Buenas lectores, felices fiestas. Sobretodo para aquellos que no tienen que estudiar como yo OTL. Nos estamos acercando al final de este fic. Muchas gracias a todos por leer. ^^
La herida del pecho le dolía horrores, no sabía qué hacer, sólo podía apretar la mandíbula para no caer inconsciente del dolor que la laceración de la poción le había causado. No sabía dónde estaba, sólo podía entrever la figura de Ishmael ayudando a Kane a transportarla escaleras arriba, así que se dijo a sí misma que estaban subiendo al último piso.
Se preguntó cómo estaría Caitlyn tras haberla visto caer, esperó de todo corazón que le perdonara todo lo que le había hecho a lo largo de estos meses y que fuera feliz. Esperó que no estuviera preocupada por ella y que siguiera subiendo pisos lentamente, acabando con toda la resistencia que se oponía a ella.
Kane e Ishmael la condujeron a una de las salas que había en el piso y la apoyaron en la pared. Vi los miró con cara de dolor mientras descansaba en el suelo. Se llevó la mano al corazón, notando la herida bajo las yemas de sus dedos, cauterizada. Se lamentó no haberse dado cuenta del disparo antes de tiempo.
Levantó la mirada para encontrarse con los ojos azules de Ishmael, que la miraban preocupado, esperando que no perdiera la consciencia. Agarró el hombro derecho de Vi y le sonrió con cariño, Kane los miró a ambos sin decir nada.
-No puedes perder la consciencia, ¿me oyes? – pregunto Ishmael, más como una orden que como una cuestión.- Si lo haces puede que mueras.
-Soy dura… - le dijo ella esbozando media sonrisa.- No voy a morir aquí, no todavía.
Gimió de dolor e Ishmael le apretó el otro hombro. Se levantó del suelo y miró a Kane, se lo llevó unos metros para poder hablar con él tranquilamente. Sus hombres los siguieron. Se oían gritos en el piso de abajo.
-Están llegando.- le dijo.- Proteged las escaleras y si veis que sois pocos, rendíos.
-¿Dónde vas a ir tú? – le preguntó el hombre desconfiado.
-Voy a buscar al Alcalde, ha llegado su hora.- le dijo con los ojos entrecerrados. Dejó a Kane, quien asintió y se marchó con sus hombres a las escaleras para mantener la posición todo lo que pudieran antes de rendirse ante las fuerzas de Caitlyn, que seguramente sería lo que hicieran en primera instancia. Ishmael se agachó de nuevo al lado de Vi y la volvió a agarrar del hombro.- Resiste, Vi. Volveré.
Ella lo miró y asintió tragando saliva causada por el dolor que le producía el hombro. Gimoteó cambiando de posición para estar más cómoda, sin separarse de la pared. Podía oír los gritos de la gente que se encontraba en el piso inferior, se movían cada vez más rápido hacia donde se encontraban ellos. Kane y sus hombres se habían marchado, así como Ishmael, así que sólo quedaba ella en la habitación, manteniendo una respiración calmada, intentando no perder la consciencia.
Pasados unos minutos, se oyó una explosión cerca de ella y pasos apresurados a la habitación. Levantó la mirada para encontrarse a una persona sonriendo de oreja a oreja, que la mirada desde la distancia apuntándola con una pistola.
-Parece ser que eres más resistente de lo que pensaba, Vi.- dijo la voz de Adam, que la miraba triunfante desde el otro lado de la sala.
No estaban nada más que ellos dos y Vi notó cómo su sangre empezaba a arder de rabia e ira. Intentó levantarse, pero la herida del hombro la hizo volver a quedarse apoyada en la pared, ahogando un grito para que Adam no la viera sufrir, para que no pareciera débil delante de él.
-¿Estás asustado, viejo? – le dijo mordazmente desde el suelo, mirándolo desafiante, apretando la mandíbula, sintiendo un dolor punzante en el hombro.
