Oisu! Gente, como están? Yo estoy que me, aso de calor… Siento que no pueda escribir muy a menudo, se aburrirán bastante, gomen. Estoy muy ocupada, ya estoy preparando el papeleo para la carrera y lo poco de libre lo e empleado para dibujar… pero bueno, espero que este capi lo compense.
Disfruten, y por favor, espero que entren en la historia como si fueran los protas.
Gracias.
En la mañana, la Ciudad Porcelana se asumía en un lugar como el infierno, ya que el calor hervía la cabeza a cualquiera. Alex y Zoro estaban caminando por las calles, buscando un lugar fresco donde entrenar, después de haber tenido una pequeña charla sobre entrenamientos de parte de Camus. Se podía ver que los lugares más refrescantes estaban infestados de personas mayores, mayormente o niños jugando en las fuentes; la gente más joven y los de mediana edad, o estaban trabajando o en sus casas comiendo plácidamente una rica y jugosa sandía.
Los píes de Alex se movían con torpeza por las calles, sus brazos oscilaban como un péndulo, de un lado a otro, y su cara estaba empapada de sudor. Zoro, tampoco estaba muy diferente de ella, pero no tardó en probar algunas de las opciones que había visto hacer durante el camino, una de ellas quitarse la camisa.
Alex cuando se dio cuenta de ello miró a su amigo, su cara se puso roja al ver un cuerpo masculino detallado y a la vez tan fino y elegante; Zoro la miró y luego siguió como si nada, ignorando que la mirada fuera para su cuerpo escultural.
-Vamos a alguna ruta, ¿sí?— Alex dijo a Zoro que estaba ahora más enérgico.
-Pues venga, vamos— Zoro dijo sin importarle que Alex estaba que no podía más.
-Llévame~ — Alex pidió vagamente, intentando que la llevara a caballito.
Zoro se iba a negar, pero era lo mínimo ahora mismo que podía hacer. — Últimamente estás demasiado mimada. — Zoro la dijo poniendo morros.
Los dos consiguieron llegar a la ruta 4, dónde Alex quería entrenar a sus pokémon. Allí Alex pudo entrenar a Azura y Nube durante unas cuantas horas contra varios pokémon de la zona, como: Sandile y Darumaka, entre otros; fue más costos de lo pensado pero Nube, pudo evolucionar satisfactoriamente a un Tranquill.
Después de eso se fueron los cuatro a la plaza de la ciudad y comieron unos sándwiches que Camus les había dado como agradecimiento. Después de eso, Alex había decidido descansar y prepararse para enfrentarse a Camus en unas horas.
-Así que te vas a enfrentar a Camus sin un Pokémon potente contra los de tipo planta, ¿eh?— Matís pregunta mirando al grupo.
-¿Qué haces aquí?— Zoro pregunta fastidiado.
-Pues vine a echar una mano, pero parece que estás perfectamente. — Matís dice observando la evolución de Nube. — Siento no estar esta mañana, me fui a buscar al equipo Plasma, pero no lo encontré.
-No, pasa nada… De todos modos voy a descansar, antes de enfrentarme a Camus. — Alex contesta sonriendo.
Alex y Matís decidieron dar un paseo y ver lugares de interés, antes de enfrentarse a Camus, ya que los dos estaban en las mismas condiciones. Zoro los estaba siguiendo a un par de metros, detrás, impasible y con cara de pocos amigos, mostrando un aura oscura y temible.
Ya en la tarde, los dos chicos retaron a Camus, que les estaba esperando impacientemente, a la espera de un gran combate. Como todo caballero, se decidió que Alex fuera la primera; así que, Zoro y Matís se sentaron en las gradas observando la batalla de cerca, para no perderse ningún movimiento.
Camus empezó con Swandloon, y como compensación Alex sacó a Nube.
-Hoja afilada— Camus ordenó.
-Nube, esquivar y Aire Afilado— Alex ordenó instantáneamente.
-Esquiva, Swandloon.
Nube vio como lo iba a esquivar y con una reacción rápida, swandloon fue golpeado dejándolo K.O en el primer asalto. Camus no se sorprendió mucho, ya que Alex había entrenado muy duro, y su pokémon no era muy veloz en esos momentos. En la segunda ronda, Camus sacó a Dwebble y Alex cogió al oportunidad de intercambiar a Nube por Azura.
-Azura es la más débil, ¿qué hace?— Zoro se preguntó en alto, haciendo reír a Matís.
-Jaja, vaya confianza que tienes en tu entrenadora…
El comentario molestó mucho a Zoro, que no dejaba de ver a los dos pokémon mirarse uno al otro.
-Ataque arena, Dwebble— Camus ordenó.
Alex no reaccionó a tiempo, y Azura fue rociada con arena, por lo que ahora su campo de visibilidad se había reducido al mínimo. Alex ahora no sabía por dónde salir de la situación en la que estaba.
-¡Finta!— Dwebble hizo caso omiso a la orden de su entrenador.
