La tienda se encontraba cerrada en esos momentos, Belldandy estaba arriba con su hijo, un pastel con velas en la mesa y la voz de la diosa cantando una canción que celebraba el cumpleaños del pequeño Harry.
Costaba creer cuanto tiempo había pasado desde el día en que Lily le había pedido que cuidara del pequeño, ya iba a cumplirse un año en unos pocos meses.
Al principio el joven mago había extrañado a sus padres, y probablemente aún lo hacía, pero no había tardado en encariñarse de Belldandy. Lloraba cuando ella tenía que dejarlo y se notaba su alegría cuando regresaba. Para el, Belldandy era su madre y nada más importaba.
La diosa, por su parte, se había encariñado del niño desde el principio y se había acomodado fácilmente a la idea de ser la madrina del niño. A pesar de esto, tardó un tiempo en acostumbrarse a vivir en el mundo de los mortales.
El negocio había sido un éxito y el dinero no era un problema de momento, pero había tenido que aprender que había distintos tipos de personas que no siempre decían la verdad y que leer la mente varias veces traía más problemas que soluciones. Los gobiernos del mundo Muggle y del mundo mágico también habían mostrado un alto nivel de incompetencia y corrupción que ella no había creído posible hasta que tuvo que llevar a cabo ciertos asuntos relacionados a la custodia del joven Harry. La única persona decente que recordaba haberse encontrado fue el Director de Hogwarts: Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore.
El Mago había llegado un día con el deseo de llevarse a Harry creyendo que estaría más seguro en la casa de sus tíos, pero Belldandy había rechazado la idea. Aunque la protección de la que hablaba era una protección poderosa en verdad e imposible de romper por mortales, no era algo que una Diosa como ella no pudiese superar.
Por sus experiencias previas, Belldandy había temido por un instante que ella y el mago iban a tener una larga discusión sobre que era lo mejor para Harry, con el mortal decidido que su idea era la mejor. Pero Dumbledore había resultado ser una persona sumamente razonable, había terminado aceptando dejar a Harry a su cuidado al darse cuenta de que Belldandy era más que suficiente para cuidarlo, pero insistiendo que Harry asistiera a Hogwarts una vez cumplise la edad. Belldandy ya había decidido que el niño iba a asistir de todos modos, así que acepto de buen grado la idea. A cambio le había ayudado a acceder a la bóveda de Harry en Gringotts.
Y ahí se encontraban ahora. Belldandy y Harry en su hogar, juntos, sin nada de que preocuparse excepto de que Harry se encontrara bien y de que Belldandy estuviera cerca cuando la necesitara.
Harry sopla las velitas y Belldandy le da un beso materno en la cabeza para felicitarlo.
La orgullosa madre se retira un minuto para buscar un cuchillo con el que cortar el pastel. Convencida de que iba a ser un día de risas y diversión sin ninguna sorpresa inesperada. Pero ella desconocía lo que iba a pasar a continuación.
Una vez la diosa se fue, la televisión en la habitación se enciende sola, mostrando la imagen de una figura de piel negra y cabello plateado y largo sentada en un trono, observando atentamente al bebé.
Cuando ve que no hay nadie, La figura sale del aparato al interior de la sala. Debía ser más alta que Belldandy y, como ella, tenía marcas en su rostro, excepto que la marca de arriba era un triángulo invertido en lugar de un diamante alargado como el de Belldandy.
La figura toca el suelo y acerca una mano al bebé mortal.
— Saludos, Harry Potter — Dice la figura femenina, con una sonrisa en su rostro — Es un placer conocerte al fin — empieza a buscar algo en sus bolsillos, un frasco pequeño tapado por un corcho lleno de píldoras y una etiqueta escrita en un lenguaje que ningún mortal podría comprender. Saca una y se la acerca al bebé — Te he traído un Regalo. Feliz cumple…
Y entonces Belldandy uso el poder proveniente de su ángel para mandar a la figura contra la pared, quedando la marca de su cuerpo grabada en el sólido material mientras la figura empezaba a descender de regreso al suelo.