-Deberías estarlo tú, que eres la que morirá aquí y ahora. A mí pueden que me echen unos años en cárcel, pero saldré y volveré a reconquistar la ciudad.- sonrió de nuevo.
Vi hizo un esfuerzo sobrehumano para levantarse, apoyada en sus guanteletes, ignorando el dolor y la pérdida de sangre. Su mirada se nublaba y no podía mantener el equilibrio, así que se quedó en una posición en la cual se podía mantener sostenida por sus dos piernas, mientras Adam se reía por los penosos esfuerzos de la pelirrosa por caminar hacia él.
-Eres tan patética… mírate, la gran ladrona de bancos, Vi, va a morir a manos de aquel al que juró matar.
Volvió a reírse y bajó el arma para poder mantener sus carcajadas unos segundos más. Cuando paró de reírse de ella levantó de nuevo la pistola.
-Hablas demasiado.- le dijo ella esbozando media sonrisa.
-Adiós, Vi.
Un disparo se oyó en la sala y ella se quedó helada, esperando recibir el impacto de la bala en su cuerpo, pero sin llegar a notar nada. Levantó la mirada y entre la bruma de su mirada pudo distinguir la cara de sorpresa del Alcalde mientras caía hacia atrás. Tenía un agujero de bala en la frente, limpio, digno de un francotirador.
Miró hacia la derecha, donde distinguió el cañón de la pistola que había disparado al Alcalde y respiró agitada, viendo que la persona que le había disparado era nada más y nada menos que Ishmael.
-¿Qué has hecho? – preguntó Vi agarrándose a su hombro, él la volvió a depositar en el suelo, apoyada en la pared, para que se mantuviera consciente.
-Caitlyn está a punto de llegar.- le dijo él.- Pensaba que matarlo era mejor que esperar a que lo detuvieran.
-Ahora irás a la cárcel por esto, Seth.- dijo con un hilo de voz, mirando sus ojos azules.
-Así que lo sabías, Vi.- le dijo con una sonrisa.- Sabías que era yo desde el principio.
-Puede que hayas cambiado de aspecto y de gestos, pero sé reconocer a mi hermano cuando lo veo. Además, has sido muy bueno conmigo desde que llegué.
-Es lo menos que puedo hacer por mi hermana pequeña. ¿Podrás perdonarme el abandonarte?
-Hace unos meses te hubiera dicho que no.- le sonrió.- Pero yo misma abandoné a la persona que amaba para no ponerla en peligro, así que te entiendo, te comprendo y te perdono, hermano. Así que dame esa pistola y huye antes de que la Sheriff te encuentre.
-Pero entonces irás tú a la cárcel.
-Es mi forma de darte las gracias por salvarme la vida.- le dijo ella cogiendo de las manos de su hermano el arma.- Vete y sé libre, Seth.
El joven la miró con todo el cariño del mundo y la abrazó con cuidado, dándole un beso en la frente, saliendo todo lo rápido que podía de la sala para esconderse antes de que los hombres de Caitlyn lo capturaran y lo arrestara como uno de los hombres de Adam. Agradeció el gesto de su hermana y se prometió a sí mismo que haría cualquier cosa por liberarla de la prisión.
Vi se quitó el guantelete de la mano derecha y lo dejó a su lado. Agarró la pistola y miró hacia el cadáver de Adam antes de perder el sentido por completo. No pudo oír los pasos de las personas que habían entrado a la habitación y estaban comprobando el estado de los dos cuerpos de la sala.
-¡Vi, Vi! – gritó Caitlyn agachada a su lado, notando la débil respiración de la pelirrosa.- ¡Traed a los curanderos, a los médicos, corred!
Jayce se encontraba a su lado mirando la escena. Le quitó la pistola de las manos y comprobó que estaba caliente, la acababan de disparar. Sacudió la cabeza mirando el cuerpo inerte de Adam, el cual los hombres de la Sheriff estaban cubriendo con una tela para poder cargarlo luego con el resto de muertos de la mansión.
