acusaremos.− le dio a conocer el inspector.

− ¡Qué dicen! ¿Dejaran suelto a un asesino?

− Hay varias razones, la primera ya no hay un cuerpo que compruebe que Musso murió. La segunda, fue defensa propia y la tercera no va haber ningún juez que se considere respetable que se atreva a condenarlo.− le dijo con una sonrisa de superioridad Hanabusa.

− Si no quieres estar acabado te recomiendo cooperar.− aconsejo Kato.

− Habla ahora, ya están en el castillo Ishida y cualquier cosa anormal allí será tu responsabilidad como representante de la ley en este pueblo.

− Pierden su tiempo caballeros no encontraran nada.

...

Revisaron todo el castillo, ya se acercaba el atardecer, a no ser por el hecho de que no había señales de Kagome, Kikyou o Shippou todo parecía estar en orden. Si algo turbio escondía Kikyou no era en el castillo.

El comisionado ordeno regresar al pueblo, de nada servía estar en el castillo, lo mejor era ir a ver si Myoga estaba estable y les podía responder algunas cosas, incluso dar algunas pistas.

...

Ya oscurecía y Shippou no sabía si había tomado el camino correcto, lo único que veía eran arbustos, árboles y maleza. Se sentía mal, tenia sed y hambre, le dolían sus pequeños pies, también tenía miedo, temía haberle fallado a Kagome. Se dejo caer en el suelo y comenzó a llorar, pero guardo silencio al escuchar crujir algunas ramas, una luz tenue se acerco poco a poco, Shippou quería correr lejos pero se quedo petrificado.

...

En la casa Taisho, Izayoi, la familia de Kagome, Sara y Sango esperaban a que llegasen los chicos con buenas noticias. Cada vez que escuchaban entrar a alguien todos se levantaban esperanzados, pero era Kaede que les llevaba té o era Totosai que entraba a la casa para ver si no había llamado alguien por teléfono con noticias.

Escucharon pasos de nuevo y al escuchar que eran varios, corrieron a la entrada.

− ¿Qué paso?− pregunto Izayoi claramente alarmada al ver que llegaban sin Kagome.

− No encontramos nada, iremos a ver a Myoga.− respondió Sesshoumaru.

− ¡Comisionado Tanaka!− se escucho la voz de dos jóvenes cadetes.

− Ginta, Hakaku ¿Qué paso?

− El teniente Hanabusa nos mando.− comenzó a informar Ginta.

− El inspector Takeda falleció.− dijo Hakaku con pesar.

− Ya lo llevan a la morgue.− completo Ginta.

La noticia conmociono a todos, no era posible, sabían que estaba delicado pero confiaban en que saldría a delante.

− Comprendo. Doctor Miroku vaya por favor y manténgame informado. Iré a ver a Naraku, es el único que nos puede decir algo.

− Yo voy.− dijo Inuyasha.

− Te dejaré ir pero solo observaras ¿entendiste?− Inuyasha asintió.− Si intervienes te mando de regreso.− le advirtió.

...

Al llegar a la estación de policía se dirigieron de inmediato hacia donde debían tener a Naraku.

− Comisionado.− saludaron Hanabusa y Kato.

− ¿Le dijeron sobre Myoga?− pregunto el inspector Hanabusa.

− Ya me informaron, voy hablar con Naraku.

− Espero usted tenga más suerte.− dijo Kato.

− ¿No les ha dicho del cuerpo?

− Que no sabe dónde está.− informo Hanabusa.

− Eso lo veremos.− Naraku cantaría y le diría todo.

− Es esa habitación, tome la llave.− le indico Hanabusa.

− Tranquilo Taisho, el comisionado le sacará la verdad.− reconforto Kato a Inuyasha al ver lo nervioso que estaba.

− Aun tenemos hasta media noche, si Kikyou sigue al pie de la letra el rito, debe esperar a media noche.− agregó Sesshoumaru.

− Espero sea suficiente.

− ¡Todos vengan!− escucharon que grito el comisionado.

− ¿Qué pasa?− pregunto alarmado Hanabusa.

− ¿Y Naraku?− pregunto Sesshoumaru al ver que en la sala no había nadie.

− No está ¿Seguros es aquí?

− Es la única sala de interrogatorio.− respondió nervioso Kato.

− Por la puerta principal no salió, jamás nos movimos.− dijo desconcertado Hanabusa, por eso cuando les informaron de la muerte de Myoga mando a los cadetes, para no dejar su puesto y vigilar a Naraku.

− Escapo por aquí.− dijo Sesshoumaru al encontrar una baldosa floja.

− ¿Cómo dices?− pregunto Inuyasha que no acababa de procesar todo aquello, primero en el castillo no está su esposa, luego les informan del deceso de Myoga y por ultimo Naraku se fugo.

− Un ducto.− Sesshoumaru quito la baldosa y había un túnel.

− ¡Todos busquen a Naraku!− grito el comisionado.

...

Todos veían ir y venir de un lado a otro a Inuyasha, el comisionado le ordeno que se quedara en casa, por supuesto que no lo había tomado nada bien, pero después de amenazarlo con encerrarlo se apaciguo un poco.

− Bebe esto.− le ofreció Izayoi a su hijo una infusión.

− No quiero y no sé porque me tuve que quedar aquí.− dijo enojado.

