Nota:
Todos los personajes mencionados en esta historia son pertenecientes a la fabulosa mente de Stephenie Meyer. Lo demás es puro desvarió mío
Dedicatorias:
Quiero dedicar este capítulo a Selena 16, Neka, Sofía y Confidenteque me alegraron con esos reviews y a mis amigos que se han tomado la molestia de leer este fic. Tambien a todas las personas que lo han leído.
N/A:
Este capítulo al inicio puede contener algunas escenas para personas con criterio formado (y tampoco como que yo tenga ese criterio) pero bueno lean bajo su responsabilidad
Deseo
POV. Edward.
-. Rosalie – la saludé -. Ven, quiero mostrarte algo.- la tome de la mano y la saqué de la cafetería
-. ¿Hacia dónde vamos?- me pregunto algo risueña
-. Te voy a mostrar, uno de los placeres de la vida, Rose- ella asintió
-. Y ¿me va a gustar conocer ese "placer de la vida"? – hizo énfasis en la última frase
-. Todo depende en donde y con quien lo vivas, Rose- le dije muy seguro de mi mismo-. Y te aseguro que conmigo será una experiencia inolvidable.
No pregunto nada más en todo el trayecto.
Llegamos el lugar, la dejó extasiada, su sonrisa era radiante. Ella, era radiante.
-. Esto es hermoso, Edward – dijo ella bajando del auto, para luego quitarse los zapatos -. Y ¿que vamos a hacer?- pregunto respirando profundamente, para poder sentir el olor de las rosas de el prado.
-. Un día de campo, pero no cualquiera – conteste y ella asintió.
-. ¿Que haremos para que sea diferente?- adoraba esos ojos que me miraban expectantes.
-. Bien, nadaremos, en aquel riachuelo – señalé un lugar dentro del bosque.
-. Hay un inconveniente- no lo podía creer, estaba en sus días. Esto arruinaba unos cuantos de mis planes-. No tengo traje de baño- me lleve la mano a la cara en gesto de vergüenza. Que pensamientos los míos.
-. Yo tampoco- acepte y ella frunció el ceño -. Pero, si ropa interior, es casi lo mismo ¿no crees?- ella lo pensó por unos momentos y luego asintió -. Bueno, vamos – la incité.
-. Aja – frunciendo el ceño, se quito el traje rojo; hasta la rodilla con el que trabajaba en, Sam´s
Yo tambien me quite la ropa y aprovechando que ella no me miraba yo si la miré
Tenía el cuerpo como el de una Barbie, mi Barbie.
Su cuerpo, tenía mas curvas que una carretera, en las que me querían perder y me iba a perder, por algo la había traído aquí.
De todas las mujeres con las que había follado ninguna le llegaba a los talones y las que más se acercaban eran las, Denali para ser específicos: Tania. Aunque; viéndolo bien, no, ninguna era como, mi Rose.
Su cuerpo; era una obra de arte. Obra, que yo iba a disfrutar. Sus pechos; no eran, ni grandes, ni pequeños; tenían la forma perfecta al igual que su tamaño; su trasero, era perfecto, firme y para nada exagerado. Un cuerpo compacto. No le faltaba, ni le sobraba. Era la perfección hecha mujer. Mi mujer.
-. Edward vamos- me llamó.
-. Claro – debía controlarme si quería que las cosas con mi Rose, salieran bien.
Si todo salía bien, por fin la tendría y me la sacaría de la cabeza; aunque de eso no estaba muy seguro…
-. Ven hay que subir estas rocas – le tendí la mano y ella la tomo de manera que subíamos juntos.
-. Edward le temo a las alturas- me informo ella.
-. No tienes nada que temer- le asegure -. Confía en mí por favor- le pedí y ella asintió.
Llegamos a un punto alto de las rocas y ella miro hacia abajo -. No puedo, Edward, lo siento- se disculpo e hizo ademán de irse pero la sostuve cerca.
-. Abrásate a mi- le ofrecí -. Confía en mí- le pedí y ella acepto. La mire y ella asintió -. Uno, dos, tres- la sostuve cerca y ella me abrazó con más fuerza.
