Y todo por la bendita gorra!
"¿Qué me ocurre? Desde hacia años que no me ocurría este tremendo escalofrió, no me ocurría desde… James" pensó, y a la vez un leve rubor se acomodaba en sus mejillas "¿será que me gus…? ¡NO! ¿¡Como me va a gustar!? ¡Que absurdez! ¡A mi no me gustan los niños tontos como éste!" se reprochaba internamente "aunque… si le quito lo tonto, no estaría nada mal, no es nada feo… ¡cierra la boca Hermione!" se regaño
-¿te sucede algo Granger? -pregunto, pues desde hacia algunos segundos ella no decía nada
-¿a? -respondió por inercia, pero la verdad ni sabia que le habían hablado
-¿Qué si te sucede algo?-repitió
-¿Qué? -respondió ya entrando en sí
-¿me has estado ignorando?
-¿¡yo!? Como crees -dijo irónica
-¿en que pensabas? -pregunto
-en queti
-¿en queti? -repitió confundido
-si, en queti; que te importa
-grosera -susurro
"Lo que tiene de bonita lo tiene de mal educada, si ya decía yo que no había niña perfecta" pensaba el chico
-¡te escuche!
-no lo decía en silencio - se defendió "y aparte de grosera, ¡peleonera!, deberás que quien entiende a las mujeres" pensó
"y yo que quería darle una oportunidad, ¡es un tonto!" pensó la niña mientras lo veía
-no quiero estar peleando, -habló el niño- ¡es navidad! Se supone deberíamos estar felices, ¿o acaso, tu no lo estas?
-claro que lo estoy, pero personas como tu, siempre hacen que termine arruinada
-no te ves mal, -decía- al contrario, te ves muy bien
-no trates de componerle, que no te va a funcionar
-¿¡ves!? Apenas te digo algo, y ya te pones a la defensiva
-perdón, pero tienes un no se qué que me saca de quicio -decía la niña mientras sonreía inconcientemente
Harry también sonrió, pero en cambio él tenía una sonrisa divertida, como si pensara hacerle una pequeña bromilla. Y tal como lo había predestinado, él niño le lanzo agua a la cara. Ésta no se enfado, sino que todo lo contrario, le siguió el juego, de igual manera aventándole agua.
Todo se les había olvidado, ya se escuchaba muy poco la vocecilla que les decía que era navidad, y es que se estaban divirtiendo a lo grande; si él se hundía en el agua y la jalaba de los pies para también hundirla, ella lo tomaba de la cabeza y no le permitía salir. Sí ella le brincaba de sorpresa a la espalda, él se metía a la profundidad de la alberca y se agarraba de un tubo que había al fondo, obligándola así a que lo soltara. Se arrojaban agua cada vez que podían.
Solo se escuchaban sus gritos y risas divertidas.
Por más increíble que fuera, Hermione ya hasta se había olvidado de que cuando se secara su cabello, se le iba a poner más esponjoso que a un french poodle cuando lo terminan de cepillar y secar con secadora.
Mientras ellos jugaban, el tiempo se les fue volando, ¡ya habían pasado 2 horas desde que comenzaron a jugar! Pero para ellos apenas y habían pasado 20 minutos.
-oye Granger, -comenzó el chico- ¿no notas como que esta muy silencioso?
-¿y eso que? -Contesto- no creo que sea tan tarde ¿o si? ¿No tienes un reloj Potter?
-no, pero deja entrar a mi casa, a lo mejor tus padres ya se fueron y ni cuenta nos dimos
-no creo, ellos no se atreverían a dejarme
El pequeño Potter salio de la alberca lo que le sigue de empapadísimo, mientras ella, de igual manera, salía tras él.
-¿crees que ya allá venido Santa Claus a dejar nuestros regalos? -pregunto él
-recuerda que él solo viene cuando ve que los niños ya están dormidos, cosa que no estamos haciendo, -lo miro fijamente- haber si no nos deja un pedazo de carbón por andar jugando a estas horas
Ambos entraron por la puerta trasera, la cual llevaba hacia la cocina. Al cruzarla, abrieron otra puerta que les quedaba en frente, y Hermione descubrió que esa entrada llevaba a un pasillo qué, si lo seguías, podías llegar a una acogedora y tibia sala con chimenea, en donde se encontraban los padres de ambos.
