Nini: Hola, ¿Cómo han estado?, bueno, realmente no están aquí para leer mis opiniones, sino para leer el cap, asi que sin mas, aquí esta. Este capitulo es dedicado a Powerdark.


La pelirroja luchaba internamente por no volver a mirar al tierno gatito que estaba mirándola suplicante en su regazo. ¡Con un demonio!, ¿Cuándo miraría para otro lado?, Eso era desesperante. Primero; se entera de la idiota que fue al creerles a unos jóvenes que apenas conocía, Segundo; tendría que encargarse de una base contra FECSI, Y para empeorar la situación; se habían convertido en algo absolutamente inútil para sobrevivir a la impetuosa búsqueda que les aguardaba. Eso si que la frustraba.

Mientras tanto, la rubia, miraba juguetonamente al ratoncito que acariciaba su mejilla tiernamente con sus pequeños bigotes de roedor, los ojitos cobalto del ratoncito, le daban un toque tierno y amable. Si no conociera al portador de esos ojos, diría que era un tierno ratón en lugar de un feroz Hito paddo, pero afortunadamente, lo conocía, y no solo eso, era ahora, su compañero.

La azabache, se dedicaba a mirar hacia la nada, sentada en el suelo, hundida en sus pensamientos. Mientras el perrito negro la miraba de manera preocupada. "¿Qué te ocurre Kaoru?" quería preguntarle, pero era inútil, por más que tratara, nunca lo oiría, solo escucharía a unos ladridos, gemidos, etc.

-¿Qué te pasa?- pregunto la pelinegra mirando dudosa al perro negro, que tenía las orejas gachas y la cola de igual manera.

-Por más que quisiera contestarte, no podría- dijo el perro, pero como era de esperarse, no escucho más que ladridos de su hocico.

-Créeme, que no eres el único que sufre aquí- dijo Kaoru, girándose para volver a girar a la nada. El perro, poso su cabeza en el regazo de la pelinegra.- ¿quieres saber el motivo?- pregunto incrédula. El perro ladro feliz.

Al fin lo entendiste!- ladro de nuevo el azabache. Kaoru suspiro.

-Bien. Todo comenzó, cuando entramos en el centro comercial, los encontramos, nos encontraron los humanos. Batallamos contra todos ellos, o eso creían ustedes. Vi a una mujer embarazada oculta en un establecimiento de celulares al terminar la pelea. No lo sé algo…- comenzó a sollozar.- Ella era una prima lejana, lo supe por su cabello y sus ojos, la forma horrorizada en la que me veía además de decepcionada. No podía matarla yo…- comenzó a llorar.- No podía matarla. Mato para defenderme, no quería… matar a una inocente, pero al parecerá ella no le importó.- su expresión cambio a una llena de rabia.- Me desprecio el gesto humano que quise hacer por ella, y nos delato… supongo que fui una idiota.- dijo Kaoru. Las lágrimas aun corrían libremente por sus ojos.

Sintió una mano acariciándole suavemente la mejilla derecha, giro la mirada sorprendida hacia la mano que la consolaba. Sus ojos se abrieron exponencialmente, ante ella estaba el joven pelinegro, mas sin embargo no en igual estado en el que se encontraba antes del inesperado accidente. Si no levemente cambiado, estaba más alto. El pelinegro le sonrió burlonamente ante su rostro sorprendido.

-calma, no fue tu culpa.- Dijo Butch, dedicándose a acariciar la mejilla de la pelinegra, quien lo miraba incrédula.
-¡Como que no fue mi culpa!, ¡Estas sordo! ¿Acaso no escuchaste lo que te dije?- contesto, esta vez llorando de rabia, e impotencia.
-Esque no fu tu culpa. ¿Que no entiendes acaso que la culpa la tuvo la desgraciada que nos delato?- Dijo tranquilamente el Oji-verde.

-¡Fue mi culpa!... ¡Si yo no me hubiera comportado débil, jamás nos hubieran encontrado, y si no nos hubieran encontrado no hubieran estado nunca en peligro, y si nunca estuvieran en peligro Lina jamás se hubiera arriesgado a buscar a unos totales extraños, ustedes nunca hubieran estado convertido en animales y…- la pelinegra hablo de manera rápida, más se vio interrumpida por un abrazo, cortesía del pelinegro quien estaba abrumado, por la aceptación y deducción de sus palabras.

