La primera...¿o segunda impresión?
-Wow…-dijo, se quedo asombrada, ¡no estaba absolutamente nada sucio!, y de
echo, aunque le costara trabajo admitirlo, el cuarto estaba perfecto.
-No lo puedo creer -susurro- ¿Qué clase de niño lo arreglo?
-El mismo niño a quien le compramos esto por su gran colaboración -la sorprendió su madre, quien tras ella, venia Matt con una enorme caja entre sus manos
-¿Qué es eso? -señalo la caja
-Nos tomamos la libertad de agradecerle a Harry con un regalo, ¿te parece que le guste? -dijo el padre mostrándole el obsequio que le habían comprado al nombrado
"¡UNA PISTA COMPLETA PARA AUTOS DE CARRERAS! -Pensó alterada- ay no puede ser, ¡Es la que acaba de salir a la venta la semana pasada! Ese niño debe tener poderes mágicos para que mis padres se maravillaran con él y le compraran algo así, definitivamente quiero jugar con esa pista… ¿abra manera de chantajear al tal Harry para que me deje jugar?..."
-Si a mi, que no soy tan fanática de los juegos de niños, ¡me gusta!, no veo porque a él no
-Magnifico, -concordó el padre- tu se lo darás Hermione
-¿¡Yo!? ¿Y yo porque?
-¿Cómo que porque? ¿Se te hace poco lo que el chico hizo por ti? -le medio regaño la madre
-No, pero… pónganse en mi lugar ¡ni siquiera lo conozco!- se excuso
-Pues lo conocerás
-Que fácil lo dicen, -dijo no muy alegre, cruzándose de brazos- además ¿como saben que no me quiere hacer algo malo, como secuestrarme o matarme?
-No seas paranoica hija, -repuso el padre- ¡tiene 11 años!, ¿Qué malo te podría hacer?
-Bueno, no se pero…
-Él es un niño muy bien portado, y como te habrás dado cuenta, no es descuidado ni desordenado, -habló Jean - y por si fuera poco ¡hasta arreglo tu ropa!
-Y más vale que aprendas rápido a convivir con Harry, porque te meteremos a la misma escuela que él, en el mismo salón, y en la misma casa
-¿Casa?-dijo confundida la pequeña "¿me van a encerrar en un internado o que?"
-Luego te explico, -respondió la madre- la escuela es muy recomendada por los Potter, se llama el colegio Hogwarts, y…
La señora Granger le comenzó a explicar a su hija lo que le habían dicho los Potter, y todo lo referente a eso.
Poco mas tarde, Jean le ordeno a su hija que se diera un baño para quitarse lo cansado, y que se arreglase para ir a la cena de: Noche Buena, con los abuelos.
Los padres salieron de la habitación de la joven, y ésta cerro la puerta para después recostarse sobre su cama mirando hacia el techo. Cansada por el viaje, se desistía a dormirse, y al no poder siquiera mantener los ojos abiertos, decidió "descansar los ojos" y de esta forma cerrarlos, pero al hacerlo, su mente le había regalado una mala jugada, pues la niña logro ver nuevamente la imagen de James en su mente.
"¡maldición! ¿¡Por que rayos lo tengo que recordar a cada rato!?" pensaba reprochándose a si misma
Se levanto de su tan adorada cama para ir hacia su tocador, se miro en el espejo, y como por inercia, miro a través del espejo hacia su cama, y sorpresivamente, vio al panda de peluche que llevaba con ella desde los 6 años, su peluche favorito desde que ese niño peli-azabache se lo regalo.
"¿Qué hace él aquí? -Se pregunto internamente mientras iba hacia el peluche- creí que ese tal Harry lo acomodaría con los demás peluches, pero veo que no, ¿Cómo habrá sabido que me gusta tener a este panda sobre mi cama? -tomo al peluche entre sus manos, y, como muchas veces antes, miro la etiqueta del peluche que se encontraba pegada en una de sus patitas por la parte de abajo, y volvió a ver la H que siempre tuvo escrito con pluma - siempre me he preguntado porque tiene esa H escrita, por que yo no se lo escribí, ¿será una coincidencia?..."