-me van a regañar, -susurro triste ella- no debí haberme mojado
-ya te dije que le diré a tus padres que fue mi culpa, no te dirán nada
Ella asintió, y prosiguieron caminando. Al llegar frente a ellos se dieron cuenta él porque no les habían dicho que se metieran a la casa por que ya eran las 3:25 a.m., pues los padres y madres de ellos se encontraban profundamente dormidos en los respectivos sillones. Las mujeres estaban simplemente desparramadas, se les notaba que se encontraban cansadas, mientras los hombres, cada uno tenia al lado una botella de whisky poco más arriba de la mitad, lo que significaba que al día siguiente amanecerían con un no tan fuerte dolor de cabeza.
-están dormidos, -concluyo ella- ¿ahora que se supone que voy a hacer? ¿Morirme de hipotermia con esta ropa mojada?
-estas en mi casa ¿recuerdas?
-¿y que con eso?
-que soy un niño de tu misma edad, es muy probable que te quede mi ropa, si quieres te presto alguna
-¿en serio?
-¿y porque no? -Pregunto no esperando respuesta- mira, ven, te llevare a mi habitación
-¿y para qué? -pregunto de nueva cuenta desconfiada de él
-¿Cómo que para qué? pues para que te cambies, ven
Ésta lo siguió muy alerta por si algo le quería hacer. Subieron unas escaleras hacia el segundo piso, el cual, los llevo a un pasillo en donde pasaron por una habitación que por el acomodo y decoración parecía ser de los padres, para después llegar a una puerta que tenia un letrero que decía ["se prohíbe el paso a cualquier niña, excepto a mi madre"] y abajo de ese había otro ["no se permiten Dursley´s"], pero no era todo, había un tercer letrero que era el que más llamaba la atención, que decía ["bienvenidos a mi cuarto, no esta desordenado, a si es la decoración"] y aparecía un monito de Mickey Mouse de bebé con unos cuantos juguetes tirados. (N/A: jaja, la verdad es que en mi puerta si hay un letrero que dice algo similar a lo del ultimo letrero de Harry, pero en cambio, el mió tiene a boo de los Monster Inc)
-pasa -dijo dándole un pequeño empujón a la puerta para abrirla
La niña esperaba ver un cuarto sucio o por lo menos "tirado", pero todo lo contrario, se podía observar que ese cuarto estaba tratado de buen modo o, por lo menos, que la madre de éste lo mantenía lo más ordenado que su hijo se lo permitía.
-entra, ya te dije que no muerdo, -dijo mirando que seguía en la misma posición a como habían llegado a la puerta- solo no infectes mis cosas con tus "Hermindis" por favor -continuo haciendo comilla en Hermindis
Ésta lo miro de modo feo y le dio por primera vez, un golpe en el hombro, pero seguro que no seria el último.
-muy graciosito Potter - habló con tono irónico
La chica paso al cuarto, donde tras ella, se cerró la puerta.
La habitación era un poquito más pequeña que la de ella, pero de igual modo, era muy acogedora. Las paredes de la habitación estaban pintadas poco más debajo de la mitad para arriba de un color azul cielo con algunos pedazos en blanco, dando una sensación de estar mirando el cielo en tiempo de verano, y el pedazo que sobraba en la parte de abajo, era un azul más oscuro, con intención de parecer un hermoso mar. Había una ventana en la pared frente a la puerta qué, curiosamente, daba en dirección hacia la casa de ella, más no a la ventana de ésta. También, se encontraba una cama a medias de la pared del lado izquierdo, la cual se encontraba tendida con una cobija de Dragon ball Z en color gris, había una mesita de noche en ambos costados de la cama, donde superficialmente se veían unas lámparas con dibujitos de la caricatura de Cars y otra caricatura que según Hermione creía ser la de los Caballeros del zodiaco. Había un escritorio junto a la ventana, en donde había desde libros de la escuela, hasta comics, junto a otra lámpara, con la diferencia que ésta era totalmente negra. Cabe mencionar que también se observaban carritos, pistas y algunos videojuegos sobre un buro de color madera que estaba al lado derecho de la cama. Frente a la cama, estaba un mueble, y sobre él había un televisor, un DVD, y más abajo se encontraba un XBOX 360 de color negro. Al costado derecho de ese mueble, en una esquina, había una tipo mesa qué, sobre ella, había algunos peluches y muchos juguetes con los que jugaba. Hermione giro la cabeza hacia su propia derecha, y se fijo que había una puerta más, y al lado de la puerta por el lado izquierdo se encontraba un ropero parecido al de ella.