Belldandy, al acercarse a la figura, finalmente la reconoce.
— Urd...que estás haciendo aquí? — Pregunta, con el frasco y las píldoras que la mujer iba a darles al bebé en sus manos.
— Píldoras para envejecer? — Le pregunta, ambas sentadas en la mesa, comiendo del pastel de cumpleaño, mientras el ángel de Belldandy jugando con Harry. Belldandy había tenido la amabilidad de darle una porción a su hermana antes de continuar hablando.
— Si, es que he estado viéndote cuidar del niño y pensé "Tiene que hacer esto por otros 16 años?" así que pensé que podría ayudarte un poco dándole al pequeño un empujón como regalo de cumpleaños — trata de justificarse —No mucho, sol años cada año, para que el tiempo pase mas rapido.
Esa sugerencia parecía haber disgustado a Belldandy, quien ya no tenía su eterna sonrisa. En cambio, estaba claramente molesta con su hermana mayor
— Urd. No puedes simplemente hacer que los mortales crezcan antes de tiempo. Ellos han de experimentar de la vida a través de la inocencia de la infancia para así formar bellos recuerdos con los que embellecer el mundo y lecciones que pasar a sus hijos. acelerar el tiempo no va a hacerle madurar mas rapido, solo vas a quitarle la oportunidad de experimentar las maravillas de la infancia - sermonea a la otra diosa, quien parecía agobiada por la lectura que su hermana le estaba dando.
—Si, si, la infancia es una época bonita, pero en serio, 16 años para cumplir un contrato? Y encima tener que criar a un mortal? No creo haber escuchado de nadie que haya tenido un contrato así. Hay quienes se preguntan si los de arriba no están considerando cancelar el contrato y hacerte volver. Solo digo, tu contrato solo es hasta que cumpla la mayoría de edad, sin importar cuanto tiempo pase en verdad, si apresuramos un poco el proceso no tendrás tanto…
— No voy a regresar — le deja en claro Belldandy, fijando la mirada en el pequeño Harry — Hice una promesa con la madre del chico, que cuidaría de él como si fuera mi propio hijo. El trabajo de una madre es el de educar y cuidar de su hijo a medida que este crece, para que así pueda convertirse en un adulto responsable. Que clase de madre sería si tratara de tomar el camino fácil y le negara la oportunidad de crecer y madurar?
Urd suelta un suspiro. Cuando su hermana se ponía filosófica de esa manera, no había manera de discutir.
— De todas formas, me alegra que hayas podido venir — Le dice con sinceridad — Tengo que ir a buscar algo para Harry y me gustaría que lo cuidaras por mi un rato.
Urd intenta buscar una manera de escaparse de aquella tarea, pero ver el rostro sonriente de su hermana le quitaba las fuerzas para decir que no. Por lo que acepta.
Una vez solos, Urd solo estaba sentada, insegura de qué hacer. No tenía experiencia con niños mortales y si trataba de hacerle envejecer, su hermana podría enfadarse. Así que decide hacer lo mejor que podía hacer en aquel momento. Olvidarse de que Harry estaba allí e irse a mirar la televisión. Desgraciadamente, Ese plan fracasa cuando el bebé empieza a llorar.
Rápidamente trata de alegrar a la criatura, haciendo caras raras en un intento de hacerle reír. Pero no lo consigue hasta que accidentalmente se tropieza y un poco de pastel de cumpleaños que había quedado en la mesa del comedor cae sobre su cabeza.
El bebé empieza a reír ante la cara sucia de la diosa, quien no podía evitar reírse también.
— Que pasa? tu descuidada tía Urd te causa gracia? — Pregunta, limpiándose la cara y recogiendo al bebé entre sus brazos. Su cabello era negro y corto y en su frente había una cicatriz en forma de relámpago. Urd podía sentir la maldición retenida dentro de aquella maldición y sabía muy bien lo que hacía. Este bebé no iba a tener una vida fácil y no le extrañaba que su hermana quisiera criarlo de la manera tradicional.
