Notas de Autor: Siento mucho la tardanza ;w; pero la computadora cobro vida propia y me hizo la vida de cuadritos borrándome el capitulo al menos en unas 2 ocasiones y eso de volver a escribir algo que ya habías escrito es un tanto difícil pues crees que no quedo tan bien como la primera vez. Pero bueno, basta de escusas y palabrerías, aquí les dejo el siguiente capitulo que espero sea de su agrado, espero no tardarme tanto para subir el siguiente capitulo, pero como de costumbre les pediré paciencia. Sin mas por el momento nos vemos en el proximo capitulo.


Capítulo 16.- El gran consejo

Terra en su vida se había imaginado la cantidad de criaturas diferentes que podían existir por todo el cosmos, y no es que pensara que solo los humanos fueran los únicos seres vivos del universo pues tanto Raven como Starfire habían mostrado cuan falso resultaba aquello, siendo ambas chicas muestra de dos clases más de razas que existían por el universo.

Era increíble la cantidad de entes vivientes que la rubia pudo apreciar en su entrada a Azarath. Grandes, altos, medianos, esbeltos, robustos, algunos incluso no tenían una forma muy bien definida pero había de todos colores y tamaños. La terrestre simplemente estaba maravillada por conocer un nuevo segmento de la galaxia, y estaba sorprendida al ver la diversidad de criaturas y cosas nuevas que podía ver del lugar que recién estaba conociendo.

Habían pasado varios minutos desde que el trio de chicas había dejado la zona más concurrida de Azarath y ahora caminaban en lo que eran calles un poco más espaciosas y con menos seres caminantes en ellas. A pesar que ahora eran pocas las criaturas que caminaban por los alrededores la joven ojiceleste no dejaba de verlos con asombro. Ninguna película de terror sobre monstruos o sobre seres de otros planetas la habían preparado para esto.

Justo en ese momento dos seres, de aproximadamente 2 metros de altura con una piel tan áspera y rocosa que se asemejaba a los corales terrestres tanto en apariencia como en los colores, pasaban caminando en sentido contrario al que caminaban las titanes y Arella. La titán terrestre trago saliva inconscientemente ante la apariencia espeluznante de las criaturas. Justo en ese momento sintió una mano en uno de sus hombros.

"Tranquila, son pacíficos" Menciono Raven al notar como su compañera de equipo se tensaba un poco.

"¿Segura?" Pregunto Terra. Se acercó más a la hibrida al ver como las criaturas pasaban a lado de ellas, casi tratando de usar a Raven para esconderse.

"Si, te prometo que no comen humanos" Trato de bromear al ver el nerviosismo de la terrestre, esta última solo frunció el ceño y golpeo levemente el hombro del brazo bueno de Raven para después reír un poco.

"Azarath es usado como planeta de intercambio cultural, tenemos visitas de seres de muchas partes del universo" Menciono Arella a manera educativa. "Sin embargo todos deben de acatarse a las reglas de Azarath, somos pacifistas por naturaleza así que será muy raro que veas algún percance por aquí"

"Pero si vienen muchas criaturas, ¿No hay posibilidad que alguien malo venga?" Pregunto curiosa la rubia mientras seguían todas caminando.

"La única criatura malvada por naturaleza son los demonios" Respondió serenamente Arella mientras miraba de reojo a su hija. "Las demás criaturas quizás son hostiles pero saben comportarse por aquí" Hiso una pausa para después mostrar una sonrisa orgullosa "Y si no, estamos los grandes sabios para encargarnos del asunto"

"¿Grandes sabios?" Arqueo una rubia ceja y después volteo a ver a su compañera de equipó quien le asintió con la cabeza en señal que podía preguntar todo lo que quisiera. "¿Son algo así como superhéroes?"

"¿Mi hija te habrá contado sobre su herencia entre los demonios y los ángeles?" Pregunto Arella volteando a ver a la ojiceleste quien asintió levemente. "Somos los ángeles que protegemos Azarath, así mismo somos la máxima autoridad" Hiso otra pausa y su semblante cambio a uno más serio "Nos encargamos de proteger la integridad y tratar de balancear las fuerzas del universo para que mantenga su equilibrio"

"Oh valla" Dijo la rubia sorprendida mientras miraba a la hibrida quien solo escuchaba. "Nunca me dijiste que tu madre era alguien importante"

Raven se sorprendió ante el comentario sincero de su compañera y volteo con ella tratando de no mostrarse muy afectada por ello "En realidad nunca te conté realmente sobre mi madre"

"Buen punto" Se llevó una de sus manos a su barbilla. "Pero pudiste habérmelo dicho cuando me la presentaste" Respondió la rubia.