-¿Qué es eso? -le pregunto sin quitar la vista de aquella puerta
-una puerta -contesto como si fuera lo más obvio del mundo
-¡ya lo se! -se fastidio- pero me refiero que a dónde conduce
-a, pues conduce a la habitación donde te cambiaras de ropa, ósea; el baño -y con esto, se dirigió hacia el armario- ¿te gustan las pijamas de Digimon, o de carros, o de dinosaurios, o quizá la de Ben 10? Te ofrecería también la de Spiderman, pero esa es la que utilizare ahora, ¡así! También tengo esta que tiene ositos dibujados en la camisa con sombreros de navidad… ¿Cuál quieres?
-creo que la ultima que dijiste de los osos estaría bien -contesto
"tan solo se lo acepto porque tengo frio, pero en cuanto mis padres despierten, me quitare de inmediato los "Harrindis" que éste chiquillo me pueda pegar" pensó
Él niño le entrego la pijama de los ositos a ella, quien se metió al baño a darse una ducha con agua caliente, para después vestirse con la calientita pijama.
"que raro se siente bañarse en un baño que no pertenece a mi casa, ¿si le puse seguro a la puerta, verdad?, no es que desconfié de Harry pero…, bueno si desconfió de él, ¿¡y que quería!? Aunque mis padres digan lo que digan puede que sea un pervertido, más vale prevenir…" pensaba mientras se acomodaba la pijama, dentro del baño de la habitación del chico.
Mientras tanto, Harry estaba también bañándose y cambiándose pero en el baño que se encontraba en el pasillo, pues de aquí a que saliera Hermione, él ya se hubiese congelado.
Ella al terminar lo que estaba haciendo, salio del baño esperando que Harry estuviera ahí, pero no lo estaba. Se acerco a su cama, y se sentó esperándolo.
"¿A dónde pudo haber ido?"
-huele rico -se le escapo el pensamiento- este olor ya lo había percibido en mi cuarto cuando llegue esta tarde, seguro que es el perfume de Harry,-pauso pensadoramente- que raro, los niños que conozco nunca se ponían perfume, pero me agrada este aroma
Mientras tanto, por el pasillo pasaba un peli azabache con una pijama que no era exactamente la de Spiderman, sino, que a última hora cambio su decisión por la pijama que se pondría, y decidió ponerse una pijama roja con simulación de traer un fajo como el de Santa Claus.
El chico abrió la puerta de su cuarto como de costumbre sin tocar, pero al parecer no se podía ya jamás acostar en su cama porque ya estaba toda infestada de "Hermindis" ya que ésta estaba media acostada, con las piernas afuera de la cama, pero la espalda sobre la misma.
-¿A dónde fuiste?
-pues a bañarme, no quería enfermarme -se le quedo mirando, la verdad es que esa pijama le quedaba perfecta a ella- ¿quieres algo de comer? Yo sí, voy a ir a la cocina ¿vienes?
-claro, pero a tomar algo, no sé porque me dio sed
Harry le prestó un par de pantuflas cafés con otros osito en medio.
Bajaron en silencio, no tenían nada que comentar con el otro, pues prácticamente eran unos desconocidos con absolutamente nada en común.
Al llegar a la cocina, Harry tomo un par de rebanas de pan, para después, comenzarse a preparar un sándwich de nutella. Mientras ella tomaba un vaso y se servía un poco de leche tibia con chocolate.
