Vi caminaba despacio y cansada hacia el barrio bajo, llevaba los guanteletes puestos porque hoy tenían que levantar al Gólem para hacerle unas modificaciones y sin la ayuda de los guates ni Corky ni Heimerdinger con todos los aparatos que tenían en el taller podrían hacerlo durante el tiempo necesario para completarlo.

Vi se había marchado pronto de casa, sin esperar a que Caitlyn se levantara ya que quería evitar pasar tiempo con la Sheriff si podía evitarlo. Continuó la marcha hasta que llegó al taller. Los dos hombrecillos seguían en el mismo sitio que el día anterior, insultándose sobre Zaun mientras un Gólem de distancia los separaba.

Vi se puso la ropa de trabajo y les ofreció café. Los dos respondieron al unísono que sí.

Con una sonrisa empezó a preparar café para los tres antes de ponerse manos a la obra.

...

Caitlyn llegó a la oficina tan rápido como su coche podía, ya que se había quedado dormida después del cansancio acumulado del día anterior. Cuando llegó decenas de informes la esperaban encima de la mesa junto con una sonrisa de su ayudante.

Entró en su oficina y se puso a trabajar en los casos que estaban encima de su escritorio.

A media mañana entró su ayudante con el semblante intranquilo dándole aviso de que se necesitaba la presencia de la Sheriff y de varios agentes a las afueras de Piltover, cerca de la mina, donde al parecer estaba sucediendo un altercado. Se montó en su coche y varios agentes la siguieron de camino a la mina.

...

Ezreal se dejó caer por el taller antes del almuerzo para llevarse a Vi a que viera el nuevo material mecánico que había regalado a los de la mina de Piltover para que trabajaran sin peligro dentro de ella. Los hombrecillos le dieron permiso para que se fuera y lo acompañara ya que hacía mucho tiempo que Ezreal no se pasaba por el taller a saludar a sus dos compañeros en la liga.

Cuando llegaron pudieron contemplar la curiosa mina de Piltover, una mina que tenía su entrada en lo alto de una montaña, con lo cual, para llegar habían construido una estructura de madera similar a la de los puentes de los trenes para poder bajar los vagones sin problemas.

Pero lo peculiar de la mina eran las ramificaciones que ésta tenía. La entrada de la mina atravesaba la montaña, pero luego había decenas de ramificaciones que se metían hacia debajo de la montaña, otras que subían hasta salir de nuevo a la superficie para continuar en las montañas colindantes en esa pequeña cordillera llena de piezas hextech y materiales preciados para los habitantes de la ciudad.

-¿Hace cuánto que no venías a la mina?- le preguntó Ezreal.

-Desde que murió mi hermano.- le dijo ella mirando a los trabajadores con sus nuevos gorros de excavación y los nuevos martillos perforantes. Ese era el nuevo equipo que Ezreal les había traído.

-Ya veo.- dijo apenado.

Cuando Vi dejó de trabajar en la mina, solamente Ezreal sabía cómo encontrarla en la ciudad, aunque ir a por ella era peligroso ya que había conseguido una banda de rufianes para cometer crímenes en la ciudad y para poder enfrentarse a Adam en el futuro.

-¿Sabes? No he encontrado mina como esta en ninguna parte de Valoran.

-Creo que es la única que deja que la examines a fondo.- le dijo bromeando golpeando su hombro.

Ezreal le dirigió una sonrisa mientras una de los vagones que salían de la estructura con piezas caía por el lateral hacia el suelo. La gente empezó a recogerlas y algunos a subir para ver qué ocurría dentro de la mina.

-¿Esto es normal?- preguntó Vi poniéndose los guanteletes observando una columna de humo que venía de la mina de lo alto de la montaña colindante.

-Avisaré a la Sheriff.- dijo Ezreal yendo a ayudar a los mineros y pidiendo un teléfono para llamar a la policía.

Vi no se lo pensó dos veces y subió la estructura de madera rápidamente para llegar a la primera mina. Ya que había trabajado en el pasado en la mina sabía algunos trucos y recovecos para llegar a esa zona de las minas antes de que lo hiciera la policía.

