Parte IX
- Archie, Annie, buenos días
-Buenos días Paty, ¿y Candy aún no ha llegado?
-Sí, ella estuvo aquí hace un momento, solo que se sintió un poco mal y decidió dar un paseo con los chicos, pero dice que no tarda.
Buenos días mmm ¿Paty? Ammm ¿Annie?
-Muy buen día Terry- respondieron las damas
-Buenos días Archie y buenos días señorita…
Buenos días Terry, ella es Emy mi hija- dijo Archie, mientras tenia en brazos a la pequeña, quien ocultó la cara en el cuello de Archie
Un Terry muy pensativo y nervioso miró un poco a su alrededor
-Oh Terry disculpa a Candy, se sintió un poco mal, fue a tomar un poco de aire, no ha de tardar en llegar, además se llevó a los chicos y viendo la hora han de estar con muchísima hambre- dijo Paty
Se acomodaron a la mesa, a esperar que Candy llegara, ese era el plan, desayunar y luego retirarse discretamente para que Candy y Terry pudieran hablar, la situación era un poco incomoda, así que Archie decidió ser el primero en charlar
Terry veo que al parecer te ha ido muy bien, tu éxito es formidable, !realmente te felicito!
Muchas gracias Archie- dijo el moreno, agradecido, pero muy secamente.
-Por los diarios me he enterado que te han hecho grandes propuestas en el Cine, el cual dicen llegará a ser muy prometedor-. Mencionó Paty
Ammm, pues sí, realmente ha si es, sin embargo no es algo que me interese.
Ahh ya veo. Asintió Paty
Pienso que algo pasó han tardado demasiado, es mejor que los busque.- comentó Archie haciendo alusión a Candy y los pequeños
Al parecer fueron a buscar a Molly, creo que escapó…. Otra vez…mm -esbozó Annie .
¿Quién es Molly? dijo Terry
Es la ardilla de Anthony, la trajó a escondidas, y nos ha causado bastantes dolores de cabeza
-Yo la tengo- mencionó el moreno
¡!¡¿Que?! – exclamarón todos al unísono
Entró a mí camarote, la metí en un cajón, ella esta bien, tiene suficientes bombones, le gustaron más que las almendras o nueces.
Eso lo explica todo, bueno tendré que ir a buscarlos para que los chicos estén tranquilos- explicó Archie
Te ayudaré a buscarlos, dijo Terry
-Mamá !Mamá!, ya pasamos por aquí, ¿y sí fue ya a buscarnos?
-Tienes razón regresemos al camarote para averiguar- dijo la rubia.
Cuando iban caminando.
Anthony hijo ¿te he dicho que te pareces mucho a tú papá?-
-Si mamá- pero todos dicen que me parezco al tío que se murió, pero ya le dije a la tía Elroy que yo no quiero sembrar rosas, sabes cuando lleguemos a casa le pediré a papá que me lleve al zoológico¡!
Candy le sonrió al pequeño y luego recordó el segundo viaje que la llevó al viejo Continente
Flash Back
Muy bien señorita este es su camarote, la cama de arriba es la suya, y una cosa más tenga cuidado con sus pertenencias- le dijo el joven que la llevó hasta su habitación
Candy se pasó la mayor parte del viaje por los pasillos, platicando con algunos ancianos, un grupo de niños, apreciando el inmenso mar, y pensando…
Terry realmente lo siento, sabes, hace mucho tiempo que decidí superar el dolor de nuestra separación, hace tanto que deje Brodway llorando por tu felicidad y la de Susana, pensar en ti me hizo tanto daño, ocupé mi tiempo trabajando duramente, sabes, el amor no es un sentimiento que desaparezca solo con desearlo, pero sí se transforma, fui fuerte, salí adelante y no estuve sola, Albert siempre estuvo a mi lado, siempre ha estado conmigo con su ternura, con su paciencia, con su calidez, esta conmigo cuando me preocupo, cuando estoy triste… Susana ya no está, pero…..Terry lo siento, te amé y ….…por ahora no te lo puedo aclarar….
¡Tierra a la Vista ¡ ¡Bienvenidos a Southampton!
Jubilo, fiesta, algarabía, gritos y risas se escuchaban por todo el barco cuando llegaron al puerto, Candy bajó del barco y de nueva cuenta, se le hizo difícil moverse en medio de la multitud con su maleta y los cuadros!