-que silencioso esta todo -comenzó para hacer una platica
-lo sé, -respondió casi al instante- es que ya es tarde, son cerca de las 4 de la mañana
-que rápido se pasa el tiempo ¿no?
-si, es extraño, nunca me había divertido con una niña, pero supongo que esta bien
-¿Que está bien qué?
-me refiero a que está bien haberme divertido con una niña
-¿una niña? ¿Me estás diciendo que está bien divertirse con una niña?
-si
-¿ósea que no cometerás algo pre alistado para que me valla toda asustada a mi casa?
-no lo había pensado, pero es una buena idea
-no lo hagas ¿quieres?
-¿Por qué no?
-mira, mis padres me van a inscribir en la misma escuela que tu, soy tu vecina, y soy nueva en este lugar, por lo que no quisiera llevarme mal con alguien al que voy a tener que ver por el resto de la escuela esa
-Hogwarts
-como sea, pero mis padres te consideran un niño bueno, y si quieres que tus padres no te vuelvan a llevar con tus tíos a cuidarte, será mejor que desde ahora hagamos las paces, ¿estas desacuerdo?, en pocas palabras, no quiero una amistad contigo ni nada de eso, pero por lo menos debemos mantenernos con la facha de "conocidos", esto nos conviene a los 2, pues yo tampoco quiero que mis padres me dejen al cuidado de mis tías que me odian, así que sería algo así como una tregua
-pues me parece perfecto, de todos modos ¿Quién querría a una niña como amiga?-dijo sin importancia
-¿sabes? Calladito te ves más bonito -respondió irónica
-gracias (¿?) -dijo confuso
"¿Qué calladito me veo más bonito? ¡Yo siempre me veo bonito!, ¡es más! No soy bonito, siempre he sido guapo por naturaleza, jajá" rio por lo bajo, como se veía que su ego era primero que su sensatez
-oye, -le interrumpió en sus pensamientos- ahora que me acuerdo, vi una gorra en mi habitación, una gorra que no es mía
-¡mi gorra!, demonios, que olvidadizo fui
-pero lamento decirte que no podrás ir por ella hasta mañana, pues a como veo las cosas, tendré que dormirme aquí, no creo que mis padres despierten para irnos, y yo no tengo llaves
-no hay problema, -sonrió recordando algo que hizo por la tarde- yo deje tu ventana abierta, podre entrar
-¿¡estás loco!? ¡Pero sí tienes que escalar para llegar al segundo piso! ¡Te matarías!-se alarmo la pequeña
-no me pasara nada, desde pequeño he escalado para salir a jugar con un amigo cuando estoy o castigado o para que mi mamá no se diera cuenta y no me contara esa salida y me permitiera salir más, soy experto en escalar a segundos pisos
-¿y nunca te ha pasado nada? Eso suena peligroso
-bueno, no solo suena, lo es, -miro al techo- una vez, por querer subirme rápido antes de que llegaran mis padres, me resbale y casi me fracture el brazo, pero no paso a grave, los padres de mi amigo Ron me llevaron al hospital. Me castigaron no se por cuanto tiempo, pero valió la pena
-¿¡valió la pena lastimarte el brazo!? ¡Pudo costarte la vida!-le regaño- eres un inconsciente e irresponsable
-ya suenas como mi mamá, -pauso desviando la mirada hacia la puerta- mejor vamos por mi gorra
-no me importa sonar como tu madre, pero ella tiene mucha razón, ¿¡es que quieres morir!?
-no, pero… ¡oye! Ese no es un tema para esta noche, iré por mi gorra, -camino hacia la puerta de la cocina, y antes de salirse, le dijo- si quieres puedes irte a acostar a mi cama en lo que voy por mi gorra, yo dormiré en… el cuarto de mis padres
-ni creas que dejare que vallas
-no te metas, es mi gorra, no tu asunto
-¿pero y si te pasa algo? ¿Qué les diré a tus padres cuando despierten? Yo no sé manejar y ni siquiera sé donde rayos queda el hospital, no te dejare ir, vete a tu cama a dormir a la voz de ya -le ordeno
-no tienes derecho para decirme que hacer-rezongo
-¡eres mi responsabilidad!