Se sorprendió al ver a varios mineros llamando a gritos a sus compañeros cuando se dieron cuenta de que el camino había sido bloqueado por un derrumbe.

-¿Qué ha ocurrido? – preguntó ella nada más llegar.

-Un derrumbe en varios accesos causados por una explosión. – le explicó apartando las rocas que podía para acceder a la mina.

-¿Ha sido a propósito?

-Antes han estado aquí unos hombres trajeados, decían que estaban buscando algo en la mina.

"Adam"- pensó rápidamente la joven.

Se acercó al bloqueo de rocas de la entrada y empezó a apartarlo con los guanteletes, justo cuando la cantidad de rocas era menor, apartó a los mineros y gracias al poder de sus puños los rompió creando un acceso. Entró por él dejando a los trabajadores apartar el resto de rocas.

Corrió por la mina evitando los accesos derrumbados. Bajando por los túneles y volviendo a subir por las escaleras hasta que se encontró con el acceso a la segunda mina y a la segunda estructura de madera bloqueada por otro derrumbamiento.

Empezó a apartar las piedras tan rápido como pudo, incluso las grandes con facilidad gracias a los guanteletes.

...

Caitlyn llegó momentos más tarde con varios ayudantes para ayudar a los de la mina. Se encontró con Ezreal en la entrada destruyendo las piedras que quedaban fácilmente con el guantelete. Justo cuando llegó la Sheriff le explicó lo que había pasado, diciéndole que quedaba gente dentro apartando las piedras de los accesos y alguien más que estaba persiguiendo a los infractores.

La Sheriff se adentró en las minas siguiendo la estela de destrucción de Vi, observando a los mineros restantes apartando todo lo rápido que podían las rocas que obstruían el paso.

Vi estaba en la segunda estructura de madera, observando a tres hombres trajeados que estaba usando varios explosivos sobre la estructura para cerrar el acceso a la tercera mina.

Justo cuando la vieron aparecer corriendo sobre los raíles de la estructura de madera una persona se adelantó de las tres y empezó a aplaudirla.

-Sólo una persona de entre todas las de Piltover podría llegar aquí a tiempo.- dijo el hombre.-Justo como él dijo, Vi.

-¿Quién eres?- preguntó la joven preparándose para lanzarse contra él.

-Mi nombre no importa, sólo queremos tus guanteletes.

-¡Lo sabía! – exclamó.- Adam vuelve a mandar a sus perritos falderos a que hagan el trabajo sucio.

-La cosa va así, querida. Si no nos das los guanteletes, te matamos y nos los llevamos.

-Te reto a que lo hagas.- le dijo mirándolos desafiantes.

Los tres sacaron unas pistolas de sus chaquetas y la apuntaron, pero antes de que dispararan, otro disparo llenó de sonido el acceso abierto a la tercera mina. El rifle del Sheriff de Piltover desprendía humo tras el disparo. Caitlyn, había llegado corriendo siguiendo el rastro de Vi, que se sorprendió de verla allí, pero a la vez se alegró ya que el resto de sus hombres todavía no había llegado donde estaban ellas.

La Sheriff apuntó a los tres hombres.

-Soltad las armas en nombre de la justicia de Piltover.- dijo ella.

-Tú no eres la justicia.- dijo el primero abriendo fuego contra ella.

Vi activó el escudo de sus guanteletes sobre ella y se lanzó delante de Cait para protegerla. Cuando vaciaron el cargador, Caitlyn les disparó, hiriendo a uno en el hombro, mientras los otros dos se retiraban sobre el puente para activar la dinamita que habían puesto en la estructura.

Vi se lanzó contra ellos, pero le dispararon y al esquivarlo se cayó de la estructura. Unos siete metros de caída al suelo y nada más aterrizar sintió cómo una de sus costillas se salía de su posición natural.

Con un aullido doloroso, distrajo a Caitlyn, que la miró preocupada y falló uno de los tiros hacia los otros dos atacantes. El primero, el del hombro, yacía dolorido y había perdido el arma.

