Contiene lemmon

Reconciliaciones, sonrisas y lagrimas

Pov. Edward.

Me quede en casa todo el día a pesar de las llamadas de Angie.

En realidad no me importaba nada solo quería ver a mi Rose y ya.

Me levante la mañana siguiente dispuesto a ver a mi mujer.

Sabía que tenía un aspecto deplorable pero debía verla y decirle que la quería de vuelta.

Me puse una camiseta blanca de cuello V con una chaqueta de cuero negra y unos vaqueros del mismo color.

Tome mi auto y fui a la universidad de mi princesa.

Llegue y ella salía junto con la chillona Brandon y el saco de músculos andante.

Cuando ella me vio palideció. Me quite las gafas.

-. Oh por Dios es Edward Cullen- mire hacia donde provenía el ruido y me percate de la presencia de Victoria y más atrás a Laurent…

Me acerque a Rosalie -. Acompáñame por favor- le pedí y ella bajo la cabeza.

Vi como Alice le hacía señas a Emmett para alejarse y me dejaban a Rosalie a mi disposición.

-. Edward yo…

-. Se lo que viste nena yo…- ya a estas alturas estábamos en mi auto.

-. No soy quien para juzgarte pero no pretendo volver a ese lugar y por favor seamos amigos- tome el camino hacia el bosque en donde tenía mi residencia.

-. No pretendo ser tu amigo yo quiero ser algo mas Rosalie- ella negó

-. Para poder ser algo más Cullen, yo debería sentirme totalmente segura y confiada y eso no lo siento además yo no…

-. Tu no que- no quise sonar brusco pero no lo pude evitar, logrando que ella se asustara.

-. Edward a donde me llevas- pregunto al ver por la ventana.

-. ¿Tú no que Rosalie?- ignore su pregunta y ella me miro enfadada.

-. No sé qué sientas tú por mí pero debo decirte que no comparto el mismo sentimiento.- frene de repente.

-. Perfecto- gruñí y acelere.

Lo único que sabía era que no iba a permitir que se fuera como lo había hecho mi Elizabeth. No me dejaría otra vez.

-. Llévame a casa- me pidió pero la ignore-. Llévame a casa de una buena vez!- me gruño ella.

Sonreí al notar su tono. Cualquiera de las perras que se atreviera a hablarme así tendría un buen castigo pero ella era diferente y no era una perra era mi mujer y de nadie más.

-. Vamos a casa- asegure y ella me miro con los ojos como platos.

-. No lo puedo creer- sentencio mientras yo seguía ajeno a todas sus replicas-. Me estas raptando solo porque no quiero estar contigo- dijo y yo negué con una sonrisa de depredador.

-. No permitiré que me abandones a mi suerte- dije sin más -. Ya lo he pasado y déjame decirte que no es nada placentero – le dije y ella negó con la cabeza.

-. Puedes conseguir a alguien más yo no soy para ti Edward- la fulmine con la mirada y ella bajo la cabeza-. Llévame a mi casa.

-. Tus deseos son ordenes- le dije bajando del auto frente a una imponente casa al estilo mediterráneo.

Abrí su puerta y ella bajo -. Eres un animal – yo asentí y me la acerque a lo que ella retrocedió. Hace mucho había violado su espacio personal.

-. Un animal que te hizo gritar de placer y correrte como nunca lo habías hecho y harás- ella lo abofeteo a lo que la bese y mis manos fueron a sus exquisitos muslos. Gracias a quien sea ella tenía un traje que para su gusto estaba algo corto-. Tendré que ser yo quien te elija la ropa mi amada ex – novicia – dijo lo ultimo con sarcasmo explicito.

-. No Edward- dijo debilmente tratando de retener mis manos. Sabía que tenía que irme con cuidado ya que no quería recordarle a ese despreciable de King que por cierto al parecer unos reos lo violaron. ¿Qué cosas no?

-. Siénteme- le abrí las piernas para que sintiera mi potente erección-. Quieres que pare- dije tocando su botón de placer y ella se arqueo ante mí-. Porque lo hago- ella me acorralo con las piernas.

