LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN SON DE SUS RESPECTIVOS AUTORES
Parte VII
Pasaron los días y aún no tenía noticias de Albert hasta que una tarde en el Hogar de Pony.!
–Oh querida debes estar exhausta– – señorita Pony para nada aun tengo energía para ayudar a retar a los que se hallan portado mal– poniendo una cara de malvada y sacando la lengua para jugar con algunos niños que inmediatamente le siguieron el juego y salieron corriendo, cuando Candy se disponía a alcanzarlos salió la hermana María y le dijo –Candy te llego una carta esta mañana–
Candy la tomó alegremente pensando que era de Albert. Sin embargo su cara se desencajó y sus manos comenzaron a temblar, luego de leer el remitente: Terruce Grandchester
La Señorita Pony y la hermana María la dejaron sola pues sabían que necesitaba espacio
Abrió la carta sintiendo sus manos y pies temblar... y leyó
Candy,
¿Cómo estás? ... ha sido un año.
Estuve planeando en volver a estar en contacto contigo después de que pasó un año, pero otro medio año ha pasado por mi indecisión.
Pondré esto en el correo.
– Nada ha cambiado en mí.
No sé si esta carta te llegará o no, pero quise asegurarme de que lo supieras.
T.G.[1]
–¡Oh Terry!–, Candy no lo soportó más, cayó de rodillas, y lloró por mucho tiempo.
Un día en el que el pintor fue a retratar la Colina de Pony se encontró a una Candy muy cabizbaja, ¿sucede algo señorita?– oh es solo que al parecer siento que hoy es el primer día que viene a la Colina y sabe luce un poco triste, no se si sea buena idea retratarla hoy? – Pero que dice todo se aprecia según el cristal con que se mira?
¡Candy , Candy! Viene el Sr. Albert gritaron los niños
Candy cambió su lúgubre semblante a una cara tan feliz
Pequeña ¿Cómo estas te noto triste te sucede algo?
OH Albert me da tristeza tu partida,
–Candy debo ser sincero contigo, subieron a un árbol– y Albert comenzó a hablar, Candy el viaje a Inglaterra es inminente, es muy posible que se fije ahí mi estadía
Oh Albert, pero que dices, ¿Por qué?
La situación financiera esta tambaleándose, no quiero preocuparte pero se avecinan tiempos difíciles, por lo que estoy tomando las medidas necesarias para mantener a flote las empresas, y hemos analizado que en Europa resultarán mas viable los negocios, y como te dije anteriormente, en América solo se mantendrán los que sean más necesarios–
Candy, siento decirte esto, pero. por eso mande a hacer una pintura de Laekwood, es muy probable que la propiedad tenga que ser vendida
¡la cara de Candy quedó petrificada! Sus ojos mostraban un temor y desconcierto
Candy te aseguro, que el Hogar de Pony, los niños y tú son parte importante de mí –te garantizo que no permitiré que queden desprotegidos.
Albert, pero, pero….
Candy vamos cambia esa cara, me sorprende de ti, las situaciones difíciles nunca te han detenido, no deberías ponerte así, una chica que sabe trabajar duro siempre saldrá adelante
Albert, yo no se que decir, solo que se que lo harás muy bien, también eres un hombre de trabajo duro, y saldrás adelante, claro que lo que me dices me inquieta, pero, pero sabes, hay algo que también… se quedó Candy sin poder pronunciar palabras y sus ojos se perdieron mirando fijamente a la nada
¿y también? ….también que Candy…
Albert por favor acompáñame quiero mostrarte algo
Candy y Albert entraron a la oficina de la Srita. Pony, Candy extendió su mano y le mostró la carta de Terry.
Albert intentando simular calma tomo la carta y leyó lentamente, -es verdad Terry estaba libre y francamente sigue amando a Candy-
Albert lo comprendía, tarde o temprano sabía que Terry la buscaría, aunque la carta reflejara a un Terry temeroso e indeciso, lo que hizo sintiera coraje, pero no lo demostró, le regreso la carta a Candy, acarició el rostro de la pecosa, sintiendo como si fuera la ultima vez que lo pudiese hacer, por que él entendía que pronto ese rostro tendría un dueño, un dueño, al cual no le sería grato que él la acariciara de ese modo, le rozó sus mejillas tan suavemente, como si fuera un cristal fino y delicado, cada caricia que le daba era la última que le transmitiría, respiraba su perfume, pues bien sabía que no lo podría hacer nuevamente, cada contacto con ella quería dejarlo guardado para siempre en su memoria, se sentía como un condenado de muerte, al cual su ejecución se encontraba al amanecer, no quería que el tiempo pasara! No quería y sin embargo juntó sus fuerzas y hábilmente puso el disfraz a sus sentimientos, la tomo de las manos y le susurró: pequeña sabes que mereces ser feliz, Candy busca la felicidad y esta vez no la dejes escapar,
Candy aún con los ojos cerrados asintió
Albert todavía manteniendo su temple preguntó ¿Candy pequeña y que harás al respecto? –aún no lo sé–¿Qué me aconsejas tú?
