No comprendía porque Molly le había mandado llamar para que le ayudase a limpiar Grimmauld Place, siendo que ella sabía perfectamente lo pésima que era con los hechizos de limpieza, tampoco le gustaba la forma en que Ojo Loco había prescindido tan fácilmente de ella en el Ministerio; le informó que ha donde iba no hacía falta más que un auror y que sería de más utilidad acomodando el nuevo cuartel.

-Disculpa Molly por la tardanza, pero aquí me tienes- dijo alegremente al entrar en la cocina.

-Sabes que no debes tocar el timbre- le reprendió la Sra. Weasley quien se acercó a ella y le dio un abrazo cálido.

-Se me ha pasado otra vez, Sirius bajo molesto y tuvo que cubrir ese horrible retrato… ¡Ah! Hola, soy Tonks- mientras era abrazada por Molly la joven distinguió a otra persona en la cocina, a alguien que no conocía; se apartó del abrazo y acercándose a la mesa le extendió su mano sonriéndole-No importa lo que los demás te digan, soy solo Tonks-

-Tienes un bonito nombre Nymphadora- respondió la Sra. Weasley que había vuelto a sus labores domésticas en la cocina.

-¿Ves de lo que te hablo? ¿Cuál dijiste era tu nombre?-

-No lo había mencionado soy Lupin, Remus Lupin-

-Me suena… ¡Cierto! Eres el amigo de Sirius ¿Verdad? Él comentó algo de ustedes y…-

-Déjalo comer Nymphadora, ven a ayudarme con este fregador-

-Lo siento, provecho, por cierto- después de guiñarle el ojo al hombre entrecano se acercó a Molly y comenzó a hacer gala de su inexperiencia en cuanto a los hechizos domésticos.

Parecía que no podía estar ni un segundo callada, en la hora que el hombre lobo permaneció en la cocina, revolviendo la comida y comiendo muy despacio, no había habido un momento de silencio en la habitación, la joven de curioso cabello rosa chicle no paraba de hablar de las redadas en el Ministerio sobre el caso de Sirius y de Peter Pettigrew y de sus recientes misiones al lado de Ojo Loco, en ocasiones su plática se veía enriquecida por las intervenciones de la Sra. Weasley quien le recordaba que debía ser prudente en todo momento, a lo que la chica respondía "Molly, Ojo Loco es mi tutor ¡Alerta Permanente!" o simplemente sonreía y le tranquilizaba restándole importancia a los acontecimientos a los que se había enfrentado.

-¡Merlín! Espero nunca casarme, esto es más cansado que dos días de encubierta en una misión- Tonks tomó asiento frente a Remus en la mesa, Molly había ido a otra habitación para limpiarla –Mi madre es buena en este tipo de hechizos pero yo no-

-Comienzo a recordarte- dijo con voz ronca- eres la hija de Andrómeda y Ted-.

-Sí, que buena memoria, yo no te recuerdo ni un poco-

-Estabas muy pequeña, tendría años cuando los visitamos junto con Sirius-

-¿Y aun así me recuerdas? Debí haber causado muy buena impresión- volvió a guiñarle el ojo sonriendo alegre.

-Si, en ese entonces no controlabas tu capacidad de cambiar el color de tu pelo, tus mechones eran multicolores-

-Se divirtieron mucho- las palabras y las sonrisas salían de forma muy sencilla de su boca, hablar con él provocaba eso: que todo lo que decía fuera simple y más espontáneo de lo que comúnmente era por naturaleza, los pocos minutos que habían estado hablando le parecían una eternidad.

-Veo que se llevan muy bien juntos, ¿Qué les parece si acompañamos esta encantadora charla con un buen whiskey de fuego?- Sirius había llegado a la cocina sin hacer el mínimo ruido, o quizás ninguno de los dos le había prestado atención; la joven de cabello extravagante se levantó al momento y corrió a abrazar a su tío.

-¡Sirius! Solo buscas excusas para tomar-

-¿No es motivo para celebrar que estamos los tres juntos?-

-No deseo soportarte borracho Canuto-

-Eso me ha dolido Lunático- le miró fingiendo una cara de ofendido, Tonks los observaba divertida.

-¿Estás de vacaciones?- preguntó Sirius a su sobrina, luego de aproximar una botella a la mitad de whisky de fuego.

-Un auror nunca está de vacaciones, me han dado la peligrosa misión de cuidarte y de limpiar tu casa- le respondió ella en tono bromista.

-Entonces más razones para celebrar, ¿Tonks no crees que podría salir a la calle acompañado de ti? Permanecería siempre en mi forma de perro- sirvió en tres vasos un poco del whisky

-El Profesor Dumbledore lo dejó claro: no puedes salir; no depende de mí- se encogió de hombros.

-Eso ya lo sabía, pero es un necio que no comprende razones- expresó el hombre de ojos color miel como reprimenda y después dio un trago a su bebida, comentario que el pelinegro decidió ignorar y continuó su plática con la joven.

-¿Piensas quedarte? Tengo una habitación libre-

-No, mis padres se preocuparían, pero puedo proponérselos para los demás días-

-¡Excelente! Hazlo cuanto antes, necesito hablar con alguien de mi edad, estoy rodeado de ancianos-ambos parientes estallaron en carcajadas por el cómico comentario, risas que no fueron acompañadas Remus que, en cierto modo, había sido ofendido directo al orgullo por el mismo.