Los disparos se podían oír en toda la ciudad, ya que no sólo el sonido de éstos era lo único que el viento llevaba a las casas de la zona y atraía las miradas de los curiosos. Sin embargo, la gente tuvo el gran sentido común de quedarse en sus domicilios en cuanto vieron a los coches de la policía y a los agentes del Sheriff de Piltover corriendo hacia la mansión de Adam, donde los gritos de los heridos, explosiones y disparos llenaban el ambiente.
Muchos hombres entraban y salían de la mansión, los recién llegados ayudaban a los heridos para evitar pérdidas humanas mientras que los más valientes ciudadanos de la zona ayudaban en lo que podían sabiendo que la batalla se llevaba a cabo dentro de la casa. Todos los ciudadanos estaban hartos de la tiranía y de vivir con miedo por culpa del Alcalde, así que esto, lo que estaba pasando en estos mismos instantes, era la esperanza que necesitaban, la acción que traería el fin de Adam y sus hombres a la Ciudad del Progreso.
Jayce estaba atrincherado en la entrada, mirando a los hombres que quedaban en las escaleras que conducían al primer piso, esas escaleras tan maravillosas por las que había caminado durante la fiesta anual de hacía unos pocos días. Caitlyn había dado el resto de órdenes a sus hombres para que patrullaran los terrenos de la mansión, comprobando que ninguna de las personas que se encontraban en la mansión escapara.
El nivel inferior estaba completamente destrozado por unas explosiones causadas desde dentro, cosa que llamó la atención de todos los presentes. Caitlyn dedujo que se trataba de alguno de los hombres de Adam que no estaba de acuerdo con las órdenes del Alcalde. Aun así, las órdenes de Caitlyn decían que dispararan a cualquiera que intentara escapar de la mansión, así sabía que Adam no escaparía sin acabar herido.
La joven castaña se acercó a Jayce, que estaba recargando su rifle de mercurio con tranquilidad, mirando de vez en cuando, notando que los hombres de Adam se irían de esa ala de la casa en cuestión de minutos, sabiendo que los números de los hombres de Caitlyn eran mayores. Además de que contaban con el Héroe de Piltover entre sus filas.
-Hemos de presionarlos para que se vayan de esta zona.- le dijo Caitlyn a Jayce con media sonrisa en la cara. Estaban ganando, pronto terminaría el reinado de Adam en la ciudad.
-Déjamelo a mí, preciosa.- le dijo con una sonrisa seductora que le hizo soltar una carcajada a la joven.
Jayce terminó de cargar su rifle de mercurio y salió de la barricada corriendo hacia los hombres que tenía más cerca. Cambió al martillo y golpeó a uno en las costillas lanzándolo contra otro. Luego cambió al rifle y disparó a los hombres que se encontraban arriba, haciendo que parte de la escalera y de la barandilla se rompiera. Una vez hecho esto, los hombres gritaron retirada, corriendo hacia el resto de salas del piso superior, dividiéndose en las diferentes secciones que había en la gran casa.
Se dirigió hacia Caitlyn, que estaba mandando a sus hombres hacia arriba. Se cargó el rifle al hombro y le sonrió de nuevo, intentando seducirla otra vez. Caitlyn lo golpeó en el hombro sonriendo juguetonamente mientras iba con sus hombres hacia las escaleras, apuntando hacia arriba por si quedara algún rezagado entre las personas que estaban disparándoles antes.
Jayce la siguió, protegiéndola desde atrás mirando el estropicio que varias de las explosiones habían causado en el piso inferior. Justo cuando alcanzaron el primer piso, se oyó otra explosión, haciendo que parte del segundo piso se cayera sobre ellos, algunos hombres de la Sheriff quedando sepultados bajo los escombros.
Vi corrió a buscar a Kane antes de que alguno de los hombres de Adam la tomaran como enemiga y empezaran a dispararle. Aunque eso daba lo mismo. Los pisos superiores eran un caos, los hombres corrían de un lado para otro recogiendo armas y munición para poder hacer frente a los asaltantes de la mansión mientras alguno que otro preguntaba en voz alta por las órdenes del Alcalde y lo que debían de hacer en esa situación.