¡Señorita Candy!, ¡Señorita Candy!, la llamó uno de los ancianos con los que platicó en el viaje
-Me comentó usted señorita que iría a Londres ¿no es así?, sabe porque, mi hija vive en Bracknell, y Londres resulta sumamente cerca, compartamos el coche juntos y nos resultará más económico el viaje, ya que son cerca de tres horas.
¡Me parece una estupenda idea señor Foster!-contestó muy entusiasmada Candy
-¡¿Van a Londres?, nosotros también, ¿podemos compartir el coche con ustedes?!-mencionó un señor con su joven hijo.
Una vez en el camino, iban hablando de lo distinta, pero aún bella, que se encontraba Inglaterra después de la Guerra, y de lo práctico que les resultó compartir el viaje,
Sabe señor Foster dijo el padre del joven, aquí en el coche halado por caballos llegar a Londres nos toma cerca de tres horas, si vamos a un trote normal, pero una vez tuve la oportunidad de viajar en uno de esos aparatos ¡automóviles! Y nos llevamos casi la mitad del tiempo ¿no es así Sebastián?
Así es papá, pero nos llevaría un millón de años poder comprar uno de esos artefactos jajajaja
Candy venía observando por la ventana el paisaje y pensaba, Albert pronto te veré y tenemos mucho por aclarar, mucho…..
El Sr. Foster, bajo en el camino, se despidió de Candy y de los otros viajeros
-Señorita Candy mire ¡!que tal Londres sigue igual de bella!-
-Es verdad, tenías razón Sabastían-
¡Hemos llegado! Dijo el chofer
-Podría dejarnos cerca de Spitafields, cochero-.
-Claro Sr. Y Usted señorita!
Ahhh conoce la villa de los Andrew,
Ahh lo siento señorita sinceramente no, pero dígame por donde queda la calle
Realmente no lo sé
-Señorita Candy dijo el padre del joven Sebastián-, si gusta puede quedarse en nuestra casa, ya esta anocheciendo le aseguro, que mañana con más calma puede encontrar la ubicación de la villa, sabe después de la Guerra algunas cosas han cambiado, pero no desespere, no ha sido demasiado, además nos vendría bien su compañía, a mi esposa le encantan las visitas, y son puros rumores el exceso de inmigrantes de Bangladesh en el barrio, si hay algunos, pero le aseguró que son personas de bien.
-Lo que sí es verdad Candy es que fue un antiguo cementerio Romano huuaaaajjjjaajajaja buuua. Dijo el joven Sebastián
¡Basta Sebastián asustarás a Candy!
No hay problema Señor, y muchas gracias, me encantaría quedarme.
Candy fue bien recibida, cenó, les platicó que era enfermera en los Estados Unidos, que era la segunda vez que se encontraba en Europa y estaba buscando la Villa de una familia de apellido Andrew, las horas transcurrieron, y pasó la noche con la amable familia.
….
Vaya Candy mmm el apellidó Andrew me suena, al parecer tienen una industria de aceros, bueno cuando -¡querido! El hijo de tu hermana ¡!la gorda! Estuvo trabajando en algo así de aceros! Lo recuerdas! Era para los Andrew´s creo!
¡!creo que sí querida, al parecer son escoceses!,
Así es Candy sabía que lo recordaba, solo que hay un problema, se donde queda la fábrica en la que trabajó ese bueno para nada, !, pero no la casa del dueño…
¡Oh ya veo ¡muchas gracias señora Wallace!
- Candy tu siendo enfermera ¿que relación tienes con esas personas?
Candy se quedo cabizbaja y cuando iba a contestar..
Vamos Candy no me digas, no quiero ser entrometida, y hacerte perder el tiempo, pero bueno ya tienes nuestra dirección y en caso de que no encuentres la dirección que buscas, no dudes en regresar.
-¡Sebastián hijo lleva la maleta de Candy!
Cuando el joven Sebastián iba a ayudar a subir el equipaje se le resbaló, la maleta cayó haciendo que se rompiera uno de los broches que aseguran, Candy no pudo hacer nada ya que tenía los cuadros en sus manos,
¡Lo siento Candy!
-¡No hay problema, ¡!Mira la atrancaremos con este cordón! Y la rubia pensó:-¡que suerte que no lo deje llevar las pinturas!
...….
Como le dije señorita estas son algunas de las villas y no hay alguna que pertenezcan a los Andrew ¡!y ya vio que en la fábrica no quisieron dar ninguna indicación al respecto!, y sabe señorita ya es tarde y muero de hambre!
