-¿Un juego? – repitió de manera involuntaria.

Se detuvo, pero sin abrir sus ojos, necesitaba pensarlo con detalle, pero sabía que el tiempo era algo peligroso estando en aquella situación. ¿Aceptar un juego por parte de aquel domador? ¿Un juego o una trampa?

-¡Oh, vaya estás mostrando interés! Muchos me ignoraron completamente al darles esta opción… No tengo deseos de contarte con mucho detalle, si no perderá la gracia para mí, pero sólo te diré que haré realidad los peores monstruos para ti, y estarás en un laberinto.

No sonaba tan mal, después de todo, sabía que todos los monstruos de ese lugar no podrían atacarla.

-¿Sólo eso será?

-No, ja ja ja, ¡claro que no! Luego de eso, si es que logras salir, vendrán adivinanzas… ¡A todos los jóvenes les gustan! Son 3 cartas, 1 de ellas salva a un inútil monstruo, la otra hará realidad un monstruo que te molestará y te distraerá y la última… Mi favorita sería… la carta que si la sacas, te ganas un par de flores en el rostro.

Tocó su mejilla con delicadeza… Un par de flores sobre su cara. Pensó en rechazar todo y sólo escapar, pero no podía dejar de pensar en la princesa y sus súplicas, en la bestia y sus caricias, en los gemelos sin los cuales ya estaría muerta… ¡No podía defraudarlos, no podía y no quería!

-A-acepto- sus piernas temblaron y la voz a penas se escuchó.

-Ya aceptaste, ahora te contaré lo demás, niña valiente- le dio una mirada con desdén.- En el juego de las cartas si te quemas más de 6 veces, eres parte del circo… Sí, es una buena alternativa, los otros ya me están aburriendo y necesito "gente" nueva.

Tragó saliva de forma lenta… ¿En qué se había metido? ¡Era obvio que no jugaría limpio! Un ruido muy fuerte comenzó a surgir desde el suelo, como si fuese un terremoto, abrió de a poco los ojos para ver como los árboles desaparecían ante ella y a cambio surgían de la tierra paredes gruesas y de colores oscuros. Era el laberinto, un líquido negro chorreaba de los muros.

-Valiente tontita, ¡Disfruta tu pequeño laberinto, que tuve que calar en lo profundo de tu mente para conocer tus miedos! Sería una pena… morir acá ¿no?

La risa del domador entró por sus oídos causándole la sensación de eco. Pestañeó y al volver a mirar en donde estaba, todo era completamente diferente. Todas las sensaciones y emociones que había sentido al llegar a ese circo no eran absolutamente nada comparadas ante lo que estaba viendo en ese momento, jamás el miedo que había conocido se acercaba a eso. Sería mejor no describir el infierno que estaba ante sus ojos ya tan aterrados.

Tapaba su boca para evitar gritar desesperadamente, todo ahí era grotesco y horrorizante, ¡El olor! Le producía arcadas y mareos. Había un silencio sepulcral, pero las risas no se hicieron esperar.

Comenzó a caminar intentando escapar de ese laberinto. Todo era una pesadilla, una larga y extensa pesadilla de la cual parecía que jamás iba a despertar. El suelo era pegajoso y de un color oscuro. Sintió algo rozando sus piernas, en un instinto de protección miró y logró ver cientos de arañas y escarabajos trepando por ella. Dio un grito y las lágrimas lo escoltaron, simplemente corrió sin darse cuenta de nada más. ¿Pero de qué servía correr? Todo estaba completamente rodeado de insectos y criaturas que le aterraban, la observaban con sonrisas perturbantes y ojos divertidos ante el miedo. Comenzaron a perseguirla, algunos se trasformaban, otros desaparecían, otros lograban agarrarla del brazo y dañarla, alimentándose del pánico y los gritos.

-Yo pensé que disfrutarías este laberinto pequeña, pero por lo que veo… no avanzas nada, a este paso saldrás cuando los otros inútiles ya estén muertos. Me aburres. ¡FUERA LUCES!

Todo quedó a oscuras, su corazón latía de forma exagerada. No se movió de ahí, se quedó quieta, inmóvil, esperando despertar, esperando ser salvada…

Pero nada pasó. Sintió algo viscoso en su mano, algo la apretó, como invitándola a caminar, salió corriendo con toda la rapidez que una joven podía tener. Nunca le había gustado correr, pero ahora se trataba de su vida. Luego de minutos completos de tortura psicológica corriendo hacia la nada, en cualquier dirección, se dio cuenta que ya no estaba en el laberinto. Cayó al suelo, que ahora tenía una textura suave y tibia, que parecía respirar. Intentó incorporarse, pero unos brazos la agarraron, dándole el peor abrazo de su vida. Algo pasó por su rostro causándole mucho dolor, algo como un corte.

Lloraba desesperadamente luchando contra algo que no tenía ni la más mínima idea qué era, sólo daba golpes al aire intentando que alguno llegara.

-¡A- ayuda! … Por favor, ¡AYUDA!

Y la odiosa voz del domador volvió a aparecer, pero esta vez, no la odió tanto.

-Te doy una alternativa, te dejo ser parte de mi circo y te libero de este hermoso lugar- dijo mofándose.- Pero además…

(Mis disculpas por la tardanza de este capítulo, espero que lo disfruten y muchas gracias por sus reviews, me dan ánimos para subir algunos más.

Sobre la historia, esto se aleja bastante de la canción, pero por eso puse al principio final alternativo, espero extenderlo 3 capítulos má lo máximo. ¡Gracias por el apoyo!)