Siento la espera lectores, pero esta semana he estado realmente liada con los trabajos de la universidad, presentaciones, cosas en general.
Un beso a todos y espero que les guste.
Este es uno de los más largos que he escrito hasta el momento, así que pienso que el siguiente capítulo estará listo para mediados de la semana que viene (espero).
Saludos, invocadores.
PD: Muchas gracias a todos por vuestras reviews. Ayudan mucho y animan bastante a la hora de seguir escribiendo. Un besazo y muchas gracias. ^^
Nerviosismo era la palabra que definía su estado en ese preciso momento. Nerviosismo por haberla visto, por verla surgir tan imponente del edificio. Nerviosismo por saber que estaba en peligro. Nerviosismo por no saber cómo actuar.
Vi cargó los puños mirando con asco a Jayce, que había sacado su martillo y que lo había puesto en el modo para poder disparar. Miss Fortune sacó sus dos pistolas con una sonrisa mientras se recolocaba el sombrero con el cañón de una de ellas. Gangplank sacó su pistola y su espada con mirada divertida, disfrutando con la presa arrinconada.
-¿No te vales tú solo, Jayce? - le preguntó burlonamente intentando buscar la forma de darle un puñetazo lo más rápido posible.
Jayce hizo un gesto despectivo, intentando mostrar que el comentario de la pelirrosa no le había molestado, pero Vi sabía que lo había hecho. Agachó los brazos entrecerrando los ojos para prepararse para atacar.
Tres adversarios muy poderosos se erguían delante de ella, al otro lado del puente, los tres podían atacarla a distancia mientras que ella no podía acercarse a ellos sin que le llovieran las balas. Pero Vi guardaba un as en la manga, una mejora que le había hecho a los guanteletes pero que le restaba protección.
Caitlyn miraba por la mirilla de su rifle con nerviosismo, viendo que ninguno de los cuatro se movía. Jayce estaba apuntando hacia ella, al igual que Miss Fortune. Gangplank no había decidido qué hacer todavía.
-¿Quién os ha enviado? - preguntó Vi calmada.
-Hemos venido por nuestro propio pie.- le dijo Sarah dando unos pasos hacia ella, sin dejar de apuntarla con sus dos pistolas. - La recompensa por tu cabeza es bastante interesante.
-Ya veo, sois de esos...
Las alarmas de la policía se empezaron a oír en la lejanía, alguien había dado aviso, seguramente alguna de las personas que antes se encontraban por la zona.
El puente de metal en el que se encontraban crujía cada vez que uno de los presentes se movía, intentando ver cuál iba a ser el plan de acción de cada uno. Caitlyn miraba de un lado para otro intentando averiguar qué era lo que iban a hacer y por ende, lo que ella debía hacer. Vi era una criminal y debía detenerla o su reputación quedaría en entre dicho, pero a su vez los otros tres estaban infringiendo una de las leyes de Piltover y además, eran una caza recompensas y un pirata. Solamente Jayce era el único que no tenía nada que ver en el asunto y uno de los que estaban mezclados.
Vi era la única a la que de verdad tenía dudas de ayudar. Le había hecho mucho daño, tanto que no quería volver a verla y a su vez, ansiaba poder hablar con ella para poder decirle cuatro cosas. Pero sus sentimientos eran extraños hacia ella. Se había implicado mucho con la joven y ahora no sabía si podría discernir entre lo correcto y lo que ella quería.
Las sirenas se acercaron más hacia esa zona, justo cuando un disparo de Jayce rompió el silencio tan incómodo que se había creado en el puente. La bola blanca que salió del arma de Jayce se acercó a su objetivo antes de que Vi la esquivara perfectamente, dejándola en una posición de desventaja con respecto al ángulo de tiro de Miss Fortune, que era perfecto. La pelirroja le disparó con una risa de maniática justo antes de que se le borrara por algo que hizo Vi.
De sus guantes salió una luz que la marcó justo antes de que saliera a por ella, evitando el ataque de la pelirroja, lanzándola hacia arriba en menos de un segundo y aplastándola contra el puente. Jayce, Gangplank y Caitlyn se quedaron anonadados mientras la caza recompensas quedaba postrada en el suelo llena de dolor.
