Luego de terminar de cantar, la princesa se desvaneció, sintiendo un fuerte dolor en su interior y quedó tendida en el suelo, sin moverse en lo absoluto. La bestia que la había estado observando se levantó y fue hacia ella, primero la observó unos segundos esperando a que se levantara, luego comenzó a moverla con su brazo, dándole algunas caricias como solía hacer cada vez que ella lloraba.

-¡Prince…princesa!- Le dedicó una mirada llena de miedo a los gemelos.- Princesa… ¿Qué…ocurr…ocurre?

Los hermanos se acercaron asustados para continuar moviéndola suavemente y llamándola con un tono de voz aún más sutil que el que utilizaban con normalmente. Pero ella no respondía. Los ojos de la bestia comenzaron a llenarse de lágrimas y su interior de impotencia al tener a la princesa… muriendo ante sus ojos, y él sin poder hacer nada, sin poder sacarla de ese lugar.

-Princesa… no puedes… morir…-su voz se quebró mientras acariciaba el rostro de la princesa, pasando uno de sus dedos por la herida más grande.- Pro…metimos… salir… esa fue… nuestra promesa… por favor… princesa…

Ambas cabezas de los gemelos comenzaron a sollozar, sosteniendo el cuerpo de la princesa y observando todo el dolor que tenía marcado en su cuerpo. En su espalda se veían unas marcas de latigazos y cadenas recientes. Su rostro y sus brazos llenos de flores que habían dejado su piel agujereada. Moretones en su cuello y todo lugar visible. Y miraron sus piernas, su mayor dolor, y aquella parte, no era ajena a las heridas.

-Princesa… no puedes morir acá, por favor… ¡princesa!- La chica le tomó una de sus manos a la princesa, mientras sus ojos se inundaron y su expresión cambió.

-Su alma no podrá descan…-El chico no pudo continuar con lo que diría, recordó las muchas veces que la princesa le pedía que la ayudara a salir de su jaula, todas las veces que le acarició su largo cabello.

Lloraron sobre la princesa, abrazándola con cuidado, lloraron sobre su ángel que a pesar del sufrimiento se había encargado de cantar siempre con una pizca de esperanza, aunque a veces ni ella misma era capaz de creer. Lloraron por ella, quién había sido de su familia, por quién los ayudaba con sus heridas cuando dolían demasiado, por quién en las noches era la última en dormirse ya que les cantaba canciones de cuna, por quién sentía un dolor insoportable en su cuerpo y sin embargo, siempre les ofrecía una sonrisa y un hombro para llorar.

-¿Ya vas a dejar de llorar niñita? ¡Sé muy bien que esta es sólo la primera flor y no la última! ¡Sombras, terminen de dibujarle la flor!- dijo el Domador muy sonriente admirando los ojos presos del pánico.

Pero aquellos ojos le molestaban, tenían algo que sus inútiles no tenían. Tenían "ese" brillo especial que lo enfadaba, reflejaban aquello que no quería ver; la esperanza. ¡Sus malditos ojos lo desafiaban a él y a su poder con ese brillito! Debía apagarlo a toda costa. ¡Era una sublevación retarlo a él! Merecía un castigo ejemplar.

Una sombra negra tomó un pincel y lo depositó en el trozo semiesférico de vidrio para empaparlo del ácido, sin vacilar un segundo, continuó con la tarea de dibujar. El contacto con el pincel con ácido fue sutil, casi suave habría dicho la joven, si no fuera porque su piel seguía deshaciéndose.

-¡PERO NO SEAS IMBÉCIL, TIENES QUE ENTERRARLE EL MALDITO PINCEL EN LA CARA! – Los ojos del Domador se llenaron de ira y le quitó el pincel.- ¡INÚTILES AL IGUAL QUE LOS DEFORMES!

Tomó el pincel como quién toma un cuchillo, y lo enterró en la piel de la chica con desprecio, con enojo. ¿Compasión? Ni pensarlo. El cuerpo de la joven se contrajo de dolor y las sombras no pudieron evitarlo. Los gritos fueron simplemente incontrolables, incluso llegaron a molestarle al Domador, obligando a las sombras a taparle la boca… Pero era imposible callar esos lamentos. La sombra blanca tomó un pincel mientras todos estaban intentando calmarla, lo mojó con un líquido transparente y lo pasó por el rostro de la joven rápidamente.

