Pensaba que no iba a actualizar nunca, pero parece ser que estudiar me deja más tiempo para pensar en estas cosas, xD.
Aquí continuamos la historia, espero os guste. Un saludo, ^^.
-Estoy ridícula con esto puesto.- dijo Vi arreglándose las mangas delante del espejo.
Llevaba puesto un traje como todos los hombres de Adam, negro. Traje que debería llevar con corbata, pero que ella no quería ya que le agobiaba. Todo el recinto estaba lleno de los hombres del Alcalde, preparados para recibir el evento, esperando que llegaran los asistentes a la fiesta anual en honor a Jayce, el Héroe de Piltover.
Se recolocó las mangas de la camisa blanca, desabotonada para que se le viera el escote, y se puso la chaqueta. Caminó con sus zapatos nuevos, que le hacían daño en el pie izquierdo, hacia la puerta, mascando un chicle que le había dado antes Ishmael, ya que ella no podía salir a comprar por su cuenta. Se arregló el pelo hacia el lado derecho de su cabeza antes de salir por la puerta suspirando intentando tranquilizarse y prepararse mentalmente para el cometido que iba a realizar.
No le esperaba el hombre que la seguía, gracias a dios, así que anduvo todo el camino hacia la entrada de la gran mansión de Adam. Todavía no había visto al Alcalde y a este paso le daba igual, porque estaba ansiosa por la velada y su último pensamiento era hacia ese hombre. Hoy no podía pensar con claridad por una simple razón: Caitlyn iba a llegar acompañada de Jayce, así que tendría que hacer de tripas corazón y sufrir en silencio cuando los viera juntos, intentando controlar el impulso de saltar a pegarle un puñetazo a ese hombre tan desagradable. Caitlyn seguro que se entretendría con el espectáculo, pensó bajando las escaleras hacia el gran salón abierto donde se celebraría la fiesta.
Una vez estuvo en la sala con el resto de hombres de Adam, Ishmael, vestido con un traje distinto a ellos, mucho más caro y bonito, se les acercó a darles las instrucciones uno por uno de los puestos que tenían que vigilar cuando los invitados empezaran a llegar. Una vez terminadas todas las asignaciones, Ishmael se acercó a Vi con media sonrisa, intentando parecer más amigable que de costumbre.
-Espero que hayas dejado tus pertenencias a buen recaudo.- le dijo él.
Ya que Vi no podía llevar los guanteletes durante el evento, Ishmael le había dado permiso para ausentarse durante una hora y así poder guardarlos donde quisiera, ya fuera en esta mansión o en otra parte dando a entender que podía confiar en ellos, al menos en ese asunto.
-Lo están, tranquilo.- le dijo devolviendo la media sonrisa.
El hombre le colocó bien el cuello de la camisa, que estaba mal puesto, como si de su verdadera hermana pequeña se tratara. Vi, sonrió agradecida por el gesto. Lamentaría tener que matarlo cuando las cosas se torcieran, fue lo único que se le pasó por la mente mientras terminaba de arreglarla.
-El primer piso, ala derecha es la zona que se te ha asignado. Allí está el baño, así que cuida que nadie entre a hacer cosas indebidas, ya sabes a lo que me refiero.- le dijo con media sonrisa.- Estas fiestas suelen descontrolarse bastante.
-De acuerdo, así lo haré.- le dijo ella bastante tranquila mirando sus ojos azules, parecidos a los suyos. - Procura no emborracharte mucho sin mí.
Le soltó una carcajada divirtiéndose antes de ir hacia las escaleras que daban a la entrada de la mansión, por donde los invitados empezarían a llegar. Vi se dirigió a su puesto viendo cómo los camareros contratados por Adam se preparaban para servir copas y canapés a los invitados. Una vez estuvo en el primer piso, tuvo la gran suerte de poder ver a todas las personas que entraban en la sala. Todas y cada una de ellas vestidas elegantemente para la fiesta y todos portando sonrisas falsas. Algunos se saludaban más efusivamente que otros, mientras que otros cuchicheaban por lo bajo mirando mal a otras personas que iban llegando hasta que su mirada se detuvo en un par. El resto de la sala se fijó en ellos también.