Vi sonrió a los dos hombres, que se encontraban cerca de ella en esos momentos. Gangplank lanzó una estocada en su dirección que Vi esquivó mientras que Jayce cambiaba el lanzador al martillo y la intentaba golpear con él por detrás. Vi lo bloqueó con dificultad con los guanteletes, pero el hombre usó tanta fuerza que la lanzó para atrás, con tan buena suerte que se llevó a Gangplank por delante. El pirata se golpeó la espalda contra uno de los hierros del puente mientras Vi se incorporaba rápidamente para evitar otro martillazo de Jayce.
Caitlyn siguió mirando sin saber qué hacer, viendo cómo Gangplank y Sarah se levantaban para seguir luchando. Vi se lanzó contra Jayce y lo dejó puesto en el sitio durante unos segundos que usó para correr hacia Sarah y darle un puñetazo que la joven esquivó con presteza. Gangplank le disparó por la espalda hiriéndola en el hombro, atravesando una de las piezas que tenía de protección en esa parte, justo Jayce se preparaba para darle otro martillazo por la espalda. Vi activó el escudo y fue lanzada hacia atrás con fuerza, golpeando una de las estructuras de metal del puente, cayendo dolorida fuertemente.
Los tres se incorporaron viendo a la joven que había perdido el combate. Caitlyn se mordió el labio intentando hacer algo, pensar algo, intentando decidir qué debería hacer. Las sirenas se encontraban donde ellos, los agentes empezaban a correr hacia el puente, mientras Jayce se preparaba para asestarle otro golpe con el martillo a la joven pelirrosa que se incorporaba con dificultad y medio ensangrentada delante de él.
-¿Dónde queda tu chulería ahora, Vi? - le preguntó Jayce con una sonrisa macabra que hizo que se le helara el alma y que se llenara de ira. Odiaba a ese tipo, más de lo que jamás hubiera imaginado.
Se incorporó totalmente y se irguió mostrando orgullo. Abrió los brazos para que acabara con ella. Jayce saltó hacia adelante bajando el martillo hacia ella cuando un disparo se oyó en la lejanía, la bala golpeó una de las manos de Jayce haciendo que el martillo se le cayera mientras Vi aprovechaba la confusión para correr hacia el otro lado del puente oyendo a los agentes de Caitlyn subiendo las escaleras hacia el puente. Sarah y Gangplank en vez de perseguirla miraron hacia donde había venido el disparo, pero no encontraron al francotirador por ningún lado.
Jayce se retorcía de dolor agarrándose la mano, pidiendo ayuda a sus compañeros, que se la brindaron en seguida, momentos después de haber visto a Vi desaparecer del lugar completamente.
Bajando por las escaleras de incendio se encontraba la joven Sheriff, intentando seguir a Vi antes de que desapareciera del todo entre el caos que había surgido en el barrio bajo. La vio correr a toda velocidad por los callejones más separados de las calles principales con dificultad, ya que su hombro herido le restaba velocidad.
Una vez se metió dentro de uno de los callejones más apartados del lugar y uno de los más oscuros también, Vi desapareció justo cuando Caitlyn llegó a por ella. Observando la zona se encontró con la alcantarilla mal colocada, así que dedujo dónde se escondía. La abrió con cuidado y se metió dentro de las alcantarillas, volviendo a colocar la tapa perfectamente para evitar que nadie la siguiera.
Las alcantarillas estaban menos oscuras de lo que ella había pensado, aunque era fácil perderse por los corredores que llevaban a todas las calles de la ciudad se quedó maravillada de ver que las construcciones subterráneas de estas alcantarillas estaban tan bien cuidadas. Aunque el olor no era demasiado agradable y las ratas que pasaran por su lado tampoco, el andar por el borde evitando pisar el agua estancada que navegaba por esos lares era bastante fácil.
Se quedó quieta unos segundos para poder escuchar las pisadas de Vi en la lejanía, tres corredores más separada de ella. Caminó sin hacer ruido, con el rifle en ristre detrás de ella hasta que vio la placa que llevaba la ex convicta en la espalda iluminando la zona por la que iba caminando, apoyada en la pared un poco dolorida. Se paró completamente en una pared descansando un poco. Sacó un bote de algo que Caitlyn no pudo entrever y se lo puso en el hombro.
