Nini: ¡Lo prometido es deuda! :D
Parte: Miedo y Culpa
En un edificio, demacrado, y aparentemente abandonado; dos siluetas reposaban, frente una mesa de metal, la cual contenía bastantes líquidos, jeringas, y detrás de esta, se podían apreciar, animales enjaulados. Una silueta era un hombre pequeño y con abundante bello facial, el otro era un hombre alto y
-Disculpa, doctor, ¿En serio es necesario recuperar los experimentos 37, 26, y 89?- Pregunto el pequeño hombre.
-Muy necesario amigo mío.- contesto sonriendo tenebrosamente el hombre mas alto.
-¿Y…t-también a los chicos?
-No te preocupes mojo… la verdad es que ellos son los únicos que lograron soportar las mutaciones. Por eso, hay que extraerle cada molécula del gen, representan un peligro para la humanidad.- hablo el hombre, mezclando los líquidos, que reposaban en tubos de ensayo.
-Pero… ¿Es necesario traer a los chicos?- pronuncio con cierto temor, recordando a tres chiquillos, los cuales en pocas horas, prácticamente destruyeron su organización. Los chiquillos, los cuales le atormentaban todas las noches, recordando el brillo de venganza, sed de sangre, que prácticamente tenían la necesidad de beber la suya, que poseían esos ojos, que antes de la mutación, los tenían prácticamente hermosos. Ojos rojos, cobalto y esmeraldas, atormentaban sus sueños, recordando perfectamente, su promesa.
-¡¿Qué nos hiciste pedazo de idiota?!- grito una voz, que antes era infantil, pero, cambio a una de ultra tumba.
-Solo quería ayudarlos, esa era la única manera.- pronuncio de manera temerosa.
-¡¿Ayudar?!- Unos ojos cobalto salieron entre el humo de aquel lugar. Mirándolo con odio.
-¡Tu hiciste de todo menos ayudarnos!- Pronuncio, una voz aún más tenebrosa que la anterior, y unos ojos Rojos se asomaron atreves del humo.
-lo siento.- logro decir, con unas lágrimas saliendo de sus ojos. Temía por su vida, pero más temía, que le hicieran daño a la humanidad la cual, una vez amaron.
-Patético, crees que tengamos compasión contigo, cuando tu no la tuviste con nosotros- Pronuncio con ironía, la voz de la creatura, la cual, enserio temía. Unos ojos verdes, con pupilas inyectadas de sangre se asomaron, junto con unos colmillos blancos aparecieron frente al doctor.-Escúchanos con atención.- dijo sonriendo de medio lado.
-Avísale al "Jefe" Que no se confié.- dijo el rubio apareciendo del humo, junto con el pelinegro, y el pelirrojo, los tres, con la corta edad de 12 años.
-Ya que siempre estaremos cerca.- Dijo, esta vez el pelinegro.
-Y los mataremos cuando ustedes parpadeen siquiera.- dijo el pelirrojo. Para que los tres hermanos, se giraran dando la espalda al científico, desapareciendo tranquilamente por el humo.
Desde ese día, había tenido miedo de verdad. Y era cierto que los había, de alguna manera, salvado.
-Mojo amigo mío. ¿No has aprendido ya, que son necesarios para mí, tanto como lo son las chicas?- dijo el pelirrojo mirando a su colega.
-Si lo ha hecho señor.- contesto.- Mas, no logro entender todavía, como fue capaz de mentirles de esa manera.- Hablo confundido.
-Todo a su tiempo. Aunque nunca te he dado las gracias, aquella noche fuiste de gran utilidad, si no hubiera sido por ti, esos hijos de perra ya estuvieran 6 metros bajo tierra.- comento Him, mientras colocaba un suero a un mono.
-Por favor, ¿Podría decirme porque les dijo esa horrorosa y poco creíble mentira a los chicos?- Pregunto temeroso el hombre rechoncho. Him le miro, y sonrió.
-Claro amigo mío… conoces el origen de los chicos ¿No?- Pregunto Him, pero Mojo negó con la cabeza.- bueno, veras… ellos no nacieron de mí, no son mis hijos. De hecho, dudo mucho que sean lo suficientemente humanos como para ser hijos de uno.- Mojo no comprendió inmediatamente el comentario para sí mismo de Him. Este comenzó a carcajearse.- No hay por qué tener miedo amigo mío, nunca podrán encontrarnos, y dudo mucho que nosotros no podamos destruirlos sin daños. Además, no tendremos que ensuciarnos las manos haciendo trabajos sucios, para eso existen Nana y Mariko.-
Miedo.
