Disclaimer: Los personajes le pertenecen a J.K Rowling. El fanfic no es mio, es de dan-kinara-granger.

Sueños (capitulo extra)

"-…Jane, ¿A dónde vas? ¿Por qué te escondes de mi?¿Jane?

-James, ven, tengo que llevarte a mi casa en Francia. ¿No quieres venir?

- ¿¡estás loca!?¿En Francia? Nos tomara una eternidad llegar.

-no es tanto. Ven, tengo que mostrarte algo

-¿y no me lo puedes mostrar aquí? La verdad es que no se si mis papás me dejen ir tan lejos de casa

- si podría, pero si lo hago ¿Qué sorpresa te enseñare mañana en navidad?

-¿de qué hablas?-dijo confuso- ¿Cuántos años tienes?

-los mismos que tu

-¿once?

-si

-que rápido se va volando el tiempo, desde aquella ocasión en la que mi mamá y yo te dejamos en la estación de policía no te he visto. Explícame algo ¿Cómo es que nos volvimos a encontrar? No recuerdo… no recuerdo haberte visto hasta ahorita ¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué no puedo ver tu cara?

La niña se encontraba tras las sombras detrás de unos árboles muy parecidos a los del parque en donde la había encontrado hace ya 5 años atrás.

Ella suspiro; su voz parecía ser la de una niña ya no tan pequeña.

-hay cosas de las aun no te enteras James, pero te aseguro que pronto lo sabrás

-¿pero de que me tengo que enterrar? ¡Explícame!

-de que por ejemplo, ya me encontraste pero aun no te das cuenta de quién soy

-¿ya te encontré? ¿¡Cuando rayos nos volvimos a ver!?

-hace poco, ¿ya te había dicho que -la niña comenzó a caminar con dirección hacia él. La luz se comenzaba a acomodar perfectamente en su cara.- el osito panda que me diste es mi peluche favorito?

-no -dijo aun más confundido

-¿y ya te dije que… se que tu nombre es Harry?

-¿co… como su…piste eso? ¡Nunca te lo dije! ¿¡Todos estos años me estabas espiando!?

Ella rio. La luz estaba cada vez más cerca de revelar la totalidad de su cara.

-tú me lo dijiste, no a los 6 años, pero si hace no más de 5 horas.

-¿5 horas? -trago saliva

-mírame…- la luz la revelo por completo.

¿¡Pero qué era lo que veían sus ojos!? ¡Era Hermione Granger! ¿Podía ser posible aquello?

-¡tú no eres Jane! ¿Qué rayos estás haciendo aquí Hermione?

-yo soy Jane

-¡no es cierto! ¡Yo jamás en la vida había visto a Hermione! ¡Tú no eres Jane! ¡No lo eres!

-mírame…"

-¡Jane! -se despertó sentándose al instante, algo aturdido.

Era la segunda vez que soñaba aquel sueño donde Jane aparecía. Pero con la pequeña diferencia de que en su primer sueño (antes de conocer a los Granger) Jane le había dicho: "… me encontraras pronto…" y ahora en ese nuevo sueño ella le dijo: "ya me encontraste".

"qué raro. ¿Por qué esa niña apareció de repente?"

Miro a un costado suyo, y al ver un bulto cubierto por su cobertor; se asusto. Todos los músculos de su cuerpo se tensaron. Pero al recordar lo que había pasado antes de dormir, sintió que el alma le había regresado al cuerpo; ella tenía un peluche entre sus brazos, abrazándolo con mucho cariño.

"solo ha sido un sueño, un sueño bobo"

-…James… -susurro la castaña entre sus profundos sueños

-¿¡que!? - "¡debo estar sordo y loco! ¿¡Si abre escuchado mi nombre de la boca de Hermione!? ¿Será cierto? ¿Hermione será… Jane? ¡Qué absurdo! Ella no puede ser Jane, Jane se marcho de aquí hace mucho tiempo, ella vive en Francia no aquí. Debe ser que tengo mucho sueño y lo imagine…"

-James… -volvió a susurrar, inquietando al niño pelinegro- ¡Dios! ¡Harry baja de ahí! ¡Te vas a matar! -esta vez lo dijo un poco más fuerte como si en verdad estuviera despierta.

