PROV. BELLA

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Capítulo beteado por Daniela Lozano, Betas FFAD www facebook com / groups / betasffaddiction

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CAPÍTULO 10

—…asumió que Eli era mi hija y que yo había quedado "embarazada" antes de que él se fuera, mientras yo aún estaba con l…

—Pero…

—Espera, aún no he llegado a la mejor parte. Antes de que él se marchara, hicimos una promesa…

*** FLASH BACK ***

Estaba en casa totalmente sola, ya que mamá estaba de viaje. Encendí el equipo a todo volumen intentando pensar la forma de arreglar las cosas con Edward, todo iba bien hasta que me vio abrazarme con Mike. Amo a Edward, pero no escucha a nadie cuando se enfada. Se fue muy molesto y desde entonces no ha querido contestarme el teléfono. Miré mi reloj, eran las 2:30 de la tarde, en media hora los Cullen se irían y ya no tendría oportunidad de arreglar esta situación, tenía que ir hasta su casa de una vez, de lo contrario, ya no tendría oportunidad. Corrí a mi habitación y me apliqué un poco de brillo labial. Cuando estaba lista para salir, el timbre sonó, abrí la puerta y allí se encontraban Emmett, Alice y Edward de pie frente a mí.

—Hola, Bellie Bells —saludó Emmett.

—Hola… pero… ¿qué hacen aquí? —respondí confundida.

—El vuelo se adelantó un poco y ya nos tenemos que ir, así que pasamos a despedirnos de ti. —me explicó.

—No nos podíamos ir sin hacerlo —intervino Alice abrazándome —. Te voy a extrañar, Bella —dijo casi llorando —¿Ahora quién se va a probar toda la ropa que compré y me dejará maquillarla como yo quiera? —reí.

—Alice, yo también te voy a echar mucho de menos —afirmé con lágrimas en los ojos. Aún no estaba preparada para despedirme de ellos.

—Trata de arreglar las cosas con Edward, ya no está tan enojado y te quiere —me susurró al oído antes de apartarse.

—Bellie Bells —dijo Emmett abrazándome y levantándome por los aires, casi asfixiándome. Un típico abrazo de él.

—Emmett ¿Me puedes soltar, por favor? —pedí casi sin oxígeno.

—Claro —me dejó en el suelo nuevamente—. Me vas a hacer falta, Bellie Bells.

—A mí también, oso —abracé de nuevo a mi enorme amigo.

—Bueno, ya me voy. Para lo que necesites, siempre puedes contar conmigo —me despeinó el cabello y luego se dirigió a la casa.

Solo quedaba Edward allí, la hora había llegado sin previo aviso…

—Edward, yo… —empecé a tratar de explicarle.

—No digas nada, te vi y eso vale más que cualquier cosa —interrumpió sin dejarme hablar.

—No, estás sacando conclusiones que no son, simplemente nos estábamos abrazando. Tú también abrazas a Jessica o a Ángela. Mike es el hermano de mi mejor amiga, Edward. Por favor, es como un hermano para mí.

—Bella, es diferente…

—Es lo mismo, Edward. Te quiero y mucho, pero los celos no te dejan ver más allá. Tengo miedo de que tú seas quien se olvide de mí, que consigas a alguien más en Seattle, no quiero perderte…—y sin aviso alguno, sentí sus labios sobre los míos, su lengua delineó mi labio inferior pidiendo permiso para entrar y yo en seguida se lo concedí. Cuando el aire ya era escaso, se separó un poco y unió nuestras frentes.

—Bella, ¿no puedes entender que yo a ti te amo?, nunca podría encontrar a otra persona tan maravillosa como tú, esperaré lo que sea por ti… —me miró fijamente a los ojos.

Me soltó un momento y de su bolsillo sacó una pulsera con un corazón de cristal.

—Van a pasar muchas cosas de aquí hasta que nos volvamos a ver, pero mi amor por ti nunca cambiará —dijo mientras me ponía la pulsera —.Para tu cumpleaños número 19, si aún sientes algo por mí, nos vemos en Central Park al atardecer.

