En la ciudad de Tokio en un callejón desolado, se encontraba vagando una chica.
Ella era una chica cualquiera de 16 años, que ocultaba un gran secreto, no era como si nunca nadie hubiera desencadenado una fuerza que ni ella ni nadie pudiera controlar. Una sed insaciable se hacía presente en su cabeza, un ardor en su garganta se hacía presente pidiendo más, unas gotas color carmesí se resbalan de su labio inferior hasta su barbilla, y en su cabeza tenía la imagen presente del ser tan despreciable que la había convertido en un ser nocturno, con el único propósito de saciar la sed de sangre humana. La joven tenía un cabello rojo-anaranjado, que brillaba con la luz de la luna, y se movía al compás de su andar. Unos ojos raramente hermosos color rosa, que se teñían de rojo cuando la sed se presentaba, unos labios no muy carnosos y no muy delgados, de color rojo cereza. Lo curioso de esta chica, es que tenía orejas y cola de gato de color negro.
-Te matare maldito- Dijo la joven mientras se le dibujaba una pequeña sonrisa en sus labio, mientras con sus manos cubiertas con unos guantes negros se limpiaba el hilo de sangre que goteaba de su labio.
-¿Aun Buscándolo Momoko?- Pregunto una chica rubia de 16 años con su cabello atado a dos coletas, con unos hermosos ojos azul celeste, labios igual que la pelirroja y orejas y cola de ratón de color doradas, con dos bigotes de roedor en cada una de sus mejillas.
-No lo entiendes Miyako- Pregunto la oji-rosa –El me hizo esto- Y se apuntó a una cicatriz en su hombro izquierdo, en forma de mordida.
-Lo sé, él también me lo hizo a mi ¿recuerdas?- Pregunto la rubia, que respondía al nombre de Miyako.
-Descuida. ¿Dónde está Kaoru?- Pregunto volteando a ver a todos lados la pelirroja.
-¡aquí!- Dijo una chica, con un pelo negro azabache de 16 años, ojos color jade que resaltaban en la oscuridad, al igual que los de las otras dos jóvenes, orejas y cola de lobo de color marrones, esta también contaba con guantes negros, pero sin dedos dejando ver unas afiladas garras.- ¿Ahora qué hacemos?, Tengo hambre- Dijo la pelinegra.
-No podemos salir así, los humanos nos encontrarían- Dijo Miyako- Ellos nos odian- dijo con rabia.
-Lo sé, por eso conseguí esto, además de que me alimente- Dijo mostrando 3 gorras negras.- Y por las colas, solo las ocultaremos- dijo ocultando su cola en su vestimenta, esta acción fue imitada por las otras dos jóvenes – Pónganse esto- Dijo entregándoles las gorras. Estas obedecieron y con cuidado de no lastimarse ellas mismas, se colocaron las gorras sobre su cabeza. –Andando- Dijo la oji-rosa saliendo del callejón, hacia una gran ciudad llena de luces.
Eran aproximadamente las 3 de la tarde, las chicas se encontraban comiendo tranquilamente en un restaurante que se encontraba en el centro comercial.
-¿Huelen eso?- pregunto olfateando un poco Kaoru –Huelo a otro Inu no hito- Dijo Kaoru volteando, buscando al portador de ese aroma. Miyako sintió su nariz moverse rápidamente.
-Sí, también hay otro Hito paddo cerca- dijo buscando, al igual que su amiga pelinegra.
-Eso no es todo, huelo a Kyatto· pīpuru- dijo bebiendo de un termo, el cual contenía un líquido rojo. Las tres buscaron con la mirada.
Desde el otro lado del área de comida del centro comercial. Tres chicos ingresaban en ella, sentándose a 2 mesas de las chicas. El que parecía el mayor, aparentaba 16 años, era peli-naranja al igual que Momoko, tenía unos ojos color sangre muy peculiares y encima de su melena que no llegaba más debajo de los hombros, tenía una gorra color rojo con negro.
-¿Huelen eso?- Pregunto un chico de cabello azabache, ojos color verde profundo, aparentemente de 16 años, este también traía una gorra, solamente que esta era verde oscuro.