La sensación que sentí cuando su escote rozo mi pecho, fue indescriptible como si me acariciaran los ángeles.
Al momento de caer al agua el impacto nos separó, pero la encontré a dos metros de distancia con una hermosa sonrisa en su rostro-. Esto es genial – dijo ella y volvió a sumergirse.
La seguí con la vista desde fuera. Era perfecta parecía una sirena, mi sirena.
No pude contenerme y cuando salió a la superficie me acerque a ella, se notaba feliz y yo lo estaba era la primera vez que me sentía de esa manera con una mujer y sentía la necesidad de besarla.
-. Lo siento pero es que no puedo contenerme – acorte la distancia entre nosotros y tome posesión de sus labios.
El beso empezó lento, sus labios eran como una pluma. Ese beso me acelero el pulso, la sensación era inimaginable.
Ella se aparto y fue como si me dieran justo en el corazón, atravesando el muro de protección que este poseía.
Mientras se alejaba me sentía Desolado. Vacio. Indefenso. En conclusión, vulnerable, ninguna mujer había logrado dejarme así.
La seguí y cuando ya estábamos fuera del agua -. Lo siento no…- no me dejo terminar porque sus labios ya estaban en los míos; lo que logro arrancarme un gemido por la intensidad del beso.
Sus manos estaban en mi cuello y las mías en su cintura haciendo círculos.
-. Edward…- gimió cuando me apodere de uno de sus pezones. Sus gemidos eran como música para mis oídos no como el de las otras a las que me daban ganas de azotar con ella era todo lo contrario.
Ambos estábamos desnudos yo encima de ella, en medio del prado.
Me sentía bien, pero me faltaba algo-. Tócame, por favor- le rogué y ella con sus tiernas y tímidas manos, causo estragos en mi cuerpo, por las sensaciones que me hizo sentir, mis hormonas no se hicieron de rogar e hicieron acto de presencia. Minimo fuera un adolescente.
Me acerque a ella mas si podía y empecé a acariciar esa hermosa, pálida y cremosa piel que ella poseía y que yo estaba degustando como el mejor manjar del mundo y es que era el mejor manjar del mundo.
Regrese a sus labios y me perdí en ellos eran tan suaves, perfectos y solo míos, para mi disfrute personal.
De sus labios baje a su cuello, arrancándole varios gemidos, pero mi objetivo estaba un poco más abajo.
Los ataqué con mi boca haciéndola arquear la espalda y yo lo tomé como una invitación.
Seguí bajando, hasta que me perdí en su ombligo, en donde la reacción fue mucho mayor.
Iba a seguir bajando, pero luego, me di cuenta de que ella a duras penas podía absorber el placer que le estaba proporcionando.
Ya seria en otra ocasión…
Mi mano se trasladó a su entrepierna, ella estaba más que lista y yo por primera vez me sentía a reventar.
La atormenté un poco con mis dedos solo para apreciar su rostro un rostro que estaba teñido de deseo, pasión y lujuria en su más mínima expresión pero yo la pude notar.
-. Edward, por favor- me pidió y yo muerto de deseo como ella.
-. Lo que pidas, princesa- dije con voz ronca por el deseo.
La mire a los ojos, ella asintió y me posicioné entre sus piernas listo para saber que era estar en ella y liberarme de esta obsesión hacia ella para siempre.
La besé mientras me hacia paso en su cuerpo, a lo que ella clavo sus uñas en mi espalda arrancándome un gruñido de satisfacción. A medida, que entraba en ella, mordía mis labios y cerraba los ojos con fuerza. Lo podía sentir.
Cuando ya estuve dentro de ella en mi totalidad, me contuve para que ella se acostumbrara a la intrusión.
Nuestros cuerpos se acoplaron de una manera que yo jamás había experimentado, con ninguna otra mujer.
-. Hermosa y mía – le hice saber y ella asintió. Su rostro ya no tenía señales de incomodidad, sino de plenitud
Pronto nuestros cuerpos se acoplaron en una danza sincronizada, arrancándonos gruñidos en mi caso y gritos de placer en el de ella, por lo que nos estábamos ocasionando.
-. Mi Rosalie- repetía una y otra vez.
