-¿Quién eres tu?-pregunto medio embobado
-soy la hija de los Granger, Her… -y antes de que a completara el resto de su nombre, el niño le gano, sin no antes tenderle la mano, la cual, ella tomo por inercia
-Hermione Granger, mucho gusto -a completo él, dejándola perpleja- yo soy…
-Harry Potter, lo se
-¿Cómo sabes mi nombre?
-¿tu como sabes el mió? -contraataco
-pues tus padres me lo dijeron -contesto el pelinegro
-pues a mi, mis padres también me lo dijeron, -respondió-¿pero que era eso de zombis y no se que tanto?
-a, -se rió nerviosamente- eso, lo que pasa es que los hermanos de un amigo estaban contando una historia de zombis de navidad, y pues creo que me la creí, perdón
-no te preocupes, ¿pero zombis de navidad? ¿Es enserio? Que absurda historia
-no te lo parecería tanto si ellos te lo contaran, -pauso recordando algo- y ahora que me acuerdo, ¡tumbe mi control remoto! ¡Rayos! -y con la palma de su mano, se dio una santa palmada en la frente, que hasta se pudo escuchar el eco.
El pequeño ojiverde se dio otra media vuelta para quedar, de esta forma, de frente con la alberca. Estaba seguro, iba a saltar, se iba a lanzar a la dichosa alberca solo por el control, se estaba poniendo en posición para un clavado, cuando la niña lo jalo del saco, evitando que siquiera saltara.
-¿¡que rayos piensas hacer niño!? -Le regaño con su delicada voz mandona- ¡si saltas te vas a mojar todo! ¿Y no creo que quieras que tu mamá te regañe, o si?
-de todos modos ya parecía demasiado milagro el echo de que no allá ensuciado este traje en toda la noche -contestó
-¡no voy a dejar que saltes! Mejor intenta con otra cosa
-¿Cómo con que?
-no se, piensa, ¿acaso quieres que yo te lo resuelva todo?
-¡tengo una idea! -sonrió. Pero con tan solo esa sonrisa por parte del niño, le produjo una corriente eléctrica a la niña- ayúdame ¿quieres?, sostén mi mano mientras yo trato de estirarme para alcanzar el control que esta flotando, de esa forma sales ganando evitando que me moje
-en realidad me da lo mismo si te mojas o no
-solo ayúdame, quieres
-pero no me jales demasiado por que nos podemos ir los dos a la piscina
-como digas -dijo sin escuchar lo último
El pelinegro se agacho en la orilla de la nombrada piscina, con la mano izquierda estirada hacia el control, mientras la mano derecha la tenia del otro lado para equilibrarse. Pero al ver que no podía llegar de esa forma al control, la miro nuevamente.
-sostén mi mano, te juro que no muerdo
-eso mismo me dijeron de la perrita chihuahua de mi abuela, y créeme que no me quiero acordar cuando sentí sus colmillitos en mis dedos
-para que confíes más en mi, deberás que no soy ni chihuahua ni perro, y no tengo la mas mínima intención de morderte, ¿acaso me crees caníbal?
-no se, todo puede suceder
-¡exacto!, todo puede suceder excepto que te de una mordida, y aunque te mordiera ¿Qué más da? Estoy vacunado, si no me crees te enseño mi cartilla de vacunación
-mejor vamos a lo tuyo -le tomo la otra mano que éste utilizaba de equilibrio, pero al hacer contacto con la calida mano de él, ella tembló. Fue como sentir una corriente eléctrica pasar por sus huesos, como un cómodo hormigueo.
Mientras la niña lo sostenía, el joven ojiverde intentaba con todas sus fuerzas y ganas, de estirarse para poder alcanzar el control, pero sus intentos eran fallidos, pues parecía que en debes de tomarlo, lo alejaba más.
-apúrate quieres, -se quejo la castaña- no estas tan livianito como piensas
-hago todo lo que puedo, -contestó sin ser grosero- si dejaras de quejarte ya lo hubiera tomado
-no me estoy quejando -reclamaba
-¿no? ¿Entonces quieres darme lata?
-si sigues así te voy a soltar
-¡no! ¡Espera! -grito no muy fuerte, pero lo suficiente para que está notara su voz de desesperación, ya que si ella lo dignaba a soltar, era más probable que él cayera al agua, a que por ejemplo, pudiese encontrar el calcetín que perdió debajo de su cama- hago lo que quieras, pero ni se te ocurra soltarme niña
-menos charla y mas acción -respondió de mala gana
El chico estaba a punto de tomar el control remoto, tan solo le faltaban algunos centímetros. Se estiro lo más que pudo, pero aun así le faltaba poco más, por lo que se acomodo más hacia la orilla casi para caerse en definitiva.
-¿¡ya!?-rezongó la joven
-solo un poco
-eso me vienes diciendo desde hace rato, ¡apúrate!
-¡apúrame cuando te cases contigo!
-¡ni loca me caso con alguien como tu!
-¡ni siquiera me conoces ¿Cómo sabes que no te puedo agradar?!
-¡solo lo deduje!
El niño intento ignorar todo lo ultimo, lo único que le debía importar era su control.
-ya casi, solo un poco más -pero ese poco más fue demasiado lejos, ya que la niña no soporto ni un momento más el peso de él, haciendo que el pelinegro cayera y de pasada, la arrastrara a ella hacia la piscina.
El primero en salir fue el chico, quien sonrió, puesto que ya tenía el control en sus manos, pero al recordar a la niña…
-…demonios, ¡Hermione! -pero en eso vio como la niña salía a la superficie muy molesta con ganas de arrancarle la cabeza de ser posible.
-¡eres un tonto! ¡Mira lo que has hecho!
-¿y que hice?
-¡te parece poco! -Medio grito enojada- ¡has arruinado hora y media de haber estado encerrada en mi habitación arreglándome! Ahora mi cabello se va a esponjar más, y mí vestido ¡mi vestido esta empapado! ¿Qué se supone debo ponerme el resto de la noche?
-tranquilízate, no es el fin del mundo
-quizás no, pero si es el final de mi navidad perfecta ¡todo gracias a ti!
-de nada, creo que ya es costumbre hacerle algo a mi vestimenta en navidad, también provocando, no intencionalmente, que alguien salga de igual manera que yo
-me van a regañar -se dijo triste la niña
-diré que fue mi culpa para que no te digan nada
-¡pero si fue tu culpa!
-lo se
-ahora me voy a enfermar -se quejaba
-¡bienvenida al club! -dijo sonriendo amistosamente
Pero esa sonrisa le causo una electricidad a ella que le recorrió todo el cuerpo.
"¿Qué me ocurre? Desde hacia años que no me ocurría este tremendo escalofrió, no me ocurría desde… James" pensó, y a la vez un leve rubor se acomodaba en sus mejillas "¿será que me gus…? ¡NO! ¿¡Como me va a gustar!? ¡Que absurdez! ¡A mi no me gustan los niños tontos como éste!" se reprochaba internamente "aunque… si le quito lo tonto, no estaría nada mal, no es nada feo… ¡cierra la boca Hermione!" se regaño