—Edward…

—No, nunca se sabe qué puede cambiar. Te quiero nena, siempre lo haré. —dijo antes de besarme una última vez.

—Yo también te quiero, Edward. —y se fue sin decir nada más.

*** FIN DEL FLASH BACK ***

—Entonces, por lo que entiendo, ese día no te encontraste con él. —indagó Rose.

—No.

—¿Por qué?

—Cuando cumplí 19, recién había ocurrido lo de mi mamá. Además, ese día Eli se enfermó. Por más que intenté estar allí, no pude; primero estaba Eli, su salud era más importante que cualquier otra cosa, aún más importante que… Edward.

—Te entiendo, pero, ¿por qué no se lo explicaste?

—Ay Rose, se nota que no conoces a Edward. Cuando él se enfada, no es capaz de escuchar a nadie.

—¿Puedo pasar? —preguntó Emmett del otro lado de la puerta.

—Sí claro, pasa —respondí.

—Bella, en serio lo siento, no pensé que esto fuera a pasar y si lo hubiera sabido, créeme que no lo habría hecho. Lo siento Bella, en serio lo… —comenzó a disculparse apenas entró a la habitación.

—Ya Emmett —lo interrumpí —, no te mortifiques. Lo hecho, hecho está. No se puede hacer nada ¿Eli sigue dormida?

—Sí, Emily se quedó con ella.

—Gracias Emmett.

—No hay problema ¿Te puedo hacer una pregunta? —asentí —¿Eli es en verdad tu hija?

–Eli… —comencé a explicar.

—Perdón por interrumpir —se excusó Emily asomándose por la puerta —. Bella, Eli despertó y pregunta por ti.

—-Gracias Emily, ya voy —dije levantándome de la cama.

—Será mejor que nos marchemos —habló Rose mientras se ponía de pie.

—Voy encendiendo el carro. Adiós Bella, nos vemos otro día. –se despidió Emmett.

—Adiós, oso —respondí y me giré hacia Rosalie —. Rose, ¿podrías traer a Alice mañana?

—Claro Bella, mañana nos vemos —me dio un beso en la mejilla —Bella, ya que mañana vas a estar con Alice ¿Puedo llevar a Eli de compras?

—Está bien. No hay problema. —aseguré mientras nos dirigíamos hacia la puerta.

—Gracias Bella. Adiós —dijo por último y salió de la habitación.

Después de despedirme, fui hacia mi alcoba, me coloqué mi pijama y me dirigí a la habitación de Eli.

—Hola, muñeca. —dije entrando en su alcoba.

—Hola, ma —se acomodó haciéndome espacio en la cama.

—Sigue durmiendo, ha sido un día muy agotador, ¿no crees? —comenté mientras me recostaba a su lado.

—Un poco. Mami, ¿por qué estabas peleando con ese señor?

—No estábamos peleando, simplemente hablábamos un poco alto. —expliqué algo incómoda.

—No te creo, pero si tú lo dices —soltó una risita.

—¿Qué te pareció el desfile? —cambié de tema y dio resultado.

—¡INCREIBLE! —habló emocionada —Me encantó, estuvo espectacular, es la primera vez que veo algo así, fue…

—Ok, ya entendí. Te gustó —reímos —. Bueno nena, a dormir.

—¿Puedes leerme algo? —pidió con una carita adorable.

—Claro, ¿qué quieres que te lea?

—Este —me tendió un libro de poesía.

—Bueno, pero acuéstate y cierra los ojos. —esperé a que hiciera lo que le pedí y comencé a leer —"hay música aquí, tan suave caen los pétalos desde las agitadas rosas a la hierba, o las gotas de rocío entre las pareces de granito, en un reluciente paso…"

Quince minutos después, Eli estaba completamente dormida. Me levanté con cuidado de su cama y salí de la habitación.