-. Mi Edward- sonreí ante tal mención porque en esos momentos me sentía suyo.
-. Si, tuyo- le confirme en medio de besos.
Llegó el momento de que las estocadas eran cada vez mas frenéticas y lo fueron más cuando sus paredes se tensaron a mi alrededor lo que indicaba que estaba llegando al preciado clímax.
Me detuve un poco ya que quería prolongar el momento lo más que pudiera.
-. ¿Edward?- me llamó y me di cuenta de que no aguantaba más así que volví a perderme en su cuerpo.
-. ¡Edward!- gritó cuando llego a la cima y yo la seguí luego de varias embestidas me deje ir en ella.
-. Rose – gruñí por las sensaciones que estaba experimentando, unas sensaciones inigualables.
-. ¡Edward! ! Edward ¡Edward! – me llamaba.
Me desperté de golpe, con una respiración errática y el pulso a mil por hora. Maldita sea. Se sentía tan real. Dios todo era un sueño, un maldito y llano sueño, pero yo la sentía cerca muy cerca.
Mire mi cama. Estaba hecho un desastre al igual que mi ropa de dormir.
Me sentía pegajoso pero debía admitir que había sido el mejor orgasmo que había tenido hasta hora y el que venía seria todavía mejor…
-. Edward Cullen – ¡Dios! esa era mi madre y estaba furiosa. De seguro la puta de "Bella" le fue a lloriquear que ya no quiero nada con ella.
Bueno hay que aclarar unas cosas como el porqué mi mamá piensa que tenía una relación con semejante prostituta…
…..Flash back…..
-. Cállate- rugí molesto-. Sabes que no me gusta escucharte ni a ti ni a nadie- la azoté -. Y no vuelvas a tocarme eso me repugna y mas viniendo de ti, así que te quedas boca abajo, callada y trata de comportarte por primera vez en tu vida como una mujer decente – le gruñí.
-. Ed., amor – me quede de piedra al escuchar la voz de mi madre. Cuando me gire ella nos veía con la boca abierta desde la puerta. -. ¡Oh por Dios! – ella cerró la puerta de golpe y solo escuchamos -. ¡Carlisle!- llamó ella con voz nerviosa.
-. Párate – le gruñí alejándome de ella como si quemara y en realidad lo hacía, quemaba, todo mi buen humor convirtiéndolo en mal humor, llenándome de repugnancia y asco hacia ella-. Vístete a la de ya – ella lo hizo con un traje Dior, negro hasta la mitad de la rodilla y sus zapatos.
Yo me arregle tambien con una simple camiseta y unos vaqueros luego fui al baño y nos lavamos las manos.
Y cuando salimos todo fue para mal…
…. Fin del Flash back…..
-. Ya salgo mamá- le hice saber
-. Espero que no estés con nadie allá dentro ¿me entendiste? porque te aseguro que te castro, Cullen- amenazo
-. Ya voy – dije ya enfadado
Corrí al baño y me deshice de la ropa porque mi mamá era capaz de olerme y quería evitar cualquier inconveniente porque de algo estaba seguro, Esme Cullen, cabreada, era como ver al mismísimo diablo o sea terrible…
Me bañe en un santiamén y me arreglé lo más rápido que pude, para luego salir lo más rápido posible al encuentro con mi madre -. Mamá que…- no pude terminar porque de una vez sentí sus cinco dedos en mi mejilla -. ¿Y esto porque?- le pregunte enfadado.
-. Eso, es por tratar a esa pobre niña de esa manera – me regañó -. Bella, no se merecía ese trato, Edward. Es una chica de su casa, tranquila; no tenias porque tratarla como si fuera una prostituta- seguía y seguía despotricando en mi contra.
-. Creo que ha llegado el momento de aclarar algunas cosas - le dije enfadado pero tratando de contenerme -. Esa "pobre niña" como tú la llamaste es y disculpa la palabra la puta más grande de la historia; el problema es que ella, te planto otra cara con la que atrae a todos y lamentablemente me di cuenta de eso demasiado tarde, por eso la dejé. Como me pediste estaba buscando un prospecto de esposa para formar una familia y cuando la vi creí que ella era pero, no y me di cuenta de eso apenas antier que le dije que se largara que si quería algo de ella yo la llamaba – le hice saber aunque de todo lo que había dicho lo único que era mentira era que la había visto como "prospecto" de esposa y que no sabía que era una puta.