La despoje de su traje y quedo con unos shorts a juego y el cobertor que cubría su sujetador.

Me deshice del cobertor y su sujetador de un solo tirón y ella quito mi camiseta con destreza.

Paso a mis pantalones de los que me despojó. Sin que antes yo tomara el preservativo-. Que no daría yo por atarte a mí de una vez por todas pero no quiero que me odies- dije haciendo sus pantaloncillos y bragas a un lado para poder penetrarla a gusto.

La hice gemir cuando me apodere de su cuerpo como un poseso. Me sentía tan apretado que parecía un puberto.

Arremetí en su cuerpo profundamente sabía que si seguía así podía romper el condón y quizás si tenía tanta suerte atarla a mi por y para siempre.

Disminuí la intensidad ya llegaría el momento en que se convertiría en na madre mis hijos y vería su hermoso vientre.

Seguí embistiendo su hermoso cuerpo y ella me acompañaba en cada estocada. Encajábamos a la perfección.

Un grito de placer y los espasmos de mi cuerpo me indicaron que había llegado a su clímax y yo embestí dos veces más y termine.

Ni siquiera había notado que empezó a llover copiosamente.

-. Te amo- la bese como si la vida se me fuese en ellos y en realidad así era.

-. Edward yo…- la callé con mis labios. Sabía que no soportaría que me dijera esa maldita frase.

La vestí solo con el sujetador y cobertor ya que nuestras tropas estaban más empapadas y llenas de lodo.

Entramos a la casa y ella se quedo observando su belleza.

-. Edward yo tengo que irme- yo negué y la bese. No me cansaba de sus deliciosos labios. Me sentía volar de tanto placer.

-. No voy a dejarte ir- la bese de nuevo -. Eres mía – toque su cuerpo sin censura -. Te necesito- la tome en brazos y la lleve a la recamara principal.

Nos metí bajo la ducha y lave su cuerpo.

-. Vamos a que comas- le dije cuando ella ya estaba vestida con un traje blanco bastante holgado. Era un ángel, mi ángel. Mi redención.

No comió mucho y estaba muy callada-. Llévame a casa- pidió con un hilo de voz.

-. Promete que estarás conmigo- le dije y ella negó.

-. Edward yo no puedo- me estaba enfadando por sus negativas.

-. O no quieres- gruñí.

-. En realidad no quiero- me miro a los ojos y esta realidad me dejo devastado.

-. Déjame quererte – ella colocó los codos sobre la mesa en señal de frustración.

-. Esto es tan irónico ¿sabes?- no le entendía -. Aquí la que perdió la virginidad fui yo no tu. La que debería estar como lo estas tu ahora soy yo.- eso me golpeo-. Aquí todo sucedió al revés Edward.

-. Entonces démosle sentido- le pedí -. Démonos una oportunidad déjame demostrarte cuanto te amo- ella negó.

-. Quiero irme a casa ahora mismo- me estaba frustrando.

-. Vamos debes estar cansada – ella me dio la mano-. Vamos a dormir- la quiso retirar pero se lo impedí.

-. Por qué te empeñas es tenerme aquí en contra de mi voluntad?- me pregunto y yo hice caso omiso a esa mención

La lleve conmigo a la habitación y en eso me llamo uno de los chicos de seguridad.

Cerré la puerta.

-. ¡Edward!- llamo cuando se percato de que estaba encerrada.

Pov. Rosalie.

Estaba encerrada.

Tenía que salir de aquí cuanto antes.

En eso vi la ventana. Me asome y vi que la casa tenía algunas salientes en las que podía apoyarme.

Sin pensarlo salí por la ventana.

Pov, Edward.

Estaba hablando con Travis sobre lo que se iba a hacer cuando por la ventana vi a mi ángel corriendo hacia el bosque.

Salí corriendo seguido por los de seguridad que ya la seguía.

El suelo estaba húmedo y temia que callera y tropezase.