Caitlyn caminando del brazo de Jayce, más preciosa de lo que la hubiera visto nunca, radiante y hermosa como sólo ella. Sólo mirarla le hacía perder el conocimiento y el control de su cuerpo. Quería saltar la barandilla de piedra que la separaba del salón donde todos iban llegando, amenizado con música, cogerla entre sus brazos y poseerla delante de toda esa gente sin que le importara lo más mínimo que las miraran, ni siquiera Jayce.
Se mordió el labio fuertemente, tan fuerte que se hizo un poco de sangre, intentando controlar el ansia que aumentaba dentro de ella cuando veía a Caitlyn caminar de esa forma. Levantó la mirada hacia el techo y miró hacia la otra mitad del primer piso volviéndola a bajar, donde otro de los hombres de Adam patrullaba ese ala.
El salón abierto daba a unas escalinatas que subían justo donde estaban, y los baños se encontraban justamente en esa zona. Vi deseó con todas sus fuerzas que los camareros no pararan de darle a Caitlyn copas para que pudiera ir al servicio y pudiera por lo menos cruzar unas palabras con ella. Estar tan cerca de la Sheriff y a la vez tan lejos la hacía sentirse incompleta, falta de todo. Necesitaba verla, oírla pronunciar su nombre, aunque fuera una sola vez. La impaciencia la carcomía por dentro, hacía mucho tiempo que no la veía y su nerviosismo era bastante aparente.
"Parece ser que tu plan de separarte de ella no está dando frutos, Vi", se dijo a sí misma. "¡Recuerda por qué te fuiste, maldita sea!" "¡Ella no será feliz contigo! ¡No te ama! ¡Deja de intentar poseer aquello que no puedes!"
Quizá su subconsciente tuviera razón, pero no podía obviar la atracción que ejercía esa joven mujer sobre ella. Era tanto el anhelo que sentía en su interior que no se dio cuenta de la persona que puso una mano en su hombro y que no consiguió sacarla de su sopor, sus ojos seguían clavados en ella.
Se giró momentos más tarde para encontrarse con un perfecto y trajeado Ezreal, que la miraba sorprendido de verla allí y que le hizo un gesto para que se separara de la barandilla y se fuera con él a uno de los rincones del pasillo, donde la gente que paseaba por esa zona de la mansión no pudiera oír su conversación.
-¿Qué crees que estás haciendo? - le preguntó el joven molesto con su amiga. - ¿Desapareces medio año y apareces trabajando para Adam? ¿Para la persona que juraste matar?
-No es lo que tú piensas, Ez.- le dijo ella intentando guardar la compostura.
-Entonces explícame qué estás haciendo uniendo fuerzas con aquél que mandó matar a tu hermano.- le replicó en voz baja, terriblemente enfadado.
-He venido a matarlo.- le dijo en voz baja, mirando a su alrededor para que nadie se fijara en ellos.- Pero aún no puedo hacerlo, he de ganarme su confianza, he de esperar el momento oportuno para montarla tan grande para que tanto sus hombres como él caigan.
Ezreal miró sus ojos azules llenos de determinación y asintió convencido de la chispa de venganza que vio reflejada en sus iris. Sonaba como un plan totalmente creado por ella, nada de sutilezas, violencia pura y dura. Suspiró. No sabía dónde se había metido.
-He de regresar abajo, Caitlyn notará mi ausencia.- le dijo separándose de ella.
-¿Son pareja? - preguntó con un tono que esperó, no sonara tan desesperado como de verdad resultaba en sus oídos.
Ezreal la miró con ojos culpables, sabiendo que dijera lo que dijera, Vi no estaría contenta.
-No puedes creer que una persona te fuera a esperar a que te diera la gana aparecer.- le dijo marchándose, dejándola con su respuesta.
Se crujió los nudillos. Jayce, habías firmado tu sentencia de muerte. ¿Pero qué más le daba a ella? ¿No era esto lo que quería? ¿Separarse de Caitlyn? Se rascó la nariz saludando a varias mujeres que hacían cola para entrar al servicio antes de que la fiesta se animara más y tuvieran que volver a subir.