La joven hechicera solo asintió con su cabeza y se limitó a guardar silencio, un leve sonrojo se apodero de sus grisáceas mejillas y maldijo internamente. ¿Desde cuándo Terra la afectaba de esta manera? Sacudió levemente su cabeza para quitarse ese sentimiento tan extraño de ella ¿Cómo era posible que su compañera de equipo pudiera provocarle este tipo de reacciones que le eran tan ajenas? "¿Solo compañera de equipo?" Se escuchó una voz ajena a la hibrida dentro de su cabeza.

"¡Madre!" Respondió la mitad demonio de igual manera, mentalmente mientras trataba de suprimir aquel sonrojo de sus mejillas que se apodero de ella de manera más notoria. No se había percatado en que momento su propia madre había decidido iniciar una charla telepática con ella.

"Sera mejor que te acostumbres" Respondió Arella, esta vez en voz alta lo que atrajo tanto la atención de su hija como la de Terra. "Esta chica está destinada a convertirse en algo más que tu simple compañera de equipo" Sonrió de forma orgullosa al conseguir una reacción por parte de su hija. "Sera tu amiga"

Ambas chicas se sorprendieron ante tal comentario y fue ahora turno de la rubia de sonrojarse para hacerle par a Raven. No sabía porque de pronto aquel repentino comentario del ángel de Azarath. Trago saliva de forma nerviosa y dirigió sus celestes ojos a mirar a su compañera titán quien también coincidió en verla en ese preciso momento. Ojos azules chocaron con celestes por unos cuantos segundos para después cada quien volver a mirar su propio camino, sin saber que el corazón de ambas latía a mayor velocidad.

De pronto hubo un silencio incómodo. Terra comenzó a rascarse su brazo derecho de forma nerviosa mientras que Raven parecía interesarle bastante el suelo. Sin darse cuenta siguieron de esta manera por un tiempo hasta que de pronto el caminar de la gran sabía que las guiaba se detuvo. Ambas chicas hicieron lo mismo y dirigieron su mirada hacia el frente descubriendo el motivo de su acción, descubriendo unas blancas escalinatas que llevaban a lo que parecía un castillo unos cuantos metros más arriba.

"Hemos llegado" Menciono el ángel sonriendo. Volteo a ver a ambas chicas para después dirigir una mirada respetuosa hacia el frente. "Al castillo de Azarath" Comenzó a caminar para subir las escaleras, Raven la siguió rápidamente mientras Terra aguardo inmóvil unos segundos apreciando el majestuoso edificio que tenía frente a ella.

Era un castillo de tonalidades blancas el cual tenía 5 torres, una de ellas, la más grande, yacía en el centro de la estructura, lugar al que aparentemente se dirigían ya que era por donde estaba la entrada conectada a las escaleras que tenían frente. El material de construcción era uno brillante, pues además de que la estructura tuviera un color que reflejase mucha luz, parecía emanar su propio brillo, parecía como si se tratara de un lustrado mármol blanco.

La terrestre comenzó a subir las escaleras, apresurando sus primeros pasos para alcanzar a las Azaratianas, después comenzó a caminar al mismo paso que ellas.

"Vas a conocer a Azarath, deberás mostrarle respeto, es la mayor entidad de por aquí" Menciono Raven un tanto monótona, eran las primeras palabras que le dirigía a su compañera desde aquella incomoda revelación de su madre.

La rubia asintió con la cabeza mientras fruncía el ceño un poco, molesta ante la actitud de seriedad que había adoptado Raven, sin embargo la molestia era por no saber porque el repentino cambio de actitud. No sabía si era por mostrar seriedad y respeto por el lugar en el que estaban o si había sido por el comentario dicho por su madre. Terra volvió a pensar en aquellas palabras ¿Seria cierto? Era imposible tratar de imaginar aquel panorama pues aunque las cosas ya estuvieran más amigables entre las titanes seguían sin llevarse del todo bien, al menos por parte de Raven, Terra por su parte trataba de llevarse bien con la hibrida, por alguna razón que aún no comprendía le agradaba mucho estar en su compañía.

Sumida en sus pensamientos la ojiceleste no se había percatado, hasta casi tropezar, de que por fin habían terminado las escaleras. Arella empujo la gran puerta que estaba vigilada por lo que parecían ser guardias, dos entidades en túnicas blancas yacían a los lados de la puerta de brazos cruzados, sus rostros escondidos en las sombras de sus respectivas capuchas.

