Después de convencer a sus padres que vivir en el cuartel era más seguro y útil para la Orden Tonks se mudó a Grimmauld place en cuanto tuvo oportunidad, llegó con sus maletas reducidas dentro de su capa y con algunos muebles que eran indispensables para que su estancia en la casa de su tío fuera más agradable.
-¿Pero lo has limpiado verdad Sirius?-
-¡Caracoles de fuego Tonks!- le gritó molesto- ¿Qué no aprendes que no debes tocar ese endemoniado timbre?-
-Si no me lo gritases quizá aprendería- le espetó enfadada y su cabello se tornó de un color rojo intenso reflejando su estado de ánimo actual-¡Calla de una vez ese cuadro que si es insoportable!-
-Pues todo estaba tranquilo hasta que llegaste tocando ese timbre-
-¡Deja ya de reprochármelo!-
No podía negar que ambos eran parientes, él los miraba discutir desde el fondo de la biblioteca en la que se encontraba recostado en un viejo y amplio sillón acompañado de una caliente y aromática taza de chocolate, y un libro gastado por el uso y el tiempo; aunque estaba casi seguro que extrañaría la tranquilidad y el silencio pues aquello parecía el inicio de una guerra campal entre dos personalidades muy fuertes, y el, tan pacífico, quedaría en medio irremediablemente, para soportar los estragos y las consecuencias de los enfrentamientos.
Dejo su lugar cómodo en el sillón, caminó con paso sereno hasta la pintura vieja y cerró sus cortinales.
-Por favor, no hay motivo por el cual enojarse- dijo en tono pacificador- Tonks es verdad que el timbre está prohibido en esta casa y si piensas vivir aquí lo mejor será que lo tengas presente siempre, Sirius estoy seguro que ella no lo ha hecho a propósito y tú solo has armado jaleo porque lo quisiste, no eres el único al que los gritos de tu madre ponen los pelos de punta, pero debes moderarte en tus expresiones, apenas ha llegado y con esa actitud Tonks no tardará en mudarse de nuevo, si vamos a vivir juntos trátense con cortesía y amabilidad- los sonrió a ambos apaciblemente.
El cabello de la metamorfomaga de inmediato tomó un color castaño claro similar al de Remus para después volver a ser de su color rosa chicle.
-No vuelvas a tocar el timbre, hablo en serio- bufó molesto una última ocasión Sirius quien subía ya las escaleras, después de un momento pudieron escuchar como la puerta de su habitación se cerraba con estruendo.
-Es un niño grande; así que tus padres te dejaron mudarte-
-Si- sonrió ampliamente- Me han permitido quedarme siempre que no moleste a Sirius y no me ponga en riesgo, creo no tuve un buen inicio-
-Ya se le pasará, no quiere admitir que es la edad- rió un momento, con ella le parecía muy sencillo-.
-Y el estar encerrado aquí, eso debe ser terrible para él- luego de este comentario los dos permanecieron en silencio unos momentos, a pesar que no había nada que decirse la compañía mutua les agradaba.
-Disculpa creo te estoy entreteniendo- se excusó el hombre de ojos miel, rompiendo el silencio.
-No, para nada, yo solo iré a poner mis cosas en orden y después bajo-
-Claro, toma tu tiempo, estaré en la biblioteca-
Tonks subió las escaleras sin tropezar y al llegar a, la que de ahora en adelante sería su habitación, comenzó a sacar las cosas de su capa y ponerlas en orden… o su concepción de orden.
Mientras tanto en la biblioteca hogareña de Grimmauld Place, Remus se reconciliaba con su lecho en el rellano de aquel sillón viejo, pasaba los dedos por las hojas del libro antiguo con delicadeza como si este fuera a romperse, leía con atención cada palabra cual si fuera memorizarla, estaba inmerso en su lectura, un lugar en su mente en el cual se sentía realmente seguro.
-¿Remus? ¿Remus?- escuchó a la lejanía que no eran suficientes para sacarlo de su lectura, hasta que sintió un par de manos sobre sus hombros- Remus la cena está servida- cerró el libro de golpe y se apartó del roce de aquellas manos suaves que alcanzaron a tocar parte de la piel de su cuello- Disculpa, no quería asustarte, pero llevaba diez minutos llamándote y Molly se está poniendo algo tensa- lucía radiante, solo podía describirle de esa forma, quizá no vestía de una manera "aseada" o formal, pero no podía imaginar a otra persona que le sentaran tan bien unos jeans desgarrados y una camisa de tirantes negra con imágenes de un grupo llamado "Las Brujas de Macbeth", todo encajaba en armonía con ella, reflejaban la espontaneidad y su juventud; permaneció perplejo unos segundos, hasta que ella alzó una ceja – ¿No tienes apetito?-
-No, es decir si, en seguida voy, solo aparto la hoja del libro-
-Excelente- era la segunda vez en el día que le veía sonreír mostrando sus hermosos dientes blancos, debía admitir que su sonrisa cada vez le cautivaba más- Te veo en la mesa- la joven bruja desapareció de la biblioteca, él se incorporó, podía sentir su corazón latiendo veloz tras haber asimilado que ella en verdad había puesto sus manos sobre él, que parte de su joven y tersa piel había entrado en contacto con él, puso el separador en la hoja correspondiente y fue directo al comedor, donde ya se encontraban Sirius y Tonks, pues Molly ya se había marchado.
