Pensándote
La veía comer, charlar y reír con William y con la otra chillona que si mal no recuerdo se llamaba Alice.
Toda ella; su cuerpo esbelto y curvilíneo; su cabello que a plena vista de notaba lo suave y bien cuidado que estaba y su cara era como un ángel pero yo quería ese ángel.
Ella era luz, vida y felicidad. Todo lo contrario a mí, si bien dicen que todo lo opuesto se atrae yo estaba dispuesto a atraerla y que aunque sea por una noche me inundara con su luz su calidez y ternura.
Una noche. Solo pedía una noche con esa princesa. Hacerla ver las estrellas una y otra vez.
-. No está a tu alcance Cullen – me dijo Dimitri, un tarado, que solo por tener dinero creía tener las suficientes como para poder darme sermones y decirme que hacer. Menudo imbécil.
-. Aprende una cosa Dimitri- lo mire desafiante -. Todo está a nuestro alcance solo hay que hacer lo necesario y yo hare lo necesario – sentencie posando nuevamente la mirada en mi ángel
-. Bueno yo me tengo que ir – anuncio Dimitri luego de verificar su móvil en donde de seguro había una según él "muy buena" invitación a follar
Mientras él se iba mire a mi amigo Alec el estaba distraído mirando a la chillona pero luego frunció el ceño y negó con la cabeza al parecer se había percatado de lo demasiado efusiva que era.
-. Creo que esta vez el tarado de Dimitri tiene razón no están a nuestro alcance- dijo él con la cabeza gacha -. Son muy niñas apenas y saben que es la regla y nosotros ya estamos pensando en tenerlas jadeantes en nuestras camas – dijo negando y tratando de hacerme retractar pero yo ya la tenía en la mira.
Mientras tomaba un poco de vino la veía a ella charlar con su amiguita risitas era tan irritante con solo verla.
Mi molestia incremento cuando vi llegar al camarero que con una sonrisa que para mí era más coquetería que otra cosa le entregaba su postre de chocolate haciendo que a mi mente llegaran imágenes de ella bañada en chocolate y yo quitándoselo con la lengua.
Ella se notaba encantada y eso me enfurecía ya que quería esa sonrisa para y hacia mí no para nadie más solo para mí.
Observe cada movimiento de ese frágil y hermoso ángel. Vi como ladeaba su cabello dejando al descubierto parte de su níveo cuello y unas cuantas pecas que lo hacían más apetecible y tentador.
Ellos terminaron su comida y llego nuevamente ese gilipollas del camarero con la cuenta.
Cuando se levanto para retirarse la vasta de su falda se había doblado hacia arriba dejando al descubierto su hermosa piel haciéndome estremecer eran los mejores muslos que había visto en mi inmunda existencia.
Sus piernas fueron mi perdición haciéndome desear tenerlas enredadas en mis caderas mientras probaba esos labios rojos carnosos que me llamaban a gritos para que los complaciera.
Cuando se perdió de mi rango de visión volví a la realidad; estaba en el restaurante con mi mejor amigo Alec -. Cálmate ella no es la indicada y lo sabes no puedes dañarla seria egoísta y lo sabes- me recordó y yo lo mire con una expresión de infinita furia por tener razón en lo que me decía aunque yo quería creer que en realidad la podría tener a mi merced en mi cama haciéndola gemir y jadear gritar mi nombre sin parar
El momento llegaría y esperaba que sucediera lo más rápido posible
Solo le mostrare lo que es ser mujer no la dañare además la quiero en mi cama con carácter urgente
Eso ultimo era cierto mi erección era cada vez mas enervantemente enorme debía liberarme de ella en ese mismo instante.
Me despedí de un pensativo Alec lo más rápido que pude y me subí a mi Bentley con dirección a mi departamento
Llegue en diez minutos y con paso decidido me dirigí a mi piso.
Entre al departamento y fui directamente a ese lugar en donde desahogaría mi frustración aunque sea por un momento.
Ahí la vi desnuda y a mi merced como la puta que era.
Chasquee la lengua en evidente gesto de asco -. Bella, Bella, Bella – dijo el mordazmente y ella de una vez se enderezó y corrió a arrodillarse a sus pies
-. Diga usted señor- dijo ella tímidamente
-. Esto será rápido así que quiero que apenas acabe, tomes tu ropa y te marches de aquí y no te presentes ante mi si no es que te llamo ¿entendido?- sabia que la terminaría llamando ya que hasta que no pudiese estar con Rose tendría que buscar solución
Rose, mi dulce y bella, Rose pronto estaremos juntos.
Tome a Bella como ella le gustaba que la llamaran y la tire en la cama. Luego de ponerme un preservativo entre en ella. Todo menos embarazar a una como ella.
Sus gemidos me irritaban y me hacían ser mas brusco todavía no podía creer mi mala suerte como para toparme con una mujer como esa.
Definitivamente no la volvería a llamar aparte de ser muy ruidosa y recordarle a la niñata esa de Alice, era una zorra, que le abría las piernas al primero que se le pasara por delante con lo que según ella era un buen "paquete".
Lo que uno hacia por necesidad.
-. Oh mi Dios…- jadeo ella; cosa que me hizo enervar y producto de su desatino; la azote. Era una manera de recordarle, que no debía abrir la boca cuando estaba conmigo odiaba eso.
Pero luego, me imagine a mí, Rose, gimiendo mi nombre una y otra vez, con su voz de miel y con ella en mi mente me deje ir.
Me recupere y luego con un gesto de desprecio, le hice ver, que debía largarse. Además no tenía ganas de gastar mi voz con semejante… mujer.
Apenas llegue a mi habitación, me desvestí y corrí a la regadera me sentía asqueroso. Solo quería borrar la sensación tan terrible que sentía y no sabía a ciencia cierta de que se trataba. Quizás solo era que se yo ¿asco? ¿Rabia? Eso era en parte lo que sentía pero ahora viéndolo bien era… vergüenza.
Pero, no era que me avergonzara por lo que había hecho con "Bella" que por cierto no tiene nada de bella sino era que me sentía apenado conmigo mismo por permitir que una mujer me dominara de esa manera.
Caí en cuenta de mi grave error y ese era creer que mi Rose era una "mujer cualquiera" que me dominaba los sentidos, no, ella era Rosalie Hale la hermosa y perfecta mujer que sería la causante de mis desvaríos hasta que no la poseyera.
Debía actuar rápido y lo sabía de lo contrario se volvería loco aunque no se le iba a notar la diferencia ya que la sabía que lo estaba…