Entraron al edificio, adentrándose en un pasillo demasiado grande para las 4 únicas puertas que tenía, 1 de ellas siendo por donde las titanes y Arella habían entrado. Caminaron hasta la puerta que se encontraba al otro lado del pasillo, siendo esta la más grande y con un marco en color oro, diferenciándose notablemente de las demás puertas blancas con marcos negros, todas las puertas resguardadas por un guardián, vistiendo uniformes similares a los guardias de la entrada.

Llegaron hasta la puerta más omnipotente del pasillo, el guardia que estaba frente a la puerta movió un poco su cabeza para apreciar a las presentes que se acercaban. Se quitó la capucha en señal de respeto, revelando su rostro, mostrando un ser con una piel tan blanca como la leche y unos ojos rasgados pero con el suficiente tamaño para poder dejar ver unas pupilas color marrón, su hocico en forma de pico de ave que se asemejaba al de un águila calva terrestre y una gema azul en el centro de su frente. "Lady Arella" hizo una pequeña reverencia mostrando respeto. "La están esperando".

El ángel asintió y después volteo a ver a las titanes, haciendo un gesto con sus ojos en señal que la siguieran. Raven se mostraba serena mientras que en el rostro de Terra había algo de nerviosismo, no se había imaginado que el acompañar a su amiga significaría conocer a alguien sumamente importante. El guardia les dio la espalda, revelando unas medianas alas de plumas blancas. El ser alado posó una de sus manos en la puerta y recitó unas palabras extrañas, las cuáles pensó la rubia debían ser de algún hechizo azarathiano. La puerta brillo por algunos segundos y después se abrió por la mitad de forma vertical. Una vez abierta, el guardia se hizo de lado y se volvió a inclinar de forma respetuosa, señalando que podían adentrarse en la habitación recién abierta. Arella agradeció al guardia de forma generosa y fue la primera pasar por la puerta seguida después de Raven y al último por Terra.

Era una habitación mediana con piso liso de color gris, en el centro había lo que parecía ser un tapete circular de color marrón, frente al círculo yacía una mesa en forma de media luna la cual tenía 5 sillas, dos de las cuales estaban vacías mientras que las otras tres estaban ocupadas por tres figuras en vestimentas blancas, similares a las que Arella portaba. En las paredes de la habitación había distintos escritos y dibujos de diferentes tipos de criaturas, seguramente de todas partes del universo.

"Arella" Mencionó con voz grave el ser que yacía sentado en la silla del centro de la mesa. "Qué bueno que llegas, veo que esta ves vienes acompañada" sonrió alzándose de su silla. "Raven, ¿Cuánto tiempo?" Su felicidad rápidamente se cambió por tristeza al ver el estado de la híbrida. "Veo que por fin nos visita una terrestre" Volvió a sonreír. "Bienvenida pequeña, siéntete en casa"

"Gran Azarath" mencionó la híbrida inclinándose hacia el frente haciendo una reverencia. La rubia al ver esto la imitó haciendo el gesto de respeto. "Es un honor volverlo a ver" Mientras hablaba Arella aprovechó para tomar asiento en una de las sillas vacías. "Gran consejo de sabios me eh visto en la necesidad de recudir a ustedes en estos momentos de confusión" Hizo una pausa. "¿Dónde está Kaoz?"

"Kaoz se encuentra en una misión en una galaxia al este de Azarath, no debe de demorar en llegar, nos comunicó que llegaría el día de hoy" Mencionó Azarath en su grave acento. Azarath era lo que se asimilaba a un humano adulto, fornido pero con algunos rasgos de anciano como cabellera lisa blanca y larga, llegando más abajo de donde tiene los hombros, una barba delgada y blanca en forma de 'v' que llegaba hasta su pecho. Su color de piel se asemejaba al color de la piel de Arella. Una gema de color blanca adornaba el centro de su frente. Su mirada adornada por unas pupilas color amarillas que parecían casi doradas.

La terraquinetica permaneció en silencio observando el ambiente y escuchando atenta la plática de forma respetuosa. Noto como Raven había nombrado a esta gente consejo de sabios por lo supuso que se trataba de gente muy importante, siendo Azarath, como bien lo había dicho la híbrida, la cabeza de dicho consejo.