-Sí, hay un Hito paddo en este lugar- dijo un chico rubio, con ojos azul marino, que tenía 16 años pero aparentaba 15, su melena también estaba cubierta por una gorra azul marino con gris.
-No es eso- dijo el azabache mientras volvía a olfatear – Hay un Inu no hito, como yo aquí- dijo el azabache recorriendo con la irada el lugar.
-Si, definitivamente no estamos solos, detecto un Kyatto• pīpuru- dijo el pelirrojo. – Entonces hay un Kyatto• pīpuru, un Inu no hito y un Hito paddo aquí, busquen algo sospechoso con la mirada.- ordeno el mayor.
-¿Cómo eso?- pregunto el rubio inocentemente apuntando a unas chicas de su edad buscando con la mirada algo en el centro comercial, una de ellas tenía dos marcas en cada una de sus mejillas, eran bigotes de roedor – Esa chica tiene bigotes, como yo- dijo el rubio señalando a la chica y luego a su rostro donde se encontraban los mismos bigotes.
-Esa chica olfatea el aire- Dijo el azabache con una gran sonrisa- y la otra solo mira disimuladamente- término de explicar. Apenas termino de hablar cuando la chica oji-ros volteo a verlo, segundos después las otras dos también. Los azabaches chocaron miradas, ambas fulminantes, pues era sabido que los Inu no hito eran territoriales, además de que justamente en esa época del año la mayoría de estos entraban en celo, haciéndolos más agresivos con los de su misma especie, podían aparentar forma humana, pero seguían siendo unos animales, y como todos los animales tenían sus instintos. Las chicas se levantaron rápidamente y se dirigieron a la mesa de los chicos, cuya mesa tenia 3 espacios disponibles, sin preguntar se sentaron, siendo invadidos por un silencio, los dos Inu no Hito gruñeron ante la presencia del otro.
-¿Quiénes son?- Dijo Momoko rompiendo con el silencio.
-Soy Momotaro - dijo el pelirrojo, mirando directamente a Momoko- Tienes algo ahí- Dijo Massaru apuntando a la orilla del labio inferior de Momoko, esta se lo tallo rápidamente – Déjame adivinar, eres una Kyatto• pīpuru ¿O me equivoco?- Pregunto Momotaro.
-No, y tu igual, ¿él es un Inu no Hito?- Pregunto señalando al azabache que seguía mirando a la pelinegra.
-Sí, soy Koeretsu, su hermano- dijo aun mirando a la azabache.
-Hola, soy Miyashiro- Saludo el rubio a Miyako, le extendió la mano y esta temerosa la estrecho.
-Soy Miyako, un placer- dijo temerosa la rubia para luego encogerse de hombros y mirar a otra parte.
-Yo soy Kaoru- dijo la oji-verde volteando hacia otra parte, el pelinegro imito su acción por que unos murmullos se hicieron presentes en las orejas de ambos pelinegros.
-Mira esos jóvenes, ¿Serán lo que creo que son?- Murmuro una mujer
-Al parecer si- Dijo otra- Marquemos a la policía.
-No a control de animales- dijo un hombre, mientras sacaba su celular.
-Tenemos problemas- dijo Kaoru mientras se ponía de pie.
-¿Qué hacemos hermano?- Pregunto el rubio alarmado, el y la rubia se pusieron de pie.
-No lo sé- dijo Su hermano pelirrojo- ¿Tienes alguna idea?- pregunto este a la pelirroja.
-Sí, siempre. Kaoru y Koeretsu ¿Quieren diversión?- Pregunto inocente la oji-rosa
-Si- dijeron los dos al unísono, Kaoru se trono los dedos y Koeretsu el cuello.
-¿Nosotros igual?- Pregunto la rubia, a lo que la oji-rosa asintió.- Vamos Miyashiro, juguemos- dijo con una gran sonrisa.
-Entonces, ¿Seremos amigos?- Pregunto Momotaro a Momoko
-Sí, soy Momoko- dijo ella relamiéndose los labios.
Poco a poco el lugar se llenó de policías, y las personas que se encontraban ahí fueron saliendo despavoridamente, los chicos tenían una sonrisa. –¡A jugar!- Gritaron todos al momento que los policías se acercaban.
