Ayudando a los Granger...

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¿¡una niña!?

Ayudando a los Granger...

El como se conocieron...

La primera...¿o segunda impresión?

Y todo por la bendita gorra!

Sueños (capitulo extra)

¡Navidad!

Espionaje

Conociendo a los "amiguitos" de mi amigo

Buscandote

¿Irritada?

Sorpresa

El osito panda y la pelota azul

La boda de Dominique

Los sentimientos de una Slytherin

En la clase de Mcgonagall

Peligro andante

Dos hombres y una mujer

Culpable

Consecuencias de mentir... ¿por amor?

Consecuencias de mentir... ¿por amor? (parte 2)

Querido diario

Carta

"Una sonrisa"

La mejor tia alocada del mundo

Estoy aquí

31 de julio - primera parte

31 de julio -segunda parte

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Inocente

Solidaridad

Detrás de la mascara

Mi ultima petición

La victima

"Maúlla como gato"

Plan B

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En la casa de los Potter, un niño no mas grande de los 11 años y medio, salio del baño ya cambiado con la ropa escogida momentos atrás.

Él vestía una camisa de manga larga con cuello, color gris, unos jeans de mezclilla, y unos tines con dibujos peculiares a unos perritos. Se encontraba buscando sus tenis que, juraba y pre-juraba, había dejado el día anterior, bajo la cama, pero no encontraba señales de ellos. Minutos más tarde los encontró. Los tenis eran grises con finas rayas azules y blancas. Se los coloco, y ya iba a salir de su habitación, cuando recordó que debía llevarse una cachucha o gorra por si las dudas.

Salio de la casa con dirección a donde se veían sus padre y los ahora nuevos vecinos.

-¿listo?-pregunto su madre

-si-contesto

-pórtate bien, no quiero ninguna queja, o si no, para la próxima te mando con los dursley para todo el verano-le amenazo la madre, acomodándole la camisa a su hijo, ya que éste la traía un poco mas arriba de lo habitual

-si mama, -se dedujo a decir mirando hacia el poco pasto verde que se podía ver por la ligera nieve que había caído el día anterior- te prometo no haré nada malo- "no por el momento" pensó

-mas te vale james- miro a los ojos a su pequeño, ¡dios! Parecía que podía leer su mente

-¿y ahora yo que hice, por que me acusas?-se decía confundido el padre

- a ti no te decía, me refería a harry, -rodó los ojos- recuerda que él también se llama james, y cuando le llamo de esa forma es para advertirle

-a bueno

-será mejor que se marchen de una vez,-interrumpió el sr. Granger- se les puede hacer tarde

-nosotros nos encargaremos de su pequeño,-le siguió la esposa del anterior- al fin y al cabo ya estamos acostumbrados a tratar con nuestra hija de 11 años

"¿acaso me dijo niña?" pensó ofendido, diagnosticando con mas claridad lo dicho

-si, bueno, nos vemos por la tarde campeón-dijo la voz varonil del james

La sra Potter le beso la frente a su hijo, para después marcharse a un auto de color azul cielo metalizado, e irse.

-bien harry, como mi esposo tiene un pésimo gusto para acomodar las cosas, y yo, bueno, a mi hija no le gusta mucho que yo acomode su habitación, que porque según ella se lo dejo muy aseñorado,-dijo haciendo comillas con los dedos al decir lo ultimo- tu al ser un niño, me imagino tienes gustos peculiares a los de mi hija, ¿te gustaría ayudarme a ordenar la habitación de ella?

-claro, para eso estoy aquí, además de que seria un mal agradecido si no les ayudase en algo, siendo que ustedes me salvaron de ir con mis tíos al infierno

-no fue nada, creo que a partir de ahora no permitiremos que vayas con tus tíos a que te cuiden, pues podrías quedarte siempre que quieras en nuestra casa con herms…

-¿herms?, ¿así se llama su hija?

