-Que las sombras jamás… han de ganar…- susurró por última vez apoyada del muro.

-¡Oh! Vaya, ¿Quién creería que esta niñita tonta iba a liberarse de mi laberinto?- su voz sonaba tan divertida como siempre.- Hahaha…

El Domador apareció como siempre de la nada, desde su ubicación podía verla completamente y la oscuridad no era impedimento para su vista, la chica tenía sus manos empuñadas, los ojos apretados y sus piernas temblaban chocando entre sí. ¡Tan indefensa y pequeña! Perfecta como para ser una presa fácil de capturar, para ser parte de su circo, quizá el aura inocente de la chica que tenía ante sus ojos, diera nuevos aires al lugar y alegrara aún más al exigente público… Quizá podría implantarle algunas partes de animales, así como la princesa y transformarla completamente, quizá podría dibujarle un par de flores con ácido como adorno, quizá podría jugar con su ternura y mente para hacerla compañera de la bestia… ¡Ah, tantas buenas ideas que hacer con ella! Pero aún no era suya… la desgraciada había conseguido pasar todas las pruebas del laberinto, el cual otras personas apenas pudieron soportar 5 minutos. Esa desgraciada había conseguido ganarle, ¡GANARLE A ÉL! ¡Al gran único, magnífico, y tramposo Domador! Lo pagaría, ¡Tenía que pagar!

-Acepto que has ganado esta ronda pequeña… Pero ¿Por qué lloras tanto? ¿Quizá tienes miedo de quemar tu hermosa carita con ácido por salvar a monstruos deformes que ni conoces? ¿Tienes miedo de quedarte encerrada en mi hermoso circo? –Comenzó a reír muy fuerte, sonriendo ampliamente a la oscuridad que lo protegía.

No tuvo ninguna respuesta.

-Me pregunto, ¿Qué te crees tú? ¿Qué vas a lograr salvar a unos inútiles que seguro ni te interesan? ¿O será que te dio penita por sus caras y lágrimas? ¡Ahhh, son unos llorones! Bueno, si te soy sincero no me interesan tus motivos, después de todo estoy feliz que seas tan "valiente", tendré una nueva integrante… Te miro y te veo tan tierna y frágil, tu rostro el joven y sin heridas… ¿Vamos por la segunda parte del juego?

-Sí, vamos por la segunda parte.- su voz apenas se escuchaba.

-¡Oh, vaya! ¡Mi parte favorita! El juego de cartas… ¿Quieres saber cuántas personas han… "perdido" acá? Pero… debido a mi gran corazón y bondad, los dejé hacer un trato conmigo, claro que no les especifiqué, que al decir "Y deberán quedarse en este lugar durante algunos días" sería para siempre, y yo me quedaría con sus almas. Son parte de este lugar, a veces se escuchan sus lamentos, son unos llorones, ¡agradezcan que no los pueda torturar! Bueno, basta de tanta conversación y vamos al momento de la verdad.

Se escucharon gritos que jamás había oído, ni siquiera en ese infierno, se tapó los oídos y unas luces comenzaron a surgir de la nada, iluminando tanto, que le costaba seguir mirando al domador, todo se hacía blanco, demasiado blanco. Tuvo la sensación de caer, y así fue, estaba en un lugar blanco, donde no había más que una mesa pequeña, el domador y ella.

Unas cartas aparecieron en la mesa, una de ellas era la princesa dibujada de una manera hermosa, detallada, con trazos finos y delicados, otra era la bestia y la otra eran los gemelos unidos, otras 3 tenían dibujadas flores en todo el espacio, eran las flores de ácido, y las últimas 3 eran negras totales, esas debía ser las cartas que traían a la vida a los monstruos.

-¿Te gustan mis hermosas cartas?- sonrió.- ¡Ya vamos a comenzar el juego! Deja explicarte las reglas. Como vez, hay 9 cartas sobre la mesa, 3 de ellas salvan a un inútil, 4 de ellas tienen dibujadas flores- agregó la carta a la mesa- y las últimas 4, traen a un monstruo para hacer este juego más entretenido y no tan monótono para mí jajaja… Eso nos da un total de 11 cartas. Yo las revolveré, agregaré 1 carta sorpresa y pondré 4 cartas sobre la mesa en una fila. Tendrás sólo 7 oportunidades para salvarlos o para ser más justos… 6 oportunidades.

Las probabilidades de ganar con un tramposo como él eran nulas, pero ya no había más opción para ella. Sabía que debía ser astuta para elegir las cartas, él haría trampa de cualquier modo para evitar que ganara, le gustaba jugar sucio. Pasó la mano por su rostro, tan suave… que en un par de segundos más, se llenaría de flores, sintió una libertad condicional en ese lugar tan blanco, que en unos segundos más, sería arrebatada por monstruos que no la dejaría hasta acabar con el juego. Todo el "bienestar" que sentía, sería arrebatado en segundos y temía... que no volviera a aparecer.

El domador sonrió, revolvió las cartas de manera muy rápida y ágil, agregó una más al mazo , mientras continuó mezclándolas, alcanzó a ver algo de lo que la carta que agregó mostraba, era negra, sin nada.

-¡El juego ya va a comenzar! ¡Ah, no puedo esperar…!- su voz sonaba cada vez más emocionada.

Miraba a la chica de reojo y no podía evitar soltar unas fuertes carcajadas, sus intangibles manos dejaron 4 cartas sobre la mesa, por el reverso, eran verdes y parecían tener musgo adherido a ellas.

El juego había comenzado.

Debía elegir correctamente, tenía 5 vidas en juego. ¿Y si sólo lograba salvar a uno? ¿Y si no lograba salvar a ninguno?... ¡No, no era momento para dudar! Rezó, rogó y en sus interiores gritó por tener algo de suerte, sus piernas se sentían pesadas y temblaban, sentía que sus fuerzas se escapaban cada vez que miraba al Domador.

Sus manos recorrieron las 4 cartas, intentando sentir si es que alguna de ellas tenía "menos maldad", confió en su capacidad de sentir cosas que los demás no podían, confió en sus instinto, confió en todo lo que pudo, necesitaba confiar y creer en algo. ¿De qué ilusión se iba a aferrar? Tenía pánico, terror, horror… ¡ni todas esas palabras alcanzaban a describir lo que sentía! Se sentía ahogada por "algo" que no se podía ver.

Las almas de las que el Domador había hablado comenzaron a quejarse, a susurrar cosas inentendibles, pero al rato se escuchó claramente

"Ayúdanos…"

"Sólo tú nos puedes oír… él es un tramposo…"

"En el juego de las cartas siempre alguien muere"

"A… yuda… por… favor…"

"Sálvame…"

¿Era cierto eso? ¿Sólo ella podía oírlas? Dio una mirada al domador, quién estaba mirando las cartas y riendo, obviamente, no podía escucharlas. Las almas comenzaron a sollozar al momento que acercó las manos a las cartas.

La primera carta se sentía… como… cualquier cosa, no tenía ninguna "fuerza" especial, al igual que la segunda, la tercera y la cuarta. Debían estar hechizadas para que la intuición no causara ningún efecto bajo ellas. Para su desgracia, el rostro del domador no cambiaba cuando ella ponía la mano sobre alguna.

"Él no sabe que carta te saldrá… es lo único en lo cual no miente"

Sin rodeos, tomó la segunda carta, sintió su cuerpo mucho más pesado de lo que era, pero…de alguna forma, sacó fuerzas y la volteó…

"…