-Cálmate.- Dijo tranquilamente, haciendo que la pelinegra se calmara.

No podía explicar la tranquila, pacifica, y protegida que sentía con el joven rodeándola con sus brazos, tratando de reconfortarla. Tal vez, le estaba cayendo bien, aunque realmente, jamás le había caído mal, de hecho, de alguna forma se identificaba con él. Los dos habían estado sufriendo por el mismo monstruo el cual ahora se burlaba de ella y sus amigos, porque, era obvio que los había confundido. Ella y sus amigas, fueron hasta Londres siguiéndole la pista, pero realmente fueron confundidas por el, mientras ellas estaban en Londres, se dieron cuenta que Him, estaba verdaderamente en Tokio. Rápidamente se dirigieron al lugar, donde encontraron nuevos amigos. Porque después de todo eso eran; solo amigos. Aunque algo en ella le decía, que no solamente eran eso; Lina, ahora la consideraba una hermana, y viceversa, como Miyako y Momoko; los chicos, ellos eran sus amigos a estas alturas. Pero el joven que tenía rodeándola con sus brazos, le decía que podía confiar en el, que el de alguna manera la protegería de todo. Sacudió la cabeza negando, eso era imposible. El solo era un amigo. Suspiro.

-bueno… iré a ver a los demás, quizás ya hayan despertado.- informó la pelinegra, separándose de los brazos que la rodeaban. Se dirigió a la habitación donde se encontraba sus amigas, y Lina, con la última profundamente dormida. Aun no pasaba el efecto del sedante en los otros dos.

-Hola Kaoru- dijo su amiga rubia, la cual seguía acariciando al ratoncito en sus manos.

-Hola, veo que aun el efecto no pasa.- dijo Kaoru, mientras que aparecía Butch detrás de ella. La rubia, y la pelirroja quedaron sorprendidas al ver que era aún más alto.

-Y nosotras vemos que ya paso el efecto en el.- dijo Momoko, refiriéndose al joven pelinegro.

-¡No es justo!, ¡yo fui el primero en estar bajo el efecto del sedante, ¿Por qué él fue el primero en convertirse de nuevo?- chillo molesto el ratón, sin embargo nadie le entendía, excepto su hermano, el que ahora era un gato.

- ¡cállate!, Boomer, jamás me había dado cuenta de lo sabroso que eres.- Maulló el gatito relamiéndose los labios. De un momento a otro, el gato salto del regazo de Momoko, hacia el ratoncito dorado que lo miraba aterrado; comenzando una persecución por la estancia.

-¡Déjalo!- chillo aterrada Miyako, persiguiendo al gatito negro, quien perseguía al ratoncito Boomer.

-¿Miyako…- dijo extrañada la pelinegra, al ver a su amiga alejar de un zarpazo al Gato Brick de Boomer.

-Déjala Kaoru, después de todo, es su compañero.- hablo tranquilamente Momoko.

-¿Compañero?- pregunto al uno el pelinegro y la pelinegra.

-Si, paso cuando ustedes estaban perdidos.- Contesto, sorprendiendo a todos, el pelirrojo, quien ya había vuelto a su forma normal.

-¿Cómo volvieron a la normalidad?- pregunto la rubia.

-Creo que ya paso la noche.- contesto el rubio estirándose en el suelo. La rubia no aguanto mas, y se tiro sobre el rubio. Lina se despertó.

-Bueno, hay que seguir.- dijo para sorpresa de todos, la pequeña.

-Esperen, Lina, tienes que decirnos que te hizo esto.- dijo el pelirrojo, apuntando a un raspón en el brazo derecho.

"supongo que fue cuando el hombre me persiguió" pensó la peli plateada. Sonrió nerviosa, y decidió comenzar a contar su historia.


Nini: Bueno, me falto inspiración al final. Pero bueno, ya saben porque Kaoru actuaba triste y pensativa, y a lo mejor un poco distante. Soy nini, y este a sido todo por hoy.

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