-si,-contesto el sr.- hermione, pero de cariño le decimos herms

- a,-"bonito nombre para una niña, espero que ella sea tan bonita como el nombre,… ¡pero que digo!, las niñas no me gustan, ¡rayos! ¿¡Porque estoy pensado si la niña es bonita o no!? ¿A mi que mas me da?, si lo es bueno y si no también…"

-bueno harry, tu te encargaras de acomodar todos y cada uno de los muebles de nuestra hija, solo le tendrás que decir a los cargadores donde quieres que pongan las cosas, y ya-dijo la sra

-en seguida te mostraremos la habitación que hermione escogió el día que venimos-dijo él adulto

-esperen, ¿ya habían venido?, y ¿Por qué nunca los había visto?-los recuerdos transcurrían por la mente del niño, y en ninguno de ellos estaban los nuevos vecinos

-venimos la semana antepasada, quizá estabas en la escuela y por eso no nos viste, -pauso- aunque para ser sincera, no recuerdo tampoco haber visto a tus padres

-eso no es misterio,-contesto el pequeño- mi papa posiblemente estaba trabajando, y mi mama puede que estaba con tonks, una amiga suya y vecina de aquí

-ya veo

-oigan, ¿no me iban a mostrar la habitación esa?

- a si, ven con nosotros

"¿pues que mas me queda? Era esto o un gran martirio, aburrimiento y desprecio por parte de los tíos dursley, y un par de golpizas por el gorila, ¡que digo gorila!, por el orangután sin cerebro de mi primo dudley, pobres primates, ya los ofendí mucho con compararlos con dudley…"

Caminaron con dirección a la casa. Él señor Granger le pidió a los trabajadores que empezaran a bajar los muebles con mucha cautela.

Mientras el señor les decía donde debían poner unos sillones, la señora subió por las escaleras que se presentaban a uno metros de la entrada, con el pequeño pelinegro siguiéndole como niño bueno. Al llegar al segundo piso, dieron una ligera vuelta para rodear el pasamano de las escaleras, pasando una habitación algo grande que quedaban en frente de estas, la cual supuso el niño, seria para los padres. Después siguieron por un pasillo, había unas 2 puertas cerradas, la señora abrió una de ellas, la cual resultaba ser el baño, le dijo a el niño que por si quería ir al baño, ese era. Abrió la otra puerta que seguía de esa, y solo era un cuarto vació.

-¿es este?-le pregunto

-no, este será un cuarto de huéspedes, en el que si quieres, podrás dormir cuantas veces desees

-gracias-respondió, "valla, estos señores si que les urge una distracción para su hija, ¡no me dejan de insinuar lo mismo!,¡quieren que sea su amigo!, y hasta me ofrecen un cuarto para cuando quiera, ¡dios!, ¿de tantos niños que puede haber en Londres, tenia que ser yo?"

-será algo difícil para herms la idea de no tener amigos por aquí, pero bendito sea que encontramos a un chico como tu en el vecindario, le hará muy bien-dijo la señora mirando hacia harry

-si, a mi también me gustara-"¿me gustara? ¿¡Que me pasa!? Creo que esa niña de mi sueño me afecto el cerebro"

La señora sonrió, y prosiguió caminando hacia la última puerta que se veía al fondo del pasillo, al tenerla en sus narices, giro la perilla, y con esto la abrió.

La habitación estaba vacía, como todas las demás, pero ésta era muy espaciosa, poco más grande que el cuarto del mismo chico.

-vaya, el cuarto es grande

-es nuestra única hija, y nos gusta que tenga espacio, -dijo inspirada- quédate aquí, le diré a los trabajadores que vayan bajando y trayendo las cosas de ella, enseguida vuelvo

Él asintió, e inconcientemente coloco su gorra en la perilla, se introdujo dentro de la alcoba, y fue hacia la ventana que estaba enfrente de la puerta; la vista era muy hermosa, el jardín trasero era grande, si, pero sin alberca, lo que la diferenciaba de la casa del niño quien si tenia una alberca, haciendo que el patio de éste se viera mas pequeño.