− El comisionado lo ordeno, no quería que cometieras alguna imprudencia, trata de entender.

− Ustedes deben entender, es a mi esposa a quien tiene esa mujer.

− Con mayor razón, tus sentimientos nublan tu juicio. No me mires así.− dijo el hombre al ver que Inuyasha le miraba enfadado.− Te entiendo hijo, ella es tu esposa y mi hija, pero debemos confiar en la experiencia del comisionado.

− Miroku te avisara cualquier cosa, confía en ellos.− dijo ahora Sango

− La señora Kusa y su hijo Jinenji están aquí.− les informo Totosai.

− Hazlos pasar Totosai, Kaede ve por té y refrigerios.

− Madre, no es momento de visitas.− dijo enojado.

− Debe ser importante, no hubieran venido si no lo fuera.

− Buenas noches.− saludo la anciana mujer.− Joven Taisho trajimos a alguien que lo busca.

− ¿A mí?− pregunto extrañado.

− ¡Inuyasha!− grito un niño.− Rápido debes venir ayudar a Kagome.− dijo el pequeño al correr hacía él y tomarle de la mano.

− ¿Dónde está?

− En el castillo.− dijo como si fuera la respuesta más lógica.

− No Shippou, ya estuvimos allí y no está.− le explico Inuyasha.

− Si lo está.− insistió.

− Lo revisamos todo.

− ¿También los lugares tras las paredes?

− ¿Qué lugares?

− Vi como Tsubaki abría otras puertas a otros pasillos.

− Pasajes secretos.− pensó en voz alta.

− Kagome me dijo que ha pasado por ellos. Vamos, me dijo que te buscará.− dijo ya desesperado Shippou, no sabía porque Inuyasha estaba perdiendo tiempo en preguntas tontas.

− Díganle al comisionado que voy al castillo.− cargo al niño y salió de la casa ignorando a su familia.

Al salir tomo un caballo y cabalgo junto con Shippou rumbo al castillo.

− Dime Shippou ¿Cómo saliste?

− Por donde suben comida.

− ¿A qué te refieres?

− Es un mini ascensor, cada cierto tiempo nos mandan para comer, Kagome la prepara.

− ¿Dónde los tenían?

− En un cuarto grande, solo estamos Kagome y yo, no salimos lo tenemos prohibido.

− Kouga.− dijo Inuyasha al ver a su compañero acercarse a todo galope.

− ¿A dónde vas?

− Al castillo, tal parece que no revisamos bien.

Los tres llegaron al castillo y entraron ahora sin pedir permiso, sorprendiéndose de que ahora no había nadie, nada portero, ama de llaves, mucamas. La mansión estaba desierta, abandonada.

− ¿Dónde es?− le pregunto Inuyasha a Shippou.

− Por... − miro por todos lados, el lugar estaba tan oscuro que no se ubicaba bien.− Por acá...− salió de la mansión y fue a la parte trasera, por donde había salido.− Por aquí salí y en aquella chimenea es donde pasaron.− les indico.− Tsubaki apago el fuego y esa pared se quito.− les dijo al señalarles la chimenea que ahora estaba apagada.

Inuyasha y Kouga intentaron de todo, empujar, jalar, mover, pero no ocurría nada.

− No encuentro como.− dijo Kouga.

− Pero donde está la figura grande si se como, pero no sé donde esta, solo se llegar por el ascensor.

− ¿Cómo es?− le pregunto Kouga, tal vez en su inspección de la mañana alguno la vio.

− De metal, al final de un pasillo, se parece a un hombre, pero su cara es como de un toro.

− Inuyasha, creo que ya sé donde está. Un minotauro, nos topamos con esa cosa en la tarde, para serte sincero era una figura muy perturbadora.

− ¡Taisho, Lang!− escucharon que les llamaban, era el comisionado Tanaka.

En cuanto todos se reunieron, Inuyasha les explico brevemente lo que pasaba.

− Ustedes traten de entrar por aquí.− les ordeno el comisionado a un grupo que era dirigido por Hanabusa.− Y los demás, acompáñenos.

Fueron hasta el tercer piso de la mansión, hasta donde Kouga había visto al minotauro.

− Presiono esto.− señalando una hebilla del cinto.− Y jalo su cuerno derecho.

Inuyasha de inmediato hizo lo que Shippou dijo. La figura rechino y se abrió como si de una puerta se tratase, dejando sorprendidos a todos.

− Inuyasha, dejemos al niño ellos lo cuidaran.− le dijo Sesshoumaru al señalar a unos cadetes.

− No quiero.− Shippou se aferro a la pierna de Inuyasha.

− Debes quedarte, puede ser peligroso.

− Pero quiero ayudar.

− Ya lo has hecho. Además a Kagome no le gustaría que fueras.

− Está bien, pero tráela.

− Lo haré.

Shippou se separo de Inuyasha y se fue con los cadetes, antes de entrar se escucharon las campanas de la torre del reloj del pueblo, indicaban que eran las once de la noche.

− Estén alerta, no bajen la guardia y desempéñense con eficacia y rapidez.− ordeno el comisionado antes de entrar al pasillo.

Continuara...

Estamos en la ronda final, espero lleguen conmigo hasta el final y díganme ¿qué tan pronto quieren la continuación?

Muchas gracias a quienes leen y siguen esta historia.

Saludos.

11/08/2013