-Ha matado a Adam.- le dijo él.- Hay que detenerla.
-¡Cállate, Jayce! – le dijo Caitlyn molesta con él.- No sabemos si va a sobrevivir a esta noche.
-Con la suerte que tengo yo, seguro que sí.- le dijo saliendo de la sala antes de que la castaña pudiera decirle algo hiriente o mordaz.
Caitlyn se agachó al lado de Vi, apartando un mechón de su cara y tumbándola con cuidado en el suelo, esperando que llegaran los curanderos para tratarle la herida del corazón. Una vez llegaron, se separó de ella, pero no así sus ojos, que no le quitaban la mirada de encima, sintiendo el dolor de la pelirrosa en sus propias carnes al ver la herida.
Pasados unos momentos, los curanderos se retiraron, dejando el cuerpo de Vi en el mismo sitio que antes, diciéndole a Caitlyn que estaba fuera de peligro pero que no se despertaría hasta que no estuviera recuperada.
La Sheriff dio órdenes de que la mandaran al hospital junto a todos los hombres de Adam y sus hombres heridos. También les dijo que recogieran los cadáveres y los fueran catalogando, para poder hacer recuento de los muertos, entregárselos a sus familiares y hacer todo el papeleo que conllevaba una defunción.
Jayce estaba fuera de la mansión, hablando con varios de los hombres, descansando su martillo en el suelo, apoyado en su hombro. Caitlyn se acercó a él pero antes de que pudiera replicar, le lanzó una pistola a las manos.
-Esa es la pistola que Vi usó para disparar a Adam, Caitlyn.- le dijo delante de la gente en voz alta.- Considéralo como la prueba definitiva de que cometió el asesinato del Alcalde y de que debe ser juzgada por ello como cualquier otra persona de la ciudad, Sheriff.
Dicho esto, se marchó a su casa, notando cómo Caitlyn entrecerraba los ojos y maldecía para sus adentros, agarrando con fuerza la pistola entre sus manos. No podía negarlo, no quería mandar a la cárcel a la persona de la que estaba enamorada, pero tampoco podía evitarlo, había cometido no sólo el asesinato de Adam, sino el del otro hombre que amenazaba con violarla.
Miró hacia la mansión y su corazón se llenó de pena. Su ayudante de oficina llegó a su lado con el papeleo perfectamente ordenado. Estaban todos los nombres de los acusados de ser compinches de Adam, entre ellos, estaba la ficha de Vi. Sus hombres la miraron con interés mientras firmaba todos los papeles para que en cuanto se recuperaran pasaran a disposición de la policía y directamente fueran enviados a la cárcel.
Una vez todo empezaba a estar completamente en orden, Caitlyn se dirigió a su casa a tumbarse y dormir un poco antes de tener que volver a la oficina a encargarse de todo. Una vez estuvo en su apartamento, miró un sobre que había encima de su mesita y que venía a su nombre, lo cogió y salió del apartamento, cogiendo una muda de ropa. Como su casa había sido destrozada por la explosión causada por los hombres de Adam, decidió pasar el día en un hotel.
Se dio una ducha y se dejó caer en la cama, pero antes de quedarse dormida cogió la carta y la releyó, queriendo aceptar como nunca antes hubiera podido imaginar la oportunidad que le brindaba. Podría estar lejos de Piltover durante una temporada muy larga y poder evitar el único pensamiento que no quería tener, qué pasaría con Vi.
Vi, esa maldita la había abandonado, la había engañado y la había traicionado, no sabía si podría perdonárselo alguna vez. Y muy a pesar de todo lo que le había hecho, sabía que en el fondo había algo que la atraía irremediablemente a ella, como una fuerza oculta que no podía separarlas, sólo un pensamiento se le cruzaba por la mente, quería besarla, abrazarla y quedarse dormida a su lado.
Suspiró cansada, dejó la carta en la mesilla de noche de la habitación y se relegó a un apaciguador y regenerador sueño. Ya pensaría en todo eso al día siguiente.
