En medio de la calle Saint Lady había una mujer caminando que parecía haber salido de la nada, vistiendo un sencillo y modesto abrigo de invierno de color marrón, cargando entre sus brazos un pequeño bebé con las sábanas que le cubrían protegiéndolo del frío.
El sol ya se estaba poniendo, permitiéndole a la noche comenzar. Empezaban a notarse las luces provenientes de las casas, aunque algunas se encontraban en completa oscuridad.
La mujer seguía caminando sin detenerse, hasta llegar finalmente al número 49, una edificación de dos pisos. La parte de abajo parecía ser un local de comida que el cartel colgado en el frente llamaba "Margaret". El signo era de madera y, a pesar de que la pintura era nueva, se notaba que el cartel llevaba décadas colgado. Las ventanas eran amplias y permitían ver el interior del lugar, con las sillas levantadas sobre las mesas -indicando que no estaban atendiendo a nadie en ese momento- y una pareja de ancianos limpiando. Había otro signo, colocado sobre una de las ventanas, que indicaba que el lugar estaba a la venta.
— Mira, Harry, ya llegamos — Le dice con dulzura al bebé, quien dormía tranquilamente acurrucado entre sus brazos.
Sin esperar otro momento, la diosa ingresa al negocio con Harry en sus brazos.
Uno de los ancianos que estaba barriendo el piso, Un hombre; quizás de 70 años de edad; de cabello blanco y casi calvo, levanta la mirada al escucharla ingresar.
— Lo lamento — dice el anciano sin tardar en regresar a su tarea — Ya cerramos.
— No he venido a comer — Le explica con una sonrisa en su rostro — Me llamo Belldandy, estoy aquí porque quiero comprar su local.
Tras haber aceptado criar al joven Harry, Belldandy había necesitado encontrar un lugar donde vivir y poder criar a la criatura como debía. Había considerado quedarse en el valle de Godric o en algún lugar habitado por magos, pero tras meditarlo un poco -y de haber leído en "El Profeta" de la mañana siguiente a su encuentro con los Potter, donde el niño era tratado como un Héroe- había decidido que lo mejor para el niño iba a ser crecer en un lugar donde nadie supiese quién era. Su fama en el mundo mágico era algo con lo que tarde o temprano iba a encontrarse, pero eso no significaba que no pudiese tener una infancia tranquila. De todas formas, el dinero no iba a resultar un problemas gracias a un poco de ayuda del Yggdrasil.
Claro que una cosa era decidir encontrar un lugar donde vivir y otra cosa era encontrarlo. al elegir vivir en un hogar en el mundo de la gente sin poderes mágicos (O muggles, como los magos los conocían), había reducido el número de casas disponibles. Tenía que ser en un vecindario tranquilo para el pequeño Harry. También necesitaba estar llena de energía positiva y atraer solo a espíritus benignos. Si no había energía espiritual, ella iba a tener problemas para canalizar sus poderes. Pero si la energía era negativa, esta podría tener un efecto adverso en el infante y Belldandy rechazaba la idea de colocarlo en tal peligro.
Fue una suerte, entonces, que hubiese encontrado el aviso que mencionaba que el "Margaret" estaba en venta. El lugar emanaba energía positiva desde los mismos cimientos, nacida de años de duro trabajo y dedicación.
— ¿Que ocurre, George? — pregunta la otra anciana, quien se había acercado al primero al darse cuenta de la llegada de la mujer y del bebé.
— Dice que vino para comprar el edificio, Jenny — le explica George.
La pareja de ancianos invitó a Belldandy a tomar una taza de té para así poder hacerle preguntas sobre ella. Su nombre, la razón de que quisiera comprar el lugar, ese tipo de cosas. Parecían interesados en saber la razón de que quisiera comprar el Margaret. Ella les explicó que el lugar del que venía (aunque no consideró necesario mencionar de donde era) no era un buen lugar para criar al joven Harry y que el barrio donde el local se encontraba era un buen lugar donde vivir. Esto pareció calmar a la pareja de ancianos. Por lo visto creían que iban a ser comprados por una empresa o algo similar, aunque Belldandy no entendía el porque de tal creencia. Una vez habían terminado con las preguntas empezaron a mostrarle el lugar.
— Que bonito bebé, me recuerda a Margaret — dice la anciana al ver a Harry tratando de alcanzarla — Tienes un hijo precioso, querida.
