Parte VI

¡Cof ¡ Cof¡– Oh Anthony al parecer te esta dando tos, se levanto Candy y sacó dentro de sus pertenecías un ungüento de mentol, se lo frotó en el pecho y espalda al pequeño, –espero que solo haya sido eso– dijo la rubia quedamente, volvió a arropar a su hijo, se acostó a su lado, lo abrazó y volvió a recordad ….

Flash Back

Vaya Annie estoy nerviosa, tiene tanto tiempo que no veo a Albert, sabes después de que renuncie a ser parte de los Andrew, nuestra comunicación siento que disminuyó, sabes él no me escribió que vendría, quizá sigue enojado conmigo y tal vez no quiere verme– expresó Candy con la voz muy baja y entrecortada.

Te equivocas Candy, se de buena fuente que pensaba sorprenderte, solo que como su primer parada debe ser Chicago, te trajimos a ti para que el sorprendido sea él–

–¿Es eso verdad Annie?–

–y créeme será una gran sorpresa además te vez bellísima Candy, ese vestido te sienta de maravilla y tu trenza hace lucir tu largo cuello

¿En verdad lo crees? pero sabes a la que no le gustó en absoluto verme fue a la Sra. Elroy

Ambas se disponían a bajar las escaleras para ponerse en fila en la entrada para recibir al Patriarca de los Andrew cuando escucharon el ruido de un auto a lo lejos

Cuando por fin el auto se detuvo el primero en bajar fue George y poco después descendió Albert, se le veía sumamente guapo, y bronceado, su mirada se detuvo fijamente en los hermosos ojos verdes que tanto extrañaba, sin embargo siguiendo con el protocolo saludo a su tía–

–Tía pero que gusto en verla la extrañe tanto– la abrazo fuertemente – o William, pero que alegría hijo de verte – Archie, estoy muy contento de verte aquí –diciendo esto con un fuerte y cordial abrazo– y mira has traído a la Sra. Cornwell, pero que gusto. Annie, hace mucho que no los veo, luego se dirigió a su pequeña ¡Candy! ¡Candy! Pequeña estas aquí que sorpresa, no pudo contenerse y la abrazo fuertemente, mientras que en su oído le dijo te extrañe, te extrañe como no te imaginas.

-¡ALBERT! Sí lo imagino por que te extrañe de igual manera, aunque creo que te extrañe mas, se separaron se quedaron viendo fijamente a los ojos y dijo Albert, No lo creo Candy y sin querer soltarla indicó a todos pasar al interior.

Cuando Candy tenía que retirarse, George se ofreció a llevarla, se despidió de todos, sin embargo Albert quería hablar con ella y sin que la Tía lo notara le dio indicaciones a George.

Ya en el camino al hotel George se dirigió a Candy de esta manera –Señorita Candy, el Sr. Andrew pasará por usted mañana en punto de las nueve a su hotel, espero no tenga algún inconveniente, de ser así hágamelo saber, para que se lo indique al Sr.– – El rostro de Candy que venía muy triste y apagado, cambio drásticamente a uno llena de alegría y entusiasmo ya que no había podido hablar con Albert abiertamente, pues incluso pareciera que Albert la estaba evitando, –Gracias George y no claro que no hay ningún inconveniente, dígale a Bert que estaré impaciente de verlo– digo al Sr. Andrew– Muy bien señorita Candy le avisaré.

Eran cerca de las 6 de la mañana y Candy se encontraba despierta eligiendo el vestido que usaría, peinándose, arreglándose, sentía que podía volar, tenían tanto de que hablar y así pasaron las horas hasta que

Toc toc– Candy se levanto nerviosa y abrió la puerta pero para su desilusión era la mucama. –Señorita White la esperan en el Lobby,

Candy bajó rápidamente y fue ahí cuando lo vio tan guapo, con su traje casual, sus ojos tenían un brillo especial y sin pensarlo dos veces se arrojó a sus brazos y el rubio ya esperaba estrecharla de esa manera, –Candy pequeña– tenemos tanto que hablar–

En el camino hablaron del largo viaje de Albert, de como Annie y Archie le habían avisado que vendría y como engañaron a la Sra. Elroy de que Candy estaba de visita casualmente en Chicago, debido a un congreso médico y aprovechó en visitar a Annie justo el mismo día en que el patriarca llegaba y por supuesto que Elroy, no lo creyó sin embargo al faltar menos de una hora para la bienvenida nada pudo hacer, así mismo le contó como su gran amiga Annie se había sacrificado yéndose a Chicago una semana antes, ya qué por el momento pasaría una temporada con la Sra. Elroy y todo para que Candy estuviera presente para este momento.