"lastima que seguramente solo estaré el día de hoy en esta casa, me gusta, pero ni hablar, a menos que los señores granger tengan un niño, de lo contrario no me pararía mas aquí, y aunque me rueguen y me imploren, solo le diré a la niña un típico hola, y tantan, asunto resuelto…"

Estaba tan sumido en sus pensamientos, que ni se dio cuenta de que unos 2 trabajadores entraban con lo que parecía un mueble, mas específicamente, un librero de color blanco con alguna que otra floresita rosada y azul en las paredes del mueble.

-¿Dónde lo ponemos niño?-dijo el más alto de ellos

-este… ¿Qué?-dijo reaccionando

-Qué donde ponemos el mueble-le repitió el otro

-ha, déjenme ver-diviso el cuarto con detalle, porque por alguna razón, algo le decía que quería que todo quedara perfecto. Les señalo una esquina al lado izquierdo de la ventana, y hay lo depositaron.

Poco después llegaron otros trabajadores con un pequeño escritorio de color madera clara y fina, y el niño les ordeno que lo dejaran bajo la ventana, de esa manera seria mas cómodo que estudiara con la brisa del aire entrando, golpeándole en la cara. Lo siguiente que trajeron fue un ropero como el que él tenia en su cuarto, solo con la diferencia de que el de ella tenia en la puerta uno que otro pequeño perrito de calcomanía, el cual coloco frente a la base de la cama que imaginaba traerían pronto. Llegaron con la base de la cama, la cual acomodaron al lado del escritorio, frente al ropero. El colchón, la almohada, y las sabanas le siguieron, y mientras traían mas, se dispuso a tender la cama, poco después le llevaron el cubre cama (o cobertor de edredón) que era de color azul cielo, con un parque dibujado en él. Los cargadores llegaron con una alfombra rectangular, de color gris en el alrededor y azul cielo en el centro, con un conejito en medio, blanco con rosita, muy bonito, el cual pusieron a un costado de la cama y del librero, detrás del escritorio. Después trajeron un tocador pintado de color blanco, que después de tanto pensar, lo puso junto al librero. Una mesita con 4 sillitas de colores llego al terminar de acomodar eso, y la acomodo en el otro extremo de la habitación, quedando justo enfrente del librero, el cual estaba acomodado dando la cara frente a la cama. Y tres silloncitos como los normales de adultos, solo que estos eran de tamaño infantil, justamente para niños, de un color rosita fueron los últimos muebles que llegaron junto a otra alfombra de un color lila mas pequeña que la anterior, que depositaron bajo los silloncitos.

El tiempo se le paso volando, y para cuando se dio cuenta, ya eran la 1 de la tarde. Sinceramente disfrutaba el hecho de acomodar las cosas de esa niña desconocida, era divertido estar matándose tratando de pensar como le gustaría a él la habitación, si a él, harry estaba acomodando todo justo como a él le gustaba.

En todo el tiempo de esa mañana, los señores granger, no habían ido a verlo, al parecer ellos le habían tomado mucha confianza desde el primer instante.

-¿son todos los muebles?-pregunto el pelinegro

-eso parece niñito granger,-decía el trabajador parado junto a él- a su hermana le encantara la habitación, usted la esta ordenando muy bien

-yo no soy "el niñito granger¨, y no soy hijo de los señores Granger, soy el vecino de al lado, por lo que tampoco soy el hermano de esta niña

-y estas acomodando su cuarto porque ¿te gusta?-ese tipo era un joven no mas alto del metro y 70, de unos 18 o 19 años- es decir, ¿la niña te gusta y por eso haces esto por ella?

-¿¡estas loco!?-se exalto con un tono de sorpresa en la voz, jamás se había imaginado que alguien le hiciese alguna pregunta similar- ¡las niñas no me gusta!

-¿entonces te gustan los niño?-se sorprendió el muchacho empleado

-¡mucho menos!

-¿entonces?, te deben justar las niñas

-pero todos mis amigos y yo hicimos como un pacto o una tipo promesa, que se trata de que no nos deben justar las niñas, no nos vamos a dejar mangonear por unas niñitas delicadas que nos van a traer de sus meseros personales, -se cruzo de brazos- no nos deberán gustar, por lo menos hasta que…

-hasta que, ¿que?