Sin pensárselo dos veces, pasó entre ellos, rauda como el viento hacia la zona donde sabía con seguridad que se encontraría Kane. Pasados unos minutos, lo encontró con varios de los hombres que habían trabajado para él y que ella reconoció como aquellos que se encontraban en la nave que visitó unos meses atrás.
Kane la saludó efusivamente, yendo a por ella, seguido de sus hombres. Vi esbozó media sonrisa intentando controlar su respiración, sobre todo después de haber estado corriendo tres pisos hacia arriba buscándolo. Sólo quedaba un piso más hacia arriba, donde se encontraría Adam, en su despacho. Vi esperaba de todo corazón que estuviera muerto de miedo.
Oyeron otra explosión como las anteriores y salieron de la sala en la que se encontraban observando a los hombres que se agazapaban en los pasillos para atajar cualquier cosa que subiera por las escaleras de los pisos inferiores. Ellos se encontraban en el ala derecha de la mansión, esperando que algo ocurriera.
-Kane, tenemos que matar a Adam.- le dijo Vi en voz baja, esperando que el resto de gente que había gritando por allí no los oyera.
-¿Te has vuelto loca? ¿Has visto quién sube por las escaleras? ¡La Sheriff acabará con todos nosotros! – exclamó extrañado de que Vi le dijera esas palabras.
-Es nuestra oportunidad, Kane.- le insistió ella.- Mírame, esta es la primera vez en años que nos podemos librar del capullo de Adam. Podremos ser libres de la mafia de una vez por todas y podrás volver a los trapicheos sin peligro, aunque la Sheriff intente ir a por ti.
-No lo veo, Vi.
-Siempre va a ver crimen en esta ciudad, Kane. Es algo que no podemos controlar, ni tú, ni yo, ni la Sheriff. Pero lo que podemos controlar y hacer ahora mismo es matar, cortarle la cabeza a la serpiente y evitar tener que estar sometidos bajo el yugo de un tirano.
Kane se quedó mirándola fijamente unos segundos, segundos en los que varios de los hombres más corpulentos de Adam bajaron desde el piso superior dando órdenes a los que quedaban rezagados. Llamaron a todos los que se encontraban allí y los obligaron a que los acompañaran al piso inferior, donde los hombres de la Sheriff estaban en esos momentos.
-Sigo pensando que estás loca, Vi.- le dijo Kane.- Así que no voy a ayudarte.- los ojos de Vi se entrecerraron, sabiendo que la cabezonería de su amigo no cambiaría por muchos años que pasaran. No podía rogarle, su decisión estaba tomada. – Pero tampoco te voy a impedir que vayas.
Esbozó una pequeña sonrisa. Golpeó sus puños y miró hacia el otro lado de la sala, donde estaban los hombres de Adam bloqueando la entrada al piso superior. Decidió probar suerte con la otra ala del edificio, aunque eso supusiera bajar a enfrentarse a todo cuanto se pusiera en medio de ella.
Ishmael sonrió de oreja a oreja viendo el caos que sus bombas habían causado en todo el edificio. Eran bombas caseras, de poca monta, pero lo suficientemente potentes como para derribar parte de la casa, que era justo lo que él pretendía. Decidió buscar a Vi mientras salía de su escondrijo del segundo piso, con el detonador en la mano, buscando con la mirada a la Sheriff, sabiendo que Vi la había liberado antes de tiempo.
La pelirrosa era demasiado predecible, se dijo a sí mismo mientras se agazapaba en unos escombros viendo a lo lejos a los hombres de Adam bajar por las escaleras acompañados, cómo no, de Vi. Aunque ella miraba en derredor buscando el pasillo hacia las escaleras del tercer piso. Ishmael sonrió de nuevo al ver que la mirada de Vi estaba llena de vida y determinación, no como en los últimos días que había pasado en la mansión.
-Así se hace, hermanita.- dijo corriendo hacia otro pasillo para ver por dónde se encontraban los hombres de Caitlyn.- Vamos a poner fin a esta farsa.
Se escondió en otros escombros que él mismo había hecho explotar del piso superior y sonrió, los hombres de Caitlyn, junto a ella y Jayce caminaban por los anchos pasillos hacia la gran sala donde se encontrarían con los de Adam.