Mientras tanto, el pequeño Potter se encontraba caminando por la acera, de vuelta a su casa…
"no pues si, muy bien, -pensaba irónico- mis padres le compran un regalo a la tal Hermione Granger solo por gusto, ¿¡y resulta que a mi me toca ir a comprarle el papel para envolver su dichoso regalo de niña!? No es que este enojado con alguien que ni siquiera conozco, pero ¿¡que rayos les pasa a mis padres!? ¿¡Acaso quieren que le pida a esa niña que sea mi novia de la noche a la mañana!? ¡O peor aun! ¿¡Quieren obligarme a casarme con ella!? ¿¡Me van a comprometer!? ¡SOY MUY JOVEN PARA SER PADRE! … ¿Pero que digo? ¡Ellos me están llevando a la paranoia!, haber ¡concéntrate Potter!..."se decía internamente.
Ya eran aproximadamente las 12:10 a.m., y la fiesta-reunión de los Potter seguía. Gracias al cielo que los Dursley se habían ido temprano, pues de lo contrario sea como sea, Dudley ya hubiera terminado en la alberca por enfadoso, arrogante y presumido, obra de: Ron, sus hermanos, y por supuesto Harry.
A esa hora todavía se encontraban los Weasley, los Lupin, los Black, los abuelos Evans, los abuelos Potter, y por increíble que fuera, también estaban presentes los Malfoy, quienes se comenzaban a hacer amigos de los Potter. Por lo tanto, también estaba Draco, quien comenzó a jugar muy a gusto con los hermanos Weasley y con Harry, y solo por ser Noche Buena, no le irían a hacer pequeñas bromitas a su entrañable amigo Draco, quien inocentemente, siempre caía en las trampas, pero ya se estaba haciendo igual de vago y travieso que Harry y Ron.
La fiesta iba muy bien, y los juegos artificiales no podían ser la excepción. Los gritos divertidos de los niños y adolescentes, mezclados con las risas, chistes y tontería y media que decían los mayores, eran la combinación perfecta para una Navidad excepcional y única. Todo estaba saliendo fantástico, solo que hacia falta un pequeño detalle: los Granger aun no llegaban.
Pasó una hora más, y los invitados se fueron retirando a sus respectivas casas, pues ya era tarde.
Tan solo quedaba la familia Malfoy y los Weasley, pues los Black se acababan de despedir, más no se marcharon hasta que Sirius le obsequio un barco de control remoto a su ahijado favorito.
Minutos después de que la familia Black se fue, los niños varones mas pequeños, comenzaron a hablar de cosas sin sentido, e inclusive ¡hasta de niñas!
-¿Y que dicen chicos? ¿Este año seguimos con el mismo lema en contra de las delicadas y dizque princesas, de las niñas? -pregunto el pelirrojo
-¡Por supuesto!, -respondió el pelinegro seguro- no permitiremos que las niñas se interpongan entre nosotros, no por el momento, ¡o me dejo de llamar Harry James Potter Evans!
-¿Cómo que por el momento? -Pregunto un curioso Draco- ¿quieres decir que alguien ya te altero las hormonas? -Al notar que el ojiverde no respondía, éste tan solo lo dedujo- ¡no lo puedo creer!, ¡Harry Potter se esta enamorando! -y con esto dicho, comenzó a reír burlonamente
-¿Hermano, lo que dice este cerillo amarillo, es cierto? ¿¡Te enamoraste!? -se sobre salto el pelirrojo, mientras lo miraba a los ojos para encontrar una respuesta, pero sinceramente, no la encontró- ¡Dios mió! ¡Te enamoraste!-confirmo
-¡No es cierto!- negó- ¡no me gustan las niñas! Y que les quede claro ¡nunca me gustaran! -Pauso- que me haya en vuelto en su delicioso olor refrescante y dulce, es otra cosa -pero esto ultimo lo dijo más para sí que para los presentes- "¡Demonios! ¿¡Que dije!?" pensó
-te perdimos -dijo el rubio
-¡aléjate de nosotros! ¡No queremos ser contagiados por la poción de amor! -gritaba el otro
-¿y quien es la desagradable que te embrujo? -Pregunto el rubio con más curiosidad que antes- ¡no me digas que fue Lavander!, esa niña me cae de la patada
-claro que no fue ella, ¡apuesto a que fue la sangrona de Pansy Parkinson!
-no seas tonto, ella odia a Harry desde el primer día que lo vio
-¿y que tiene? Mi mamá dice que del amor al odio solo hay un paso, ejemplo, los padres de Harry
-en primera, mis padres no se odiaban, tan solo mi mamá aborrecía a mi papá, pero solo fue por un tiempo. En segunda, ¿¡me creen loco como para enamorarme!? Y en tercera, ¡tan solo me gusto el rico aroma de ella! ¡Pero no estoy enamorado! Punto final -sentencio el niño pelinegro
-¿pero quien es ella?