Se separó de ellas para volver a dirigir su atención a las personas que estaban en el gran salón, hablando entre ellas. Adam estaba saludando a varios altos cargos del gobierno de Demacia, así como algún que otro Noxiano. Su mirada se fijó en él, observando sus movimientos y las sonrisas que les dedicaba a las personas que iba saludando, minutos más tarde se acercó Ishmael al Alcalde diciéndole algo al oído y se acercaron a un grupito de personas que estaba compuesto por nada más y nada menos que por el Héroe de Piltover, Jayce, que tenía una sonrisa de oreja a oreja y no paraba de firmar autógrafos y de reír con las mujeres que estaban a su alrededor, escuchando seguramente la historia de cómo derrotó a Viktor en su propio territorio. Acompañaban a Jayce, Ezreal y Caitlyn, ambos hablando entre ellos intentando no prestar atención a las palabras del joven inventor, que no dejaba de alardear molestando a los dos amigos.
Adam carraspeó detrás de Jayce y lo obligó a girarse para forzar el saludo, mostrándose tranquilo, Jayce estrechó la mano del Alcalde y saludó a Ishmael presentando a su acompañante, Caitlyn, quién saludó a Ishmael con media sonrisa y la borró completamente cuando Adam agarró su mano con delicadeza besando sus nudillos.
Vi agarró la barandilla con tanta fuerza que sus nudillos se volvieron blancos, pensando una y otra vez que mataría a ese hijo de la gran perra como volviera a acercarse a Caitlyn de esa manera, sobre todo después de haberla intentado matar en más de una ocasión.
Resopló con fuerza siguiendo el trayecto de Adam de nuevo hacia otros nobles Noxianos que habían venido a disfrutar de Piltover y de su rica cultura y tecnología, como el resto de personas extranjeras y ajenas a la ciudad. Poca gente de Zaun se movía entre los asistentes de la sala ya que no eran bien recibidos, sobretodo sabiendo que la fiesta era en honor a aquél que derrotó a un Zaunita.
Después de apartar la mirada de Adam observó el resto de asistentes reconociendo a unos pocos pero sin ver en ningún momento a Corky o a Heimerdinger. ¿Acaso no querían venir a la fiesta? ¿O seguirían en el taller terminando de crear cosas? Seguramente sería lo segundo.
La música del ambiente se volvió más animada y la gente comenzó a bailar en parejas para amenizar las interminables discusiones que mantenía la gente sobre la guerra entre Demacia y Noxus o simplemente comentando partidos de la Liga en los que se decidía el poder que ejercían los países en ese evento internacional.
Vi se entretuvo en mirar a la gente bailar, sintiendo una envidia irracional cada vez que Jayce se acercaba a Caitlyn y le susurraba algo al oído que hacía que la castaña se riera o que le diera unos golpecitos amigables en el hombro. No soportaba a ese capullo. Ya el colmo fue ver cómo la sacaba con una mirada sensual hacia donde la gente estaba bailando y se apegaba a ella intentando forzar un beso que no llegó, gracias a dios para Vi.
Ezreal también los miraba desde una esquina de la sala, intentando charlar con varias personas disimulando mientras su mirada vagaba entre la pareja y Vi, que no estaba haciendo nada por ocultarse, pero que no sabía cómo, ni Caitlyn ni Jayce se habían fijado en ella.
Cuando el baile terminó, Caitlyn se acercó al oído de Jayce coqueteando con él, el hombre asintió y se dirigió hacia el grupo con el que estaban charlando antes, mientras ella tomaba dirección hacia las escaleras.
"Va al baño".- pensó Vi mirando hacia atrás sin ver a nadie haciendo cola, al parecer los bailes evitaban que la gente parara para ir al excusado.
Observando los movimientos de Caitlyn, reculó hacia el pasillo y se metió en el baño, escondiéndose detrás del armario que había situado en la sala. El baño era muy grande, con un urinario, un espejo que cubría casi toda la pared encima del lavabo y un armario donde se guardaban las toallas y que el hueco que dejaba entre la pared donde se apoyaba y la de al lado servía para poder esconderse.
Vi respiró intranquila cuando vio a Caitlyn entrar en la sala y cerrar la puerta con pestillo detrás de ella. Observó sus movimientos hipnóticos que se dirigían hacia el lavabo y la vio apoyarse en él. Vi no pudo evitar sentir un pinchazo en su corazón.
Reuniendo las pocas fuerzas que le quedaban salió de su escondrijo, atrayendo la mirada de Caitlyn, que se posó en ella sorprendida de verla en el baño, pero sin decir ni una palabra.
Pasados unos momentos en los que se contemplaron en el reflejo del espejo, Caitlyn se giró para observarla mejor. Estaba extraña con el traje, pero no le quedaba mal, le gustaba.