-Disculpen la tardanza- tomó siento frente a su amigo y comenzó a degustar la deliciosa y caliente sopa que la Sra. Weasley amablemente había preparado para ellos; usualmente quienes hablan entretenidos eran Sirius y Tonks, mientras que el solo puntualizaba algunos argumentos o daba su punto de vista respecto ante algún asunto, cuando hablaba le parecía sentir sobre el la miraba electrizante de la sobrina de su amigo, quería pensar que así era y la sensación le impulsaba a explayarse más en sus explicaciones, a cada contacto buscaba una forma más articulada y elegante de decir algo sencillo y en ocasiones si lograba verla, podía observar admiración en sus ojos, y eso le gustaba.
El hombre con el cabello negro se levantó y agitando su varita dejó lavando su plato.
-He comido como si no lo hubiera hecho en 13 años- ironizó Sirius.
-Si, lo hemos notado Canuto, yo no deje de cuidar mi plato por si acaso-comentó más animado el castaño.
-Buenas noches, no duerman tarde niños-
-Claro abuelo- Tonks miró con complicidad a Remus mientras contenía una risa burlona por su tío, quien solo se dedicó a fulminarla con la mirada y se fue sin reprochar, quizá por el efecto tranquilizador de la comida –Prepararé un café ¿Gustas?- también ella se levantó de la mesa, cogió el plato y lo lavó a la forma muggle-Prefiero sea así, de conjurar un encantamiento la cocina se destruiría- añadió antes que él pudiera contestar.
-Yo podría ayudarte, y no, gracias, ya es algo tarde para café ¿No te parece?-
-Mañana no tengo que ir al Ministerio, Ojo Loco no se ha presentado, Schakelbot dice que ha ido en una misión importante, pero no me ha dado más detalles; por lo que puedo permanecer despierta todo el tiempo que guste; ah créeme han tratado de enseñarme esos encantamientos desde que tengo memoria, todos con un final triste y vergonzoso; mejor porque no te quedas conmigo y hablamos- se recargó en el lava trastes y volteo a verlo de forma interesada pero neutral ante la proposición- si es que no quieres ir a dormir ya- agregó.
-¿Nosotros?-
-Sí, me da la impresión que posees una charla más variada que Buckbeak o que nuestro perro; además si te vas a dormir o a leer a la biblioteca me quedaré sola…aquí en la cocina, mirando el fondo de la taza; creo que suena algo triste- su comentario le había caído en gracia, así que asintió esbozando ligeramente una sonrisa; ella terminó de lavar su plato y después preparó café-cierto, debí haberte invitado chocolate-.
-Descuida, igual que Sirius, he comido suficiente por hoy; quieres hablar de algo en especial-
-No, hagamos preguntas al azar, como ¿Qué edad tienes?- le dio un sorbó a su café comprobando su temperatura.
Algo en la pregunta le había herido orgullo pero no lo hizo notar y respondió
-33, igual que Sirius- posiblemente había contestado con algo de rudeza en su voz.
-Solo era una pregunta de ejemplo, yo tengo 20, pronto 21, pero luego hablaremos de que me darás de regalo, tu turno-
-¿Qué problema tienes con tu nombre?-
-¿Es en serio? ¿Qué no es obvio? Es h-o-r-r-i-b-l-e, mi madre es una necia al ponerme un nombre tan feo, no le culpo quería vengarse por el suyo, si mi padre me hubiera puesto un nombre hubiese sido más simple y bonito, me hubiera llamado…-
-Dora- le interrumpió, ella levantó la vista dejando la taza sobre la mesa, pudo notar que había pasado saliva por el movimiento de descenso de su fino cuello, que su piel se había tensado un poco debido a que un escalofrío acaba justo de invadirla.
-Sí, justamente así me llama él, a mi madre no le gusta, dice que le quita el sentido a mi nombre verdadero, pero que lo tolera más que el simple. Tonks, yo no creo que sea simple, a mí me agrada mucho, puedo ir por la vida con todos llamándome Tonks y bueno el…-
Ella continuó hablando volviendo a su actitud parlanchina ya conocida; él se limitó a sonreír, le gustaba el efecto que había producido su oportuno comentario; esa noche era la última que pasaría en su compañía en dos semanas.