-no pienso hablar sobre temas que me desfavorecen en cuanto a mi machismo en contra de las niñas
-ok, ok, ya, relájate te creemos
"si como no -pensaba con sarcasmo- ¡me creen pero menso! ¿¡Yo enamorado!? Me enamoraría de mis videojuegos, de mis juguetes, ¡y hasta me enamoraría de la persona que me regalase la pista nueva de carreras que salio a la venta la semana pasada! ¡PERO JAMAS DE UNA PRESUMIDA NIÑA!"
Las conversaciones seguían, hasta que los padres del "cerillo amarillo" (en otras palabras: Draco) le llamaron para poder retirarse. Minutos después, los Weasley también se estaban despidiendo.
-bueno, nos vemos en Hogwarts cuando reinicien las clases -habló un Ron con resignación, debido a que no quería que se terminara aquella noche tan divertida.
-¿me tienes que recordar que debemos regresar a la escuela?
- oye, las vacaciones no son eternas, además ¡de que te quejas! Tu nunca tienes dificultades en ninguna materia, ¡eres el cerebro del salón!, ¿Cómo le haces? Siempre te ves tan… distraído
-pero ya vez que no, mejor vete o sino te dejan -dijo el pelinegro señalando el auto de los padres de su amigo
-¡hasta luego! -grito ya corriendo atrás del auto de sus padres, quienes ya lo habían arrancado y se había puesto en marcha para su casa.
-nunca he entendido por que Molly siempre termina olvidando a alguno de sus hijos -comentó Lily, mirando como el auto de los Weasley se detenía para que Ronald subiera
-¡eso hasta yo! Tienen un montón de hijos, más de alguno se les tiene olvidar, -decía James- por eso en ocasiones me la pienso para traerle hermanos a Harry de la cigüeña
-¡James! -le regaño
-¿¡que!? ¿Acaso quieres tener 10 hijos, y que se te termine olvidando Harry? No verdad
-buen punto
-¿es por eso que no he tenido hermanitos? -pregunto el pequeño, quien seguía presente parado junto a sus padres
-oye campeón, ¿no quieres ir a jugar con tu barquito que te regalo Sirius? -dijo James para evadir la pregunta de su hijo, ¿Qué le iba a decir? ¿Matarle sus ilusiones y decirle que por motivos de no descuidarlo, siempre iba a ser hijo único?
-esta bien -se resigno- pero tenemos esta conversación pendiente papá
-si claro, aja, como digas
El pequeño Potter puso los ojos en blanco, en ocasiones le pesaba tanto que sus propios padres le dieran el "avión", mas sensatamente, que lo ignoraran, y le contestaran como si él no entendiera. Pero aun así, se fue al patio trasero de la casa, en donde había una mesa blanca en medio, y de ahí tomo su barco, lo saco de la caja, y lo puso sobre el agua de la alberca que hay tenia; de esta manera, comenzando a jugar.
Mientras tanto, en el jardín delantero, Lily y James no paraban de hablar, cuando de repente, un auto llegaba, estacionándose en la cochera de la casa de al lado. De él descendió una pareja y una pequeña niña de cabellera alborotada y castaña. Éstos se acercaron hacia sus vecinos Potter, y los saludaron amablemente:
-hola vecinos -comenzó el Sr. Granger- perdón por la gran demora que tuvimos, hubiéramos llegado hace una hora pero, hubo un choque, y eso era lo que nos detenía
-¿hubo heridos? -pregunto con nostalgia Lily
-no, bueno no de gravedad, lo mas grave fueron los daños materiales, aunque solo fue un golpe, pero no paso de ahí, eso creo
-que alivio, -pero aun así, Lily sentía algo… un mal presentimiento que no la dejaba en paz, un miedo intenso, un "algo" sin mucho sentido. Por alguna razón, la pelirroja recordaba a su hermana y a su enfadoso y grosero cuñado, aunque "el qué" por el momento no le importaba.
"Es navidad ¿Qué les puede pasar? Seguro son mis nervios" pensó la madre del pelinegro.
-¡Pero miren que tenemos aquí! -dijo James viendo hacia la pequeña, quien estaba parada justo en medio de sus respectivos padres- ¡una pequeña damisela!, me imagino que tu eres Hermione ¿no?
