Aún puedo poner mis manos sobre mi pecho y sentir que sigo viva, pero ahora no parece tan real como antes. Sus latidos, mi consuelo... ya no existían. Su corazón no volvería a estremecerse nunca mas.
Hace varios días que no voy a trabajar. Me cuesta horrores levantarme de la cama y afrontar que ésta es la realidad. Hay algo que no cierra. Trato de entender lo que sucedió, pero no lo logro.
El diario local sólo te dedicó un par de líneas, mencionando que un reconocido doctor del Princeton Plainsboro había muerto calcinado en un incendio. Que todo parecía indicar que había sido un suicidio.
Un suicidio.
Siempre creí que a la único que le temías era a la muerte. O no a la muerte en sí, sino que lo que mas te aterraba era el no saber. Y nadie sabe que hay después de esta vida, a pesar de que siempre te esmeraste en afirmar que lo único que nos esperaba era la nada. Entonces ¿Por qué? Lo único que se me ocurre pensar, es que preferiste estar en la "nada" a vivir la realidad. Yo podría haber cambiado eso. Cuando me llamaron para invitarme al funeral, me comentaron la situación de Wilson... y ahora todo cierra. Ya no tenías a nadie contigo. La vida en soledad es mucho peor que la nada.
¿Sufriste mucho mientras las llamas te consumían? ¿Pensabas en mi, en lo mucho que me odiabas?. Por dejarte solo... yo nunca hubiera podido imaginar que Wilson iba a irse de tu lado. Era mi culpa. Si hubiera estado para ti en esos momentos, ahora estarías vivo. ¿Cómo voy a hacer para vivir con esta carga de conciencia?
Bueno, a lo mejor ni siquiera lo sentiste. Quizás estabas sedado, sin conciencia, sin notar siquiera el dolor de tu pierna. Pero aún así, la imagen mental que no para de agobiarme desde hace días es horrible. Morir lentamente, por las llamas que destrozan tu cuerpo hasta quedar irreconocible. La verdad, es una horrible manera de terminar.
¿No podías elegir una manera más propia de ti? Intoxicación por drogas, coma etílico, o cualquier método rápido y efectivo. No. Tenías que elegir algo peor, doloroso y torturante, para que el simple hecho de pensar en ello me quitara el sueño.
Quise llamar a Wilson, pero no sabría que decirle. Es decir, ahora el también está solo, y en una situación muy difícil, pero creo que él debe odiarme también. Si yo no hubiera sido tan cobarde, todavía tendría a su amigo, y también me tendría a mi para acompañarlo. Pero ahora no tiene nada. Tú no tenías nada. Yo no tengo nada.
Por mi culpa.