—Bella —dijo Emily a mis espaldas causándome un gran susto —. Perdón por haberte asustado, no era mi intención. —se excusó al ver mi reacción.

—No te preocupes Emily ¿Qué haces despierta a esta hora?

—Me tenías preocupada, la manera en la que llegaste…

—Ya estoy bien, fue algo sin importancia.

—No te creo —me acusó —. Vamos, cuéntame mientras te preparo un té.

—Bueno —dije resignada.

Llegamos a la cocina y mientras Emily preparaba el té, yo le conté todo lo que había pasado y luego de un rato ambas nos fuimos a dormir. Definitivamente, este día había sido muy largo.

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—¡Mami, mami, mami! —me llamaba Eli mientras salta en la cama.

—Buenos días —dije somnolienta.

—Buenos días, ma. Tía Rosalie llamó y dijo que en una hora estaba llegando.

—Ay, verdad. Gracias por despertarme cielo, ve a tu cuarto y alístate hoy tía Rose te va a llevar de compras.

—¡Si! —gritó alargando la i.

—Eli —intenté llamarla pero ella no dejaba de gritar —. Elizabeth —repetí alzando un poco el tono de voz.

—Lo siento. —por fin se calmó dejó de saltar para sentarse a mi lado.

—Ve a bañarte, yo te alisto la ropa. —ordené divertida.

—Gracias, mami —dijo corriendo hacia su habitación y yo fui tras ella.

Mientras Eli se bañaba, le escogí un conjunto cómodo y fácil de quitar, ya que conociendo a Rose le haría probar millones de trajes. Cuando terminé, dejé la ropa encima de la cama junto con los zapatos y regresé a mi habitación. Cuando me estaba vistiendo, Eli golpeó la puerta.

—Mami, ¿puedo entrar? —preguntó desde el otro lado.

—Claro, cielo —dije y cuando la puerta se abrió, apareció Eli completamente vestida.

—Mami, tía Rose ya llegó junto con Alice.

—Espérame un momento en la sala, yo me termino de arreglar y bajo.

—Bueno, te espero —se dirigió hacia la puerta y desapareció tras ella.

Terminé de arreglarme lo más rápido que pude y al salir de la habitación, escuché a Alice hablando con Eli.

—¿Cuántos años tienes? —preguntó.

—7, ¿y tú? —respondió Eli.

—21, ¿y dónde está tu papá? —Alice siguió con el interrogatorio.

—No tiene —interrumpí terminando de bajar las escaleras. —Rosalie, trata de no excederte comprándole ropa a Eli, ya tiene bastante. —me dirigí hacia la rubia.

—Está bien Bella, prometo no exagerar ¿Nos vamos Eli? —preguntó Rose dirigiéndose hacia la puerta.

—¡Sí!—saltó emocionada —Adiós mami. Nos vemos más tarde. —se acercó a dame un beso en la mejilla.

—Chau princesa —me despedí —. Controla a tu tía con las compras, ya sabes cómo es ella —susurré y Eli rió por mi comentario.

—Si mami, te quiero.

—Yo también te quiero nena. —le di un beso en la frente.

Después de que Eli salió junto con Rose, me acerqué a Alice.

—Hola Alice —dije dándole un abrazo.

—Hola Bella.

—En serio, lamento no haberme despedido ayer como debía, pero…

—No te preocupes, Bella —me cortó —, no pasa nada. Eli es tu hija, ¿cierto?

—Pues, en teoría, sí —contesté.

—¿Cómo que en teoría? —me miró confundida.

—Sí, legalmente lo es, pero biológicamente es mi hermana. Cuando mamá murió, no iba a dejar que Eli se quedara con Phil, así que hice todos los trámites de adopción reconociéndola legalmente como mi hija.

—Wow, no lo creo ¿Cuándo pasó todo eso? En ninguna revista apareció, siendo tu mamá tan conocida, en alguna debió…

—No Alice, mamá ya estaba embarazada cuando ustedes se fueron y en ese tiempo, ella no era tan conocida. Cuando se le empezó a notar el embarazo, ella se quedó en casa. Dejó de salir hasta que Eli nació, después fui yo quien se encargó de ella.