-a si es, -contesto educadamente- y ustedes los señores Potter, padres del gentil niño que ordeno mi habitación ¿cierto?
-exacto, -contesto una Lily muy alagada- si quieres puedes ir a jugar con él mientras que nosotros platicamos en la sala de nuestra casa
-esta bien, ¿pero donde esta?
-James ¿Dónde dijo que iba a estar Harry?
-no tengo ni la menor idea, creo que esta en la alberca jugando con el barco que le regalo su padrino -respondió el sr. Potter
-¿y la alberca esta…? -pregunto esperando a que le contestaran descifrando lo que pedía
-oh, esta en el patio trasero, -a completo Lily- tan solo cruza ese pasto que esta entre la casa y la cerca, y ahí veras a mi hijo
-gracias -y con esto, se marcho por donde le había dicho la señora
"me da absolutamente igual si lo encuentro o no, de echo me pregunto: ¿como será?, ¿será guapo? ¿Feo? ¿Buena onda? ¿Un completo idiota? ¿Lindo? ¿Arrogante? ¿Bien educado? ¿Un desastre? ¿Gentil? ¿Listo?... ¿Cómo será?... si fuera lindo y tierno se le perdonaría que fuera un cabeza hueca, pero si es un grosero y mal portado ¡ni para cuando me le vuelvo a acercar!... ¿pero para que me pregunto estas cosas? Al fin y al cabo va a terminar decepcionándome, convirtiéndose en un típico chico tonto, en otras palabras: en un imbecil" pensaba la niña mientras caminaba por donde la señora Potter le había indicado.
Al llegar al patio trasero, lo primero que vio fue la larga mesa con el mantel blanco y algunos platos con comida y otros vacíos. Luego dirigió su mirada a lo que había mas allá de la mesa. Logro ver al pelinegro de espaldas, con un smoking (traje) de niño, de un hermoso color azul cielo.
Éste llevaba (obviamente); el pantalón, el saco, y el chaleco de aquel descrito color, más sin embargo, (aunque la niña todavía no lo veía de frente) también llevaba una camisa blanca debajo de todo aquello, con una corbata de un azul más intenso, que le hacia juego con todo lo demás puesto, mas aparte unos zapatos negros.
En cambio, la niña traía puesto un bellísimo vestido de color blanco con encajes y adornos en rosita, con un lindo listón rosa alrededor de su cintura, formando con este ultimo, un moño, el cual traía de lado, en el lateral izquierdo, con unos zapatos de charol de un leve rosa, con unas calcetas cortas y blancas.
La pequeña Granger se acerco discretamente, procurando no hacer mucho ruido, la verdad no quería interrumpirlo con su "jueguito ese".
Pero al cruzar la mesa, viendo al chico, se le a figuro ver de espaldas a el niño que se encontró hace algunos años en Londres. Se le a figuro ver a James.
"otra vez no, - se reprocho- ¿¡porque siempre me tienes que poner una imagen de James, mente!? Es ilógico que sea él, ¡ni creas que voy a caer en tu trampa, cerebro tramposo!"
Mientras tanto, el joven niño estaba en sus propios asuntos.
"… por una parte me da gusto no tener que conocer a la hija de los Granger, de esa manera ¡esta navidad es perfecta!... por otra parte, algo me dice que quiero conocerla, ¿Por qué será?..."
Harry estaba tan sumido en sus pensamientos que ni se dio cuenta cuando la niña de cabello alborotado se paro tras de él. Ella puso su mano derecha en el hombro derecho de él, provocándole un susto tremendo, tanto, que soltó el control remoto del barco hacia la alberca, comenzando a temblar.
"¿no me digas que la tonta historia que contaron los hermanos gemelos de Ron, si es verdadera? -Pensó con pánico- ¡yo no quiero ser devorado por zombis hambrientos carnívoros de la navidad!"
En eso, se dio la media vuelta, no exactamente con mucha valentía, pero aun así respiro profundo, cerrando los ojos, y, sin siquiera verla, dijo:
-por favor zombi, no me comas, te juro que…
-niño, ¿de que rayos hablas? -dijo la chica. "¡genial! Resulto un loco"
Él abrió los ojos con delicadeza, y para su sorpresa, vio a un ángel caído del cielo.
Esta es la primera parte del capitulo, no lo publique todo porque es muy largo…..