Al ver las otras dos personas se sorprendió cuando vio que uno de los individuos, con cabellera color café, lisa y tan larga que tapaba su espalda, mostraba unas alargadas orejas y sus ojos verdes hacían juego con la gema verde de su frente, era un color contrastante para su blanca piel. La rubia no pudo esconder su asombro al percatarse que se trataba de un fornido, y al mismo tiempo, esbelto elfo, un ser que jamás pensó pudieran existir. Mientras tanto el segundo individuo parecía ser una criatura hecha para la guerra, un musculoso y marcado cuerpo se podía percibir tras su ropaje ajustado a diferencia de los demás, una piel rocosa y áspera en color gris en conjunto con un corto cabello color negro, del mismo color que sus ojos y una gema de color amarillo adornaba su frente.

"Debe ser un problema serio para que hayas venido hasta aquí." Menciono el elfo. "Y muy grande para que pudieran lastimar a una hibrida como tú." Observo el yeso y el vendaje que cubrían las heridas aun presentes de la grisácea. "Asumo que tus heridas fueron causadas por ese problema ¿O me equivoco Raven?"

"Estas en lo cierto Ruval" Respondió Raven, sonriendo levemente al ver que aun la recordaban.

"Sarul ataco a Raven y a la tierra" Menciono Arella agudizando su mirada. Los presentes se sorprendieron y se voltearon a ver unos a los otros para después terminar posando todos sus miradas en la titán grisácea.

"¿Cómo se atreve?" Menciono el ser rocoso golpeando con ambas manos la mesa, acto que costó la vida del objeto pues este se partió sin resistencia alguna, lo que causo que los sabios se pararan.

"Tranquilo Tellus, enrabiándote de esa manera no conseguiremos nada por ahora" Menciono Ruval con un tono más serio del que estaba hablando hacia unos momentos.

Tellus apretó fuertemente sus manos, dejando escuchar un extraño crujido. Después volteo a ver nostálgicamente al suelo. "Si tan solo no hubiera huido aquella vez, no estaría causando problemas ahora, debemos exterminarlo antes de…"

"Sarul está muerto" Respondió la hibrida lo más seria que pudo, robándole el aliento a todos los presentes. Terra solo paso saliva nerviosamente, aparentemente algo tenía muy preocupados a los sabios de Azarath. "Yo lo mate" Termino con frialdad, agudizando su ojo al recordar todos los daños que les había causado a los titanes.

"Raven…" Dijo Arella en casi un susurro llevándose una de sus manos a su boca la cual estaba un poco abierta tras la revelación.

"¿Lo pudiste derrotar tu sola Raven?" Pregunto Azarath preocupado.

"Recibí ayuda de mi equipo" Hiso una pausa para voltear a ver a Terra quien asintió frente al gran consejo dando fe y legalidad a lo mencionado por la grisácea, después Raven volteo rápidamente hacia su madre haciendo gesto de tristeza y después regreso su azulado ojo bueno al gran sabio. "Pero no fue suficiente al final tuve que utilizar la daga de azarath" Hubo un silencio mientras los cuatro sabios presentes la miraban incrédula. La rubia solo miraba de un lado a otro nerviosamente sin comprender exactamente porque se comportaban de esa manera.

"¿Sarul viajo hasta la tierra o fue invocado?" Pregunto nuevamente el sabio de cabellera blanca.

"Fue invocado, estaba con su fuerza máxima cuando lo derrote" Respondió la hibrida al saber de antemano por donde se estaba lleno Azarath, todos sabían lo poderoso que eran los demonios y que ella por si sola jamás podría tener oportunidad alguna contra un demonio de la clase de Sarul. "Hiso que los titanes corrieran peligro, no mostro misericordia" Su voz se quebró ante el recuerdo de aquella difícil batalla "Si lo pude derrotar fue porque estoy cambiando y tengo nuevas habilidades".

El silencio se hiso presente nuevamente, pero ahora hubo una tensión en el aire que la misma Terra se sintió incomoda de estar ahí. Miro de reojo a su compañera y observo un leve temblor en sus hombros, como si quisiera llorar o tuviese algo que la estaba intimidando, se sorprendió ante esto… ¿Raven con miedo? Sin pensarlo y dejándose llevar por sus instintos coloco una de sus manos en el hombro de la hechicera para tratar de hacerla sentir mejor. Raven giro su cabeza para observar a la rubia, quien asintió con la cabeza, indicándole que dijera lo que dijera y aunque fuera malo, la ojiceleste la apoyaría en todo y no la dejaría sola.