El rubio dándole la espalda, y mirando por la ventana, para que la chica no pudiera leer su rostro –Candy eso es algo en lo que no puedo opinar, realmente lo lamento, pero sabes que en la decisión que tomes te apoyaré, Candy nosotros creamos el camino a seguir, busca el camino que te lleve a ser feliz Candy
Oh Albert pero…
– Candy debo irme pero estaré en Laekwood por si me necesitas.
Pasaron tres días y ni Candy ni Albert se habían vuelto a comunicar.
Una tarde Candy pensaba, - sé lo que tengo que hacer- iré a Nueva York y me veré con Terry, aunque no se si pueda afrontarlo sola, le pediré a Albert que me acompañe, ¡si eso hare!, mañana temprano iré a Laekwood y sé lo haré saber a Albert.
Mientras tanto el rubio se encontraba en su oficina después de un exhausto y tenso día de trabajo, miró por la ventana y pensó
- Creí que eras más valiente, que eras más hombre ¿Por qué Terry? No hay excusa, como puedes hacerle esto a Candy, no es digno hacerla sufrir prolongando el tiempo.
¿Ahora que es lo que te detiene? ¿Dices que indecisión? ¿Qué es lo que te hace NO decidir por ella? ¿temor?, ¿temor a qué? ¿temor de averiguar que ya no te ame?
Amigo, que no has pensado que no tienes nada que perder, pues aún no la tienes, sigues sin ella… y en cambio tienes todas las de ganar, ¿Qué te detiene a venir por su amor? No tienes nada que perder, sigues sin ella, en cambio yo, al buscar su amor, perderé todo de ella, yo que la tengo como amiga,!la perderé!, !la perderé!, no puedo arriesgar lo que tengo con ella, pues lo es todo para mí., sin embargo creo que tienes razón, acerca de que nada ha cambiado en ti Terry, sigues siendo egoísta, ¿planear ponerse en contacto con Candy? ¿Planear?¿Qué planes son más importantes que ella? Es por temor Terry, el temor que sientes, es por que no quieres volver a sufrir, pero ¿no puedes ponerte a pensar si Candy sufre o no? Cuando se ama tanto, lo que más importa es hacer feliz a la otra persona, Terry no tuviste tacto al escribirle, que no sabrías si la carta le llegaría, ¿que pensaste Terry? Acaso ¿no es importante confirmar lo trascendental que es para ti, que ella sepa que aún la amas?, saber si tu carta llegaba o no,!Sí es importante Terry! Como menospreciar la importancia de ese mensaje... cuándo esta de por medio la felicidad, ...la felicidad de Candy ¿Qué te sucede Terry?
Al día siguiente, cuando el sol aun no aparecía, salió Candy rumbo a Laekwood, para encontrar a Albert antes de que saliera a las oficinas.
Llegó al portal de las Rosas y le pidió a un peón que se encontraba por ahí que por favor le abriera, que necesitaba ver al Sr. Andrew. Cuando el mayordomo dio aviso al Sr. Andrew, Candy se disponía a entra al interior y se encontró con la Sra. Elroy
-Pero que atrevimiento de venir aquí, bien sabes que ya no eres miembro de los Andrew-
-Lo siento Sra. Elroy, pero necesito hablar con Albert-
Y osas decirle Albert- desde que apareciste, muchas desgracias han caído a esta familia- no soporto verte se que hubo un tiempo en que ayudaste a William- pero creo que se te ha pagado con creces.
Lo siento Sra. Nunca ha sido mi intención causarle a nadie ningún mal….
¡Cierra la boca¡ !no te soporto!, y creo que debes estar orgullosa de acabar con los recuerdos que me quedan!
-de que habla, yo nunca…!
Sabes bien que se venderá Laekwood y todo para que! para sostener ese maldito orfanato del que ojala nunca hubieras salido!