Vi se agarró con cuidado la pieza de protección que llevaba en el hombro y se la quitó removiéndola con cuidado y ahogando un aullido de dolor. La bala del pirata le había atravesado por completo el hombro, así que parte de la pieza que llevaba puesta de hombrera se había roto y se le había clavado en la piel. Se la quitó con cuidado y retomó su camino.
Caitlyn quería acercarse para verla mejor, pero sabía que la iba a descubrir. Así que continuó siguiéndola hasta que al llegar a una esquina, Vi desapareció. Caitlyn se quedó sorprendida porque ya no veía ni la luz ni oía los pasos de la joven. Caminó un poco hacia adelante intentando buscar algo que le dijera dónde se encontraba pero sin éxito.
Justo cuando se daba por vencida algo cayó detrás de ella. Se giró rápidamente con el rifle preparado para golpear a lo que fuera que había detrás de ella pero el rifle salió despedido de sus manos, yendo a parar al suelo, mientras unos guanteletes la agarraban fuertemente y la golpeaban contra la pared.
-¡Suéltame! - exclamó la Sheriff haciendo que la presión que los guanteletes ejercían sobre ella menguara.
-¿Caitlyn? - preguntó Vi acercándose a su cara para verla. Desde luego el sombrero no podía ocultarlo en ningún sitio.- ¿Qué haces aquí?
Se separó de ella para que se pudiera reponer del encontronazo. Se sacudió la ropa y se ajustó el vestido de nuevo, recogiendo su rifle del suelo. Vi no paraba de mirarla con ojos interrogantes.
-¿Qué piensas que hago? Mi trabajo, obviamente.- le dijo ella molesta del empellón que le había dado Vi contra la pared. - ¿Y tú? ¿Crees que pelearte con ladrones de poca monta y contra tres campeones de la Liga es divertido o qué?
-Así que has sido tú. - dijo ella con una sonrisa que hizo que Caitlyn se pusiera nerviosa.
-¿He sido yo, qué?- preguntó enfadada manteniendo la mirada de Vi molesta.
-Has evitado que Jayce me golpeara con el martillo.- le dijo ella cruzándose de brazos.- Nadie puede hacer un disparo más perfecto, Caitlyn. Reconócelo.
-¿Y… qué pasa si he sido yo? - intentó quitarle hierro al asunto. - Estabas herida, ese golpe te iba a matar.
Vi tragó saliva. Caitlyn se había preocupado por ella, eso era mala señal, estaba consiguiendo todo lo que ella no quería. Se había ido para poder olvidarla, para que Caitlyn la odiara, pero al parecer su estrategia no estaba dando resultados.
-Vete de aquí, Caitlyn.- le dijo ella girándose para seguir caminando por las alcantarillas.- Estás muy lejos de casa.
-No me voy a ir porque tú me lo digas.- le dijo ella apuntándola con el rifle retrocediendo unos pasos para que no pudiera agarrarla. - He venido a detenerte por destrucción de la propiedad ajena.
Vi soltó una carcajada que hizo que a Caitlyn se le enervara la sangre. Estaba enfadada con ella, se maldijo por haber evitado que Jayce la golpeara con el martillo antes de volver a pensar que había hecho lo correcto. ¿Lo correcto o lo que su corazón le había obligado a hacer?
Miró a la pelirrosa delante de ella, cansada, sucia, cubierta de sangre y suspiró, bajando el rifle. Se había vuelto una blanda, ya no podía ni siquiera ponerse seria delante de Vi. Cómo se odiaba a sí misma por haber caído en sus ojos azules, en lo que ella representaba. Bajó el rifle y agachó la mirada dándose por vencida, al fin y al cabo estaba en las alcantarillas y por mucho que quisiera, no podría volver a localizarla aquí abajo.
