Capitulo 2: Una visita a Suna
Un mes después ya era parte de los ninjas de Konoha y también de Akatsuki, los cuales eran aliados desde hace varios años. Yin estaba en la oficina de Tsunade esperando que esta le dé su misión, la Hokage suspiro y miro a Yin a los ojos para empezar a hablar.
Tsunade: -Yin tu misión es escoltar a los Sabuko-no hacia su hogar, el cual es la aldea escondida entre la arena, en otras palabras Suna – dijo apoyando los brazos en el escritorio.
Yin: -Hai Tsunade-sama, con mucho gusto- acepto con una hermosa sonrisa en la cara. Tsunade: -Ok Yin, saldrán mañana en la mañana. Por cierto, te vas a quedar un tiempo- le dijo la Hokage, Yin se sorprendió un poco, pero simplemente asintió emocionada ya que siempre quiso conocer Suna. Luego de despedirse de la Hokage, la niña se fue a entrenar un rato para luego a la tarde preparar sus cosas para la misión. A la mañana siguiente Yin esperaba en la salida de la aldea, unos minutos después una nube de humo se hiso presente y en cuanto se disperso se encontró cara a cara con tres personas. La primera era Temari Sabuko-no, una rubia de cuatro coletas y un abanico como arma. El segundo un chico de cara pintada de morado, con un gorro que tenía el signo de su aldea y lo que parecía ser un par de orejitas; y su arma era, según lo que sabía, controlar marionetas con hilos de chakra llamado Kankuro Sabuko-no. El último era Gaara Sabuko-no; pelirrojo con un tatuaje sobre uno de sus ojos aguamarina que decía "Amor", con una calabaza en la espalda la cual contenía arena que él podía controlar consiente o no. No pudo evitar sonrojarse un poco al notar la mirada fija de Kankuro sobre ella.
Yin: -E-es u-un placer conocerlos Sabuko-no, yo soy Yin- dijo con una sonrisa nerviosa y extendiendo la mano como signo de saludo, siendo estrechada por el marionetista, haciendo que se sonroje mucho.
Kankuro: -El placer es nuestro Yin- dijo con una leve sonrisa poniendo más nerviosa a Yin, los hermanos del chico simplemente sonrieron muy levemente. Yin: -Sera mejor que vayamos yendo- dijo Yin después de soltarse del agarre del marionetista empezando a caminar muy sonrojada, siendo seguida por el moreno. Los hermanos, que se quedaron un poco más atrás, empezaron a hablar en voz vaga.
Temari: -¿Viste eso? Nunca vi a Kankuro comportarse así con alguien, creo que esa chica va a ser muy especial- dijo la rubia con una sonrisa en el rostro.
Gaara: -Mmmm, creo que tienes razón- dijo el pelirrojo mirando a la chica que intentaba lo mejor que podía alegarse un poco del morocho, ante esto Gaara no pudo evitar sonreír suavemente al igual que su hermana. Minutos despues se encontraban saltando de rama en rama con un silencio, que a Yin le parición incomodo.
Temari: -Yin, parece que hay algo que se mueve en tu mochila- le aviso algo extrañada; ante aquello Yin se detuvo en una rama, teniendo a Kankuro al lado, para revisar la mochila y al abrirla Yuri se asomo. Yin: -Yuri, te dije que te quedaras con Kai Inuzuka, mientras yo estaba de misión- le reto para después subir a la cachorra a su hombro. -Puedes quedarte, pero no te metas en problemas- dijo mientras cerraba la mochila, se la ponía en la espalda y retomaba la marcha al igual que los demás. Dos días después estaban ya en Suna, Yin estaba emocionada y empezó a adelantarse, siendo detenida por una señora de no más de 30 que choco contra ella. La señora al verle puso cara de espanto y en seguida se fue, dejando a Yin con una mueca en la cara entre dolida y triste. Ante esto Kankuro; Tsunade les había contado más o menos lo que tenía la chica, les dijo a sus hermanos que se adelanten que él iba a detraer a Yin paseando por Suna.
Kankuro: -Yin vamos te voy a mostrar la aldea- dijo con una sonrisa amable agarrando de la muñeca a la niña y le hiso caminar al lado de él. Después de estar un paseando se fueron a comer algo, hablando y conociéndose entre sí. Después Yin quiso pagar pero Kankuro la detuvo pagando el; Yin sin darse cuenta se olvido de su tristeza y ahora tenía una dulce y tierna sonrisa en la cara. Después más a la noche, ya que se la pasaron todo el día juntos, luego se dirigieron a la casa de los Sabuko-no a dormir.
Continuara...