La alcance en cuestión de minutos y por la precipitación ambos caímos al suelo.

-. Ya déjame ir- pidió llorando. Me partió el alma verla así y por un momento pensé en dejarla ir pero mi parte irracional y egoísta evocaba a mi mente los recuerdos de desolación y tristeza que sentí cuando perdí a mi Elizabeth. Simplemente no podía pasar por eso de nuevo.

Si bien la forma no era la correcta no se me ocurría nada más para que ella estuviera conmigo. Para que no se marchara.

La besé como si la vida se me fuese en ello y en realidad lo sentía así.

Con una seña les dije a los de seguridad que se marcharan.

Me posicione entre sus piernas y empecé a despojarla de sus prendas y ella con toda y la reticencia de las mías.

Mis caricias a su hermoso cuerpo no faltaron al igual que ella me tomaba.

Estábamos en el claro del bosque. Cerca del lago. Ambos desnudos sudorosos y jadeantes de tanto placer otorgado y generado.

Me fui adentrando en su cuerpo y la hice temblar de pies a cabeza.

Amaba estar en ella hacerla mía.

Llegamos a la liberación. Y me abrace a ella ,con mi cabeza enterrada en sus hermosos pechos.

Empezó a temblar y escuche sus tenues sollozos, que me partieron el alma.

La vestí con mi camisa y me vestí con los vaqueros. La tome en brazos y fui hasta la casa.

La lleve al baño en donde volví a lavarla y yo tambien. Me sentía mal por hacerle esto, pero me sentiría peor si la dejaba ir.

Cure los ligeros cortes que se debió haber ocasionado con algunas ramas de los arboles. Y le puse un pijama.

Ella se acostó en la cama en posición fetal y yo me acople a ella.

-. Quédate conmigo por favor – le rogué besando su cabello y ella asintió.

Vi el rastro de una lagrima en su mejilla, pero ya no importaba ella había aceptado.

Pov. Alice.

Emmett y yo fuimos al centro comercial por helados ambos estábamos tristes.

Hablábamos de todo y nada luego me llevo a mi departamento en donde lo invite a cenar.

Cuando se iba lo acompañe a los estacionamientos.

-. Cuídate Emmett – lo abrace y sentí como lo apartaban bruscamente y lo golpeaban-. Emmett- cuando iba a socorrerlo me tomaron de la cintura.

-. No la vuelvas a tocar- dijo Jasper celoso.

-. Lo siento Emmett yo…- el sonreía ante la visión -. Suéltame Jasper.

-. Para que vayas y lo abraces?- me guio hasta el ascensor-. Pues no.

-. Emmett hablamos ahora y disculpa a este tonto- él le resto importancia y sonrió sugestivamente.

Jasper me guio hasta el departamento y cuando entre quise cerrar, pero él lo impidió-. Vete – le pedí y el negó.

-. Me haces mucha falta nena- llevo sus manos a mi falda una vez me hubo sentado en la mesa.

-. No Jasper- me sentía húmeda completa e irremediablemente.

-. No quieres?- pregunto y yo negué con la cabeza. Sentí su mano en mi entrepierna-. Entonces como explicas tu excitación hermosa?- me beso desesperadamente y me abrió de piernas luego de quitar mis bragas. -. Tan mojada- sus dedos índice y corazón hacían círculos sobre mi clítoris y mis caderas se movían al compas.

Ambos estábamos en las mesa y el besaba y lamia mis pezones haciéndome arquear.

Gemí y el gruñó en mi oído.

Sus labios fueron descendiendo hasta que se hundió en mi entrepierna.

Lamia suavemente y penetraba mi entrada con su lengua.

Puso atención a mi clítoris y mis caderas se movieron al unisonó.

Cuando estaba a punto de correrme se aparto y justo cuando iba a protestar me abrió de piernas si es que podía hacerlo más y de una sola embestida me penetro duro y profundo.

-. Ah- grite y con eso me corrí.