Vi observó el cambio en la Sheriff y sintió un pinchazo en el corazón. Parecía que a Caitlyn le había sentado mal la convivencia entre las dos, se había implicado con ella, había llegado a su corazón aunque la castaña lo negara. Vi sabía que Caitlyn sentía algo por ella, cosa que le hacía sentirse peor ya que quería evitar eso a toda costa. Podría vivir sabiendo que Caitlyn estaba bien aunque estuvieran separadas, aunque no estuvieran juntas, pero no podría seguir viviendo sabiendo que podían herirla por su culpa.
Después de unos minutos de silencio entre las dos, Vi carraspeó.
-Ven.- le dijo caminando hacia una de las interjecciones de las alcantarillas.
Caitlyn la siguió hasta que la joven se detuvo delante de un muro diferente a los demás. Estaba más oscuro que el resto de la roca de las demás paredes. Se detuvo delante de ella y le hizo un gesto a Caitlyn para que se acercara.
-No puedo dejar que veas esto así que apóyate en la pared.- le dijo Vi.
Caitlyn enarcó una ceja sin comprender, carcomida por la curiosidad, pero le hizo caso y se apoyó en la pared, mirando a Vi. La espalda de la Sheriff se topó con la fría roca de la pared y sintió un escalofrío.
Vi se acercó a la pared donde estaba Caitlyn y se puso delante de ella; la castaña pudo sentir su corazón latir rápidamente contra su pecho y su respiración agitarse. Vi estaba demasiado cerca. Se odiaba a sí misma por las reacciones involuntarias que tenía su cuerpo cuando estaba cerca de la pelirrosa. Vi lo notó y sonrió haciendo que el corazón de Caitlyn diera un vuelco, estúpida sonrisa.
Oyó cómo un mecanismo se ponía en marcha a su lado, pero no podía observar hacia la derecha ya que la cara de Vi estaba a ese lado y no podía apartar la mirada de la joven por algún extraño motivo. Extraño motivo del cual era bastante consciente. Tenerla tan cerca le hacía tener ganas de besarla.
El mecanismo siguió oyéndose, pero Vi ya no le prestaba atención, ladeó un poco la cara para mirar a Caitlyn, que estaba ensimismada mirándola desde tan cerca. Se acercó a besarla y apenas sus labios se rozaron se oyó un golpe que las hizo separarse.
Vi se alejó de Caitlyn lamiendo sus labios y tragando saliva señalando hacia la pared que antes era más oscura. Caitlyn se separó de la pared maldiciendo el momento y miró donde Vi le decía. Justo donde antes estaba el muro se encontraba ahora una puerta.
La puerta era de metal y estaba pulida, perfectamente conservada. Vi se acercó a ella y la abrió, instando a Caitlyn a que pasara dentro. Entraron en un túnel bien iluminado que conducía a otra puerta que había en el otro extremo con otra puerta la cual tenía un panel en el que pudo vislumbrar, había que meter un código para poder entrar. Caitlyn se preguntó dónde se había metido, pero estaba con Vi, así que no se preocupó mucho.
Vi metió el código y la puerta de atrás se cerró, entonces el mecanismo de la puerta de delante empezó a oírse y pudieron ver cómo se iba abriendo lentamente. Una vez abierta, entraron. Caitlyn contempló maravillada una especie de laboratorio, pulcro y cuidado.
-¿Qué es esto?- preguntó sorprendida mientras caminaba entre las piezas y observaba que había hasta habitaciones ahí abajo.
-Es el laboratorio secreto de Heimerdinger.- le dijo Vi dejando los guanteletes encima de una de las mesas de trabajo.
-No sabía que el profesor pudiera tener cosas de esta manera tan pulcra, sobre todo si comparamos el resto de lugares donde ha trabajado. Ni mucho menos debajo de la ciudad. - dijo tocando varias placas Hextech que había encima de una mesa.
El sitio era enorme en comparación a todos los talleres que hubiera podido tener Heimerdinger, así que Caitlyn se puso a recorrerlo mientras Vi desaparecía en una de las habitaciones para curarse la herida. Caitlyn se ofreció a ayudarla, pero Vi se negó rotundamente.