Caitlyn los siguió por la estructura, pero se les escaparían. Vi se incorporó y tomó una decisión. Cargó los guanteletes y se fue contra el pilar de carga de la estructura de madera, consiguiendo que todos lo que estuvieran encima de ella se cayeran. El hombre herido en el hombro aterrizó al igual que Vi con un aullido doloroso, mientras que los otros dos y Caitlyn mantuvieron la compostura, pero notaban cómo la estructura cedía.

No activaron la dinamita sabiendo que explotaría sola o que si la explotaban no les daría tiempo a escapar. Cait apuntó agachada, para no caerse, a otro y éste cayó de la estructura.

Vi golpeó el otro pilar derrumbando la estructura, el tercer hombre acabó gritando por la caída sobre los maderos, mientras Caitlyn caía al vacío también.

Vi saltó hacia ella y la Sheriff aterrizó en sus guanteletes sin sufrir ningún daño. Momento después la estructura cayó cerca de ellas. Para que los maderos no les dieran, Vi activó el escudo de nuevo y se puso encima de Caitlyn para evitar que se hiriera.

Una vez todo se hubo desplomado, Vi levantó la mirada para encontrarse con los ojos almendrados de Caitlyn. La joven estaba completamente debajo de ella y notaba su respiración agitada.

-Tú también tienes los ojos muy bonitos, Cait.- le dijo con una sonrisa ayudando a levantar a la ahora sonrojada joven.

Pasados unos segundos de desconcierto Caitlyn se fijó en el estrépito montado por la ex convicta.

-Madre mía, la que has armado.- le dijo ella.

-Al menos no han escapado.- le dijo Vi sonriendo.- Y no han destruido el tercer acceso a la mina.

-Ahora ya no hay tercer acceso.- le dijo señalando hacia la entrada molesta.

Antes de que pudiera reprocharle otra vez agarró al hombre que seguía consciente de los tres del hombro que tenía herido y lo levantó con fuerza hacia arriba. Ahora sí que le iba a caer una buena bronca.

-¡Vi! ¡Suéltalo! – gritó la Sheriff recuperando su rifle y su sombrero.

-Me ha amenazado y exijo saber quién lo ha mandado.- dijo amenazante delante del hombre.

Antes de que empezara a hablar un tiro se escuchó en el valle y una bala atravesó el pecho del hombre soltándose del guantelete de Vi. Se escuchó otro grito y sin pensárselo dos veces activó el escudo sobre Caitlyn ocultándola entre unos maderos.

La Sheriff levantó la cabeza tratando de averiguar de dónde venían los otros dos disparos que acabaron con la vida de los otros dos hombres que había en ese acceso. Unos reflejos de un rifle de francotirador encima de la montaña atrajeron su atención, pero una vez eliminados los hombres el tirador se fue.

-¿Qué…?- pregunto Vi enfadada golpeando un madero con furia.- ¡Si es a mí a quien quieres ven a buscarme! – le gritó al hombre que se había ido, pero su frase resonó con furia en el acceso. Se llevó la mano a las costillas con una mueca de dolor.

Caitlyn la miró con pena y preocupada. Se acercó a ella y le recoló la costilla con un sonoro chasquido.

Esos hombres habían incendiado y volado los accesos para obtener a Vi. ¿Sabían que iba a estar allí? Algo no encajaba en todo eso. Era una coincidencia demasiado grande.

Los hombres de Caitlyn les lanzaron una escala desde el acceso dos de la mina y subieron mientras ellos se encargaban junto a los mineros de limpiar ese acceso. Varios mineros les dieron las gracias, sobre todo a Vi ya que varios antiguos compañeros suyos la reconocieron aunque estuviera más crecida.

Salieron fuera de la mina donde Ezreal las estaba esperando con impaciencia, había estado ayudando a los hombres de la mina a abrir paso a los agentes de Caitlyn.

-¡Vi! – gritó el joven llamándola agitado.

-¿Qué ocurre? – preguntó ella sorprendida.

-Acaba de llamar Corky, el taller acaba de explotar.

-¿¡Qué!? – exclamó corriendo hacia la ciudad sin esperar a nadie.