"¿Te transformaste?" Pregunto Arella con preocupación. Sabía que con la herencia hibrida de su hija, esta estaba propensa a sufrir transformaciones que la llevarían a sacar su lado demoniaco, el cual por desgracia sabía perfectamente que aún no lo podía controlar.

"Si" Respondió Raven mirando el suelo. Dejo escapar otro suspiro al escuchar el silencio de los presentes y volteo su mirada hacia Azarath para después hacer una reverencia nuevamente "No entiendo lo que me ocurre, pero esa cosa dentro de mí está cambiando, se está haciendo más fuerte y no lo puedo controlar. Necesito su ayuda honorable consejo, si lo que Sarul menciono es correcto, necesito controlar mi lado demonio"

"Viniendo de Sarul no creo que haya sido algo alentador" Menciono Ruval mientras se cruzaba de brazos, escuchando atento a cada palabra de la hibrida.

"Es sobre Trigon" Soltó la oración que cayó como balde de agua fría en los sabios de la habitación, dejando a los presentes boquiabiertos y anonadados. "Aparentemente Trigon está vivo, de alguna manera y si lo que dijo Sarul se va a cumplir…" Hiso una pausa y dirigió su mirada hacia su madre. "Trigon me quiere a mi"

"Trigon es uno de los demonios más importantes y fuertes del universo, es difícil de derrotar" Menciono Azarath. "¿Has tenido visiones Raven?" Pregunto preocupado, la joven grisácea solamente asintió con la cabeza, Azarath alzo su mano y los restos de la mesa trozada que estaba frente a él se movieron para abrirle paso. "Permíteme verlas" Comenzó a caminar hasta quedar frente a Raven, quien se erigió para quedar en una posición firme, viendo atentamente al sabio e indicándole con la mirada que podía realizar dicha petición.

Coloco una de sus manos sobre la cabeza de la hija de Arella y acto seguido los ojos de ambos comenzaron a brillar de blanco. Al cabo de unos segundos el brillo ceso y Azarath quito su mano de la hibrida para dar media vuelta y caminar hasta donde originalmente estaba. "Discutiremos arduamente sobre este tema en los días venideros Raven, hay muchas cosas que debemos comprender para poder darte una respuesta" Hiso una pausa. "Vuelve en algunos días para entender como seguir con esto" Pauso nuevamente y sonrió "Mientras tanto disfruta tu estancia aquí, Arella te ayudara con tus heridas."

"Gracias" Sonrió levemente y volvió a hacer reverencia, esta vez Terra la imito haciendo la misma reverencia pues aparentemente su estancia aquí había terminado.

"¿Aun recuerdas cómo llegar?" Pregunto Arella acercándose a su hija.

"Si" Sonrió orgullosa, a pesar de llevar años sin estar largos periodos de tiempo en Azarath aun recordaba todos sus detalles como la palma de su mano.

"Bien, vayan ustedes, yo las alcanzare más tarde, hay asuntos que resolver aquí" Coloco una mano en el hombro de su hija y le dedico una cálida sonrisa.

Raven asintió y después dirigió su vista hacia Terra, quien se acercó a la grisácea también indicando que estaba lista para salir cuando ella quisiera, se despidieron de Arella y salieron de la habitación, comenzando así su recorrido hasta la casa donde alguna ves vivió la mitad demonio.

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Luego de por fin acoplarse e instalarse en la vivienda de Arella, las chicas yacían sentadas en lo que parecía ser una especie de comedor en sillas hechas de una fina y brillante madera. Definitivamente el viaje había sido un tanto agotador y por fin tenían un lugar donde descansar.

El camino había sido uno corto, estando la casa a solo algunos minutos de distancia del Castillo de Azarath, sin embargo había sido silencioso pues ninguna de las chicas había decidido hablar, incluso al llegar a la casa, Raven se limitó a un par de palabras para instruirle a Terra en donde se quedarían, que resultó ser el antiguo cuarto que la mitad ángel usaba cuando vivía aquí.

Ya habían pasado varios minutos desde que ambas chicas estaban en la misma posición, el silencio reinaba con los ligeros ruidos de la respiración de ambas titanes y con lejanos ruidos sobre lo que acontecía afuera. La rubia frunció el ceño ante la frustración que estaba sintiendo, por alguna razón tenía la necesidad de hablar con Raven pero esta simplemente no ponía de su parte.

Dejo escapar un suspiro y dirigió su atención hacia Raven. "Así que…" Hiso una pausa al notar que su compañera alzo su vista para ponerle atención, esto causo algo de nervios en la rubia quien se aclaró la garganta para continuar. "¿Eres hija de padres muy importantes?" Dejo escapar el enunciado de su boca esperando romper el hielo.