Oyó cómo Vi se iba quitando las placas y las dejaba caer en el suelo, así que Caitlyn se asomó a la habitación para observarla sin que se diera cuenta. La vio quitarse la placa de las espalda, que cayó pesadamente al suelo. Se quitó la otra hombrera que dejó caer también al suelo sin mostrar ningún cuidado por ella, luego se agarró el corsé que llevaba y se lo quitó quedándose sólo con una chaqueta que iba unida al body que llevaba. El cual se quitó también haciendo que Caitlyn se sonrojara al verla semi desnuda.
Observó la herida del hombro y entró en la habitación con determinación, haciendo que Vi se sintiera nerviosa porque la viera de esa guisa. Se sonrojó un poco, pero sin mediar palabra, Caitlyn empezó a limpiarle la herida con las cosas que había sacado Vi de un armario que había en la habitación. Vi se quedó quieta mientras la joven Sheriff terminaba de ponerle más ungüento reparador, que había hecho que la herida se le hubiera cerrado en un tiempo récord. Le puso dos gasas para evitar que se rascara la herida y le sonrió dulcemente.
Vi le dirigió media sonrisa dándole las gracias y poniéndose una camiseta ancha para que no le rozara mucho en la herida, aunque estuviera tapada. Luego se quitó el resto de placas de las piernas delante de Caitlyn, que no paraba de mirarla fijamente.
-¿Y ahora qué? - le preguntó la castaña cruzándose de brazos. - ¿Me vas a mantener oculta en este laboratorio hasta el fin de mis días?
-Como esclava sexual.- le dijo Vi recogiendo las piezas, sin dejar de mirarla para ver la cara que ponía. Ante toda respuesta, Caitlyn se sobresaltó un poco antes de girarse para salir de la habitación molesta por la respuesta.
Miró a su alrededor y se dio cuenta de que no sabía salir de allí. Había otras tres puertas de metal con otros tres paneles distintos. Suspiró. ¿Por qué había decidido seguir a Vi? La respuesta estaba delante de ella personificada como una joven de unos veinte años, fuerte, bella, que la volvía loca. Sí, estaba claro, lo había hecho porque no podía estar separada de ella aunque quisiera.
Vi dejó las piezas recogidas en otra de las decenas de mesas que había en la gran sala y se dirigió a una en especial, que tenía una lámpara apuntada a unas piezas circulares con las que supuestamente estaba trabajando.
Vi se sentó en el taburete y le dijo a Caitlyn que se acercara a ella. La castaña se sentó en otro de los taburetes que había cerca de esa mesa y se quedó mirando cómo la pelirrosa soldaba las piezas con muchas soltura y maestría. Eran unas lentes parecidas a una lupa y estaban unidas por tres hierros que hacían que se pudieran girar y alinear una delante de la otra, como los cristales de un catalejo.
Pasado un momento, Vi dejó la soldadora alejada de ella y esperó a que se secaran.
-¿Qué te parecen? - dijo cogiéndolas con la mano enseñándole a Caitlyn cómo funcionaban.
-Están bien.- dijo secamente mirándolas. - ¿Para qué son?
-Ahora lo verás.- le dijo ella con una sonrisa que le hizo dar un vuelco a su corazón.
Antes de que Caitlyn pudiera replicar o hacer algo siquiera, Vi le quitó el sombrero. Con rapidez montó el mecanismo en el sombrero, evitando que se cayera y que se mantuviera perfectamente estático, exceptuando el movimiento que deberían hacer los cristales cuando los alineara delante de ella.
-Es una mira.- le dijo Vi.- Podrás ver mejor y apuntar con el rifle usando también las miras que llevas en el rifle. Así podrás disparar más lejos.
Caitlyn miró el mecanismo con curiosidad. Le sonrió agradecida.
-Es un regalo.- siguió hablando todavía con el sombrero en las manos.- Ya que no sé cuando es tu cumpleaños… te adelanto el regalo.
Caitlyn sintió que su estómago y su corazón hacían caso omiso de su cerebro, estaba totalmente extasiada por lo que Vi le había dicho. Se preocupaba por ella, ¿quizás sintiera algo más? Intentó borrar esa idea de su mente, estaba claro que no, si no, no se hubiera ido de su apartamento.