-hasta que entremos a la adolescencia y nuestras hormonas sean mas fuertes que nosotros mismos, -decía con cara de asco- y provoquen que sin que queramos, estemos a las ordenes del amor-y con esta ultima palabra le dio un escalofrió-…eso suena mas terrorífico que una película de terror

-no es tan malo como lo juzgas-se hinco para quedar a la altura del niño- ya veras que es mas bonito de lo que crees, es maravilloso estar enamorado, lo malo es que en ocasiones sales lastimado

-es por eso que nunca me enamorare-se defendía terco como siempre en ese tema

-nunca digas nunca, porque sino, lo que menos quieres te llegara mas pronto de lo que te imaginas

Él niño tan solo dio un pequeño bufido, jamás había creído que la palabra "enamorarse" fuera destinada para él, pues no creía encontrarse con alguien que fuera capas de entenderle, ya que todas las niñas que conocía hasta el momento, no le caían bien por ser tan…, tan niñas.

"el amor no es para un niño como yo, mi futuro esta mas en la aventura, en un mundo sin ataduras, sin reglas, en donde sea exitoso por mis riesgos y no por estar eternamente enamorado de una tota y boba niña que me mande todo el santo día, que no me deje divertirme, que me ahorque con tan solo la mirada, que…me enamore hasta la muerte, ¡eso no!"

El llamado del jefe del muchacho hizo que este se tuviera que ir, dejando nuevamente a harry solo.

Subieron 2 trabajadores mas, los cuales uno de ellos era el joven con el que había conversado momentos atrás, llegaron con una caja de cartón cada uno, las pusieron en el suelo y se marcharon. Las cajas tenían escrito lo que seguramente había adentro, una de ellas decía peluches, mientras la otra decía ropa. Apenas estaba dispuesto a sacar los peluches, cuando una voz que se le hacia ya un poco familiar, le llamo desde el marco de la puerta, distrayéndolo.

-harry, deja eso para luego, es hora de comer…-y en cuanto realmente vio bien el como estaba quedando la habitación de su hija, se sorprendió, el acomodo estaba de maravilla-harry, es hermoso

-¿Qué es hermoso?

-esto, eres muy bueno en arreglar muebles de habitaciones, a mi hermione le va a encantar

- a eso, no es nada, simplemente acomode las cosas como a mi me gustaría que estuvieran, en verdad no fue difícil

-oye, fue la mejor idea que he tenido el día de hoy, el dejarte a cargo de esto, hermione se quedara sin palabras

-gracias

-a pero eso no quita el echo de que tengas hambre, ven, ¿te gustan las pizzas cierto?

-eso ni se pregunta

-que bien, porque encargamos una que acaba de llegar, baja

Mientras ellos bajaban a comer, en un hotel pegado a la playa, específicamente en la alberca de éste, se encontraban dos chicas y un chico, dos de ellos se parecían mucho, y era cierto, pues eran hermanos, pero la tercera, la mas pequeña, no era su hermana, sino, su primita. Ellos estaban jugando con una pelota inflable y a la vez nadando, pero un grito peculiar a lo lejos les llamo la atención, era la madre y tía de ellos, ordenándoles que se fueran de inmediato a la habitación de hotel para que se bañasen y cambiasen, pues ese día partían de ese lugar para llegar nuevamente a sus casas.

Los tres suspiraron y se resignaron, no querían irse, estaban muy a gusto, pero no era si quisieran o no, es que "debían" irse.