Candy se sorprendió al escuchar esto último, se llevó sus manos a la boca y sus ojos se abrieron con terror
¡No te soporto, No te soporto!.
En eso apareció George y dijo. Srita. Candy el Sr. Andrew la espera arriba en la biblioteca.
Candy con mil ideas en su cabeza iba subiendo las escaleras, entró a la biblioteca y se encontró con un Albert bastante demacrado. Y creyó que la difícil situación en los negocios lo tenían así.
George estaba a punto de retirarse cuando, Albert le dijo –George por favor no te retires aún- lo que tanto a George y a Candy les tomo por sorpresa. Sin embargo Albert le pidió a su fiel amigo que se quedará pues ya vislumbraba, a lo que Candy había venido. Y Él solo, no iba a poder enfrentarlo, George era quien siempre había estado con él en los momentos más dolorosos, la muerte de su hermana, la de Anthony, la de Stear, y ahora….
además con George presente, no podría rendirse y revelarse con Candy, pedirle que se fuera con él a Inglaterra, que se olvidara de Terry, que olvidara todo, que era Él quien quería hacerla feliz, no, claro no que podía.
-Bien pequeña, como has estado dijo con una sonrisa muy bien disfrazada, espero que la Tía no te halla incomodado, y sí fue así lo lamento tanto.
No te preocupes Albert
-Y bien Candy que has decidido, por que creo que a eso debo tu visita-
-Albert, pues bien pienso ir a Nueva York la siguiente semana
El cuerpo del rubio perdió su fuerza, un nudo se le hizo en el estomago, y sus manos perdieron todo el calor, sin embargo se contuvo y le contesó – me parece adecuado Candy, espero que lo hayas pensado muy bien –
-a sí es Albert solo que…
Si Candy
Sería estupendo que me acompañaras, pues sabes creo que contigo a mi lado estaré más segura
Lo siento Candy, no podre, diciendo esto en un tono frío,
¿Pero por que Albert?, estas muy ocupado ¿no es así?, por que sabes yo podría esperar hasta ir contigo
-¡Lo siento Candy realmente no puedo! el tono de Albert , asustó a la rubia
-¡Albert!-
-El viaje a Inglaterra se ha adelantado, y partiré esta semana-
George abrió, los ojos, pues nunca había visto a William dirigirse de esa manera a la señorita, además el viaje aún no era próximo, más bien era el mismo patriarca quién parecía posponerlo.
Pero que dices Albert dijiste que no te irías hasta que los cuadros estuvieran terminados, y aún falta.
-Sé lo que dije Candy, pero la situación es ésta y no puedo acompañarte-
-Albert recuerdas que fuiste tú quien dijo que siempre me apoyarías, pues constantemente lo has hecho, pero más que nunca necesito de ti.
Albert miraba afuera del gran ventanal con una inmensa tensión,
-Sabes tengo una idea Bert-
El rubio volteo la mirada hacia Candy de una manera tan sería y a la vez indicándole que estaba pronto a escucharla.
-Pues bien el día que partas a Inglaterra, debe zarpar tu barco de Nueva York, así que iré contigo y hasta podré despedirte
Lo siento Candy., ¡no has entendido que no lo haré, no puedo viajar contigo!
¡Albert realmente necesito de tu apoyo!
-¡Que más apoyo necesitas Candy!-
-Una Candy molesta grito! Lo dices por Laekwood,! Pues bien no es necesario que la vendas para apoyar al Hogar de Pony, ¡si ese es del apoyo del que hablas! Yo nunca te pedí nada absolutamente nada!
Albert también alterado le respondió: Vaya Candy nunca creí que fueras una presuntuosa, sí apoyo el Hogar de Pony no es por tí, es por todos los chicos.
¡Candy con sus ojos fijos y molesta! Creo que es todo,-!gracias!- y Salió rápidamente.
Un Albert asustado de todo lo que acababa de suceder, recargó su espalda abruptamente sobre la pared, al mismo tiempo, se le veía una mirada con miedo, perdida en la nada.
Sr. Puedo ayudar en algo.
-George adelanta lo más que puedas el viaje-
-Señor tal vez debería acompañarla-
En la misma posición en que se encontraba, se llevó las manos al rostro, y empezó a deslizar su espalda hasta quedar sentado en el piso
-¿Cómo podría George como podría?, como entregarla a sus brazos, no puedo George, no puedo.
La última vez, que lo había visto así fue cuando se le prohibió estar presente en el funeral de su hermana, a George le dolía verlo sufrir, tan solo y sin poder hacer mucho.
