"… La carta que has sacado es la de las flores de ácido…"

Y ahí estaba. Una carta con un fondo casi dorado, en la cual había un dibujo de flores hermosas, muy juntas unas con otras. Las flores que pronto estarían dibujadas en su rostro.

-¡Qué suerte tienes pequeña! La primera carta que sacas es la de las flores… ¡Sombras! ¡AGARRENLA! – Gritó en dirección al suelo, acarició el rostro de la joven con uno de sus dedos fríos.

Del suelo dos sombras inmensas surgieron, la tomaron por sus brazos para inmovilizarla, una tercera sobra apareció, trayendo consigo una maleta de color café de la cual se asomaban algunas botellas y pinceles, la dejó sobre el suelo, sacó una botella transparente que tenía un líquido de color dudoso, era transparente también, pero con algunos toques de amarillo y verde. Por afuera, la botella estaba pintada con flores iguales a las de la carta. Abrió la botella y depositó el líquido en un trozo de vidrio semiesférico y se la entregó al domador.

"Las flores son dolorosas, pero no tanto como pasar la eternidad en este infierno…"

"No te rindas… resiste hasta el final…"

"Llorarás y gritarás… pero el dolor no es eterno…"

-Bueno, tendré los honores de ser el que dibuje en tu rostro.- Sonrió más de lo que su boca le permitía, mezcló el líquido con sus dedos y se acercó a la piel nueva.

El olor a ácido entraba por su nariz y sentía que la iba dañando por dentro, a medida que el dedo del Domador se iba acercando, más sombras llegaron para sostenerla por el rostro, con fuerza, pero a pesar de lo que ella pensaba, no la estaban dañando. Una sombra blanca apareció junto a las demás y fue la que tuvo la tarea de tomarle el rostro para que no se moviera, aquel contacto con esa sombra blanca la había tranquilizado por alguna razón.

"Debes quedarte quieta y resistir… por ti y por nosotros… la lucha contra el domador se desatará pronto… Sólo aguanta el dolor. Te acompañaré durante el juego, tengo la forma de una sombra, pero en realidad soy el alma de una chica que estuvo en este circo hace algún tiempo… sólo que no resistí y mi alma no puede descansar mientras esté acá. Te ayudaré… "

El dedo del Domador tocó su rostro, por unos segundos no sintió el ácido en su piel, pero cuando el dedo se hundió en su mejilla para dibujar, el dolor comenzó. Y fue acompañado por lágrimas y gritos desgarradores desde lo más profundo de su ser. Le estaba deshaciendo la piel con el líquido, sentía el calor carcomiendo su cara. Los gritos desesperados sólo provocaban risas del domador, las sombras la inmovilizaban.

-Ese… grito… es el grito… del… ácido…-la bestia se levantó a penas había oído el llanto.

La princesa comenzó a inquietarse, miró sus brazos con hoyos debido a las flores que habían llegado a lo más profundo de su carne. Recordó el dolor, recordó las lágrimas, recordó el momento donde toda esperanza de escapar de aquel lugar, se había apagado. Los gritos de la chica no cesaban, se hacían más fuertes y penosos. Los gemelos tocaron su rostro, pasando los dedos por aquellas heridas viejas y secas, pero que continuaban torturándolos con un sufrimiento que había pasado del ser físico, que había crecido hasta lograr a dañar su alma.

Era el horrible sonido del sufrimiento es que estaban escuchando. La joven con su inocencia, por querer ayudarlos, estaba pagando con lágrimas. El Domador ya la había marcado.

-¡SIGUE GRITANDO! ¡GRITA MÁS FUERTE QUE AÚN NO ACABO NI SIQUIERA DE DIBUJAR LA FLOR! ¡PRINCESA, BESTIA, HERMANITOS! ¿POR QUÉ NO LOS LLAMAS? ¿EH? ¿ES QUE ACASO ELLOS NO VENDRÁN A AYUDARTE? … JAJAJA CLARO QUE NO, NO LES INTERESAS.

-¡Eso… es una… maldita… mentira!- La bestia comenzó a golpear la pared intentando derribarla.

-¡Bestia! ¡No hagas eso, te dañarás!- la cabeza del chico habló y corrió junto a su hermana para detenerlo.

La princesa apretaba con fuerza las heridas de sus dos brazos, mientras recordaba cómo se las habían hecho, como habían destruido su piel tersa con ese líquido, transformándola en algo gris y doloroso, no podía evitar que sus lágrimas cayeran, se levantó y comenzó a golpear la pared al igual que la bestia, con todas sus fuerzas, intentado derribar algo que era casi imposible que cayera. Pero la esperanza ya estaba.

-¡Deténganse ambos! ¡Saben que es imposible! ¡Él los quemará nuevamente si siguen intentando! – las dos cabezas gritaron al unísono.

En la espalda de la bestia se había marcado ya el muro, dejando una herida nueva a la vista, se impacientaba, gruñía mientras las lágrimas también corrían por sus ojos. Si no lo evitaba, esa niña sería dañada aún más y él… no habría evitado eso. No podía más de la impotencia de escuchar cómo era lastimada. La princesa también lo ayudaba, siendo que era ella la más débil y sin fuerzas. Ya no estaban pensando, era su instinto de protección el que los estaba controlando.

La bestia fue la primera en caer, su espalda se habría dañado lo suficiente como para sangrar y se había cansado, sintió todo el dolor que mientras golpeaba la pared, no había sentido.

La princesa simplemente se derrumbó como había hecho tantas veces, desesperanzada y destruida, las heridas y el dolor siempre estaban en ella, en mayor o en menor medida, pero siempre estaban. Pero en ese momento no le dolía tanto por ella, sino le dolía por la chica que estaba gritando y llorando, sola y en manos del Domador, a la cual no podía ayudar.

Los gemelos ayudaron primero cubriendo la herida de la bestia con un poco de tela que colgaba desde su traje. Luego sentaron a la princesa apoyada de la pared, pero ella no era capaz de sostenerse, quedó tendida en el suelo. Intentaban parecer fuertes para la bestia y la princesa, pero… No podían serlo. Ninguno de ellos podía serlo. El dolor y los años pesaban.

"Quisiera morir… quisiera morir…

Pero por favor, lejos de este lugar…

Lejos… de

Este…

Lugar…"

-¡Princesa!

(¡Lo siento por siempre terminar los capítulos con suspenso! Quisiera disculparme por el tiempo en el cual no subí ningún capítulo, pero para serles sinceras, el capítulo 9 me costó mucho, porque estaba pensado en cómo hacer el juego de cartas y también otra cosa que no les puedo adelantar, pero que sin ella no podía escribir ni el 9 ni 10 ni nada. ¡Una amiga me ayudó a aclarar mis ideas, Panchy a la cual le agradezco un montón!

Y también quiero agradecerles a todos por sus lindos comentarios los cuales me hacen muy muy feliz! Yo amo escribir, y que alguien se tome el tiempo de leer y dejar una crítica, me llena. Una última aclaración, la "chica" de la historia no es Meiko o quizá sí. Meiko se supone era la chica de rojo del principio, pero… No les pongo nombre a los personajes para que ustedes los imaginen como se les de la gana. ¡Mil gracias otra vez a todos! )