"jajaja -rio internamente- creo que ya la deje traumada, igual que ella ya me dejo traumado. Eso explica porque ha aparecido Granger en mi sueño, seguro que fue en lo último en que pensé, y mi mente me jugó una mala jugada haciéndome creer que Jane volvía como Hermione…"

El chico se volvió a acomodar en el pedazo de cama que le quedaba, para después dormirse.

"-sígueme

-¿A dónde vamos James? Me asustas

-solo vamos a dar un paseo

-¿hacia dónde? No conozco estas calles, ni este lugar

-no temas, estás conmigo

La niña no podía ver el rostro del chico. Era como si una nube le borrara sus facciones, como si solo escuchara su voz a pesar de que lo tenía ahí enfrente. De repente las calles desaparecieron, y se divisaban en un pasillo.

Se encontraban en una casa, el niño sin decir ni pio abrió una puerta que "por arte de magia" había aparecido frente a ellos. Hermione por curiosidad se asomo por la puerta; se quedo con la boca abierta, helada, confundida, pero nerviosa. ¿Lo que veía era cierto? ¿No la engañaban sus tiernos ojos miel?

Ella se veía a sí misma, solo que unos años ya más madura. Aproximadamente de unos 13 o 14. También veía su actual habitación en esa casa nueva. Pero eso no era lo que la había sacado de sus casillas, sino que lo que vio en aquella habitación era algo muy fuerte, no malo, pero si fuerte por lo menos para ella. Hay estaba ella sentada sobre su cama, con su cabello menos esponjado de lo normal y puede que un poco más corto a como lo traía actualmente. Su yo adulto estaba dándole la espalda a la puerta, pero detrás de ella (o más bien dicho delante de ella) estaba alguien; se deducía que era un chico por el cabello tan corto. Hermione se metió a la habitación con la curiosidad de ver a aquel sujeto que platicaba plácidamente con su yo mayor.

-no pierdas tiempo Jane, -dijo el niño James sin rostro- observa todo

Hermione solo asintió, y se acerco más y más. Al estar a una distancia no menos del metro miro más determinadamente al chico sentado en su cama. Tenía facciones bonitas; usaba lentes redondos que le sentaban bien pero que a la vez ocultaban unos hermosos ojos verdes que hipnotizaban a cualquier chica; su cabello era negro azabache, no era ni tan corto ni tan largo, era un corte que le quedaba a la perfección, en especial el flequillo que al parecer involuntariamente se posaba sobre su frente; sus mejillas se tornaban medias rosadas, lo que le hacía tener un toque de inocencia; sus labios y nariz parecían como si hubieran sido tallados con una lija especial, fina; tenia puesto una camisa azul de mangas cortas y un pantalón blanco con rayitas de color azul, como una pijama.

La puberta-adolescente que se encontraba sentada frente al chico; vestía con una blusa rosa de mangas largas y un pantalón blanco con corazones rositas; ésta tenía el cabello suelto que le llegaba hasta los hombros; una sonrisa única, sencilla, y ligera, pero sin rastro de brillo o labial; sus mejillas al igual que el chico, estaban tonadas un poco rosadas; sus ojos castaños eran más brillantes y profundos. Ella seguía siendo casi igual a los 11 años, solo con la diferencia que esa chica se veía más alta y grande, más intelectual, menos mandona, y más bonita y sencilla.

-¿Por qué me has traído aquí James? -Pregunto la niña desconcertada- ¿James? ¡James!

Pero ya no estaba el niño que le había llevado hasta ahí.

De repente, la puerta se abrió dejando entrar a un hombre bastante conocido por Hermione; era su padre.

-chicos, -comenzó- ya nos vamos, -ahora su mirada se clavo solo en el chico frente a él- cuidas a mi nena Harry, te la encargo mucho

"¡Harry! -pensó aun más confusa- ¿¡ese muchacho tan lindo es el hijo de los Potter!?"

-claro que se la cuidare señor Granger, ¿Cuándo le he defraudado con algo tan importante? -contesto

-nunca, por eso confió en ti

-papá, -interrumpió la castaña de 13 años- en todo caso me deberías de decir a mí que cuide a Harry, él y apenas puede hacer huevos fritos sin quemarse -rio

-¡claro que sé hacer comida sin quemarme! -se defendió

-si claro, -sonrió picaronamente- como aquella ocasión, la semana pasada para ser más específicos, en la que quisiste prepararme la cena en tu casa y terminaste dándome cereal con leche porque se te quemo la sopa, y según tú, el estofado estaba vivo porque no se dejaba agarrar y se te resbalaba

-¡Hermione! Solo fue una vez, además ya crecí y eso no volverá a suceder

-¿ya creciste? ¡Solo ha pasado una semana! -se rio aun más

-¡pero ya crecí!