Viajaron hasta aquel lugar donde una vez se prometieron compartir tristezas y alegrías, Candy lo recordó y dijo –Vaya Bert, creo que hoy se ve más hermoso este lugar– – Yo también lo creo pequeña–

Platicaron de tantas cosas, de como llegó a ser Jefa de enfermeras de una clínica en el pueblo cercano al Hogar de Pony, de la maravillosa noticia del nuevo miembro de los Andrew, treparon árboles, y siguieron platicando detallando algunos de los viajes y describiendo las ciudades que Albert visitó, después comieron los emparedados que Albert había llevado.

–Candy esta vez traje suficientes como para 4 personas ja ja ja ja. pero solo somos dos así tendremos que comer el doble –

–ja ja ja Albert pero que idea más estupenda, creo que me sigues conociendo muy bien, diciendo esto, ambos dejaron de reír y se miraron fijamente.

En esa época la demostración afectuosa de Albert para con Candy era bastante ambigua pues muchas veces a los ojos de los demás era obvio que Albert la amaba, y las otras, donde Candy solo interpretaba que él solo la apreciaba como una pequeña hermana, a la que debía proteger, este sentir de Candy era reforzado en conversaciones como esta:

después de que ambos se quedaran mirando fijamente:

– Candy ¿Cómo has estado?—

–Albert, creo que te he dicho que bastante bien o ¿Por qué lo preguntas?,

–Bien pequeña, me refiero a tu corazón–

–Albert pero bien sabes que todo se ha vuelto un dulce recuerdo–

–Lo sé pequeña, pero si ese recuerdo regresara de una forma palpable Candy–

–a que te refieres, no te entiendo Albert–

– Candy considero que sabes lo de Susana Marlow –

Candy sintiendo su alma al descubierto, abrió enormemente sus ojos, los cuales se empezaron a cristalizar, pero sin derramar una sola lágrima, bajo su rostro y dijo

–si que triste, era muy bella, lo supe por los diarios hace más de 10 meses Terry debe estar devastado–

–Pequeña mírame– mereces ser feliz, pase lo que pase, siempre puedes contar conmigo– busca tu felicidad Candy realmente quiero que seas Feliz, sigue tu corazón Candy se feliz, muy feliz Candy

Candy lo miro fijamente – Gracias Albert, Gracias –

Y empezó a llorar abrazada a él, Albert la contuvo fuertemente en sus brazos pero cerro los ojos con un inmenso dolor, sin embargo no lo demostró siempre disfrazando su sentir, era fácil para él ocultar sus sentimientos, incluso podía ocultar toda su persona si fuera necesario, cuantas veces se oculto de los demás, aunque al principio mas bien lo ocultaban incluso por encima de lo pudiese sentir, y ahora disfrazar un sentimiento, él era casi un As en el arte del disfraz, y como no ocultarlo si con ello la Felicidad de la dulce Candy era la meta.

Sintiendo en su pecho la humedad de las lagrimas de Candy, tomó el rostro de la chica en sus manos y con una voz dulce y suave murmuró: – No llores por favor pecosa, eres mucho más linda cuando ríes que cuando lloras–

Candy al escuchar esto, se aprisionó más al cuerpo de Albert, sin embargo, este la separó de él y dijo,

–Candy, se hace tarde y tienes que regresar, mañana tienes trabajo– y poniéndose una mano en la cabeza y rascándose – y pues yo también pese que por el momento no viajaré, el trabajo no da tregua –

Candy asintió recogieron las cosas que habían traído y se marcharon, en el auto, permanecieron en silencio, hasta que Candy le dijo– Albert mi descanso será hasta dentro de dos semanas, serán dos días si gustas puedo venir a Chicago y organizamos otro picnic– –Candy me parece una estupenda idea, pero déjame confirmar quieres pequeña, pues los viajes al extranjero por el momento no están cerca sin embargo dentro de Estados Unidos debo recorrer algunas ciudades y George aun no me entrega la agenda–

Oh entiendo Albert, pero estaremos en contacto.