Vi tragó saliva observando a la Sheriff delante de ella, tan cerca que podía oír los latidos erráticos de la que había sido su compañera.
-¿Qué haces aquí? - preguntó Caitlyn con un tono verdaderamente molesto.
-Yo… - intentó decir algo, pero no logró articular palabra. Dio unos pasos hacia ella, guardando las distancias por si Caitlyn decidía marcharse.- No he podido evitar acercarme a ti.- le dijo con un tono lleno de anhelo que hizo que Caitlyn frunciera el entrecejo.
¿Era eso lo único que se le ocurría decir a la pelirrosa después de medio año? ¿Qué no había podido evitarlo? Idiota, pensó Caitlyn, harta de ser siempre la que lloraba por ella. Había destrozado su corazón completamente, el amor que sentía por ella y todo cuanto significó. ¿De verdad había esperado una disculpa por su parte? ¿Algo que le diera a entender que por lo menos significó algo? Idiota, se dijo otra vez.
-¿Algo más? - preguntó mirándola levantando la cabeza.
Vi se quedó callada. No sabía qué decir en esa situación, Caitlyn tampoco se lo estaba poniendo fácil. Apretó los puños con fuerza y se golpeó la cadera diciéndose una y otra vez que era una tonta por haberse acercado a Cait de nuevo.
-Estás preciosa.- le dijo haciendo que Caitlyn tragara saliva, la mirada de Vi deseosa de acercarse a ella. Podía ver cómo estaba usando una fuerza tremenda para evitar acercarse.
-Tú tampoco estás mal.- le dijo con voz queda.
-Ezreal me ha dicho que estás con Jayce.- dijo ella intentando no sonar afectada.
Caitlyn notó la chispa en los ojos de Vi y tuvo la esperanza de que por un momento le confesara que estaba celosa de él. Pero sabía que tales palabras no saldrían de la boca de la ex convicta si no la forzaba a ella.
-Es todo un caballero.- dijo ella con media sonrisa.
Vi se acercó más a ella, se quedó a unos centímetros de su cuerpo, mirándola con el mismo deseo que siempre, como si nada hubiera cambiado. Caitlyn tragó saliva, notando el calor que su propio cuerpo desprendía, notando cómo algo se removía en su interior.
-¿Es bueno? - preguntó Vi levantando la mano agarrando el hombro de la castaña, acariciando su piel. Acercó la boca hacia él y lo besó, haciendo que un escalofrío recorriera el cuerpo de Caitlyn, que no quería moverse. - ¿Te hace reír? - le preguntó girando la cabeza hacia la zona que había entre su cuello y su hombro, besando lentamente esa zona.
-Sí, lo hace.- dijo con una voz que no se esperaba, completamente extasiada con los dedos que la estaban tocando, los besos que le estaba dando, lentos, cálidos.
Vi acercó su cuerpo más a ella, notando los latidos del corazón de la pelirrosa y los suyos propios a una velocidad alarmante. El calor que desprendía Vi, así como su olor, ese que tanto había echado de menos hizo que se le nublara la vista, hizo que levantara su brazo derecho y agarrara la cintura de Vi.
-¿Te cuida? - preguntó besando la base de su cuello, haciendo que soltara un gemido involuntario. - ¿Te besa bien? - preguntó destilando veneno en esa pregunta, rozando su oreja con sus dientes, mordiendo levemente su lóbulo, notando cómo se retorcía de placer Caitlyn bajo ella, apoyada en el lavabo.
-Lo hace.- dijo en apenas un susurro, cerca del oído de Vi, haciendo que se enfureciera y su respiración se entrecortara. Caitlyn esbozó una sonrisa, notando que la pelirrosa estaba enfadada.
Vi besó su cuello, haciendo que las manos de Caitlyn agarraran su nuca, evitando que se separara de ella. Le mordió el cuello haciendo que gimiera de nuevo, notando el calor que desprendía.
-No te creo.- le dijo ella en su oído.- ¿En quién piensas cuando te besa? ¿A quién ves cuando te toca?
Subió su mano hacia el pecho de Caitlyn agarrándolo con fuerza, mientras la castaña gemía, la otra mano de la ex convicta bajando hacia sus muslos, apartando la tela del vestido, metiendo su mano en su entrepierna, rozando con precisión su ropa interior, haciendo que gimiera en su oído. Volvió a morderle el cuello mientras sus dedos se deslizaban hacia su interior, notando la humedad de la joven en la palma de su mano.