Caitlyn puso a sus hombres sobre aviso y junto a Ezreal montaron en su coche de camino al taller. Llegarían antes que Vi, pero era imposible pararla ahora.

La gran llamarada que era el taller se podía ver incluso desde la salida de la mina, así que sin hacer caso de los demás coches llegaron en apenas unos minutos al sitio. Corky se encontraba fuera junto a un Gólem de metal a medio construir y su avioneta, estaba intentando conectar una de las bocas de incendio de la ciudad a su avioneta para apagar el fuego todo lo rápido que podía.

Salieron del coche justo para ver cómo Vi llegaba allí sudorosa y falta de aliento.

-¿Dónde está? – preguntó a Corky.

El hombrecillo al saber por sus ojos horrorizados la pregunta de Vi miró como respuesta al taller.

Vi sin mirar atrás, sabiendo que los tres gritaban su nombre para evitar que fuera hacia la gran llamarada que era la estructura que se derrumbaba del taller, atravesó con sus puños la pared. Corrió hacia donde el hombrecillo se encontraría, un escondite secreto debajo de una de las estanterías del taller. Seguramente se había quedado atrapado allí debajo y no podía salir ni siquiera con su maquinaria.

Quitándose la primera capa de ropa que llevaba, notando cómo ardía su sudadera, la desgarró con sus guanteletes y haciendo caso omiso de la piel de su cara corrió a toda prisa para ver la estantería encima del escondrijo. Cogió la estantería ardiente con los guanteletes y la volcó para el otro lado, luego arrancó de cuajo la trampilla.

Heimerdinger estaba rodeado de extintores y completamente blanco. Al verla le disparó con un extintor y la dejó blanca también, aunque se agradeció ya que varias de sus ropas estaban en llamas y hacía calor.

-¿Listo?

-Es bastante conveniente que hayas aparecido, Vi.- le dijo el hombrecillo subiéndose a sus hombros.

Vi corrió hacia el primer muro que había que diera a la calle y sin pensárselo mucho, lo atravesó sin muchos problemas saliendo al aire fresco, corriendo hacia donde se encontraba Corky apagando la estructura con la avioneta conectada a la boca de incendio.

Cuando aparecieron por el muro, Caitlyn y Ezreal sonrieron al ver que ambos estaban bien.

Caitlyn notó que su corazón había estado sobrecogido mientras la joven había ido a salvar a Heimerdinger. Por fin podía latir con fuerza, pensando por qué estaba teniendo esa reacción con ella.

Vi depositó a Heimerdinger en el suelo apartando de su cara y de sus ropas la sustancia blanca del extintor con la que el profesor la había rociado.

-He de darte las gracias por venir a buscarme, supongo.- dijo él.- Es posible que estuviera chamuscado si no llegas a aparecer.

Vi le golpeó la espalda con el guantelete haciendo que se moviera un metro de distancia hacia adelante.

-Ahora estamos en paz.- contestó la joven mirando a Caitlyn con una sonrisa, que estaba observándola maravillada de lo que acababa de hacer.

-Casi nos morimos del susto, Vi.- le dijo Ezreal mientras ayudaba con otra manguera a Corky.

Vi estalló en carcajadas sentándose en el suelo mientras la gente empezaba a ayudar a apagar el incendio.

-¿Qué te parece si me tomo el día libre, viejo?

Heimerdinger la miró y miró al Gólem.

-Pero sólo hoy.

Le sonrió cálidamente mientras Caitlyn no paraba de mirarla sorprendida del comportamiento de la mujer. Acababa de salvar a una de las personas más influyentes de toda Piltover sin apenas pestañear y no podía estar más relajada sentada en la calzada.

-Vámonos a casa.- le dijo Caitlyn agachándose a su lado.- Los que han hecho esto podrían seguir por aquí.

Vi asintió más tranquila desde que desfogó su rabia contra los maderos del acceso de la mina. Se levantó y se dispuso a seguir a Caitlyn hacia su coche, pero antes miró al profesor.

-¿Quién ha sido? – preguntó seriamente.