-. ¿Pero porque le dijiste que la llamarías?- me pregunto ella aun sin comprender.
-. Era la única manera de sacarla de mi casa ella sin que opusiera resistencia- me defendí llevándome las manos a la cabeza.
-. ¿Que te pasa amor?- me pregunto ella tocando mi mejilla.
-. Es solo que me duele la cabeza ayer bebí demás en el departamento de Alec- ella asintió.
-. Te entiendo amor tenias todo el derecho a desahogarte – yo solo le seguí la corriente -. Siento haberte pegado ¿me perdonas?- me pregunto con los ojos aguados y me sentí un patán por hacerla sentir mal.
-. Mo te preocupes; además no fui un caballero – dije en tono "arrepentido". Ella me abrazo y yo a ella era la única que podía tocarme por ahora…
-. Bueno ya no pienses en esa mujer, hay muchas niñas decentes dignas a ti ella no es más que una vulgar promiscua. Sigue adelante bebé- me guiñó un ojo haciéndome ruborizar era una madre ejemplar al igual que esposa con esas características.-. Bueno amor te dejo porque tu padre y yo tenemos un viaje pequeño te veo en unas días te cuidas ¿eh? – beso mis dos mejillas y se fue.
Pero quien pensaría que el ególatra sádico y egoísta Edward Anthony Cullen quería formar una familia.
Bueno en realidad yo quería mi propia familia una a la que yo perteneciera y me unieran lazos sanguíneos. Si bien Carlisle y Esme me adoptaron y me criaron dándome amor y cuidados no era lo mismo ya que todo el tiempo venían a mi mente el recuerdo de mi verdadera madre, Elizabeth Masen. Una mujer, que me cuido con uñas y dientes; me daba todo lo que podía era mi madre, una mujer, luchadora, que trabajaba de doctora en la misma clínica que administra quien es ahora mi padre, Carlisle Cullen.
Yo apenas tenía cinco años ese día cumpliría los seis cuando ese maldito de Félix, llego a nuestra casa en esos momentos estábamos mi nana y yo esperando a que llegara mi mamá.
Mi madre, llegó con un pastel de cumpleaños y yo corrí hasta ella, fundiéndonos en un cálido abrazo cuando de repente ese monstruo la separo de mí.
"por fin te encontré Ely" le dijo el haciéndola tensarse "creías que podías desaparecer siempre con mi hijo maldita perra" yo me abalancé sobre el.
"tú no eres mi padre y mi mamá no es lo que tú dices degenerado" le grité mordiéndole la pierna y él me miro dolido.
Se abalanzo hacia mi madre y la golpeo cuando ella me iba a alejar de el dejándola inconsciente.
"¡mami!" la llame pero ella ya estaba en el suelo por lo que el aprovecho para tambien golpear a mi nana -. "¡mami quiero a mi mami!" gritaba desesperado.
"por fin estaremos juntos hijo" "esa puta te alejo de mi pero ya vamos a estar juntos" me decía él a oído mientras se alejaba corriendo de la casa hasta subirse al auto el tomo un mando y apretó el botón.
En ese momento me di cuenta de que toso estaba perdido mi mami se había ido.
La casa estaba hecha pedazos por la reciente explosión…
Ese día me di cuenta de que si yo tenía una familia no permitiría que a mi esposa le pasara algo ni a ella ni a mis hijos los protegería con mi vida.
Con ese pensamiento salí de casa rumbo a la cafetería en donde trabajaba mi Rose.
Cuando entre la busque con la mirada y la encontré enseguida, con ese hermoso vestido negro, que me agrado solo un momento, hasta que vi donde llegaba dejando ver sus hermosas piernas, unas piernas que deseaba se enroscaran en mis caderas.
Como estaba de espaldas podía apreciar mejor sus curvas, enfundadas en ese trozo de tela negra y con esos tacones, que aunque dominara muy bien no eran para una nena de su edad.