Acercó las manos para ponerle el sombrero en la cabeza, se lo colocó perfectamente y bajó las manos sin borrar la sonrisa. Una genuina sonrisa de cariño hacia la castaña. Le acarició las mejillas con el dorso de la mano y las bajó para depositarlas de nuevo en su propio regazo. Caitlyn abrió un poco la boca notando que su respiración se agitaba y su corazón daba un vuelco. Los ojos azules de Vi la miraban como nunca lo habían hecho. La deseaba, la deseaba más que nunca y era justamente esa mirada lo que hacía que el interior de Caitlyn se revolviera.
Apartó la mirada de ella usando mucha fuerza de voluntad y giró la cabeza mirando hacia la mesa de trabajo, donde había soldado la lente para poder mirar mejor de lejos. Caitlyn tragó saliva sintiendo la mirada de Vi recorrerla de arriba a abajo, sin cambiarla en ningún momento. Sintió crecer calor en su interior.
¿Pero por qué la otra no hacía nada? ¿Por qué no se movía? ¿Acaso no había intentado besarla hacía unos minutos? Estaba cansada de esa situación.
-Te odio.- le dijo girando de nuevo la cabeza hacia ella.- Te odio mucho.
-Lo sé. - dijo Vi levantando la mano para acariciar su brazo con dulzura.- Yo también me odio mucho.
El tacto de Vi era cálido y le hacía ponerse la piel de gallina a la joven castaña, que tragó saliva e intentó apartar la mirada. La dirigió hacia la mano de Vi antes de apretar con fuerza los dientes, notando todas las emociones que pasaban por ella. Quería besarla, quería morderla, quería abrazarla, quería golpearle, quería gritarles, quería hacerle daño. Pero lo único que atinó a hacer fue hablarle.
-¿Por qué me has hecho esto? - preguntó Caitlyn mirándola a los ojos con furia.
-¿Por qué me lo has hecho tú? - le preguntó ella inclinándose hacia delante.
Estaban separadas unos centímetros. Caitlyn se quedó en silencio unos minutos. ¿A qué se refería? ¿A qué la culpa de esto era suya? ¿Que había sido ella quien había forzado esta situación? Dos no discuten si uno no quiere.
-¿Qué piensas que es esto? ¿Un juego? - le dijo Cait.- ¿Piensas que puedes usarme cuando quieras y luego desaparecer? Y además luego reaparecer como si nada hubiera pasado y regalarme esto, ¿qué intentas, eh?
Vi no respondió agarrando el brazo de Caitlyn sin apretar mucho, atrayendo el cuerpo de la joven hacia ella, mirándola con ganas de besarla. Caitlyn no podía dejar de mirarla a los ojos, se derretía en su mirada, notaba crecer su excitación cuando los ojos de Vi la recorrían de esa manera. Estúpida y sensual Vi. Se levantó del taburete y se separó de ella. Vi se echó hacia atrás para mirarla caminar unos metros lejos de ella. Se mordió el labio y dejó escapar un suspiro de ira.
Se dio la vuelta para mirarla de nuevo. Vi no pensaba contestar. Pues que así fuera, si era un juego para ella, las dos podían jugar a ello. Estaba claro lo que quería y ella estaba igual que Vi, si quería acostarse con ella, hoy sería Caitlyn quien llevara el compás. Se acercó de nuevo y cogió su mandíbula con la mano levantando la cabeza de Vi, que agachó los brazos y puso sus manos sobre sus propias piernas. La agarró con fuerza, pero la suficiente para no hacerle daño.
La echó hacia atrás con cuidado de no tirarla del taburete y le cogió una de las manos sin soltarle la mandíbula. Puso la mano de Vi sobre su cintura y pasó una de las piernas por encima de ella. Las manos de Vi agarraron la cadera de la Sheriff acomodándola en su regazo. Caitlyn se había sentado encima de ella. Se acercó a besarla y le mordió el labio inferior con fuerza, haciendo que Vi se quejara, Caitlyn le pasó la lengua por el labio malherido y se separó de ella. Le soltó la mandíbula y apoyó sus manos en sus hombros.