-Un poco más…— Zoro dijo mentalmente. Dwebble estaba a un metro de Azura, justo delante de ella. — ¡Azura, rayo burbuja! — Zoro ordenó.
Azura usó rayo burbuja, sorprendiendo a todos los del campo, sobre todo viendo que Dwebble estaba fuera de combate.
-Vaya, vaya… veo que Zoro te salvo. ¡Pero eso no se puede hacer, Zoro!— Camus se había enfadado un poco, sin embargo, todavía tenía un As en la manga. — Ahora verán la belleza de las plantas… ¡Leavanny!
-Está bien… creo que ahora llega lo fuerte— Alex comenta, dejando Azura en el campo de batalla.
La última batalla empieza con la orden de Alex, Azura usó un pistola agua poco potente, lo que hizo cosquillas a Leavanny, este último usó un hoja afilada de una potencia normal, dejando en el suelo a Azura.
Ahora estamos iguales, Alex, querida. — Camus rió al ver que la batalla se había vuelto muy interesante.
Azura, vuelve. — Alex metió en la pokeball al pokémon y después cambio a la pokeball de Nube. — ¡Sal!
Ahora los dos pokémon más fuertes de cada entrenador estaban frente a frente, los dos parecían estar muy de acuerdo en que la batalla iba a ser dura, y no pensaban rendirse tan fácilmente.
Ataque rápido, Nube— Alex ordenó.
Picadura, Leavanny— Camus siguió.
Los dos pokémon atacaron de frente, y se golpearon al mismo tiempo. Pero aunque los dos retrocedieron, todavía no había terminado.
-¡Vamos, Alex!— Matís animó a la chica, lo que hizo que Zoro se molestara.
-Quiero acabar esto rápido, así que… ¡Rayo solar!— Camus al parecer había enseñado a su Leavanny una MT bastante potente. Ahora Alex, solo le quedaba enfrentarlo cara a cara.
-¡Aire afilado! — Alex dijo, con el pensamiento que ya iban a perder.
Los dos pokémon utilizaron su poder a toda potencia, dejando una explosión cegadora y potente enorme, envolviendo el campo. Después de unos segundos, el humo llenaba toda la zona; pero nadie podía ver quién estaba en el suelo. Cuando ya se podía ver un atisbo las figuras de los pokémon, parecía que los dos estaban en pié, pero no les quedaba mucho; quién primero caía, era el perdedor.
Nube y Leavanny se miraban en uno al otro, con la esperanza que el otro cayera. De repente, uno de ellos cae al suelo y con ello el campo se llena de un silencio momentáneo.
-Leavanny, está fuera de combate. Tranquill es el vencedor. — El árbitro anuncia, mientras todavía nadie se lo podía creer.
-Lo hicimos… ¡Lo hicimos!— Alex saltó junto con Nube celebrando su victoria.
-Vaya, esta chica no deja de sorprenderme— Camus dijo sonriendo.
Después de recibir la medalla, le tocaba a Matís que se batalló a la hora y media de la batalla de Alex, con el final de un victoria arrasadora. Después de eso, Alex, Zoro y Matís se fueron al centro pokémon para recuperar las fuerzas de sus pokémon.
-Creo que aquí me despido— Matís dijo una vez recogió sus pokémon.
-Pues vete…— Zoro musitó.
-¡Zoro! — Alex lo regañó, pero este se fue a sentarse a uno de los sofás de la sala. — Ahora, ¿A dónde te diriges? — Alex se refirió a Matís.
-A Ciudad Mayólica. Te recomiendo que vayas cuanto antes, está pasando la ruta 4; no tiene perdida. — Matís contestó dando un pequeño beso en la mejilla a Alex.
-¡Maldito!— Zoro maldijo y se levantó de un tirón.
-Nos vemos, jaja— Matís dijo antes de salir corriendo.
-Adiós— Ella se despidió con la mano.
Zoro la miró enfadado y después se volvió a sentar, musitando y maldiciendo cosas sin sentido. Alex lo observaba riendo, viendo lo mucho que Zoroark había cambiado, ya no solo por su transformación, si no su actitud más cooperativa y amable.
-¡Celoso! — Alex contestó riendo, mientras se dirigía al comedor.
-¡¿Qué has dicho?!- Zoro gritó desconcertado.
-Lo que dije. ¡Venga, vamos a comer!— Alex señaló el comedor.
Los dos tranquilamente se sentaron en el comedor en silencio, mientras esperaban la comida que ya habían pedido. Sus caras reflejaban que estaban ensimismados en su mundo, con toda clase de pensamientos que les rondaba en la cabeza; una cosa era cierta, que los dos pensaban en lo mismo: El equipo Plasma.
En el próximo capítulo, Ciudad Mayólica.
Espero que este capi les haya gustado, por favor comenten y opinen sobre el capi, e incluso que les parece la historia. Muchas gracias.
Bye-bye!
