(Advertencia: Este capítulo puede contener un diálogo que se puede ser tomado como cruel para algunas personas.)

La joven se acercó hasta el lugar en donde el ruido nacía. Había una jaula vacía aparentemente, tan oscura como la primera, pero por alguna razón esta le daba una mala impresión. Se acercó con precaución para mirar, algo que se golpeó contra la reja, provocando que su corazón se acelerara.

Era un chico que vestía algo que parecía casi una camisa de fuerza azul, en su cuello había un collar y una cadena que lo mantenía amarrado. Se quiso ver a la chica a menor distancia pero su cadena lo impidió. Ella se alejó de aquella jaula con algo de miedo, intentando calmar su corazón. Sobre la reja decía "La bestia", en el suelo de aquella jaula había un par de huesos y un olor bastante asqueroso. En los ojos de la criatura encerrada se reflejaban gritos que pedían ayuda.

-D-dis-disculpa por…a-sustarte.

Su voz era algo forzosa, le costaba articular las palabras, por lo que hablaba entrecortado, pero se tomaba su tiempo para terminar las frases.

-No te preocupes-respondió algo más tranquila.- ¿Comer en frío?

-Soy… la bestia… carne en frío… porque e-está muerta.-respondió haciendo un rostro de desesperación. Yo antes… era humano… y ahora un caníbal… pero n-no porque yo lo el-elegí…

-¡Oh por dios!- retrocedió de la jaula entendiendo el por qué del mal olor y los huesos.

La bestia estiró uno de sus brazos fuera de la jaula, dejando ver una piel de tono azulado y gris, con algunas flores. La primera lágrima de terror corrió por el rostro de la niña, mirando de manera compasiva al encerrado. ¿Qué clase de atrocidades ocurrían ahí? ¿Quién era capaz de causarles tales sufrimientos?

-E…escapa de este lugar- la voz se apagaba entre la inmensidad del lugar.

-¡Quiero ayudarlos!- exclamó con una voz temblorosa.

Si eran parte de un circo, quiere decir que había un público en aquel lugar. ¿Quién sería espectador de aquellas crueldades? Las condiciones en ese lugar eran mucho más que inhumanas. Sus piernas temblaban y ambas rodillas estaban juntas, buscando algo de apoyo en la otra.

-¡Vamos v-vete de aquí! Aún puedes… irte…

Fue hasta los barrotes que lo separaban de la bestia. Con algo de temor que fue perdiendo de a poco, metió su mano para alcanzar a tomar el brazo del joven. Este hizo el intento de aproximarse lo más que su cadena le permitió. Dejó ver una par de flores en su rostro y un extraño color de cabello. Fue entonces cuando sintió algo cálido sobre su cabello, una mano lo acariciaba de forma suave. Creyó ver una lágrima corriendo por el rostro de la bestia y una pequeña pero sincera sonrisa apareció en modo de agradecimiento.

-No…quisiera sonar…como m-malo, v-vete… ¡Ahora! –gritó.

La bestia se alejó de la chica hasta el otro extremo de la solitaria jaula, comenzó a perder el control, se escuchó un gruñido mitad animal y mitad humano, las cadenas sonaba y los barrotes se movían. No supo cómo hacer en ese momento. Todo lo que se escuchaba eran los sonidos que él mismo creaba, hasta que una voz se sobrepuso al ruido. La princesa comenzó a tararear una canción de cuna. Los golpes de la bestia desistieron lentamente al escucharla. Aquella voz le producía un nudo en su garganta.

"Quisiera salir, quisiera salir

De este horrible lugar,

Ella lo intentó, ella lo intentó

Pero no pudo escapar..."

"Una princesa deformada

Una bestia que come frío,

Y la estrella principal…"

La letra entró por sus oídos y clavó unas garras en su corazón. ¡Era simplemente la voz de un ángel!Un ángel que decaía en aquel sitio oscuro.

El silencio se apoderó del lugar, por lo que continuó caminando un poco más allá. ¿Había acaso alguna salida?

Unos pasos más allá había una carpa más pequeña de color rojo, sobre ella un letrero que decía "Estrellas principales" con letras doradas y bastante elegantes. Era lo más colorido que había visto desde que entró ahí, por el suelo había flores de colores y olía bastante bien en comparación a todo lo demás, tan bien como un perfume…