Empezó a acometer en mi cuerpo duro y profundo haciéndome estremecer y gemir como una posesa.

Nos besamos con pasión y locura mientras seguíamos ese movimiento de caderas tan delicioso.

En un momento salió completamente y con su ayuda de su mano empezó a rozar con su glande mi clítoris.

-. No sabes lo hermosa que estas?- y con eso volvió a entrar a medias en mi cuerpo me estaba torturando hasta que me canse y me coloque sobre él y empecé a cabalgarlo y el colocó sus manos en mis caderas guiándome.

Nos liberamos y nos desplomamos sobre la mesa.

-. Te extrañe- me dijo besándome y yo lo besé.

-. Por qué eres tan celoso?- le pregunte llorando y el se sentó aun estando dentro de mí.

-. No puedo evitarlo, pero te necesito- me besó y sus manos fueron a mi trasero en que acaricio-. Extrañaba tu hermoso trasero nena- yo negué.

-. Yo no…- sentí como su amigo crecía en mi interior.

-. Te amo y soy un celoso, pero no puedo evitarlo.

-. Y yo tambien, Jasper.

Pov. Emmett.

Ella me había destrozado, había acabado con mis días de sonrisas.

-. Emmett- me llamó y yo negué cuando la vi.

Termine de guardar mis cosas y cuando levante la mirada ella estaba ahí.

-. No voy a ser tu esclavo- ella abrió los ojos como platos-. No quiero esto- ella me beso y yo le correspondí.

-. No quiero que lo seas.

-. Sabes que no me importa que estés embarazada, que no me importan muchas cosas, solo porque te quiero, pero no me gusta tu estilo de vida no sabía que lo hacías.

-. Emmett, yo a ti te amo- me besó y nos separamos por unos aplausos.

-. Así que es el – dijo un afroamericano alto.

-. Quién es?- pregunte. Ella me miro con ojos suplicantes.

-. El es…

-. Te ahorrare el trabajo- le dijo -. Soy Laurent el padre de su hijo- me miro con desdén y como no pude aguantar más humillación me fui a pesar de el llanto de ella.

Pov. Victoria.

-. Emmett- lo iba a ir a buscar cuando Laurent me lo impidió.

-. No juegues conmigo- me gruñó.

-. Déjame – iba a ir hasta el amor de mi vida pero él me tomo por el brazo.

-. Soy tu realidad, crees que fue bonita la forma por la que me entere de que sería padre?- estaba enfadado.

-. Puedes verlo cuando quieras pero a mi déjame en paz- le rogué.

-. Tks, tks, tks- chasqueo la lengua -. Si eres la madre de MI hijo entonces eres MI mujer- recalco los posesivos.

-. Yo no quiero- le dije y él me acorralo contra una pared.

-. Me ocultaste que sería padre te alejaste de mi cuando me llamabas para saber que tal estaba pero ni eso y crees que ahora a mi me va importar que quieras tu cuando ni te importo lo que yo quería?

Empecé a llorar copiosamente.

-. No, no me importa- dijo enfadado-. Has ido a ver cómo va el embarazo- yo negué-. Se nota cuanto te importa mi hijo- escupió-. Te aseguro que si no estás conmigo el día del parto será la primera y última vez que lo veras- y con eso me saco del salón de clases.

-. Y pobre de ti que me entere que sales con ese niño porque lo acabaré- sentencio.

Pov. Emmett.

Salí con paso presuroso para encontrarme con las chicas.

Me tropecé con una chica hermosa de cabellos dorados se veía bastante frágil y era hermosa.

-. Lo siento no te vi…- me disculpe y ella me sonrió. No entendí porque sentí algo en mi pecho.

-. No te preocupes está bien- yo le sonreí.

-. Holo siento soy Emmett Mc Carty y tú?- le tendí la mano.

-. Jane Vulturi un placer- estrecho mi mano y sentí una conexión parecida a la que sentía con ella…

-. El placer es mío Jane- me fui con su sonrisa empalideciendo y iluminando mi día gris…

Besos

D. F.