Sí. Tenía miedo. Miedo a los chicos que una vez estimo y sintió lastima, miedo a su destrucción y la de la raza humana, miedo a que verdaderamente no quedara ni una parte insignificante de moral en las mentes retorcidas de aquellos niños. No, no eran niños, eran unos demonios, quienes lo atormentaban todas las noches con sus risitas sarcásticas y burlonas. Quienes podían desmembrarlo y matarlo de la manera más horrible posible.
Aun podía recordar aquellos días. Donde los veía entrenar arduamente sus habilidades en una isla apartada del continente oceánico, cerca de Australia, más no demasiado para que algún turista la visitara, además de ser tan pequeña e indetectable desde un satélite.
Boomer corría más rápido que los demás. Podía recorrer la isla en menos de dos minutos, y por lo mucho tardaba menos de 17 segundos en recorrer la pista de obstáculos de aproximadamente 400 kilómetros. Su cuerpo chico y aerodinámico, era sumamente perfecto. Por esa razón podía ser tan rápido como una bala, además que el cuerpo del ratón es sencillamente veloz, lo que le proporciona aquella velocidad.
-Mojo.- llamo con voz temerosa al único hombre en el cual podía confiar, el cual estaba estudiando algo en su laboratorio.
-¿Si?-Pregunto el alzando la vista.
-Me he caído.- Alzo un poco la pierna, para que el hombre viera en la rodilla derecha, solo había sangre seca.
-Pero si no tienes nada.- Exclamo con una sonrisa. El chiquillo miro su pierna confundido.
-¡Pero si ahí estaba!- Exclamo sorprendido el de ojos azules.- ¡Me había caído, y se me había abierto la rodilla!, ¡Hasta se veía el hueso!- Comenzó a gritar alarmado.
-¿Desde dónde te caites para que tuvieras semejante cortada?- Pregunto recriminatoriamente el hombre. Él sabía que Boomer no mentía, sin embargo, en pocas ocasiones el rubio podía ser demasiado exagerado. De seguro estaba haciendo travesuras.
No se equivocaba, el chiquillo rio nerviosamente. Mojo alzo las cejas, aun esperando la respuesta.
-Desde…- se quedó pensando un momento.- En la pista de carreras.- mintió. Era muy notorio cuando Boomer trataba de mentir, sus cejas se alzaban y bajaban por lo menos dos veces después de decir la mentira, además, sus ojos eran nerviosos y temerosos.
-¡No mientas!- Grito un chiquillo pelirrojo entrando a la habitación.- ¡Se cayo desde una palmera al intentar romper el cráneo de Butch con un coco!-
-¿Cómo?- Pregunto extrañado el científico.
-Él me dijo que era una nena, y yo para probarlo quise tomar un coco para golpearlo, pero me caí.- Dijo Boomer haciendo un pequeño puchero, que a los ojos de mojo era adorable.
Suspiro nostálgico. El jamás había tenido hijos, y aun así, aquel niño pecoso y rubio… lo consideraba uno.
Sus hermanos siempre fueron reservados, pero, cuando tuvieron la edad…
Los chicos se encontraban temerosos en una habitación blanca, con pocas sillas alrededor de cada pared, sentados al lado de mojo.
-¿A dónde nos llevaran?- Pregunto, Brick, quien le preocupaba lo que Him haya decidido.
-Verán, no se irán a ninguna parte, pero como es su aniversario de nacimiento (Cumpleaños), su padre…- por alguna razón, al pronunciar aquel subjetivo le provocaba un nudo en la garganta.- les dará un obsequio.- Trato de animarlos, cosa que consiguió muy fácil.
Se sentía fatal al engañarlos, pero no podía hacer nada.
La hora llego y los tres chicos se colocaron sobre unas camas blancas, las cuales tenían correas de acero que se cerraron en torno a sus brazos y piernas.
-¿Todo estará bien?- Pregunto el mayor de los chicos, cuyas orejas apuntaban a todas partes en signo de preocupación.
-Si.- Volvió a mentir. Cuando Him se acercó hacia ellos, no pudo más y salió del lugar.
Gritos espantosos se escucharon desde la parte de adentro desde el edificio.
-Lo siento- Musito derramando una lagrima traicionera. No se le hacía justo lo que sufrían "sus chicos"… porque eso eran, sus hijos.
Marc: Este es la primera parte de unos cap, que se llaman Memorias. En estos Capitulos de explica el porque de lo que pasara en los proximos cap.
Dejen Reviews Por favor.