-Si lo siento chófer- dijo la pecosa y enseguida pensó-¡!¿que hago?… ¿que hago?…
Lléveme al Zoológico
¡!Al Zoologico!
Mmmm bueno pero le advierto que será el último viaje..
Una vez en el zoológico, entró, dejó la maleta y los cuadros a regañadientes en la paquetería,
Recorrió el zoológico, y vió el pequeño cuarto donde Albert pasaba sus momentos de descanso.
Se acercó juntó a la sección de las nutrias, mirando el agua Candy pensó… Albert donde estarás, ¿te he buscado durante tanto tiempo?….. Creo que siempre ha sido así, cuando decidí ser dama de compañía de los Leagan fue para poder coincidir en tu camino, para verte nuevamente, aún eras Mi príncipe de la Colina, me disipaste el llanto y reímos tanto, después me salvaste en la cascada, esa vez volvimos a coincidir, con ese disfraz no pude reconocerte habías crecido y esa espesa barba ocultaba tu apuesto rostro, también aquella ocasión cuando sería enviada a México, fui a buscarte quería verte, que me llevarás contigo y como imaginar que desaparecer se haría tu costumbre, aunque realmente siempre has estado cerca, siempre, siempre Albert,...
¡!Veo que ya es tarde ¡! es mejor regresar con los Wallace
A unas cuadras lejos del Zoológico cansada, cargando su zurcida maleta y las piezas de arte, unos chiquillos pasan corriendo abruptamente empujando bruscamente a la rubia que tratando de mantener el equilibrio y salvaguardar las pinturas, deja caer la maleta, haciendo que esta cayera y se abriera por completo, arrojando todo lo que llevaba, sus, vestidos, sus tesoros, el broche de su primer amor, fotos, cartas, ropa interior todo.
¡Chiquillos mal educados!Brutos!, ni siquiera se han regresado a ayudar ¡!con una disculpa era suficiente!
La rubia acomoda los cuadros a la pared se acuclilla y empieza a meter su ropa en su antigua compañera de viaje, cuando uno de sus pañuelos sale volando por una racha de aire.
Corre hacia él lo detiene con un pie, se inclina a tomarlo, justo cuando se levanta,... alguien esta dando vuelta a la esquina.
El pañuelo ha vuelto a flotar por el aire, las fuerzas de la pecosa se han desvanecido, su rostro queda paralizado….y sus bellos ojos se abren sorprendidos pero con una inmensa dulzura.
Albert… Albert…!Albert!
Quizá mirar esos bellos ojos verdes una vez más es un sueño, !El rostro del caballero, quedó inmóvil, al igual que todo su ser, ¡!esos bellos ojos! no son un espejismo, ¡Candy! ¡Candy esta aquí!-
¡Candy, mi dulce Candy! !pequeña estas aquí! Exclamó el caballero celta a la vez que extendía sus brazos para recibir a la dama que ya corría con desesperada emoción hacia él.
¡Albert eres, ¡ eres tu Albert, te estuve buscando Albert, siempre, siempre te encuentro, siempre!
Y así fuertemente abrazados, ¡Albert lo lamento, fui egoísta, tonta, como pedirte.. soy tonta, tonta…-No Candy pequeña no digas eso,
¡Candy!¿Candy?! ¿Candy?
Y así sin separar el rostro del fuerte y protector pecho del rubio
Dime Bert
Candy! ¿es tu ropa la que se encuentra dispersa por toda la calle!
¡mis pertenecías ¡!ohhh
Albert en cuclillas coloca lo más que puede dentro de la maleta, mientras Candy atrapa en el aire las prendas, que intentan escapar.
Le entrega al ojiazul las prendas quien las va acomodando en el interior,
Ambos nerviosos, saben que este encuentro es diferente, pues todos sus sentimientos serán develados, sin embargo aún no salen las palabras, la pecosa entrega las últimas prendas pero…! al darse cuenta que es ropa interior inmediatamente se avergüenza e intenta distraer la atención
-Sabes Albert, esa maleta realmente es muy vieja ¡!claramente este fue su último viaje! Francamente necesitare una maleta nueva.- comentó Candy
Miró a Candy unos segundos cuando terminó de hablar, y mientras ataba el cordón para que el vejestorio no volviera a desarmarse pensó, -No lo creo Candy, no necesitaras ninguna maleta porque esta vez no te dejaré ir-