-adiós vacaciones en la playa-se designo a decir el chico llamado Iván- hola noche buena y navidad en casa

-¡es cierto!, hoy es noche buena y mañana navidad, ya hasta creo lo había olvidado-contesto la hermana de este

-yo no, -suspiro la castaña mas pequeña- ya no regresare a mi casa en Francia, ya no veré a mis amigas del colegio, ya no podré ir mas al parque acuático que estaba allá, -su voz era notablemente triste- no entiendo porque mis padres quisieron cambiarse de casa, estaba mejor en Francia

-hermione, tus padres se mudaron porque quieren un mejor futuro para ti-le dijo animadoramente Leena

-y el mejor futuro para mi esta en Francia, no en Londres

-velo desde este punto de vista primita, así vivirás mas cerca de nosotros y ya nos podremos ver como una vez al mes, quizás 2, no como antes que a duras penas nos veíamos 2 veces al año-le siguió Ivan

-si pero, ¿y mis amigas?

-puedes hacer mas amigas en Londres, no te preocupes por eso

-oigan, si no le obedecemos a mamá ahora, seguro y nos regañara, mejor vamonos

Las dos chicas lo imitaron, y al igual que él, salieron de la alberca. Fueron a la habitación 216, en la segunda planta, y entraron.

Hora y media después ya salían de la habitación con sus maletas. Después de que el padre y tío de los chicos hablara con el supervisor del lugar, se marcharon de ahí, con dirección a casa.

"solo espero que mis padres no hayan arreglado mi cuarto, ¡ellos son un desastre!, mi mamá siempre deja todo muy aseñorado, y mi papá simplemente no sabe ni como me gustan las cosas acomodadas, tan solo espero llegar a la nueva casa y yo misma ordenar todo, no me importa terminar cansada hasta la media noche, pero es un grave riesgo el que corro…" pensaba la niña

En la casa de los Granger, después de que terminaran de comer, cada quien continuo con sus labores. Matt, estaba arreglando la sala, Jean acomodaba y ordenaba el comedor, la cocina y la recamara de ellos, y bueno, harry seguía en lo mismo.

"si que esta niña debe ser extremadamente fuera de mi estilo, por lo que me contó la señora granger cuando comimos, a su hija le gusta tener las cosas ordenadas, le gusta mucho leer, y es afán a las reglas, ¡me dijo que no tenia ni una sola llamada de atención en todo su historial escolar! Eso si que es portase mas que bien, creo que también dijo que su hija era la primera de su salón en su antigua escuela, pero no creo que a rebase mi intelecto, -eso ultimo lo pensó fanfarroneando- nadie me a rebasa, pero definitivamente e llegado a la conclusión de que no tenemos nada en común mas que leer libros y ser listos, por todo lo demás, bien gracias…yo soy deportivo, ella, pero si para nada, yo soy todo un rompe reglas, y ella no es capas de romper ni un plato, a ella le gusta tener las cosas ordenas y limpias, mientras que yo, si no fuera porque mi mamá me obliga a limpiar mi cuarto, estaría echo un desastre ¡total!...lo único que creo me empieza a agradar de ella, es que no es de las que exactamente presume lo que hasta no tiene, según palabras de la señora granger, pero le creo…"

Pensaba el ojiverde mientras subía las escales rumbo a su tarea del día.

Cuando abrió la puerta, noto que ya había mas cajas de las que había visto cuando bajo.

"¡dios! ¿Cuántas cosas tiene esta chiquilla? No se si alcance a terminar antes de que mis padres vengan, pero me esforzare, no me gusta dejar las cosas a medias"

Tomo una caja y la abrió, eran puros peluches, ¡todos de niña!

"¿y que esperaba? ¡Es! Una niña" pensó "¡mira! Este peluche esta muy bonito" se refería a un oso panda de tamaño mediano, el tamaño perfecto para abrazar. Tomo entre sus manos a ese panda, y curiosamente un olor muy agradable llego hasta su olfato, se acerco el peluche a la cara, y si, aquel maravilloso olor que lo envolvía y encantaba provenía de aquel peluche. "¿Qué será este olor? ¿Acaso será el perfume de ella?, no se, pero me encanta, huele muy bien, y solo por que este oso me cayo bien, lo pondré sobre la cama" y así fue.

Cada cosa que sacaba de la caja de los peluches, lo embriagaba de aquel exquisito perfume, hasta llegar al punto en donde comenzaba a cantar canciones que decían cosas que para él no tenían ni el mas mínimo sentido, cosas sobre amor hacia alguien en especifico.

