(Aclaración: Las "flores" son heridas. Cada vez que ellos intentaban escapar, el domador les hacía una marca con ácido. Para no mostrar aquellas lesiones, ellos mismos se dibujaban flores.)

Movió un poco la entrada de la carpa y divisó un poco más allá una chica sentada, con un cabello castaño claro y con ropa colorida también. No parecía notar la presencia de alguien en su carpa. Continuó examinando con la mirada, hasta que logró encontrar lo que era diferente en ella. Había una cabeza extra en aquel cuerpo.

-¡Oh! ¡Hay alguien nuevo! ¿Hoy habrá un espectáculo?- dijo la cabeza de la chica.

Esta se levantó y se aproximó a la niña quién observó como aquellas cabezas estaban cosidas grotescamente al cuerpo. La cabeza de chico tenía algunas flores en el rostro, pero el de ella era una piel tersa y pálida.

-¡Me encanta este circo! ¡Es divertido, muy, muy divertido!- exclamó sonriente.

-No… este lugar es horrible-replicó en voz baja la cabeza del chico.- Escapa de este lugar.

La rubia puso una flor en el cabello de la niña sin dejar de sonreír de una manera algo nerviosa.

-Me presento, soy o mejor dicho somos las estrellas principales del circo.-Comentó con un cierto dejo de tristeza en su voz, pero luego comenzó a hablar con un entusiasmo exagerado.- ¿Sabes? ¡Este lugar es muy divertido! En este lugar siempre me han querido mucho, y "él" siempre me dice que soy la estrella principal. ¿No es eso genial?

Su voz sufrió distintos cambios, terminando con un tono muy alegre y casi gritando, pero en su rostro había una expresión de angustia y una mezcla extraña, mientras que en el de la cabeza de su acompañante, era de serenidad.

-"Él" no está oyendo. No está.- respondió el joven.

Pudo notar como ambos rostros se relajaban pero la chica de rubios cabellos había comenzado a sollozar.

-No soporto seguir fingiendo que todo está bien y que este lugar es maravilloso, pero nada puedo hacer para solucionarlo. Soy la única que no tiene flores en su rostro, pero a cambio he tenido que actuar de forma natural y graciosa cuando en realidad desearía estar… ¿Aterrada? ¿Asustada? Nosotros compartimos este cuerpo, y estamos unidos de forma extraña, esas cicatrices duelen y mucho. Antes éramos personas separadas, normales. Nos rehízo como su fuéramos un puzle. La princesa, ella era muy hermosa y lo sigue siendo, pero cada día decae de forma aún más rápida que la de nosotros… sus piernas fueron reemplazadas por las de un ciervo. Y la bestia… ¿No es suficiente para él? – preguntó llorando ya de forma desconsolada.

La joven se acercó a ambos que lloraban y los abrazó con algo de temor a tocar alguna de sus cicatrices, estos aceptaron el abrazo, mientras le susurraban que escapara, antes de que fuera tarde. El abrazó se extendió por algunos minutos, luego la condujeron fuera de su carpa.

Una melodía lenta comenzaba a surgir de quién sabe dónde. Todos la pudieron escuchar.

-¡Vete! – dijeron al unísono la bestia, la princesa y las estrellas principales.

-¡De prisa, de prisa! Él ya debe estar por llegar, cada vez que regresa se escucha esa música que odiamos profundamente.

La melodía se hacía más fuerte haciendo que todos los presentes se sintieran abrazados por una sensación que los abatía con tan sólo oír un par de segundos. Melodía que fue acompañado por risas, susurros y murmullos inentendibles de seres que no se hacían presentes aún. La bestia comenzó al golpear la jaula.

El tiempo avanzaba rápido y las estrellas principales buscaban alguna salida para la chica, pero no había ninguna puerta, no había salida. Voces acompañaron al ruido que iba en aumento. Sin otra alternativa la empujaron y la cubrieron con algunas telas sucias que había por ahí.

-No te muevas.-dijeron en voz baja y se alejaron.

Una voz grave apareció resaltando sobre todo lo demás.

-¡Buenas tardes mis inútiles monstruos de circo!… ¿Adivinan que día es hoy? ¡Hoy es día de dar un show! Conseguí algunos espectadores ansiosos por ver el acto, muchos de ellos son extranjeros. ¿Dónde está mi estrella principal?

-¡Acá estoy! ¡Acá!

-¡Ah! Mi estrella principal… ¿Por qué no aprenden de ella? De su desplante escénico, de su alegría, además de ser la única que no ha intentado hacer tonterías. Y a ustedes inútiles, si no quieren unas flores de ácido en sus rostros y brazos, comiencen a actuar mejor, que la última vez fue un desastre.- su voz era iracunda.- Ah, y por último, princesa deja de pedirle ayuda al público, después creerán que te trato mal.

Se hizo un silencio total. Debajo de las telas, estaba acurrucada, respirando lentamente para no levantar sospechas sobre su escondite.

-Hay un olor extraño… quizá por eso la bestia no se calma.- caminó por aquel lugar.- huele como a humano, ¿Qué es lo que me están escondiendo?

Sintió pavor en aquel instante, ya la había descubierto. Su mano había comenzado a temblar levemente, pero lo calmó de manera rápida, cualquier movimiento, ruido o respiración extraña podría escucharse.

-Mi estrellita, dime ¿Me ocultas algo?... sabes que odiaría eso ¿No?

-No Señor Domador, no le oculto nada.- su voz sonó temblorosa, buscó una excusa rápida.- Sólo deseaba preguntar ¿Me podría conseguir algo de fruta fresca?

-Después. ¿Tú sabes… que si mientes, tu rostro recibirá un poco de ácido? ¿Eso quieres, tus primeras flores en tu rostro?

-Sí, lo sé… no, no quiero.

-¡Perfecto! Lo has entendido muy bien al parecer. ¿Qué pensará el público al ver que esta hermosa estrella principal tiene unas sucias flores opacando su belleza natural?- siguió caminando, haciendo eco con cada paso. – Y bien, ¿Me vas a decir dónde está?

-No le oculto nada.

-Si alguien está en este lugar, no sólo te castigo a ti, sino que a todos, ¡ME ESCUCHARON! A TODOS.-Gritó sacando una voz que produjo que todos se estremecieran.

Fue entonces cuando su andar se detuvo justo en frente del montón de telas sucias…

(Lamento la brevedad de este capítulo, los próximos tendrán mayor extensión, este capítulo era más que nada centrado en las estrellas principales como su título lo dice.)