Le empezó a levantar la camiseta lentamente sintiendo el corazón de la pelirrosa latir fuertemente cerca de su cuerpo. Acarició la piel de la joven sintiendo cómo se le ponía de gallina y sonrió con malicia.
-No me he portado bien contigo.- le dijo Vi en un susurro acercando sus labios al cuello de Caitlyn, haciendo que le diera un escalofrío.- Sé que ahora me odias y lo entiendo. - levantó la mano para acariciarle el pelo y le quitó el sombrero dejándolo encima de la mesa. Acarició su cuello con delicadeza. - Pero quiero que sepas una cosa.
Caitlyn paró de desnudarla y bajó la mirada para ver los ojos de Vi, llenos de ternura y de amor. El corazón de Caitlyn sintió un pinchazo tan grande que le empezó a doler el pecho e hizo que su respiración se agitara. Se sintió mal por haberla mordido, aunque parecía no haberle preocupado. Vi notó que Caitlyn se revolvía incómoda, así que puso una de sus manos en la espalda de la castaña para acariciarla tranquilamente, evitando que se levantara.
-¿Qué quieres? - le preguntó en un susurro cerca de sus labios, apenas a un centímetro de su boca.
-Soy tuya, Caitlyn.- le dijo contra sus labios, acariciando su cara con dulzura. - Ahora y siempre… - rozó sus labios.- No lo olvides.
Se quedó de piedra al oír estas palabras e hicieron que algo se agitara en su interior. ¿Le estaba tomando el pelo? ¿En serio le estaba contando esto? No podía creerlo. ¿Qué iba a hacer? Caitlyn intentó replicar, pero su mente estaba en blanco y su cuerpo estaba completamente noqueado por el deseo de tomar a Vi y no podía parar a pensar en esto ahora. Lidiar con sentimientos sería un problema de la Caitlyn del futuro. Ahora sólo quería una cosa y no iba a parar hasta obtenerla.
Tomó la acción que el cuerpo le pedía en ese momento y besó los labios de Vi con ferocidad, pasión que fue devuelta mientras la joven pelirrosa la desvestía manteniendo el equilibrio sentadas en el taburete.
Estaba demasiado excitada para pensar con claridad y eso que sólo había pasado unos segundos con ella nada más. Cogió la mano que le estaba acariciando el torso y la agarró de la muñeca, separándose de ella para coger aire.
Miró sus ojos cargados de lujuria y bajó su mano hacia su entrepierna, guiándola donde ella quería. Vi no se mostró reticente y cumplió con los deseos de la castaña, que se preparaba para sentir el tacto de las yemas de los dedos de Vi en su zona erógena.
Mientras acariciaba su entrepierna, Vi agarró el cabello de Caitlyn con sumo cuidado y le hizo levantar la cabeza para poder besar su cuello lentamente. Soltó un gemido notando lo mojada que estaba ya y sonrió mientras Vi recorría su cuello sin parar.
Metió los dedos por dentro de su ropa interior y alcanzó con presteza el sitio que quería, haciendo que la castaña levantara la voz para gemir de placer. La voz de Cait resultaba afrodisiaca ante los oídos de Vi, quien sonrió sin parar de mover sus dedos dentro de ella, haciendo que se agitara, que se moviera a su ritmo. Notaba su cuerpo tensarse, notaba los dedos de Caitlyn clavarse en su espalda y la voz de la castaña repitiendo su nombre una y otra vez.
Notó el orgasmo y se inclinó sobre el cuello de Vi, respirando contra él, haciendo que la piel de Vi se pusiera de gallina. La pelirrosa sacó los dedos de su entrepierna y le acarició la cara lentamente, mirándola como nunca antes la había visto. Cariño, amor, compañerismo, todo eso se podía leer en los ojos de Vi, que evitó que Caitlyn pudiera verle los ojos en ese momento.
Agachó la cabeza para besarle el cuello lentamente. Caitlyn todavía reponiéndose del orgasmo que había sufrido. Se separó de ella y se levantó del taburete, notando cómo el calor se iba. Le tendió la mano a Vi, quien la cogió con fuerza, levantándose y atrayendo a Caitlyn hacia ella. La besó lentamente, disfrutando del beso. Caitlyn la agarró del cuello y profundizó el beso, notando la lengua de la pelirrosa dentro de su boca, explorando su cavidad haciendo que su temperatura aumentara de nuevo.
