-Te doy una alternativa, te dejo ser parte de mi circo y te libero de este hermoso lugar- dijo mofándose.- Pero además… tendrás que buscarme gente nueva para el circo, ya está en decadencia con esos tarados, deformes y inútiles, ¡la gente quiere cosas nuevas!
Ni siquiera llegó a dudarlo, sólo sollozó y gritó algo como un "no" que nacía desde lo más profundo de su ser, en un tono que incluso llegó a asustar al domador por unos segundos.
-¡No! No acepto su trato, si salgo de este infierno, saldré por mi cuenta.- dijo al mismo tiempo que lograba enterrar sus uñas en aquello que la aprisionaba.
Aquella risa tan característica volvió a resonar en la oscuridad, y la soledad la aterró. Intentó con todas las fuerzas zafarse, manteniendo su mente más calmada, al parecer, esa era la forma de controlar a los demonios y bestias de aquel lugar. Era un juego mental.
Comenzó a distraer su mente, recordó lo agradable del sol, la hermosura y delicadeza de las rosas, la pureza del aire… las lágrimas de la princesa, los ojos cansados de la bestia, las heridas de los gemelos… Debía hacerlo por ellos.
-¡Y LO HARÉ POR ELLOS Y POR MI VIDA!- gritó soltándose de una sombra y sintiendo que esta se desvanecía.
Pero aquellas sombras no se rendirían sin antes dar guerra, comenzaron a gritar lo más fuerte que podían, produciendo sonidos que parecían venir del inframundo, ella tapó sus oídos mientras seguía corriendo, intentaba contrarrestar el ruido con su voz, pero las miles de sombras eran más fuertes, más poderosas, más aterradoras… eran más que ella.
En otro lugar oscuro del "infierno" más conocido como circo, la princesa, la bestia y los hermanos permanecían sin saber nada de aquella joven amable, seguramente había escapado y sin ellos… ¿Pero qué importaba? Comprendían casi a la perfección, que todos los que llegaran a ese lugar, harían lo posible por marcharse… tan sólo rogaban con su corazón, que lograra salir con vida.
La princesa tuvo un presentimiento extraño, la bestia se levantó del frío y oscuro suelo sobresaltado, presintiendo algo con su instinto animal… con un instinto protector que se había hecho más fuerte durante todos los años de su encierro.
-Princesa… ¿podrías can…tar?-pronunció casi sin dificultad.- Canta… por… favor muy… fuerte…
Y ella sonrió sin que le extrañase aquella petición, que solía escuchar casi a diario por parte de sus… queridos amigos, más sus que amigos, su familia.
"Pero aún tu puedes escapar,
Sólo cierra tus ojos, ciérralos bien,
Que las sombras jamás han de ganar…
Y te irás de este horrible lugar,
De… este horrible lugar…"
Lo que la princesa no sabía, es que esa joven, podía oír su voz, su voz era más fuerte que la de las sombras. La voz de una princesa, la voz de un ángel que deseaba ser escuchado y se le concedió su deseo. Las sombras parecían murmullar y apagarse ante aquella melodía, iban muriendo lentamente, siendo vencidas por una fuerza mayor que ellas.
"Pero tu aún puedes escapar,
Sólo cierra tus ojos y vete de acá…
Que las sombras jamás… han de ganar…"
Ese rastro musical, era la luz a la cual ella debía seguir en medio de la oscuridad, mientras las sombras se desvanecían, corrió hacia donde provenía la voz de la princesa, allí debía llegar… ¿Cómo lo sabía? Era una pregunta que no tenía respuesta, ni le interesaba averiguarlo.
-"Que las sombras jamás… han de ganar…" –cantó, eliminando todo rastro de sombras, y encontrando un muro en aquel lugar.
Había llegado al fin del laberinto, que más que laberinto, tan sólo era un cuadrado dominando por otros seres, golpeó con sus manos el muro, sonriendo en la completa oscuridad, sintiendo que ya había logrado gran parte del juego maldito, respirando algo más tranquila, y dejando caer lágrimas, que realmente no sabía muy bien por qué eran, tan sólo estaban ahí, cayendo…
Apoyada en la pared que había encontrado, lloró como quién encuentra su salvación… Sólo sonrió y se dejó caer de rodillas, escuchando como un ángel tarareaba desde algún lugar lejano, dando esperanzas a su corazón, calmando todo su ser con tan sólo unos segundos de una melodía, que por primera vez, parecía tener un tono que brindaba ilusión para aquellos que tanto habían sufrido.
-Que las sombras jamás han de ganar… -cantó nuevamente sintiendo algo cálido y agradable, como si detrás de ese muro, se encontraran todos…
(Lamento no haber publicado durante mucho tiempo, este fic lo tenía escrito hace mucho tiempo atrás, pero no estaba terminado, por lo que me tomé un buen tiempo para continuar la trama, espero que les guste y ¡muchas gracias por dejarme reviews! No saben cuánto me alegra que les gusten mis escritos, para alguien que desea escribir un libro, es un buen comienzo, y si tienen alguna crítica, no duden en escribirla.
Prometo que terminaré sí o sí de escribir esto.)