Al segundo día de lo sucedido, Candy se encontraba analizando todo y pensó- Creo que sí he sido presuntuosa, Albert seguramente ha estado bajo mucha tensión y no puede perder el tiempo con mis problemas, creo que debo ir a pedirle una disculpa y a….
A la mañana siguiente y muy temprano como la vez anterior se dirigió a Laekwood y le dijo a un peón que necesitaba hablar con el Sr. Andrew.
-Lo lamento señorita, pero el Sr. Desde ayer se marchó, al parecer a un largo viaje.
- Pero que dices eso no puede ser!
¡Candy! ¡Candy! Gritó Archie
-Archie es verdad que Albert se ha ido-
-Así es Candy, se me hizo raro que no vinieras ayer a despedirlo-
-Candy, Albert te dejó esto-
Archie le entrego una nota a Candy que decía:
Mi dulce Candy
Pequeña lamento tanto lo sucedido, perdóname también por no acompañarte a Nueva York, y marcharme sin despedirme. No te preocupes, cuando estén los cuadros me serán enviados
Pd. Se feliz Candy, busca tu felicidad y no la dejes ir.
Albert.
…..
-Candy ¿estas bien?-
- Si-
-Albert me dijo que piensas ir a Nueva York, Candy te acompañaría pero Annie ya esta en los últimos meses y no quiero….
-No te preocupes Archie-
…
Pasaron los días y el viaje a NY, se acercaba, Se encontraba preparando su maleta y recordó que los cuadros estaban casi listos. Así que decidió ir por ellos.
-Señorita Candy esta segura que usted los enviará-
-¡Claro¡ pues no confió en como serán tratados, ¿sabe estas piezas son muy delicadas?
-claro señorita como usted diga-
El día de su partida Candy se despidió, de todos, y ….
-Candy estas segura que enviaras las pinturas desde NY-
-Hermana María no se preocupe yo las enviaré!
Una vez en el tren le llegaron tanto tristes como bellos recuerdos y aparecieron en su mente las palabras que Terry le dijo la ultima vez que estuvieron juntos
-Se feliz Candy-
Apreciando el paisaje, conversando con algunos pasajeros, analizando su interior, estaba cerca de terminar el viaje y llegar a NY cuando pensó:
-Se feliz Candy-
-Tanto Terry como Albert también quieren que sea Feliz-
-He sido feliz, muy feliz, creo que he estado cumpliendo mi promesa, soy feliz aunque…
¡Hemos llegado a Nueva York-¡ exclamo un hombre
En la estación muchas parejas se reencontraban, familiares que se abrazaban, unos se saludaban otros tantos se despedían, y ella sola, empezó a sentirse nerviosa vería a Terry, -Aún, un poco desconcertada tomo un coche-
-Señorita a donde la llevo?
-A un hotel cerca de Brodway- por favor
Entre más avanzaba el carruaje más nerviosa iba Candy
En eso pensó – Albert vez como te necesito me haces falta justo ahora, me dices que sea feliz, pero como serlo, si solo soy feliz a tu lad…
Candy, abrió enormemente sus ojos y aprisionó las manos a su pecho
Albert, quieres que sea feliz, pero solo soy feliz a tu lado, contigo estoy tan bien, y creo que también conmigo estas bien.
Como si lo estuviera viviendo Candy recordó
CANDY: …. No podía decirle que no me lo quitará….
Albert: habría hecho lo mismo sí hubiera estado en tu lugar…
…ten un amuleto para olvidar todo esto..
….Quiero que seas feliz Candy…
-La vez que se interpusó para que ese león no me hiciera daño ¡arriesgando su propia vida! Tal como Susana lo hizo con Terry, pero Albert eres tan distinto… Albert tu… y volvió a recordar …. No podía decirle que no me lo quitará….
Habría hecho lo mismo sí hubiera estado en tu lugar…
Habría hecho lo mismo sí hubiera estado en tu lugar…
Esas palabras le resonaban una y otra vez, asimilándolas con las últimas acciones de Albert
-Cochero deténgase-
-!Pero señorita!-
-Al puerto por favor-
-¿Al puerto, pero queda muy lejos? ¿ Bien usted manda, solo espero tenga el dinero suficiente?-
El Corazón de Candy latía rápidamente.
Albert iré a buscarte… Terry lo siento…
Fin del largo y enorme flash back
[1] Carta tomada del libro de Kioko Mitzuki