Me acerque un poco mas y ella percibió mi cercanía.
-. Edward – dijo mi nombre haciendo que me sintiera extasiado.
-. Rosalie ¿como estas?- ella se giro y me respondió con una hermosa sonrisa que me hizo ir al cielo y regresar.
-. Muy bien gracias y ¿tu?- me pregunto siempre tan atenta.
-. Muy bien gracias- le respondí -. Me gustaría que me atendieras – le dije y vi como otras meseras con pinta de prostitutas baratas del peor club de Seattle se acercaban acechándome como si fuese una presa ¡Ha! Si yo era el depredador no al revés -. Tu personalmente- ella se sonrojó y me sentí feliz por dentro me fascinaba ver ese sonrojo en su rostro y más cuando yo lo causaba.
Las otras mujeres se fueron con un gesto de desilusión en el rostro… que disfrute.
-. Sígueme – pidió ella dándose vuelta y dirigiéndome hacia una mesa.
Pasamos por las mesas y me pareció ver a Alec, en una y luego ir la chillona con una bandeja y dejarle café y una magdalena -. Alec – lo saludé.
-. Edward, que casualidad hermano- me saludó.
-. Bueno, Rosalie, el es Alec Vulturi, Alec, ella es Rosalie Hale, hija de William – Alec, sonrió educadamente para no ser grosero, pero él y yo sabíamos que no le gustaban las rubias o mujeres con cabello claro.
-. Mucho gusto- saludo ella y luego se giro hacia mí-. ¿Quieres una mesa o te quedas en esta? – me pregunto.
-. Me quedo aquí, gracias- le respondí .
-. Entonces ¿que puedo ofrecerte?- pregunto ella sacando su libreta.
-. Un café bien cargado y una rosquilla por favor- ella lo anotó.
-. En un momento te lo traigo- y con eso se marcho.
-. Esos uniformes – dijo un risueño Alec -. Voy a mandar a cambiar el uniforme en la oficina – dijo aflojándose la corbata y me vio bien.
Alargo la mano y me giro la cara-. Haber quien te puso en tu lugar señor "todas son unas perras" – se mofó.
-. Cállate, Alec- le dije molesto-. Mi madre llego esta mañana y me dio tremendo golpe porque la zorra de Bella, le dijo que yo la dejé y que la trate como se merecía.
-. Sabes cómo es tu madre no le gusta que traten así a las mujeres, pero en este caso Bella, se lo merecía. Aunque en realidad, ese apodo no le hace justicia mejor le cae Cruela – empezó a reír y yo lo seguí.
-. Bueno aquí está el café y tu rosquilla buen provecho, con permiso- se despidió mi Rose ya que la solicitaban en las otras mesas.
-. Y ¿como va eso de buscar esposa? – preguntó
-. No se, las chicas de hoy en día, tienen mucha carretera recorrida yo quiero una sin kilometraje- le dije y el asintió.
-. Y ¿que tal Rosalie Hale?- me preguntó nuevamente
-. Creo que no quiero un solo acostón, pero es muy pequeña- me quejé
-. Si, es muy pequeña para ser tu esposa- confirmo él -. Pero, ¿a que lo deseas?- me retó él
-. Si, lo deseo.
Por más que deseara no podía tenerla de esa manera ya que era una chica que tenía otros planes, pero yo cambiaria algunos como por ejemplo…
El convento.
Pero, si no la podía convertir en mi esposa, por lo menos iba a tener su cuerpo, aunque fuera por una sola noche, en el que la haría disfrutar del mayor de los placeres de la vida.
Eso es lo que por ahora mas… deseo.
*Bueno hasta aquí el cuarto capitulo, por ahí me pidieron algo de lemmon y miren que si los complaci.
Aunque como ya se dieran cuenta fue un sueño ya que no podia poner una escena de ellos de esa forma tan rápidamente.
Gracias a todos por su apoyo y espero que hayan disfrutado de este cap.
Ya saben que cualquier sugerencia o comentario es bienvenido.
Actualizare cada dos días para los que siguen la historia. Eso quiere decir que puedo estar actualizando el domingo o sábado por la noche.
Dios los bendiga a todos y gracias por leer*