—Pero de verdad parece tu hija. Es tan parecida a ti, a excepción de los ojos, claro.

—Lo sé, Alice. —Admití lo obvio.

Una vez aclarado todo, le conté lo que pasó con Phil y continuamos hablando durante otro rato hasta que Rose llegó junto con Eli.

—Dios mío Rosalie, te dije que no te excedieras comprando —reclamé inmediatamente al ver la cantidad de bolsas que traía —me vas a dejar en la ruina.

—No es para tanto Bella, la mitad de las bolsas son mías.

—Tú no cambias, Rosalie —mencioné riendo.

—No la pude contener mami, lo siento. —se disculpó Eli avergonzada.

—Tranquila muñeca, tú no tienes la culpa, la culpa la tiene la loca de tu tía —dije abrazándola.

—¡Oye! —exclamó Rose.

—Bueno, ahora tú —dije señalando a mi rubia amiga —me vas a ayudar a acomodar toda esa ropa en el armario de Eli.

—Está bien Bella —se encogió de hombros –, vamos.

—Alice, ¿nos acompañas? —ofrecí cuando me di cuenta que seguía en su asiento.

—Claro —dijo poniéndose de pie.

—Vamos entonces. —me dirigí hacia las escaleras.

—Yo primero —medio gritó Eli, corriendo hacia el segundo piso.

—Despacio Eli. No corras en las escaleras —advertí.

—Sí, mami —respondió reduciendo un poco la velocidad.

Organizamos la ropa de Eli conversando y riendo, era divertido estar de nuevo con Alice. Al medio día, recibió una llamada y salió de la habitación para contestarla.

—Ok mamá, ahora le pregunto —alejó el teléfono de su oído y tapó el auricular mientras entraba a la habitación —. Bella, me mandan a hacerte recordar que nos debes una cena, así que, ¿qué te parece si almuerzas hoy con nosotros?

—No sé si…

—Vamos mami —interrumpió Eli —, ayer que fuimos me quedé dormida ¿Si mami? Di que si, ¿siii? —rogó poniendo una carita adorable.

—Está bien —suspiré resignada —. Bueno, vamos a tu casa. —me dirigí hacia Alice y esta regresó el celular hacia su oído.

—Sí mamá, ya vamos para allá…. En una… —miró su reloj —media hora más o menos… está bien, adiós.

—Vámonos —dijo Eli después de que Alice colgó.

—Ve bajando y avísale a Emily. Enseguida vamos nosotras —pedí a Eli.

—Bueno, pero no se demoren. En cinco minutos tienen que estar abajo —nos advirtió seriamente.

—Como ordene, señorita —respondimos Alice, Rose y yo al mismo tiempo, lo que nos hizo reír a todas.

Terminamos de organizar la ropa que faltaba y, cinco minutos después, estábamos saliendo. Decidimos irnos en el auto de Rose y durante todo el camino, colocó música de Rebelde con el volumen muy alto y las tres cantaron a todo pulmón. Aún no entiendo como Rose y Alice son mis amigas, somos totalmente diferentes.

Media más tarde, llegamos a casa de Alice y Esme nos recibió en la puerta.

—Hola niñas. —nos saludó alegremente.

—Hola, Esme —Rosalie y yo respondimos de igual manera el saludo.

—Hola, mamá. —intervino Alice mientras se acercaba a su madre para abrazarla.

—Qué bueno que llegan, el almuerzo ya está listo —informó — ¿Quién es esta señorita? —preguntó al darse cuenta de Eli.

—Esme, ella es mi hija. Cielo —miré a Eli —, ella es la mamá de Alice y Emmett, Esme.

—Hola Esme, soy Elizabeth, pero me puedes decir Eli.