-¿y desde cuando lo soy? Apenas y nos acabamos de conocer
-lo eres desde que descubrí que solo actúas y no piensas en las consecuencias, ósea desde ahora,-cuando Harry abrió la boca para responder no de la mejor manera, antes de que lo hiciera, ella lo interrumpió- y no repliques, no rezongues, ni reniegues
-eres una mandona
-ya me lo habían dicho -pero él chico salió corriendo de la cocina con dirección a la casa de Hermione- ¡a dónde vas Potter!
Pero no obtuvo respuesta.
"¡Maldita sea! ¿¡Que hare para controlar a este chiquillo!? Es tan testarudo, necio, e incontrolable, ¡que hare con él!" pensaba mientras corría tras Harry
Cuando Hermione había llegado a donde el niño, ya había sido demasiado tarde, pues Harry ya estaba escalando una parte de la pared para subir al tejado de la primera planta de la casa de los Granger.
-¡bájate de ahí!-le grito
-no me desconcentres, sino me voy a caer
-¡te vas a caer sino te bajas!
-el punto es que ya no me puedo bajar, espérame un rato en lo que llego
Estaba a punto de llegar, estaba tan cerca de tocar la parte que lo llevaría a terminar de subirse al techo, y cuando coloco una de las manos en la parte de arriba para sostenerse de algo, curiosamente, pareció que la boca de Hermione se había convertido en profeta, pues Harry se resbalo. Gracias al cielo no cayo, pero solo se podía sostener con una mano. La castaña estaba con el Jesús en la boca, no sabía si gritarle por su descuido e irresponsabilidad, o si comenzar a rezar para que no se cayera.
El pelinegro poco a poco logro recuperarse del susto, para de nuevo comenzar a subir.
-¡Eres un idiota! -Le grito la castaña cuando por fin había recuperado el aliento y había visto que éste ya estaba parado sobre el tejado-¡si te caes cuando vuelvas abajo, no me molestare ni en recoger tu cadáver!
-¡Oye! -Le llamo para llamar su atención- tu tranquila y yo nervioso ¿de acuerdo?
-eres un tonto
-y tu una mandona insufrible, y no por eso te lo están diciendo a cada rato
-¡vuelves a llamarme mandona insufrible, y juro que ya no veras la luz del día Potter!
-¡prefiero ver la luz de la luna! -le respondió solo para hacerla enojar
Y al parecer lo estaba logrando, apenas y se conocían, y el pelinegro ya le estaba sacando canas verdes a la niña.
-¡ve por tu maldita gorra y ya!
Harry rio, al parecer le comenzaba a agradar hacer enojar a su vecina; comenzó a caminar por el tejado, estaba nervioso, y sudando un poco, ya que ese tejado se había puesto un poco resbaloso por la nieve que yacía en ese momento.
-mejor bájate -le llamo la niña, con temor a que él cayera- mañana te la daré
-ya estoy aquí arriba, -respondió- ¿para qué bajarme si puedo tomarla ahora mismo?, además, así podre cerrar tu ventana para que no le entre la nieve
-pero ten cuidado ¿quieres?
-aja
El chico alcanzo la ventana, metió la cabeza y las manos para poder introducirse totalmente: bajo con cuidado por el escritorio que él mismo había puesto ahí.
-¡ya entre! -grito para informarla
-¡tómala y bájate!
-¡en eso ando!
Pasaron 5 minutos y Harry no bajaba, Hermione ya se estaba preocupando: "¿y si se tropezó y esta desmayado?, ¿y si el muy malvado le está quitando la cabeza a mis barbies? ¿Y si no la encuentra y esta husmeando en mis cajones? ¡ash! Tendré que ir a ver porque rayos se tarda siglos y no baja"
La pequeña castaña empezó a subir imitando él cómo Harry había subido momentos atrás. Le estaba costando mucho trabajo, pero no se daba por vencida, si él pudo ¿Por qué ella no?
En varias ocasiones estuvo a punto de caer, pero ¡ella era Hermione Granger! Su arrogancia por siempre ser la mejor la agobiaba, y escalar un piso no era la excepción.
