El Potterverso es de Jotaká.
Este fic pertenece a los Desafíos del foro La Noble y Ancestral casa de los Black.
"POSITIVE SIDE"
Por Victoire Black.
AINARA
I. Amistad.
—Estoy embarazada... —exclamó Ainara de la Cuesta a su mejor amiga, Pilar, y ésta inconscientemente hizo que de su varita saltaran un par de chispas. Estaba totalmente en blanco.
—¿Cómo? —preguntó sin poder creer lo que la chica le decía—. ¡Bruno te va a matar, Nani!
—No se tiene por qué enterar —dijo mirándola con una expresión que Pilar no logró identificar—. Pilar, por favor te lo pido, sos mi amiga...
—Por mi parte no se enterará —exclamó intentando sonreír. No lo logró y Ainara no se quejó.
—Sabés que sos la mejor amiga del mundo, ¿no es así? —aseguró con una risa nerviosa, haciendo que Pilar finalmente pudiera sonreír.
—Me parece que me lo vas a tener que decir muuuuchas veces más, eh —bromeó, abrazando a su amiga.
Las cosas estaban bastante complicadas, pero ella no la iba a traicionar de ninguna forma. Y, sobre todo, pensaba en ayudarla hasta en la cosa más mínima. Porque por algo estaban los amigos, y ellas dos claramente poseían ese título.
II. Responsabilidad.
—No lo puedo creer —fue lo primero que dijo la anciana cuando Ainara le contó la no muy feliz noticia. Aquella mujer la conocía desde que andaba en pañales por la vereda, y la había cuidado como a una nieta cuando sus padres habían muerto en aquel accidente.
—Crealo, doña Joaquina, las cosas son así.
—Pero, ¿embarazada? ¿Qué pensás hacer, Ainara? —exclamó la mujer, y repentinamente tomó la mano de la chica entre las suyas—. Sabés que Bruno no te va a ayudar, ¿no es así?
—Claro que lo sé —aseguró con una sonrisa asomándose a sus labios. Doña Joaquina levantó las cejas.
—¿Y qué pensás a hacer, entonces? —repitió—. ¡No te podés hacer cargo de una criatura a esta edad, en este momento! Sos una chiquilina aún...
—Tengo veintiún años —le recordó Ainara, aunque no sirvió de nada.
—¿Dónde lo pensás dejar? —preguntó Joaquina suspirando.
—¿"Dejar"? —Ainara rió—. Yo no voy a dejar a mi hijo en ningún lado, señora.
La mujer frunció el ceño ante la aclaración. Al parecer no creía que Ainara estuviera capacitada para cuidar de una criatura, porque continuó debatiendo durante largo rato sobre los contras de tener un hijo a esa edad y en esa situación.
—Es mi nene y me voy a hacer cargo de él, doña Joaquina —insistió Ainara—. Ya está decidido, no voy a cambiar de opinión.
III. Solidaridad.
—¡Estás empapado, gordito! —exclamó Ainara saliendo de su casa y yendo directo al pequeño niño sentado en el cordón de la vereda. No tendría más de tres años, y miraba la lluvia que caía como si estuviera acostumbrado a pasar los días debajo de ella.
—¿Lo conocés, chica? —preguntó don Eliseo, el heladero de la esquina.
Ella negó con la cabeza.
—¿Hace cuánto tiempo está acá fuera? —preguntó, tomandolo en brazos con dificultad gracias a su abultado abdomen—. ¡Tiene los labios morados!
—No sé bien —dijo Eliseo—. La Marta(1) llamó a los del INAU(2) hace un rato, pero no han llegado. El nene no quiso entrar a la heladería, me extraña que haya dejado que lo levantés.
—Lo voy a bañar y le voy a hacer la merienda —comunicó Ainara, decidida—. Cuando lleguen, dígales que está en casa.
—¿Y el pibe ese que está con vos? ¿Bruno? —preguntó el hombre mientras ella entraba a su casa con el niño en brazos.
Se volteó dos segundos con una sonrisa en el rostro y dijo:
—Bruno no va a volver en mucho tiempo, don Eliseo —aseguró—. Quédese tranquilo.
(1). Los nombres propios con un pronombre delante son algo típico en la forma que tienen algunas personas mayores, o las que vienen del campo, para referirse a los demás.
(2). Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay.