"Mi padre es prácticamente el rey de los demonios y mi madre es un ángel del consejo de sabios de Azarath, si… puede ser muy irónico" Respondió la hibrida.

"¿Por qué tu madre se fijó en el?" Pregunto curiosa la ojiceleste. "¿Siendo un demonio importante no debió de haberse dado cuenta que tan malo era?"

"No fue porque se fijara en el" Hiso una pausa. "Simplemente paso" Agudizo su ojo en una mueca de dolor y melancoliza, apretó su puño ante la rabia que le provocaba aquel acontecimiento. "Yo no te lo puedo contar, no quiero hablar de eso" Respondió fríamente.

"Oh, lo siento" Se disculpó Terra mientras comenzaba a jugar con sus manos nerviosamente. Miro por unos segundos sus manos, después a una de las paredes grisáceas de la habitación donde estaban y después a la mesa en donde estaban, tratando rápidamente de pensar en algún otro tema de conversación. "Tú también eres importante ¿Cierto?" Hiso una leve pausa al ver el arqueo de cejas de su compañera. "Todo el consejo parecía conocerte"

"El nacimiento de híbridos no es algo muy común, si suceden pero no son mayoría. El nacimiento de un hibrido demonio y ángel es algo memorable pues un demonio jamás estaría con un ángel y viceversa. Soy la primer hibrida de mi clase, y por ello me observaron desde el día en que nací" Hiso una leve pausa y volteo a ver a la rubia. "Pase por entrenamientos de cada uno de ellos para poder entender lo que soy y lo que hago" Un esencia nostálgica se apreciaba en los comentarios de la grisácea, una leve sonrisa se apodero de su rostro al recordar los buenos momentos que paso con sus maestros.

"¿Y quién era quien faltaba?"

Una sonrisa completa se terminó esbozando sobre los labios de la hechicera. "Kaoz, fue con quien más tiempo pase entrenando y quien más me enseño" Hiso una pausa. "Ella es una hibrida al igual que yo, solo que su linaje es la mezcla entre ángel y dragón"

Terra estaba por hacer una pregunta pero fue interrumpida con ruidos que provenían de la entrada. Ambas chicas dirigieron rápidamente sus miradas hacia la puerta de madera negra por donde habían entrado. Era Arella, quien fue la primera en entrar al lugar, seguida por una segunda persona que entro detrás de ella.

"Kaoz" Menciono Raven alzándose de su silla y mirándola fijamente.

"Me dijeron que mi aprendiz favorita estaba por aquí, vine a ver si era cierto" Sonrió orgullosamente la mitad dragón.

"¿Así que ella es Kaoz?" Pensó Terra al verla entrar. Parecía tener la misma edad que Arella. Su cuerpo era esbelto y sus músculos estaban notoriamente marcados. Era algunos centímetros más alta que la madre de Raven pero tenía un cabello tan obscuro como la noche acomodado de una manera similar a la de Arella. Unas orejas puntiagudas y escamosas, del mismo tono de su cabello, sobresalían en la parte superior de su cabeza. La sonrisa que mostraba permitía apreciar una dentadura casi humana, salvo por 4 pares muy visibles de colmillos que sobresalían contra sus demás dientes. Sus ojos con las iris rasgadas, como los de una serpiente terrestre, poseían un rojo tan intenso que parecían estar hechos de fuego. Tenía una piel grisácea como la de Raven, y de igual manera una joya obscura yacía en su frente. A su espalda se podía ver como movía lentamente una alargada y delgada cola negra.

Ahora entendía porque Raven dijo que era una hibrida como ella y probablemente esa haya sido la razón por la que paso más tiempo entrenando con ella, eran tan similares que probablemente se entendían completamente, era de suponerse después de ver aquella sonrisa honesta y plena que se había apoderado del rostro de la hija de Arella. La rubia no pudo evitar sentir celos al ver por fin una sonrisa sincera en Raven que era provocada por Kaoz.

"Ah pasado tanto tiempo" Menciono Raven acercándose a su antigua tutora, Terra se levantó de la silla igual y la siguió hasta la habitación principal que era lo primero que se conectaba con la entrada. Se colocó frente a Kaoz extendiendo su brazo bueno. Kaoz extendió también uno de sus brazos, quedando su mano a la altura del antebrazo de Raven y le dio un cordial apretón mientras la mitad demonio también apretaba el antebrazo de su maestra en lo que parecía ser un saludo.