En más de una ocasión estuvo a punto de resbalarse peor que Harry, pero la muy necia no prefería dejar las cosas así de sencillas.
Al llegar al techo, sintió que casi se le salía el corazón. Estaba agotada y demasiado agitada para su gusto, solo que había un detalle… se le había olvidado momentáneamente que le daban miedo las alturas, por lo cual, al ver la altura que se interponía entre ella y el suelo; se aterro.
-Solo respira profundo, -se decía- solo son un par de metros, nada más, -pauso- ni que fuera tan peligroso -pero esto último no lo dijo tan segura
Se aferro a la pared, no pretendía para nada salir con alguna fractura. Cada paso que daba era firme, aunque las piernas le temblaran como gelatina.
Al tocar la ventana abierta no dudo ni un segundo en introducirse en ella; no fue algo muy bonito haberse deslizado por su escritorio tirando algunas cosas y caer al suelo de cabeza, pues las manos iban adelante. Se levanto, miro hacia su alrededor, pero no vio a Harry; estaba oscuro, por lo que quería decir que el pequeño Potter no había encendido la luz cuando entro. La niña comenzó a caminar despacio, no veía en lo absoluto, llego a lo que creía que era la puerta y antes de que pudiera poner su mano en la chapa, la puerta se abrió, haciendo que la puerta golpeara a Hermione y callera al suelo adolorida.
-¡AU! - se quejo
-¿Qué haces aquí? -Pregunto confundido el pelinegro al percatarse de ella- creí que te había dejado allá abajo -le dijo mientras que la ayudaba a levantarse
-Eres un tonto -le golpeo en el hombro- ¡pudiste haberme herido de verdad!
-solo fue un golpe, -rodo los ojos- relájate
-¿¡Por que estabas tardando tanto!? -se molesto- no creo que en todo este rato no hubieras encontrado ya tu gorra
-Si la encontré, pero tenía que utilizar tu baño, no creí que fuese un crimen
-Mejor salgamos ahora de aquí, no sé qué cara pondrán mis padres si saben que salí de tu casa sin decírselos -y con esto, comenzó a sacar de nueva cuenta los pies por la ventana para irse de la misma forma en cómo había subido. Dejando a un Harry confuso.
-¿Qué estás haciendo?
-¿Cómo que qué? Estoy tratando de bajar de aquí, -respondió- el techo esta resbaloso por la nieve, ten cuidado al bajar
-Pero…
-Ningún pero, ya vámonos -le ordeno
"¿Por qué no simplemente bajamos por las escaleras y salimos por la puerta de la entrada? Eso seria más fácil que bajar por el techo. ¡Niñas! ¡Siempre les gusta complicase la vida y hacer lo que se les da su regalada gana!" pensó fastidiado al percibir la orden de ella.
-Podemos ir por la puerta -le dijo
-¿Puerta? -"¡cómo no se me ocurrió antes!, actuare como si lo sabía" pensó la chica al darse cuenta de su error- ya lo sabía, es que me gusta más bajar y observar la maravillosa vista que tenemos desde aquí, las estrellas se ven espectacular, y la luna ni se diga, ¿acaso no tienes amor por la hermosa naturaleza? Que poca cultura -negó con la cabeza, en realidad quería que él creyera que ella tenía toda la razón. A Hermione no le gustaba cuando las personas se daban cuenta de que se equivocaba en algo, y para evitarle la satisfacción al chico del saber que sí se equivoco, mejor saco algo positivo, dejándola con ventaja.
-Pero tu… es que yo… ash -bufo, no sabía ni como contradecirla
El ojiverde la siguió no muy convencido de su argumento de las estrellas y no sé cuantas cosas más, pero no debía rehusarse, pues su vecina podía caerse por falta de experiencia en escalar.