"Tranquila… es un líquido que todos creen que es ácido… la princesa lo cambió una vez... las sombras no son malas, pequeña. Ellas solos deben obedecerle por mucho que le odien, su alma es controlada por el domador.

Por favor… no te rindas. Nosotras también queremos ser salvadas, pero sólo yo te puedo ayudar. "

El líquido calmó un poco el ardor, por lo que sus gritos bajaron la intensidad. Las sombras comenzaron a soltarla de a poco y la dejaron frente a la mesa.

-¿Ya podemos continuar o seguirás llorando?- revolvió las cartas, devolviendo al mazo la carta de las flores. ¡Vamos, toca tu rostro! ¡Siente tu primera flor! Y no es necesario darme la gracias, para mí… ¡es un gusto!

Su mano se acercó temblorosa a su mejilla, pero antes de tocarla, simplemente la apartó, no deseaba sentir cómo había quedado su piel después de ello y mucho menos obedecer una orden del Domador. Se puso de pie de forma tardía, sus fuerzas se habían ido en gritar y en mover su cuerpo de forma involuntaria. Las lágrimas no cesaron en ningún momento. Pero el juego de su vida debía continuar.

"Ayúdame… por… favor"

No era la voz de un alma, ellas habían estado calladas, ni tampoco la de una sombra. Era una voz desesperada hasta un punto que no había oído antes y le dio un aire de fuerza para continuar. No podía rendirse. No tenía que rendirse. No había alternativa.

-¡Vamos, elige rápido una carta! ¡APRESÚRATE QUE DEBO ARREGLARTE ANTES DE DAR UN NUEVO SHOW! Serás una hermosa, hermosa, hermosa deforme. Opacarás a la princesa.

No tenía que pensar mucho, si lo hacía se daría cuenta que todo estaba en contra de ella, la suerte, las estadísticas… y un poder que no se comparaba con ella. Sólo le quedaban 5 oportunidades.

Y tomó la primera carta, una carta completamente en negro. Una sombra apareció detrás de ella, abrazándola por la cintura y tomándole los brazos para evitar que eligiera otra carta.

-¡Vamos, hagan sus apuestas! ¿Cuánto a que la chica no puede con la sombra? ¿Cuánto a que la tonta esta se rinde en el juego? ¡Oh, es cierto, soy el único que está acá! Hahahaha… ¡Apuesto 14 almas a que la chica se rinde!- Se sentó sobre una sombra, haciendo que esta se transformara en un trono.- Adelante pequeña, sigue llorando, gritando y luchando y haciendo lo que quieras. ¿Cómo estarán los inútiles? ¡Es cierto! No he alimentado a la bestia hace días…

Intentaba librarse de la sombra, pero esta era mucho más fuerte que ella, podía estirar su brazo para alcanzar la mesa pero el Domador entre risas la iba alejando cada vez más. Era de esperarse de un ser tan repugnante como él, haría todo para hacerla perder. La sombra blanca volvió a aparecer y parecía abrazar a la sombra negra.

"Sé más amable con ella… ella nos salvará. Sé más amable, pero no demasiado para que él no lo note. Nuestro dolor podría acabar pronto… por favor escucha a esta alma que ha sufrido tanto como la tuya."

La sombra negra tardó en comenzar a ceder, pero la apretaba cada vez menos, sin embargo para continuar la "actuación" se tiró al suelo y se arrastró hasta la mesa de manera dramática, para continuar "luchando" hasta conseguir tomar la mesa y levantarse…

(¡Hola mis estimados! Muchas, muchas, muuuchas gracias por todos los lindos reviews que me han dejado, para mí es un gusto entrar a publicar un capítulo y toparme con tan linda sorpresa.

Ahora, sobre mi querido fanfic, creo que me estoy alargando bastante, espero que no les moleste (Y si es así pido mis disculpas), sinceramente se me hace imposible cortarlo de manera brusca. Y como un review dijo antes "Me gustan los long fics" Jajaja… Así que, no sé cuántos capítulos más haré.

Por último, no me odien por este capítulo. Tranquilos, que aún queda mucha historia como dije arriba. ¡Saludos mis estimados lectores!)