-¿Te pone él tanto como yo? - preguntó de nuevo besando su mandíbula, sin dejar de mover sus dedos, notando los movimientos de cadera de Caitlyn, notando cómo sus paredes se estrechaban más rápido de lo normal.- ¿Disfrutas tanto con él?
Notó cómo la castaña llegó al clímax justo cuando las manos de esta se calvaron en su espalda, haciéndole daño, pero no tanto como el que sufría su corazón en ese momento. Respiró contra su cuello mientras sacaba la mano de la entrepierna de Caitlyn, sintiendo sus pulsaciones aceleradas, ambos pechos apretados en el abrazo que la Sheriff estaba manteniendo mientras recobraba el aliento, aspirando el aroma en el cuello de Vi.
-Bésame.- le dijo la castaña recordando su sueño y temiendo lo peor. Vi no se movía de su cuello y ella tembló, notando el pánico crecer en su interior. No quería a Jayce, no quería nada de él, quería a Vi con tanta fuerza que le dolía el corazón.
Pero no podía estar con ella, porque Vi la había abandonado, Vi la había repudiado, pero entonces, ¿por qué le decía esto ahora? Estaba celosa de Jayce, estaba completamente celosa y el pensamiento reconfortaba a Caitlyn. Si tenía que hacerla sufrir, que así fuera.
-No.- dijo ella en su oído, separando la cara de su cuello, mirando sus ojos castaños.
-¿Por qué? - preguntó en un susurro, intentando no mostrar miedo ni debilidad en sus ojos.
Vi no apartó la mirada mientras Caitlyn agarraba su nuca y ella juntaba sus labios con los suyos, unidos en un beso que aunque Vi le hubiera negado, compartía con ella, moviendo su boca contra la suya fieramente, necesitada de más.
La forma en la que la besó hizo que el corazón de Vi se quebrara. No quería separarse de ella, que se jodieran Jayce y Adam, sólo quería quedarse con ella, besando sus labios, esos labios que tan deliciosamente se habían entregado a los suyos.
Se separaron con los ojos dilatados, mirándose la una a la otra, notando sus respiraciones entrecortadas, cerca de sus labios pues no querían separarse más. Vi cerró los ojos suspirando, notando su temperatura corporal más alta de lo normal.
-No te mereces mis besos, Cait.- le dijo Vi abrazando a la castaña haciendo que se sorprendiera. Besó su cuello cariñosamente.- Sólo traigo dolor a la gente y no quiero hacerte daño.
-Es un poco tarde para eso, ¿no crees? - preguntó respondiendo a su abrazo, notando que este momento no se repetiría en el futuro.
-Eres la persona más maravillosa que he conocido nunca.- dijo en apenas un susurro.- Lo único que quiero hacer cuando te veo es besarte, estrecharte entre mis brazos y olvidar el mundo… pero el mundo no olvida.
-¿Qué intentas decirme? - preguntó Caitlyn notando su corazón agitado en su pecho, Vi estaba dando a entender que la quería, ¿podría ser cierto?
-Caitlyn, yo… - se separó de ella para mirar sus ojos anhelantes. Vi notó cómo la castaña estaba deseando oír esas palabras más que nada en este mundo, pero no podía hacerle eso, todavía tenía que zanjar el tema con Adam y volver con ella sólo la pondría en peligro. Se maldijo a sí misma mientras se separaba de ella.- Te deseo lo mejor del mundo con Jayce.- dijo intentando no golpearse a sí misma. La mirada ilusionada de Caitlyn cambió en menos de dos segundos a una de enfado y frustración, notando cómo su corazón se rompía en mil pedacitos, notando cada uno de ellos como si fueran agujas en su corazón de verdad.
Caitlyn golpeó el hombro de la pelirrosa agarrando el pomo de la puerta pero antes de salir y dejarla allí oyó las últimas palabras de Vi que hicieron que unas lágrimas afloraran a sus ojos.
-Te he echado de menos, Cait.- dijo con un hilo de voz.
Agarró el pomo con fuerza y salió de la habitación dando un portazo.
Caitlyn se miró las manos temblorosas e intentó recuperar la compostura calmando su respiración. Idiota, era una verdadera idiota.