Sin tener tiempo para soltarse correctamente del saludo, Kaoz abrazo de manera sorpresiva a la joven grisácea, quien llevo su mano buena a la espalda de su maestra, regresándole el abrazo. "Arella me ha contado todo" Se separó del abrazo y coloco ambas manos en los hombros de su anterior pupila. "Me alegra que te hayas encargado de Sarul, merecía eso y más" Sonrió orgullosa.

"Gracias" Respondió Raven regresándole la sonrisa. Dio un paso para atrás y se aclaró la garganta mientras miraba de reojo a Terra. "Kaoz, quisiera presentarte a Terra, me acompaña desde la tierra, también es un teen titán"

"Oh ya veo" La hibrida mayor camino hasta quedar frente a la rubia y le extendió la mano. "Kaoz" Menciono simplemente mientras posaba una sonrisa un tanto orgullosa.

Después de unos segundos de titubeo la ojiceleste asintió la cabeza y respondió el gesto regresando el apretón de manos. "Terra" Menciono al sonreír amigablemente. El apretón de manos duro un poco más de lo usual y fue Terra quien finalmente lo termino. Sintió la mirada analítica de la mitad dragona enfrente de ella y se puso un tanto nerviosa, especialmente por esos ojos que daban un poco de miedo.

"Interesante, una elemental de tierra" Sonrió al ver la expresión de sorpresa en el rostro de la rubia. "Una habilidad increíble, me sorprende que un terrestre pueda poseerla" Hiso una pausa, la rubia frunció el ceño y abrió su boca para hacer una pregunta que murió en el aire al ser interrumpida por la hibrida. "Puedo leer auras, por eso lo supe" La rubia asintió más tranquila. "Veo que también tienes problemas para controlar tu don" Afirmo al seguir viendo a la ojiceleste.

"Bueno yo…" Un leve sonrojo se apodero de sus mejillas al sentirse un poco apenada tras aquel comentario. "Estoy trabajando en eso"

"Me recuerdas a alguien" Menciono Kaoz sarcásticamente observando a Raven, quien le regreso una mirada amenazadora pero la ignoro. Arella solo negaba con la cabeza y sonreía al ver la escena, algunas cosas jamás cambiarían entre Kaoz y Raven. "Puedo ofrecerme a ayudarte" Sonrió orgullosa.

Ahora tanto Raven como Terra la miraban incrédula, cosa que solo alimento más su ego para agrandar esa sonrisa de su rostro. Las titanes se miraron entre sí, debatiendo si era un juego o no y si debían responder. Kaoz dejó escapar un suspiro y miro seriamente a Raven. "Vamos, tus heridas demoraran al menos un par de días en curarse, incluso con la ayuda de Arella, puedo ayudar a Terra gastar el tiempo en algo productivo" Arella asintió ante el comentario, tenía razón en aquello. La rubia observo a Raven quien después de unos segundos asintió levemente, indicando que la rubia podría tomar la oferta si así quisiera. "¿Qué dices?"

"No tengo nada que perder" Menciono la ojiceleste mirando seriamente a Kaoz.

"Te advierto que Kaoz no es tan amable y flexible como yo cuando se trata de entrenar a alguien" Advirtió la joven hechicera colocando su mano en uno de los hombros de su compañera. "Te hará llegar al límite de lo que puedas soportar"

"No importa" Trago saliva y puso una de sus manos arriba de la mano de Raven. "Si funciono contigo, funcionara conmigo" Sonrió agradecida por la preocupación de su compañera. "Gracias por el aviso" Apretó la mano de la mitad demonio para asegurarle que estaría bien. "¿Tu estarás bien?" Pregunto preocupada mientras miraba detenidamente a Raven, quien había terminado con el contacto que estaban haciendo.

"Estaré bien, estoy en buenas manos"

Kaoz observo atenta la interacción entre ambas chicas y el efecto que eso tenía en sus auras. Arqueo una ceja cuestionante tratando de entender para después mostrar su ya conocida sonrisa orgullosa. Volteo a ver a Arella quien también venia lo que hacían y en cuanto miro a su compañera del consejo negó con la cabeza, indicándole que no debía entrometerse y revelar más de lo que debían, ya que si algo estaba destinado a pasar debería de pasar. Kaoz solo se encogió de hombros y espero paciente.

"¿Podríamos comenzar desde ya?" Pregunto la ojiceleste volteando a ver a la hibrida mayor.