Pero eso eran cosas de las que preocuparse en el futuro, necesitaba enfocarse en el presente, y el ahora decía que Harry cumplía años. Eso significaba que debía darle algo como regalo
— SUpongo que tu madre se enfadara si vuelvo a intentar darte alguna pócima...mmh
Belldandy finalmente llega a la casa, subiendo las escaleras mientras tarareaba una tonada. Un paquete en sus manos envuelto en papel rojo y dorado con un listón azul. Estaba segura de que a Harry le iba a encantar. Era un articulo del mundo mágico, y como tal no se había sentido cómoda yendo a buscarlo del modo habitual en caso de que su magia y la magia del artefacto no reaccionaran bien, por lo que tuvo que pedir que se lo trajeran.
Abre la puerta de entrada, llamando a Harry y su hermana, sólo para llenarse de sorpresa al ver a su pequeño flotando medio metro sobre el suelo. Con una larga cinta atada en su cuerpo.
Mira a Urd, quien estaba sentada aplaudiendo y alentando al pequeño a seguir volando. Esta se queda callada al ver la fulminante mirada de su hermana.
— Pensé que le gustaría flotar un rato, así que le di una cinta anti-gravitacional para permitirle flotar en el aire — explica rápidamente — Te juro que estoy siendo cuidadosa.
Belldandy se queda pensando en algo, pero no le dice anda a su hermana. En lugar de eso, lleva el paquete a la mesa mientras orden a su ángel que le traiga al pequeño humano volador.
COn cuidado, Belldandy acerca el paquete al cumpleañeros, quien no tarda en arrancar el papel a pedazos. A medida que creciera tendría que enseñarle a no ser tan energético con los regalos, pero por esa vez lo dejó pasar.
El interior del paquete era una caja de cartón con una especie de muñeco con forma de armadura en su interior.
Pero no era un simple muñeco, pues en cuanto Belldandy lo sacó de su paquete, este empezó a caminar por voluntad propia hasta su dueño.
Urds suelta un silbido de impresión.
— Segura de que el pequeño está listo para juguetes así? — Le pregunta, Urd a su hermana quien solo estaba sonriendo mientras veía a su pequeño admirar su juguete.
A continuación, el joven Potter agarra y arroja el muñeco contra una pared, rompiéndolo en pedazos, gritando de alegría. A veces parecía que los niños venían con el instinto de intentar romper sus juguetes el mismo instante que los recibían.
Pero por lo visto esto no era algo que la gente que hizo la armadura no pudo prever, pues el muñeco no tardó en armarse a si mismo de vuelta, pieza por pieza, y volver a la mesa junto a Harry.
— Estos mortales si que saben hacer juguetes — Comenta Urd, impresionada.
Belldandy solo podía sonreír al ver a su hijo jugar con su nuevo juguete y amigo. El futuro no sería sencillo, pero en aquel instante, aquella escena de Harry siendo un niño normal le aseguraban a Belldandy que iba a valer la pena.
— Feliz cumpleaños, cariño.
Unas cosas a notar:
*Al final decidí dividir este capitulo en 2 partes. Para así poder dedicar espacio a las otras dos hermanas sin preocuparme de que el cpaitulo se hiciera largo. Ya tenemos a Urd, solo falta Skuld. Una vez hecho habré terminado ocn el prologo.
*Una vez termine con el prologo, "Hijo de Diosas" estará terminada y empezaré a trabajar en la secuela que vendría a ser La piedra filosofal, la cual no se cuando voy a publicar.
*Estoy pensando en agregar otras series al crossover (series que ya las tenía pensado de antes, así que no crean que fue una decisión de ultimo momento), pero todavía o he decidido si agregarlas o no y no lo sabré hasta que termine el primer capitulo de la secuela, así que quiero saber si debería seguir con la idea o limitarme a estas dos series.
*En la serie las diosas usan terminos cientificos cuando explican sus poderes, así que decidí usar "anti-gravedad".
*No, no voy a escribir a Dumbledore como alguien perverso como otros fan-fics suelen hacer.
*Los angeles son excelentes niñeros.