-si tu lo dices -la chica rodo los ojos

El padre tan solo los miraba desde la entrada, riendo, esos "hijos" suyos cuando peleaban siempre hacían reír a la gente.

-¿Por qué como que siento que no me crees? -dijo sin esperar respuesta

-por qué no te creo, ¡Harry eres un niño! No creces de la noche a la mañana

-claro que si crezco, y tú también eres una niña Hermione

-eres un inmaduro

-igual que tu

-eres un bebé -decía para molestarlo

-y tu una nenita -le seguía el juego

-eres un tonto

-y tu una princesa de papi -después de decirlo miro al señor Granger con una sonrisa media nerviosa

-eres un idiota

-y tu eres… -pensó un momento para no decirle algo ofensivo, pero lo que se le ocurrió sabia que la iba a hacer enojar- tu eres una señorita

-¡cierra la boca!, - se molesto pero no en el sentido malo, sino en el sentido divertido- no sé ni para que te conté

El chico rio. Eso sí que le molestaba que se lo recordaran a cada rato, pues Hermione quería seguir siendo una pequeña niña, pero los "malditos" cambios estaban a la orden del día, y más a esa edad.

-tranquila Herms, no lo decía en serio

-más te vale

-ya niños, -les dijo el padre de ella- no peleen, ya nos vamos, y se cuidan ambos

El señor se desvaneció al terminar de cerrar la puerta.

La niña de 11 años seguía presente en la escena, pero cada vez entendía menos: ¿Qué demonios hacia ahí? ¿Por qué carajos se podía ver a sí misma? Y lo más importante; ¿¡que hacia Harry ahí?..."

La niña no se molesto siquiera en luchar por despertarse. Pero lo siguiente que se le vino a la mente fue revivir el momento en el que Harry subía hacia el techo para meterse a su habitación.

En la sala, frente a la chimenea; se encontraban tanto los señores Potter como los Granger, aun dormidos.

Aproximadamente a las 7:25 am, una pelirroja señora de apellido Potter, abrió los ojos con algo más que pereza y pesar. Miro a su alrededor, y fue entonces cuando se acordó de su hijo y de la niña Hermione. Se levanto y fue hacia el patio creyendo que aun estaban ahí, pero al fijarse, ellos no estaban, algo curioso, además de que noto que comenzaba a amanecer, pero a la vez hacia frio. Fue directamente a la sala, despertó a James, para después despertar detenidamente a sus nuevos vecinos.

-al parecer nos quedamos dormidos -comenzó somnoliento el padre de la castaña-¿Cómo que hora será?

-son cerca de las 8 de la mañana, -le respondió Lily mirando el reloj que estaba sobre la chimenea- me pregunto… ¿Dónde estarán Harry y Hermione? No los he visto

-de seguro están en el cuarto de Harry, -propuso James- aunque es raro que no hayan despertado ya, -se tomo pensativo- por lo regular en las navidades son los únicos días en los que Harry se levanta temprano sin tenerle que llamar

-será mejor que nos vayamos para que disfruten su navidad con su hijo, solo díganme donde esta mi nena y en seguida nos marcharemos -dijo la señora Granger

-como gusten, vamos al cuarto de mi hijo, síganme -les guio Lily

Fueron por las escaleras, pasaron por el corredor hasta llegar a la puerta que tenia los 3 letreros. Tocaron, pero nadie contesto, por lo que decidieron abrirla sin remordimiento. En el interior divisaron un par de cuerpos pequeños sobre la cama de el niño; lo chistoso y/o tierno fue en qué posición los habían encontrado pues, resultaba que Hermione estaba acostada del lado contrario que Harry, pero él estaba abrazándola por la espalda, lo que hacía medio romántico esa escena; parecían un par de novios-esposos pero en etapa inocente.

-están dormidos, -confirmo con ternura la Señora Jane- no quiero despertarlos, ¡se ven tan bonitos! De casualidad ¿no tienen una cámara para tomarles una foto?

-claro que si, en seguida vuelvo, asegúrense de que no se muevan ni se despierten

Lily fue a su habitación, tomo la cámara fotográfica de uno de los cajones de su tocador, y de nueva cuenta se regreso al cuarto de Harry.