Pasaron los días y Albert estuvo fuera cerca de un mes, cuando acordaron el picnic algunos miembros de la familia se unieron, pasaron momentos muy felices, contando el avance del embarazo, los raros antojos de Annie, pero como todo día tiene un ocaso, se despidieron pues las responsabilidades están a la orden del día.

En los meses subsecuentes, Albert y Candy solo se habían visto algunas veces y como siempre Archie, Annie e incluso Paty estuvieron con ellos.

En una ocasión Albert quedó en ir por Candy al Hospital, ya que tenía algo importante que decirle.

A una cuadra de llegar al hospital le pareció ver a una guapa rubia que bien conocía cerca de un puesto de periódicos, aparcó el automóvil y se acerco, en efecto era Candy quien con lagrimas en los ojos veía el encabezado: ¡Se confirma: Más de un año de la muerte de Susana Marlow!– Albert abrió sus ojos y pensó ¡Candy! Estas sufriendo otra vez! ¡Oh mi dulce Candy! creo que te entiendo, realmente ha pasado más de un año y Terry aun no se ha puesto en contacto, ! Candy creo, que siempre has demostrado ser fuerte, pero… Candy mereces ser feliz…. Candy!

Albert espero a que el rostro de Candy estuviera mas tranquilo para acercarse y no dejarla al descubierto, así que cuando se presentó la oportunidad, la espanto con un ¡BUAH! Dándole un ligero golpe en el hombro

–¡oh Albert que intentas matarme de un susto!– –creí que con eso señorita White recuperaría la memoria y recordaría que quedamos de vernos afuera del hospital! ¡lo siento Bert solo que…!, Albert poniendo su cara presuntuosa dijo –no importa pequeña si no fuera por mis extraordinarios reflejos y vista aguda no te habría visto –¡ jajajaja oh que presumido eres Bert! – Bien Candy te tengo una sorpresa– –deberás y cuál es- -¡ya veras!-

Llegaron a una casa humilde y con varias manchas de pintura por fuera!

Salió un Señor y saludo !Hola Sr. Andrew! ¡Hola señorita ¿Candy verdad?! Candy poniendo cara de sorpresa –¿pero es que acaso usted ya me conoce?– Bueno el Sr. Andrew me platicó de usted y de una Colina muy bella que desea sea plasmada en un cuadro como éstos, pero por favor, pase mire ¿Qué le parecen señorita? ¡son bellísimos Albert, y realmente quieres que pinten en un cuadro la Colina de Pony? claro Candy pienso que el Señor pintor haga dos cuadros uno para ti y uno para mí, incluso hará uno de Laekwood, pues con mis constantes viajes es bueno mirar algo que nos llene de hermosos recuerdos ¿no crees?

oh Albert si que es una bella sorpresa–

Regresaron al hospital ya que Candy tenía que trabajar, incluso doblaría turno, sin embargo Candy noto diferente a Albert y le pregunto desde afuera agachándose a la ventanilla del auto –¿Sucede algo Bert?– Candy así es… sabes debo viajara Inglaterra… y será uno de esos viajes largos, es por eso que me pareció bien la idea de los cuadros

Candy sintió que su alma era arrebatada, no lo podía creer otra vez Albert se le iba, ¡otra vez! y un vacío inundo su ser, demostrándolo visiblemente en sus ojos –¿Albert y cuando será eso?– ––aun no lo se con exactitud quizá en un mes o dos pero te aseguro que primero deberán estar realizados los cuadros para poder partir con ellos–. –Oh Albert ¡no me dejes otra vez!. – -no te preocupes pequeña estaremos en constante comunicación; además aun tenemos tiempo para estar juntos no pongas esa cara Candy,

¡Candy! ¡Candy! Estas aquí El Dr. Smith necesita verte con urgencia– dijo una voz

Bien Candy nos vemos. –Adiós Albert–