Primero se iba a bajar ella, pero Harry le tomo de la mano por inercia, y le dijo que primero observara el cómo se debía bajar. Éste al estar bajando, se resbalo a poco menos de metro y medio, pero afortunadamente cayó de espaldas, por lo que no le paso nada; la pequeña castaña reía sin parar, le había causado mucha gracia, pero para cuando él le dijo que bajara, ésta se puso muy colorada, con miedo, pero se fue bajando poco a poco igual que el peli azabache. Aunque su gracia no le duro mucho:
-estas bajando más lento que una tortuga -se quejaba
-perdóname por querer mi bienestar -dijo irónica
-no te perdono, ¿acaso no ves que me congelo?, ¡estoy hecho un cubo de hielo!
-pobrecito, nadie te dijo que me tenias que esperar
-¿quieres que me marche?, -pregunto confundido- porque si es así con gusto me voy
-¡no te vayas! -le advirtió
-¿Por qué? ¿Crees que te caerás?
-¡nunca!
-que testaruda, -negó con la cabeza- solo tienes que contestar que me necesitas, ¡y listo! Asunto arreglado
-no te necesito, y entiéndelo Potter: ¡nunca te necesitare!
-bien, me voy
-¡no te vayas! -le ordeno con los ojos medio cristalinos
-¿Quién te entiende? -Dijo levantando una de sus cejas, pero al ver sus lindos ojos miel y aquella cristalinidad, se ruborizo, creyendo que ella tenía miedo- ¿quieres que te ayude a bajar? -continuo embobado
-ni loca, -respondió- quizá no sepa bajar bien, pero no es para pedirle ayuda a un bobo como tu
"aaahh…, ¿¡porque carajos me hace esto!?... ¡me trata como basura y me embruja con su mirada! ¡Es una bipolar de lo peor!" pensaba Harry
Aunque la discusión no duro mucho tiempo más, puesto que la chica resbalo justo en el mismo lugar que él; Harry en un impulso, trato de atraparla para evitarle la caída pesada, pero para la mala suerte de éste, ella cayó sobre un pelinegro que ya se encontraba agonizando en el frio suelo.
-¡niño! ¿Estás bien? - le pregunto una preocupada Hermione, quien todavía se posaba sobre él.
-no lo sé, -pauso- creo que me cayó un elefante y me dejo echo tortilla
-jajaja, -rio- ¡no exageres Harry! No estoy tan pesada -"¿Por qué me rio?, ¿Por qué al estarlo mirando a los ojos siento este cosquilleo? ¿Por qué me está haciendo sentirme confusa?" pensaba en un mar de preguntas la niña.
Ambos, después de reírse un rato más, se introdujeron dentro de la casa de los señores Potter. Platicaron de algunas cosas, ya hasta se sentían cómodos al lado del otro, pero aun así era confuso estar en un habiente tan agradable con una persona desconocida. Era increíble, pero ya pasaban de las 4:40 am, ellos, sin siquiera pensarlo, al tener frio, se durmieron entre risas en la cama de el pequeño, aunque claro, Hermione no confiaba con total seguridad en él ya que puso varios peluches entre ellos.
"¿Qué hace Harry aquí?, según mis nervios me acabo de quedar dormida, creo, pero… ¡demonios! ¿¡Porque carambas él me está… me está… be… besan…do!? ¿¡Porque me está besando!? ¿¡Quien le dio ese privilegio!? ¡Ni en mis sueños se lo permitiré!" se medio despertó con algo de enojo pero a la vez alagada y sonriendo con rubor en sus mejillas, y al apenas divisar la figura de Harry de la otra mitad de la cama, después de la muralla de peluches, dijo:
-¡ni en mis mejores sueños animal!
Y le golpeo, tirándolo de la cama, para después volverse a quedar profundamente dormida.
-¡Que paso! ¿¡Los zombis de navidad me van a comer!? ¡NOOO! -Se despertó alarmado, y al abrir bien los ojos, se levanto, y la vio- ¿Por qué estoy en el suelo?-se pregunto, la chica le lanzo una almohada
-ya duérmete -le dijo más dormida que nada
Harry se volvió a acostar en la cama con algo de confusión, pues desde hacia vario tiempo que no se caía de la cama, por lo que se le hizo un poco raro.
Quien sabe lo que mañana les esperaría bajo el árbol de navidad, o quizá bajo ellos mismos, aunque en realidad en ese momento no les importaba, ¿pero en verdad no les importara?
continuara...