"rayos, creo que comienzo que pensar que lo que dice la profesora de ciencias, es cierto, que las personas se atraen primero por el olor…¡pero eso no me pasara a mi!, soy demasiado libre y vago como para volverme loco por alguien, ¡ni en mis peores pesadillas!, …, pero huele tan bien…ay no, ¡no! ¡Mas vale que ignores ese maldito y maravilloso olor, o si no yo mismo te mando con dudley para la golpiza!"

En una carretera, mejor dicho en una camioneta verde militar, iba la familia Folay, junto a una granger. Buscaban un restaurante para comer, ya era tarde, pero por nada del mundo perderían la comida.

Los padres iban muy entretenidos charlando, mientras los hijos y sobrina, jugaban en la parte de atrás del auto, a un juego que apenas habían inventado, se trataba de hacer caras, contar chistes, hacer retos o decir verdades, depende de que papelito saliera, cada quien tenia un turno para tomar un papel y saber lo que iban a hacer.

Era turno de la mas chica, ésta obediente metió la mano en el sombrero que sostenía Leena, y saco un papel arrugado y doblado. Ivan le quito el papel y lo leyó en voz alta:

-te toca decir una verdad enana, hermana pregúntale algo, eres mas buena para las preguntas que yo

-bueno, esta bien, -contesto- haber ¿Qué te preguntare?

-solo di lo que quieras saber y ya leena

-ok, ya se,-dijo esta- ¿hermione, alguna vez te a gustado un niño?

-¿esa es una pregunta?- les dijo la castaña con cara de que no quería contestarla

-si, así que contéstala

-¿no me pueden preguntar otra cosa?

-ya no evadas lo que te pregunto leena y contéstale

-m…bueno, -dijo pensativa, tratando de acordarse si alguien le había gustado en su vida- no, creo que no-dijo segura- …aunque… ¡digo! nada

-¡no! Ahora nos dices todo primita

-bueno, creo que si me a gustado un niño, solo uno, pero fue cuando estaba chiquita, en un parque

-¿en Francia?-pregunto el chico

-¿Cómo se llama?-pregunto la otra

-am… no, no era de Francia, lo conocí en un parque de Londres, un día que vine de visita con la abuela, y se llama o llamaba James,-contesto ya poniéndose roja- tenia como 6 años cuando me lo encontré, él tenia mi misma edad o eso me dijo

-¿james, que?-insistía la prima

-no me acuerdo, creo que nunca me lo dijo su apellido

-pues, ¿Qué crees?-dijo divertida leena

-¿Qué?

-¡que vas a vivir en Londres!

-¿y?

-¿Cómo que "y"?, puedes ir a buscarlo herms, hacerte su amiga, y después darte tremendos besotes con él, -decía sonriendo con cara picara- esto se va a poner muy bueno

-aunque quisiera no puede ser- se sonrojo, "gracias al cielo" pensó

-¿por?-dijo el mayor

-es que me presente con ese niño, con mi segundo nombre, me presente como Jean, por la desconfianza de no conocerlo, por lo que aunque lo encuentre no creo que se acuerde de mi…

Él pelinegro al terminar de acomodar los benditos peluches embriagadores de ella, abrió otra caja que decía ropa, y en cuanto lo abrió y desdoblo la primera blusa:

"¡maldita sea la hora en que acepte hacer esto!, ¡sus cosas huelen de maravilla!, si sigo así, perderé la cordura en cuando la vea jugar en su patio…-pensaba desesperado- si así huelen sus cosas, no quisiera saber lo rico que a de oler ella"

10 prendas después, (entre ellas blusas y pantalones), llego a la mente del niño un recuerdo de cuan pequeño. Cuando tenia 6 años conoció a una niña un día en el parque, él no sabía porque la infante del recuerdo llegaba a su mente justo en ese momento, pero la recordó. Recordó a la única niña que le gusto, a la niña de cabellera enmarañada y castaña, con unos espectaculares ojos chocolate, si, recordo a Jane…