-¿Quién trabaja con nosotros? – preguntó Heimerdinger mirando a Vi, sabiendo que la respuesta era Adam y que lo había hecho para encontrarla. Ella se agarró el hombro donde Caitlyn le disparó hace unos años y ladeó la cabeza, el hombro le dolía, pero le dolía más el corazón al saber que habían atentado contra los dos hombrecillos por su culpa, porque sabían que se encontraba allí.

-No me esperes mañana, viejo.- le dijo.- Dile adiós de mi parte a Corky.

Ezreal la miró con pena y Caitlyn no pudo evitar oír el tono triste en la voz de su compañera. Ambas se montaron en el coche en silencio.

...

Después de asearse y curarse las heridas, Caitlyn salió del baño mirando a Vi, que estaba sentada en la mesita del salón mirando hacia el infinito, pensando en sus cosas.

Ella se había duchado antes ya que era la que más sucia estaba. Llevaba puesta la ropa cómoda de andar por casa que siempre llevaba en el apartamento y el pelo alborotado hacia el lado derecho de la cabeza.

Se la veía tan frágil.

Caitlyn se acercó a ella y se puso delante. Vi levantó la vista segundos más tarde, mirando sus ojos almendrados.

-¿Estás bien? –preguntó la Sheriff.

-No.- dijo ella bajando la mirada de nuevo al suelo, triste.

Respondiendo a un impulso la atrajo hasta ella y la abrazó fuertemente. Vi se sorprendió un poco, pero respondió a su abrazo rodeando la cintura de Caitlyn con dulzura. La Sheriff notó que su propio corazón latía fuertemente al estrechar a Vi. La joven tenía la cabeza sobre su estómago, si no controlaba su pulso se iba a dar cuenta.

Vi estaba demasiado pensativa para darse cuenta de que Caitlyn se debatía entre dejar de respirar y soltarla. Fue la ex convicta quién la soltó antes, volviendo a mirar a sus ojos almendrados. Caitlyn se agachó delante de ella para estar a la misma altura.

-No es culpa tuya.- le dijo Cait.

-Claro que lo es.- dijo ella.- De no ser porque descubrí y fabriqué estos guanteletes nada de esto habría pasado. Sería una minera más, quizás alguien como Ezreal. Pero mírame, Cait. – se señaló a sí misma.- No soy más que una macarra que pone en peligro a las personas que quiere.

Caitlyn tragó saliva, la agarró de la mano para consolarla, pero no consiguió nada más que los ojos de Vi no pararan de mirarla. Su mirada aparte de tristeza mostraba otra cosa a la castaña, cariño hacia su persona. Su corazón dio un vuelco, no se esperaba que Vi la mirara con tanto cariño y ternura. Tenía que separarse de ella ya.

-No puedo poner a nadie más en peligro. No me lo perdonaría. Adam no se detendrá hasta que tenga los guanteletes en su poder de nuevo.

-¿Por qué los busca? – intentó distraer sus pensamientos hacia otro tema.

-Esos guanteletes tienen algo que ninguna pieza Hextech tiene.- dijo ella.- Nadie lo ve pero las piezas responden de un modo u otro dependiendo de la persona que los lleve. Conmigo son más fuertes, resisten más. No sé si recuerdas que esta mañana han creado un escudo contra las balas. Eso no lo hacen las demás piezas Hextech.

-¿Como si tuvieran autonomía para hacer ciertas acciones?

-Exactamente.- dijo ella bajando la mirada de nuevo.

Caitlyn miró la hora, no eran más de las cuatro de la tarde, pero el día se les parecía haber hecho muy largo debido a las emociones vividas desde que se levantaron.

-Voy a descansar un rato.- le dijo Caitlyn.- No te castigues mucho a ti misma.

Vi le sonrió débilmente antes de seguirla con la mirada hacia su cuarto. Cuando cerró la puerta detrás de ella, Vi suspiró.

-Tampoco quiero hacerte daño a ti, cupcake.


Bueno, pues aquí la continuación. Decidme si os ha gustado y esas cosas, todo el feedback que reciba será bien recibido.

El siguiente capítulo lo subiré o a finales de esta semana o ya la que viene. Un beso a todos los lectores. ^^