La apoyó contra la mesa y empezó a desnudarla con cuidado de no rozarle la herida del hombro. No dejaron de besarse hasta que momentos más tarde Caitlyn se separó de ella y dio dos pasos hacia atrás.
Empezó a quitarse la ropa lentamente delante de ella, notando los ojos lascivos de Vi sobre su cuerpo, recorriendo cada parte de su cuerpo como si fuera la primera vez que lo veía. Una vez estuvo completamente desnuda, Vi se acercó a ella y la cogió en brazos llevándola en volandas hacia la cama.
Horas más tarde terminaron las dos exhaustas, cubiertas en sudor, pero sin poder separar sus ojos la una de la otra. Vi la abrazó y siguió besándola hasta que se quedó sin aliento. Siguió acariciando su piel tersa y sin ninguna imperfección, las dos tumbadas, la una delante de la otra.
-Podría morirme ahora mismo.- le dijo Vi rompiendo el silencio.
-Sería una lástima.- le dijo ella apoyando su cabeza en uno de sus brazos para poder observar a la pelirrosa mejor.
-Mañana… - tragó saliva.- No puedes quedarte. Tus agentes se preguntarán dónde estás, Jayce empezará a patrullar las calles como si no hubiera mañana para encontrarte.
Caitlyn esbozó una pequeña sonrisa llena de tristeza. No quería irse, quería quedarse con Vi para siempre.
-Hemos tenido mala suerte.- le dijo ella acariciando su rostro.- Ojalá te hubiera conocido en otra situación, en otra ciudad, con otra historia.
-No se pueden cambiar los pasados de la gente, Cait.- le dijo esbozando una sonrisa.- Yo soy una criminal, la oveja negra de la ciudad y tú… eres la esperanza, la justicia. Eres todo aquello que yo seré jamás, pero sí… dentro de nuestras posibilidades, el destino nos puso a la una delante de la otra. - le sonrió cálidamente.- No me arrepiento de las decisiones que he tomado ya que ellas me han llevado hasta a ti.
Caitlyn tragó saliva evitando llorar de la emoción. No podía llorar delante de Vi, debía mantenerse fuerte. Ella era la justicia de Piltover, su mejor tiradora, la Sheriff. No podía dejar que nadie la viera llorar.
Se quedaron durmiendo abrazadas momentos más tarde, evitando pensar en todo aquello que les esperaba. Evitando pensar en el futuro.
Cuando amaneció, Vi ya estaba completamente vestida, había preparado té para Caitlyn y la esperaba con el desayuno ya hecho. Una vez hubieron desayunado en silencio, Caitlyn recogió sus cosas, mirando el sombrero con el mecanismo puesto ya y se dirigió a la puerta donde la esperaba Vi.
Le abrió la puerta y le dio indicaciones para salir del lugar. Una vez la Sheriff se hubo aclarado, se quedaron en silencio mirándose.
-Vuelve conmigo.- le dijo Caitlyn.
-No puedo.- le dijo con tristeza en la voz.
-¿Por qué? - preguntó suplicante.
-No es seguro.- contestó simplemente.
Le acarició la cara y le dio un beso en la mejilla que duró unos segundos antes de despedirse de ella con una sonrisa cargada de tristeza. Caitlyn se dio la vuelta para salir de las alcantarillas. Oyó la puerta de metal cerrarse detrás de ella y no giró la cabeza para mirar, no quería tener que salir de las alcantarillas teniendo los ojos llorosos. Hizo de tripas corazón y se marchó.
Vi apoyó la frente en la puerta y la golpeó con los puños fuertemente.
-¡Porque te quiero! - le gritó a la puerta separándose de ella .- ¡No puedo ponerte en peligro!
Gritó de rabia antes de golpear de nuevo la pared y caer al suelo llorando desconsoladamente, repitiendo una y otra vez las palabras que acababa de decir, "Porque te quiero… te quiero… te quiero".