— No es mi hijo — le explica — En realidad soy su madrina. Los padres de Harry murieron hace poco y les prometí cuidarlo.
— Eso es horrible — la voz de la amable mujer se sorprendió ante tal revelación.
— Su madre era una buena persona. Lamento que Harry nunca la podrá conocer — dice con sinceridad.
El edificio estaba dividido en dos. el piso de abajo, que consistía en el restaurante, incluyendo cocina y almacén, y el piso de arriba, donde la pareja vivía. El piso de arriba tenía multitud de habitaciones amuebladas incluyendo una sala para la televisión, una cocina y varios dormitorios. El edificio también tenía un pequeño jardín donde Harry podría jugar.
— ¿Es margaret su hija? — pregunta la diosa luego de visitar una habitación adornada como la de una niña.
— Si, llamamos al lugar por ella. Es una buena niña. Hace algunos años se casó y se mudó a américa. Ha insistido en que fuéramos a vivir con ellos.
— ¿Es por eso que se mudan?
La anciana parece entristecerse ante la pregunta.
— Yo y George ya somos viejos. Aunque nos gusta trabajar aquí. Lo cierto es que los años ya se hacen notar. Pensamos que sería buen momento para retirarnos y poder ver a nuestros nietos crecer. Lo único que desearía es que este lugar siguiera como siempre.
Belldandy sonríe.
— No me molestaría seguir lo que ustedes empezaron.
— Eres muy amable, querida, pero no necesitas hacer eso solo para complacer a un par de ancianos.
— No es solo por eso — le explica Belldandy — Lo puedo sentir, este lugar tiene muchos hermosos recuerdos de gente que ha disfrutado comiendo aquí. Gente que se entristecerá si este lugar cierra. Sería una lástima que esos recuerdos se perdiesen. No deseo que eso ocurra. Margaret va a seguir abierto y creará muchos bellos recuerdos.
La anciana rie un poco.
— Ese es un muy bonito pensamiento, querida. Si insistes no voy a detenerte, pero al menos cambia el nombre del lugar. Lo llamamos Margaret por nuestra hija, pero tu no necesitas llevar ese nombre por nosotros. Llamalo como tu quieras.
Y así, en menos de una semana, Belldandy y Harry consiguieron un nuevo hogar. Belldandy trabajaría sirviendo comida en el "Lily" mientras Harry dormía arriba, cuidado por el ángel de su nueva madre, y cuando Harry necesitaba de Belldandy, ella correría al auxilio de su hijo adoptivo. Con el tiempo el lugar se volvería popular. Algunas personas irían curiosas de escuchar que la dueña era una madre soltera. Otros intentarían seducir a la bella diosa sin éxito (pues Belldandy no sentía amor de esa manera), pero la gran mayoría se quedarían por la deliciosa comida que ella preparaba.
Las tardes eran exclusivas de Harry, con su madrina dándole prioridad por sobre todas las cosas. Jugaban en el jardín o dentro de la casa. Le leía las historias que él quería, le daba de comer, le enseñaba a caminar, le daba juguetes con los que jugar y expresarse. Lo mimaba cuando podía y lo castigaba cuando era necesario, pero más importante que cualquier otra cosa, le daba todo su amor, un amor maternal tan poderoso como el que una madre sentía hacia su hijo biológico. Y así, formarían felices recuerdos de su vida en ese lugar, de la misma manera que los dueños anteriores hicieron con su pequeña Margaret.
Segunda parte del prologo (si, lo voy a dividir en tres partes, creo que ya pueden imaginarse el titulo de la tercera parte...correcto, Kirk y Mr. Fantastico contra los Daleks), Belldandy necesita un lugar donde criar a Harry y lo consigue. Fin del capitulo(honestamente no creo que el mundo de los dioses sea el lugar correcto donde criar a un humano).
* Belldandy consiguio una fuente de dinero temporal gracias a la intervencion divina(no me miren así, han hecho cosas mas locas en el manga xD), pero este dinero es limitado, así que Belldandy necesita de un lugar donde pueda criar a Harry, conseguir dinero y que esten protegidos de cualquier peligro.
* Saint Lady es una calle que invente(espero) y no esperen encontrarla en el google map. Se encunetra en alguna parte del reino, eso sí.
* Cualquier comentario o critica es agradecido.