—Mucho gusto nena, es un placer conocerte —dijo un poco sorprendida —. Bueno, pasen al comedor, el almuerzo ya está servido, voy a llamar a Emmett, Edward y Carlisle. —avisó entrando a la casa.

Todas nos dirigimos hacia el comedor y esperamos allí unos cuantos minutos hasta que Esme llegó junto con Emmett y Carlisle.

—Hola Bella, Rosalie, Alice. —saludó Carlisle con una sonrisa.

—Hola —respondimos al unísono.

—Eli, él es Carlisle. Carlisle, ella es Eli —presentó Rosalie.

—Hola Eli. —se dirigió hacia la pequeña con una mirada curiosa.

—Bueno, podemos empezar. Edward no se siente bien, así que no va a bajar. —intervino Esme.

Todos almorzamos en una entretenida conversación y una vez que acabamos, fuimos a sentamos en la sala para seguir con nuestra plática.

—Mami, ¿dónde está el baño? —susurró Eli en mi oído.

—Arriba, cielo. —le indiqué las escaleras.

—Ok, ya vengo. —me avisó.

—No te tardes, nos tenemos que ir.

—Sí mamá, no me demoro.

Eli se excusó y se dirigió hacia el segundo piso, estaba tan entretenida conversando con todos que no me había percatado de lo mucho que se estaba demorando, así que subí a buscarla. No la podía encontrar por ningún lado, estaba a punto de llamar a Emmett para que me ayudara a buscarla cuando escuché una melodía conocida y me dirigí hasta la habitación de la cual procedía el sonido. Me encontré con la puerta entreabierta, así que me asomé y allí, en el asiento frente al piano, se encontraban Eli y… Edward tocando juntos Claro de Luna de Debussy. Me quedé observándolos hasta que la melodía terminó.

—Tocas muy bien para tu edad. —habló Edward sorprendido cuando dejaron de tocar el piano.

—Gracias, me gusta esta en particular. —Eli giró en su asiento para quedar frente a frente con Edward.

—Sí, es linda. —reconoció.

—Y tú, ¿desde cuándo tocas? —interrogó Eli.

—Desde que era muy pequeño, pero hace mucho había dejado de hacerlo. —explicó él mirando hacia otro lado.

—¿Por qué? —Eli frunció el ceño sin entender.

—Porque…. ya no tengo tanto tiempo como antes.

—Si yo tuviera un piano como este en casa, no dejaría de tocarlo nunca.

—¿Te puedo hacer una pregunta? —Eli asintió —Bella es tu mamá, ¿cierto?

—Depende a qué te refieras. Los escuché discutir anoche y estás muy equivocado, la acusaste sin ninguna razón. Mamá me explicó que una persona puede tener hijos de dos formas: cuando nacen de la barriguita o cuando nacen del corazón, y yo nací de su corazón —explicó detenida y muy seriamente.

Edward se quedó quieto, no habló, no dijo una sola palabra, simplemente la observó. Está bien, suficiente, era el momento de irme.

—Eli, despídete y vámonos —dije abriendo la puerta.

—Adiós, Edward. —se despidió y luego salió de la habitación.

—Bella… —dijo Edward tomándome por el brazo cuando me di la vuelta.

—Suéltame. —pedí bruscamente al ver que no podía zafarme de su agarre.

—Bella, lo siento. No sabía que… —empezó a querer explicarme pero lo interrumpí.

—Suéltame, Edward. Me acusaste sin escucharme. Ahora, ¿por qué te tengo que escuchar yo a ti? —dije sin siquiera mirarlo —suéltame —repetí por última vez y esta vez sí me hizo caso.

—Bella —susurró pero yo continué mi camino sin mirar atrás.

Bueno chicas, esto es todo por hoy ¿De qué manera creen que Edward le pedirá perdón a Bella? Manden sus comentarios ¿Cómo creerían ustedes que después del gran error que cometió Edward deba pedirle perdón a Bella? Espero sus comentarios y sugerencias… Besos, nos leemos la próxima.