Desde su privilegiada posición, pudo ver cómo se empezaban a disparar y a tomar posiciones a los lados de la sala, mientras los hombres de la Sheriff montaban una barricada para poder aguantar el fuego enemigo. Caitlyn daba órdenes a diestro y siniestro mientras Jayce disparaba de vez en cuando para evitar que el resto se acercara a ellos.
Vi se distanció del grupo al que estaba siguiendo e intentó cruzar la sala hacia el otro lado, pero Jayce la vio y disparó una bola de energía donde se encontraba ella, cerrándole el paso. La pelirrosa lo miró enfadada y su mirada se cruzó con la de Caitlyn, que estaba apuntando con su rifle hacia ella.
Kane miró hacia donde se encontraba Vi y suspiró aliviado de que aún no le hubieran hecho nada. Intentó correr hacia ella, pero Vi se giró para enfrentarse a varios de los hombres de la Sheriff, que estaban cruzando la sala para poder cercarlos.
-¡Vi, a tu derecha! – gritó Kane viendo como uno de los hombres más corpulentos de Adam la atacaba por la espalda. Sin lugar a dudas, el Alcalde quería llevarse a Vi por delante durante la reyerta y todos los hombres que había en la sala querían dispararle.
Maldijo para sus adentros mientras corría a ponerse a salvo, pero otra de las bolas de energía de Jayce la pasó por la cabeza.
-¡Jayce, detente! – gritó Caitlyn saliendo de su posición, disparando a dos hombres que estaban apuntando a Vi.
Se encontraban muy lejos la una de la otra, pero la puntería de la castaña era perfecta y la protegió con sus disparos hasta que llegó a la zona donde Vi podría subir al tercer piso. Kane la observaba, decidiéndose si acompañarla o si no.
Vi levantó la mirada para ver a Caitlyn esbozar media sonrisa en su dirección mientras ella corría. Justo cuando estaba a punto de entrar en la sala con las escaleras, un disparo más fuerte que los demás, sin duda de un rifle francotirador, se oyó en la estancia.
Todos se giraron con horror para ver a Vi caer de rodillas al suelo, atravesada en el corazón por el disparo del francotirador, que sonreía de oreja a oreja mientras su objetivo se hallaba en el suelo de rodillas, aguantando cómo podía.
Caitlyn chilló de horror, apuntando con maestría hacia donde se encontraba el hombre disparando sin ton ni son hacia donde se encontraba, hiriéndolo en el brazo, en el hombro y finalmente, en la cabeza.
Kane e Ishmael abrieron los ojos preocupados por Vi, quien se encontraba de rodillas todavía, mirando con horror y nerviosismo su herida, que había atravesado la protección que llevaba en la espalda como si fuera de mantequilla.
Kane corrió a su lado, la agarró de los hombros con cuidado y llamó a sus hombres. Entre ellos se escabulleron hacia el tercer piso, donde con sumo cuidado la depositaron en el suelo. Caitlyn no se dio cuenta de esta acción, estando ocupada en matar al francotirador. Ishmael apretó el puño con fuerza y golpeó el detonador, haciendo que el caos cundiera en el segundo piso.
Aprovechó el humo de los escombros para subir al tercer piso, buscando a Vi. La encontró apoyada en la pared junto a Kane, que le estaba retirando las placas de protección para ver la herida. Otro de los hombres de Kane, había destapado un frasco humeante que echó completamente sobre la piel de la joven, quién gritó de dolor mientras notaba que la herida se cauterizaba para evitarle la pérdida de sangre.
-¿Cómo está? – preguntó Ishmael agachándose a su lado.
-La herida ha rozado el corazón, se está muriendo.- le dijo él.- Esperemos que esta poción pueda ayudarla a sobrevivir hasta que podamos llevarla a Janna y pueda atenderla.
-Hay que moverse, no os podéis quedar aquí, hay que llevarla al piso superior.- le dijo él.- ¡Rápido!
Los hombres se quedaron mirándose entre sí, hasta que Kane le dio el visto bueno a la operación. Agarraron a Vi, que se debatía entre estar consciente y perder el sentido, la levantaron y conducidos por Ishmael, la llevaron al piso superior.