-aquí esta -se acerco un poco más, casi estando al pie de la cama, y les tomo no una ni dos; ¡Les tomo no menos de 7 fotos!

-¡que tiernos se ven! -Concluyo Jane- son como dos muñequitos unidos por el alma

-sí, -afirmo la otra- si yo los viera en la televisión diría que son sacados de una telenovela en donde ambos permanecerán juntos por el resto de sus días

-¡exacto! Es como un final alternativo de una hermosa novela para niños

Mientras ellas admiraban a sus pequeños "diablillos" los señores rodaban los ojos detrás de ellas.

-ya van a empezar con sus cursilerías -comenzó el señor Matthieu

-¿y que querías? Son mujeres, su naturaleza siempre les lleva a los romanticismo y no sé cuantas cosas más de bobería y media

-sí, creo que tiene razón, las mujeres son un caso perdido

-ni que lo digas, -suspiro- y lo peor de todo es que ellas son nuestra perdición

Ambos hombres dieron un gran y profundo respingo, pues a pesar de que a veces las mujeres eran un gran dolor de cabeza, y de que en más de una ocasión les complicaban la existencia, en su mayoría eran ellas las que siempre les robaban todo su ser, eran ellas quienes los hacían felices, los hacían sentir amados, protectores, y valientes; sin ellas ellos no serian nada, ni la mitad de lo que son.

-será mejor que nos llevemos a Herms a casa, cariño -le comento Matthieu a su esposa

-pero no quiero despertarla, se ve tan… tranquila que sería una verdadera pena levantarla

-la llevare cargando, no te preocupes, ni siquiera sentirá que la cambiaremos de cama

-bueno, -se volvió hacia sus vecinos- gracias por todo, espero que pasen una feliz navidad al lado de su hijo, -pauso- por cierto, ¿le podrían permitir a Harry que viniese a nuestra casa el día de hoy por la tarde? Es que creo que Santa Claus le ha dejado una sorpresa en la habitación de nuestra hija -les guiño un ojo, dándoles a entender que le habían comprado un regalo al niño

-oh, claro que ira, -contesto de inmediato Lily- y de pasada le llevara a su hija un regalo que Santa Claus le trajo

-no se hubieran molestado

-no es molestia, en todo caso ustedes no se hubieran molestado

-no fue nada

Después de seguir hablando un rato más, el señor Matthieu tomo en brazos a su pequeña, y así ambos se fueron a la residencia Granger.

Media hora más tarde; Lily estaba dándose una ducha. El teléfono estaba sonando, y sin más que hacer, James lo tomo en sus manos y contesto:

-¿hola? -pregunto James

-Buenos días señor, y feliz navidad -respondió una voz masculina

-feliz navidad también para usted

-gracias, -pauso

-y… disculpe, ¿pero quién es usted?

-oh, por un momento se me había olvidado el motivo de mi llamada, -suspiro- mi nombre es Gray, Anival Gray, -volvió a pausar- soy trabajador del hospital San Mungo, ¿usted es el señor Potter?

-si, así es, ¿sucede algo?

-¿es familiar de unos tal Dursley?

-sí, ¿Por qué?

-debo informarle que los señores Dursley junto a su hijo, sufrieron un accidente automovilístico hace no más de 7 horas, lamento informarle hasta ahora pero apenas hace unos momento acaba de despertar la señora Dursley pidiendo que se les informara a su hermana Lily Potter y a sus padres Evans

-¿Qué les paso? ¿Están bien?

-sí, ellos están bien, lo más grave que en realidad no fue tan grave lo ha sufrido el niño… -dudo- creo que se llama Dudley, quien se ha fracturado un brazo al salir volando del coche, pero fuera de ahí todo está muy bien, el auto se perdió por completo, pero lo más importante es que sus familiares están con vida

-sí, que bueno, en seguida le aviso a mi esposa, gracias

Colgó el teléfono y fue a la planta de arriba; dio unos pequeños y leves golpes en la puerta del baño, pero Lily no abría.

-mi amor, -le decía tras la puerta James- llamaron de San Mungo

-¿y qué querían?

-dicen que tu hermana y tu cuñado, junto a su hijo, sufrieron un accidente

-¿¡QUE!? -dijo saliendo del baño apenas con una toalla cubriéndole lo necesario.

continuara...