Kaoz no pudo evitar sonreír y después voltear a ver a su aprendiz favorita. "Me gusta esta chica Raven, tiene iniciativa"

"Terra" Menciono la hija de trigon, la preocupación se dejó escuchar en el tono. "Acabas de cruzar por dimensiones por primera vez, tu cuerpo aún no se recupera de eso, puedo sentir tu cansancio aun."

La rubia frunció el ceño ante su compañera y la miro primero de forma retadora, después su mirada se tornó un tanto nostálgica. "No pude hacer mucho contra Sarul" Agudizo sus ojos reflejando dolor y angustia. "Mírate como quedaste, los chicos también siguen recuperándose, yo me encuentro bien, no puedo quedarme de brazos cruzados. Si confías tanto en Kaoz y me puede ayudar a mejorar cuanto antes mejor, no dispondré de años para entrenar como te entreno a ti, así que aprovechare el tiempo que tengamos aquí lo mejor posible" Dejo escapar un suspiro y sin saber porque, inconscientemente llevo una de sus manos a la mejilla de la otra titán. "Sufriste por la gran responsabilidad de tener que enfrentarte contra Sarul, no quiero verte sufrir de nuevo, y si otra de esas cosas llega a aparecer en la tierra quiero asegurarme de ser mejor para poderte ayudar"

Hubo unos segundos de silencio incómodo. Terra pronto se percató de lo que había hecho y retiro su mano consiguiendo a cambio un leve sonrojo en sus mejillas y una intensa mirada por parte de Raven. No sabía que era lo que le había llevado a sincerarse tanto con la joven hechicera pero ahora su corazón estaba latiendo demasiado rápido ante la preocupación de haber hecho algo incorrecto.

"Si se lastima, cúrala inmediatamente" Respondió Raven con algo de titubeo mientras miraba a su maestra hibrida. "Es una humana y no tiene la misma resistencia y fuerza que yo" Giro su ojo hacia su compañera titán con la que sostuvo una intensa mirada por algunos segundos. "No te sobre esfuerces, recuerda que no importa cuánto mejores, nunca podrás matar a un demonio a menos que sea por cumplir una profecía, o seas también un demonio" Hiso una pausa y trato de sonreír levemente. "Gracias por tu preocupación"

La ojiceleste le devolvió la sonrisa y camino hasta quedar cerca de quien sería su nueva tutora. "Estoy lista"

"Bien" Sonrió orgullosa y coloco una de sus manos en un hombro de Terra y asintió con la cabeza. Volteo a ver a Arella haciendo una pequeña reverencia. "Si nos disculpas Arella, tengo que ponerme a trabajar con esta humana en cuanto antes, no todos los días puedo tener una elemental de pupila" Volteo a ver a la hibrida. "Raven, en cuanto estés mejor me gustaría ver este demonio en el que dices convertirte"

"No creo que sea una buena idea, aun no estoy segura de como poder hacerlo, y además, una vez transformada en… eso… no tengo control de lo que hago" Miro al suelo con algo de culpabilidad y vergüenza.

"Podemos tratar de trabajar en eso más tarde" Menciono Arella colocando una mano en el hombro del brazo bueno de su hija. "Primero preocupémonos por sanar esas feas heridas" Su hija volteo a verla y asintió levemente con la cabeza. Después volteo a ver a Kaoz y Terra que estaban cerca de la salida de la casa. "Supongo que nos veremos hasta después"

La mitad dragona asintió con la cabeza y dio media vuelta para salir del hogar de Arella, la rubia la siguió de cerca no sin antes volver a mirar a Raven antes de salir y cerrar la puerta. Una vez solas, Arella se perdió entre uno de los cuartos y unos minutos después salió con unos extraños frascos. Destapo un frasco transparente de vidrio con un líquido que brillaba de color azul.

"Bebe esto" Lo coloco frente a su primogénita "Ayudara a tranquilizar tu cuerpo de cualquier estrés inconsciente por el que estés pasando y ayudara a que tu energía fluya mejor y de manera uniforme por todo tu cuerpo. Aprovechare tu propia energía para unirla a la mía y poder sanarte de manera más rápida y eficiente" Sonrió tiernamente acariciando el cabello de la hibrida.

Sin ninguna palabra más intercambiada, la grisácea hiso lo que le dijo su madre y bebió todo el contenido del frasco, comenzando a sentir una calidez envolver su cuerpo para después observar como las manos de Arella comenzaban a brillar en una tonalidad blanca mientras se posaron en el yeso de su brazo lastimado, comenzando así con lo que parecía sería una larga sección sanadora.

CONTINUARA...